BREVE COMENTARIO A LA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS. Construir la paz en la justicia.

El comentario sobre construir la Paz y la Justicia se encuentra en el número 215. El Papa está invitándonos ha contribuir en la construcción de una comunidad más humana. En este segundo punto, habla de la construcción de la paz y de la justicia, que deben ir siempre indisolublemente unidas.

Copio y comento.

«Todos, a cualquier nivel, podemos contribuir al fundamento de la paz, que es la justicia. De hecho, no buscamos una paz cualquiera, una ausencia de conflicto a cualquier precio, sino esa paz verdadera que nace de la justicia. «Hay una estrecha relación entre la justicia de cada uno y la paz para todos».

Este primer apartado es muy lúcido. Desde mi experiencia personal, el fuego y calor que recibimos de Dios cuando estamos en oración contemplativa es una mezcla de paz y de amor. Es casi lo mismo. En esa lógica, la paz del corazón y la justicia de las manos se une y se relaciona.

Afirmar la relación entre la justicia de cada uno y la paz de todo es un signo de la comunión humana. No puede haber paz en el mundo, cuando se actúa con injusticia. Las buenas intenciones pacificadoras de los gobernantes no siempre traen justicia al mundo. La paz de los cementerios, o la paz de las dictaduras. La paz del miedo, o la paz del bienestar, no nos paz de Jesucristo, la paz que señala la injusticia y que proféticamente denuncia el mal.

Sigue el Santo Padre en el mismo número citando a San Agustín, filósofo, teólogo y obispo del siglo IV.

Al comentar el versículo del salmo «la justicia y la paz se besarán (salmo 85,11b), san Agustín escribe: «Nadie hay que no desee estar en paz, pero no todos quieren practicar la justicia… Pero tú debes practicar la justicia, ya que la paz y la justicia se besan, no están en discordia. Y tú, ¿por qué no están de acuerdo con la justicia? Por ejemplo, te dice la justicia: no robes, y tú no le haces caso; no cometas adulterio, y te haces el sordo; no hagas al otro lo que tú no quieres que te hagan; no comentes de otros lo que no quieres que comenten de ti … ¿Quieres encontrarte con la paz? Practica la justicia». ¡No nos cansemos, entonces, de buscar la justicia».

De nuevo un párrafo certero tomado de San Agustín. Si quieres la paz, practica la justicia, viene a ser su resumen. Una paz que debe uno construirla desde su presente y su vida. No hablamos de la justicia como algo particular que reivindican unos cuantos en una manifestación. No toda exigencia de justicia es justa. En este sentido, la invitación del de Hipona es asombrosa, porque personifica la justicia en la conciencia que te dice y que te habla directamente: no robes, no murmures, no seas adúltero…

La invitación de León XIV para construir la civilización del amor que ya propuso León XIV está teñida de paz y de justicia. No puede haber justicia sin paz, ni paz sin justicia. Se besan y abrazan, y dice el salmo que no están en discordia. Nos invita en esa última palabra a buscar la justicia, y la mejor forma es escuchando la conciencia que nos avisa de cuándo estamos siendo injustos con los demás.