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Dentro de dos días presentamos el libro. TRAS EL CIELO DE URANO

Los sentimientos se cruzan para retorcerse. Presentar un libro es casi como bautizar a una criatura pero sin el como. El caso es que tal actividad produce en el progenitor -en este caso, un servidor de usted- una tensión no exenta de respeto y temor hacia el público, el cual termina convirtiéndose en el crítico verdadero del libro. ¡Vaya mierda o me ha encantado! Ahí es nada.

Escribir es agradable y placentero. Puede ser bastante cansado y tedioso en algunas de sus partes, o convertirse en un esfuerzo grato y entretenido, incluso divertido. Escribir requiere constancia y exige perseverar hasta el final. Primero se estudia el tema, luego se planifica, se redacta, y finalmente se revisa hasta que te parece que queda medianamente aceptable. Entre uno o dos años mínimo. Algunos se quedan en la primera fase, en la segunda o en la tercera. Y yo sé que pasa el tiempo, y que no todos los libros ven la luz, pues muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Casi todos los escritores (y artistas) tenemos costumbres parecidas con respecto a nuestra obra. Me identifico con otros creadores en la sensación de inseguridad que produce a cualquier artista su obra. Lo haces porque lo llevas dentro y te revienta el alma no sacarlo fuera. Es como parir, se hace con dolor y alegría, y hasta que no sale de tus entrañas no te quedas a gusto. Pero esto es distinto a tener un bebé. Porque un hijo siempre es para su madre y su padre la más bella criatura del mundo (hay excepciones que saltan a la vista y que motivan un “madre mía, que bicho más feo”); y escribir, pintar o componer no resultan casi nunca bellos a los ojos de su creador.

Escribir es como parir un alien, y la duda del huevo será si alguno se dará cuenta de los defectos que tú sí que ves. Quizás no les importe, piensas. Y eso es lo que suele pasar. Un hijo es así, y así me lo ha dado Dios; pero parir un libro es ver sus defectos cara a cara.

Coincido con muchos escritores en que escribir para los demás tiene algo de exhibicionista, y eso te obliga a pasar por el trance que envenenará tus emociones los próximos meses. ¿Te ha gustado? Es la pregunta que haces, y la afirmación, lo que esperas que te digan sin más ni más es el bálsamo de Fierabrás, el que cura todos los males. “Sí, me ha gustado. Es la mejor novela que he leído en mi vida”. Por desgracia, si te lo dicen, no te lo crees. Además, eso no suele pasar tan fácilmente, sobre todo porque hay cientos de novelas clásicas mejores. ¿Qué leerá este tipo para que le guste lo mío? Y así hasta el que la duda metódica del artista bordea la galaxia de un infinito imposible de recorrer. Igual no soy tan malo, y te animas a escribir otra cosa.

Personalmente -confieso mi obsesiva naturaleza- como me embarco en un nuevo proyecto más pronto que tarde, suelo considerar el libro recién parido como algo del pasado, como algo que ahí está por el mundo bambando a sus anchas sin tenerme en cuenta. De cuando en cuando nos volvemos a ver en una Feria del Libro, o en una firma improvisada.

Este es el quinto libro que publico, aunque en el fondo sea el tercero, pues “Los Caballeros de Valeolit” era una obra única que publiqué en tres partes por exigencias de tamaño. Cuando saqué “El ángel amado” no me inquieté tanto, pues sabía y sé, que es una buena novela y que aunque no sea la temática religiosa la más apetecible por mis lectores, nadie podía echarme en cara que fuera una mierda. Al contrario, sé que El ángel era una obra maestra. ¿Y ahora? ¿Qué pasa ahora?

Ahora sucede que el niño parido es una novela de ciencia ficción. He cambiado de género. TRAS EL CIELO DE URANO es una novela de aventura pura y dura, con intrigas, supervivencia, amor y amistad. Yo creo que lo tiene todo, pero se trata de una aventura espacial que puede extrañar y sorprender a mis lectores de siempre. La libertad que tengo como escritor que se ha librado de las editoriales debe asumir el riesgo que produce la intemperie de ir y venir por donde el arte y el instinto te lleven. Y eso no es tan fácil para un alma creativa.

Sé, porque lo sé, que Picasso se sintió igual que yo cuando presentó por primera vez “Las señoritas de Avignon”, y es que la inseguridad de cualquier artista está siempre bajo la piel, a veces coraza, que soporta y aparenta soportar. Orgullos que disimulan los temores. ¿Gustará o no gustará? Por orgullo puedes pensar que no la entienden; pero también, la lógica y el instinto, te pueden llevar a temblar ante la terrible realidad de que no sea lo suficientemente buena.

