BREVE COMENTARIO A LA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS. La necesidad de la diplomacia y el multilateralismo.

Una de las cosas que agradeció el Papa León XIV a España en su reciente visita fue el multilateralismo adoptado en cuestiones de relevancia internacional.

No era algo improvisado, sino que respondía al llamamiento que hizo el Papa en la Magnífica Humanitas, encíclica que estamos desgranando en las últimas entradas de este blog, y que corresponde a los números 224 al 227.

El Papa afirma y reafirma el diálogo como instrumento insustituible de la diplomacia. Frente a la impulsividad, las retóricas agresivas y las lógicas de poder, la diplomacia, que es vocación para favorecer el diálogo con todos, incluso los más incómodos.

La diplomacia utiliza recursos que son importantes: la paciencia y la humildad, que pueden pacificar a las partes en conflicto.

Alude también el Papa al ciberespacio como un lugar de enfrentamientos, de ataques informáticos y de campañas manipuladoras que hoy son dirigidas desde la IA. Estas quedan sin ser responsabilidad de alguien, inciertas pero desestabilizadoras.

Habla en el número 226 de las organizaciones internacionales, y lo hace con las siguientes palabras.

«Las organizaciones internacionales, en particular la ONU, siguen siendo instrumentos esenciales para promover una civilización del amor, al apoyar el diálogo entre las naciones, la solución pacífica de los conflictos, el desarrollo integral de los pueblos, la protección de las personas más vulnerables, el desarme y el cuidado de la creación. A través de estas instancias, la comunidad internacional puede tratar de reducir las desigualdades, defender los derechos delos refugiados y de las minorías, liberar recursos destinados al armamento, para destinarlos a la promoción humana y proteger la casa común. La Santa Sede apoya y acompaña este compromiso, aunque reconoce que la actual debilidad de la ONU y del sistema político internacional revela la necesidad de reformas profundas; no se trata sólo de ajustes técnicos, porque la crisis de convicciones de valores afecta también a los fundamentos éticos de la vida de las naciones y dificulta orientar el multilateralismo hacia el verdadero bien común

Es un párrafo magnífico en convicciones y en apoyo a la ONU. A pesar de sus déficit, y de que la gran mayoría de sus miembros no respetan los Derechos básicos que afirman defender, sigue siendo un instrumento válido para promover la civilización del amor.

Recuerda también el Santo Padre que la crisis de NU debe resolverse no sólo con ajustes de tipo técnico, repartiendo cuotas de poder a los países más poderosos y peligrosos del mundo, sino que debe reparar su crisis ética y su crisis de valores, la que afecta a la vida de las naciones y afecta al multilateralismo.

En el último número de este apartado, el 227, alude el papa al papel de la diplomacia de la Santa Sede, que siempre debe estar guiada por la misericordia.

Así lo cita el papa.

«Es una de las formas en que la Santa Sede se pone al servicio de la humanidad, llamando a las conciencias a la caridad y a la verdad, defendiendo la dignidad de cada persona y haciéndose voz de los pobres, de los migrantes y de las víctimas de las guerras.«

Este es el papel de la Iglesia en la construcción de la civilización del amor, del Reino de Dios, y este el papel de los cristianos de a pie y de todas las personas de buena voluntad. Amor, verdad, defensa de la dignidad, ser voz profética de los pobres y las víctimas.

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