
Después de estas semanas de verano, donde hemos dado cuenta de una pequeña parte de esta Encíclica, de los apartados relativos a la construcción de la Civilización del amor, llegamos al último comentario que hacemos, el número 228, que es titulado: orar y esperar.
Las palabras del Papa son excelentes y nos llenan de aliento. Separo las frases para poder orar con ello.
«Estas vías de compromiso se nutren de la oración y la alimentan. Para nosotros, la paz, ante todo, «proviene de Dios», Dios, que nos ama a todos incondicionalmente».
Es un don entregado por Jesús a sus discípulos el día de Pascua:
«¡La paz esté con vosotros! Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante.»
Y sigue diciendo el Santo Padre.
Con estas palabras saludé a la Iglesia y al mundo el día de mi elecció´n a la Sede de Pedro, y deseo repetirlas para invitar a todos a pedir este don. No nos cansemos de orar por la paz y de comprometernos a hacerla realidad en nuestras relaciones y en la sociedad.
La encíclica MAGNIFICA HUMANITAS, está llena de muchas otras cuestiones también sabrosas y gustosas para pensar y reflexionar. Me he parado en estas pocas del final, porque construir un mundo desde nuestra pequeñez siempre es un valor evangelizador, constructor de conciencias y de mundos mejores que el que la dura realidad nos regala.