Siempre he pensado, desde que terminé la primera redacción hasta la última revisión, que TRAS EL CIELO DE URANO era una buena novela, de las que puede gustar mucho y emocionar al lector, incluso hasta el punto de que podría convertirse en un superventas. Pero no sueño, pues conozco el color del suelo por donde piso. También conozco los errores nimios que presenta este tercer hijo que publico. Tengo confianza en la fuerza y capacidad de esta novela; y todavía confío más en la benevolencia del que me lee. ¿Me perdonarás que haya cambiado de género literario? Hay quien me dice ya que soy el mismo escribiendo en otro género, y que se nota. Pero yo también sé que puedo parir una obra mejor, una que me deje satisfecho cien por cien y que traspase el desfilar de las generaciones.

Este jueves será un gran día. Presentaré una obra diferente. Sé que el viernes por la mañana TRAS EL CIELO DE URANO será una criatura que dejará de pertenecerme. Me huirá y vivirá sin mi. Para siempre o hasta el olvido. Nos veremos en alguna feria, en otras firmas, y en lugares a los que sueles frecuentar. Si te portas bien, querido libro, te escribiré una segunda parte.

Recién llegado de imprenta. TRAS EL CIELO DE URANO.

Lo esperaba para finales de semana, pero hete aquí que ha llegado esta misma tarde.

Dormía la siestecilla cuando una llamada perturbó mi tranquilidad. ¿Antonio José López? El repartidor me entregaba las cajas con los ejemplares de TRAS EL CIELO DE URANO. En pocos días estará en manos de la distribuidora RM con sede en Mojados y se empezará a llevar a las librerías de Castilla y León para venderse. Quien desee el libro puede pedirlo a la distribuidora y lo envían. Claro que sí.

Ni que decir tiene que he abierto una de las cajas para tocarlos con mis manos. “¡Hijos míos! Clamaba el poeta viendo que aquellas páginas eran un trozo de su carne…” Bueno. Menos bobadas y al grano.

TRAS EL CIELO DE URANO es ya una realidad tangible y física. Y haremos la presentación oficial el próximo día 28 de noviembre a las 19h30 en la Casa Revilla, Sala Francisco de Cossío. Será un ratito agradable. Seguro.

De momento os dejo con unas fotos para que veáis un publirreportaje del encuentro con la última criatura.

 

Presentación del libro TRAS EL CIELO DE URANO en la Casa Revilla de Valladolid

Ya tenemos fecha. PRÓXIMO 28 NOVIEMBRE, A LAS 7 Y MEDIA DE LA TARDE EN LA CASA REVILLA.

Se trata de TRAS EL CIELO DE URANO, mi primera novela de ciencia ficción. Aventura en toda regla, con trama trepidante incluida y una historia preciosa de amistad, amor y superación. Será en la Sala Francisco de Cossio de la Casa Revilla, que desde hace años es lugar de encuentros y de cultura.

Salgo así de la pereza y la reclusión a la que me suelo entregar entre libro y libro. Me gusta acudir a las cosas, pero soy poco amigo de organizar y meterme en líos. Pido perdón a mis lectores pues no hice ninguna presentación con mi novela anterior EL ÁNGEL AMADO. Es verdad que se vendió aceptablemente, y que estuve en las firmas en las que pude, pero ahora, ante la luz y la lamparilla de mi mesa de trabajo, puedo prometer y prometo que no volverá a pasar. Trataremos a TRAS EL CIELO DE URANO como se merece. Con honores de libro.

Por supuesto no puedo dejar de agradecer a Pepa, de la “Librería el Sueño de Pepa” de la plaza Mayor de Valladolid su esfuerzo para organizar este encuentro en la CASA REVILLA. Pepa es una mujer diligente y activa que respalda y apoya el trabajo de los escritores de la ciudad. Y eso es de agradecer y mucho.

Me ayudará en la noble tarea de bautizar este libro TRAS EL CIELO DE URANO mi querido amigo y escritor de encuentros y tardes felices, D. Carlos Malillos. Sus novelas son una enseñanza para el lector adolescente y juvenil, una delicia para los adultos que nos atrevemos a entrar en su mundo y su escritura. Le agradezco que esté con nosotros en esa tarde que aventuro memorable, y por supuesto, les emplazo a todos ustedes, lectores asiduos al DÍA 28 DE NOVIEMBRE A LAS 7 Y MEDIA EN LA CASA REVILLA PARA LA PRESENTACIÓN de TRAS EL CIELO DE URANO.

 

Del manuscrito al libro.

Reconozco que me gusta esta parte. Es como entrar en la sala de parto y dar a luz. Publicar un libro tiene mucho de artístico, no por el texto en sí, sino por el aspecto final del libro. Es verdad que hay que convertirlo en un producto que sea vendible, atractivo y todo eso; pero también tiene su arte y interés el proceso. Cada época diseña de una forma diferente. Se busca una buena portada, se buscan los textos de las solapas, las imágenes más sugerentes, la letra adecuada, el papel ahuesado… Es un proceso que tiene algo de fascinante y de creativo. Los libros de los años 70 parecen hechos para leer y prestar. En cambio los de hoy parecen diseñados para regalar, lucir en una estantería semivacía.

