Pip: Antonio José López Serrano lleva casi 28 años en las aulas de Castilla y León, y hoy trae el informe PISA 2025. Spoiler: no viene cargado de buenas noticias.
Mara: El episodio de hoy gira en torno a una sola pregunta grande: por qué los resultados educativos caen en todo el mundo, y qué hay detrás de esa caída. Empecemos por los datos.
¿Por qué se hunde la educación? El informe PISA 2025
Mara: El informe PISA 2025 acaba de publicarse, y el diagnóstico es contundente: retroceso generalizado respecto a los datos de hace cinco, diez y quince años. En Europa, el hundimiento afecta a casi todos los países. Solo Gran Bretaña, Estonia y Suiza aguantan.
Pip: El post lo dice sin rodeos: «Vamos a peor, en un declive imparable.» Y lo dice alguien que lleva casi tres décadas viendo cómo cambian las aulas por dentro, no desde un despacho ministerial.
Mara: Conviene matizar qué mide exactamente PISA. El propio texto lo señala: «El informe PISA, además, sólo valora Lengua, Matemáticas y Ciencias. No valoran si hay más educación, más compromiso social, más valores, o más conocimientos en un segundo idioma, en religión o en historia.»
Pip: Es decir, PISA mide una franja estrecha. Pero lo útil, como reconoce el mismo texto, es que permite comparar con años anteriores y ver la tendencia. Y la tendencia es negativa en todo el mundo.
Mara: Hay otra advertencia técnica que el post subraya: los exámenes de PISA contienen errores serios que dificultan su realización, y no son pruebas de contenidos. No preguntan, por ejemplo, si el alumno puede situar el Imperio Romano en el tiempo.
Pip: Lo que nos lleva a la parte incómoda: si los resultados caen, ¿quién está en las aulas enseñando? El post apunta que los profesores de hoy son, en promedio, académicamente más débiles que los de hace diez años, que a su vez lo eran respecto a los de hace veinte.
Mara: Y lo documenta con algo concreto: aspirantes a maestros que no dominan la ortografía, aspirantes a profesores de matemáticas que protestan porque las pruebas de oposición son demasiado difíciles, plazas que quedan desiertas por falta de candidatos que superen un examen básico.
Pip: Una espiral bastante triste pero real: los alumnos con resultados mediocres de hace diez años son hoy los docentes. Sin intervención, la siguiente generación hereda el mismo déficit. El deterioro crecerá
Mara: La segunda causa que identifica el texto es cultural: el triunfo de la posmodernidad sobre el valor del conocimiento. Lo resume con una cita de Aristóteles que el post recupera: para amar el saber hay que tener ganas de saber, tener tiempo y no conformarse con las respuestas ya dadas. El diagnóstico es que hoy faltan las tres condiciones. Una sociedad hedonista no tiene tiempo para saber, ni ganas.
Pip: El móvil da la respuesta antes de que surja la pregunta. Y si la respuesta llega sola, la curiosidad no tiene donde agarrarse.
Mara: La tercera razón que señala el texto es la pérdida de referentes morales y el repliegue sobre lo emocional e inmediato. Una sociedad que prioriza el bienestar sobre el esfuerzo, escribe, produce alumnos que preguntan si «esto entra en el examen» antes de valorar y apreciar la materia.
Pip: Y el post cierra con una pregunta que no tiene respuesta fácil: en una sociedad hedonista, ¿va a mejorar el informe PISA? Retórica, pero honesta.
Mara: La tendencia, concluye, es cada vez más difícil de revertir. Se necesitan décadas y leyes educativas sólidas. Ambas cosas escasean.
Pip: Datos que caen, aulas que se transforman, y una pregunta socrática flotando sobre todo: ¿queremos saber, o solo queremos aparentar que sabemos? El informe PISA nos devuelve a la realidad.
Mara: La próxima vez, más ideas desde el sitio. Hasta entonces.