Archivo del Autor: Antonio José López Serrano

Acerca de Antonio José López Serrano

Nací en Valencia a finales de los años sesenta, pero casi toda mi vida la he pasado en Valladolid. A esa ciudad le debo lo que soy, lo que creo, lo que siento y lo que amo. En ella estudié Derecho primero y Teología después. En ella conocí a mi mujer y en ella ví por primera vez el rostro de mis hijas. En ella descubrí que la CREATIVIDAD puede ser amiga de la VERDAD, y que la AUTENTICIDAD es un bien escaso que se descubre PENSANDO y VIVIENDO. Trabajo como profesor de Filosofía en Secundaria y Bachillerato, y recientemente he descubierto una nueva pasión: ESCRIBIR. Disfruto escribiendo y me gustaría que disfrutaras leyendo. Como puedes ver, solo soy un profesor de filosofía al que le gusta pensar, rezar, escribir y amar.

Pobreza semántica: embolsar camiones y abatir terroristas.

Da cierta pena que los medios informativos pongan de moda ciertas palabras y las repitan como papagayos hasta aburrir. Es uno de los males de nuestro tiempo. Los periodistas, además de copiar noticias unos de otros, han descubierto que copiar palabras es más cómodo que buscar sinónimos.

Es llamativo, incluso molesto, que todos hablen ahora de embolsar camiones. Es decir, de apartarlos de la vía pública y llevarlos a un aparcamiento cercano evitando que circulen. Mira que hay sinónimos: aparcar, apartar, aislar, retener, trasladar… Y cientos más que se me ocurren. Bien, pues los periodistas tertulianeros se empeñan en usar “embolsar”, que es meter en bolsas. Es verdad que el término se usa también en las artes militares y expresa la acción de cortar y dividir a una fuerza enemiga, pero dado que no estamos en guerra, ni nada parecido, pues como que no tiene sentido usar embolsar. Incluso, si se usa alguna vez, vale. ¿Pero todas las veces?

La pesadez no es nueva. Ya sucedió lo mismo hace unos años con el atentado islamista en Barcelona. Los periodistas nos aburrieron soltando aquellos de “abatir y abatir”. Abatir terroristas, pues vale. Nunca dijeron matar, asesinar, reducir, cargarse, eliminar… Nada. Bate que bate la mayonesa, y se quedaron ahí. Se ve que usar mucho lenguaje les da yuyu, y de nuevo abatir se empleó hasta la saciedad.

Igual que antes chapapote, escrache, o tsunami, que antes de que hubiera uno por la tele le llamábamos maremoto y era más que suficiente, pues nada. Ahora sólo hay tsunamis y escraches, en lugar de maremotos y algaradas.

Dicen los sabios que hablar mal es tan contagioso como el hacerlo bien. Y por desgracia, en esta patria nuestra, escribir y hablar mal parecen incluso estar de moda. No es ya que nos confinemos, en lugar de recluirnos; es que cualquier día nos embolsan y nos ahogan en la bolsa del súper de turno. Una pena.