BREVE COMENTARIO A LA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS. Reavivar el diálogo.

En el número 219 de la Encíclica dice el Papa que para construir la civilización del amor hay que cultivar el diálogo. Lo menciona además como alternativa al conflicto abierto, y dice que es el primer instrumento de convivencia entre personas y pueblos. Con la paz y el diálogo no se pierde nada, y con la guerra se pierde todo.

Transcribo el número 220, pues vale la pena leerlo integramente.

«El diálogo es una dimensión ordinaria de la vida humana, y no se refiere únicamente a las relaciones entre Estados. Se trata de adquirir una actitud para construir lazos de fraternidad, hechos de escucha, de miradas sinceras, de tiempo dedicado, incluso de tiempo perdido juntos. Porque si experimentamos el encuentro auténtico con el otro, el diferente, el extranjero, el migrante, se vuelve todavía mucho más difícil imaginar siquiera la guerra

Los subrayados son decisivos. Dialogar es una dimensión ordinaria de la vida. Al dialogar se genera una actitud para construir fraternidad. Aquel valor olvidado de la Guerra Civil – Revolución Francesa, la fraternidad, sigue siendo un camino seguro hacia la civilización del amor.

El Papa nos recuerda lo que se necesita para el diálogo: escucharse, mirarse con sinceridad y dedicar tiempo. Es interesante la cuestión del tiempo, pues la perspectiva de muchos lugares del mundo es que el tiempo es valioso para los negocios, es oro. Este oro, debería ser para construir y cultivar el diálogo. Tiempo perdido y tiempo dedicado.

La conclusión para la experiencia de encuentro es que es difícil la guerra, cuando ha habido encuentro, y subraya los encuentros con los diferentes, los de fuera y los que van buscando una oportunidad. Cultivar el diálog tiene esta lógica personal.

Continúa el texto aludiendo a la cuestión del diálogo entre Estados. Número 221. Invita León XIV a pasar de una «cultura del poder» a una «cultura de la negociación» en las relaciones internacionales. Cita a Giorgio La Pira, político italiano del siglo XX en proceso de beatificación, con las siguientes palabras: Habrá que sustituir el método de la guerra por el método de la paz: el método de la negociación, del encuentro, de la convergencia; ¡es decir, el método auténticamente humano!.

Los números siguientes, también dedicados al diálogo y a la paz, se centran en la importancia de superar la guerra y apostar por la paz. Es llamativo en el 223 el rechazo a la violencia que es legitimada en nombre de Dios. Cito textualmente, porque es interesantísimo la llamada que hace al mundo musulmán radicalizado.

«.. Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra traiciona su rostro; luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la religión misma. El «espíritu de Asís», promovido por San Juan Pablo II y continuado en el compromiso del papa Francisco —por ejemplo, en el diálogo con el Gran Imán de Al-Azhar—, muestra que los creyentes pueden volver a beber de las fuentes más auténticas de sus tradiciones espirituales, donde no hay lugar para el odio sacralizado

Es una condena clara y abierta a usar el nombre de Dios para la guerra, siendo contrario al propio talante interno de las religiones, degradando y atacando la religión misma.

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