Una buena edición no mejora un mal texto, es verdad; pero un buen texto se multiplica en valor si la edición es buena y está cuidada. A mi me gusta que mis libros sean majetones y buenos en todos los sentidos. De hecho, me gustaría que sus formas finales fueran las mejores, las más selectas, las más equilibradas y las más prácticas. Me gustaría que su lectura fuera cómoda y mágica, y que no engañaran al lector con su contenido. Me gustaría que se pudiera conservar y proteger por si el lector lo tuviera por valioso. Editar un libro sólido para que sea releído muchas veces es lo contrario a lo que se busca hoy, pero para mi sería el ideal.

La forma de un libro es todo un inventario de intenciones por parte del editor. Un libro de bolsillo, de tapa blanda y sin solapas pide un lector impaciente que lea una historia rápida y fugaz. Un libro de tapa dura, con ilustraciones y recosido está pidiendo una lectura sosegada, junto a una chimenea, donde debe abundar la reflexión y el placer mismo de la lectura.

Los libros clásicos no suelen mostrar en las cubiertas más que el nombre del autor y del libro. Los libros que venden a un escritor concreto ponen las letras del mismo tamaño pizza familiar. Y los que desean vender historias truculentas usan nombres truculentos. Luego el contenido desanima, decepciona, o encanta y emociona.

Ahora se usan las letras más grandes en los libros, porque los lectores son más perezosos y prefieren menos páginas que desgranar. Libros cortos, muy de usar y tirar. Libros para regalar, pero no se van a abrir quizás en su extraña vida de libro.

Los libros electrónicos permiten cambiar el tamaño de la letra, permiten almacenar mucho texto en un soporte relativamente práctico. Pero no nos muestran cubiertas, ni solapas. Las letras son más grandes en las portadas, porque los soportes son más pequeños. Los libros electrónicos no huelen a libro, y están pensados para el que quiere saber de la historia y de la lectura sin más. El libro vale en su exclusivo contenido, no en su diseño. Gusta o no gusta.

Ahora que estoy trabajando con ayuda de un editor a diseñar, maquetar y elegir lo mejor para TRAS EL CIELO DE URANO pienso en la edición de tantos y tantos libros. Y quiero que el mío sea el mejor, el más curioso y elegante. Y es lógico, ¿qué padre no quiere que sus hijos vayan bien vestidos? Pues eso.

Próximo libro para diciembre: TRAS EL CIELO DE URANO

Estamos trabajando para que este diciembre 2019 salga a la venta y en papel el último libro que he escrito, y que lleva por título TRAS EL CIELO DE URANO.

La novela la terminé de escribir y de revisar el año pasado por estas mismas fechas. No he tenido prisa en publicar, nunca la tengo, pues mantengo la convicción de que cuando algo es bueno y de calidad, vale la pena esperar. Y esta novela creo que ha valido la pena.

No sé cuanto tiempo habré tardado en escribirla. El número de revisiones generales del texto que tengo en el ordenador es de siete; y el tiempo total desde que empecé a pensar en una novela de ciencia ficción hasta que he puesto la última palabra al libro, ha sido de unos dos años y medio. Pero no puedo precisar más. Sé el día que la acabo, pero no el día que empiezo a pensar en una novela. Supongo que me será indultada la falta.

TRAS EL CIELO DE URANO es una novela de ciencia ficción y de aventuras, la última que escribo y la primera que publico en este género que siempre me ha sido muy grato y entretenido. La ciencia ficción no debería ser un género menor, pero es verdad que en España, y en lengua castellana, no hay demasiada tradición narrativa en este género. Tampoco hay premios ni  reconocimiento, a pesar de que sus lectores siempre han estado bien definidos y son fieles. Todo el mundo ha oído hablar de los grandes: Verne, Wells, Asimov, Bradbury… y es evidente que no hay españoles ni hispanoamericanos en abundancia. ¿Por qué será? Lo desconozco, pero es justo reconocer que en esto los anglosajones nos ganan por goleada.

TRAS EL CIELO DE URANO es también es una novela de aventuras, de personajes intrépidos, de misterio aderezado con amor y buenas dosis de desamor y de emoción. Hay algo en ella que conecta con la trilogía de Los caballeros de Valeolit (los héroes del día a día), pero es también una novela muy diferente, donde los personajes son la avanzadilla de una exploración espacial. La aventura se realiza viajando a un mundo desconocido, y en ese sentido, me recuerda a los relatos históricos de los grandes conquistadores españoles y portugueses de los siglos XV y XVI, cuando en medio del vasto océano toman la decisión de continuar hacia un horizonte desconocido y hostil.

No es tampoco una temática muy distinta a la que tomamos cualquiera de nosotros ante la vida. Por eso creo que es una novela muy atractiva para todo el mundo. ¿Arriesgar o acomodarme? ¿Luchar, salir de mi mismo, o estancarme? El mundo es de los intrépidos, de los que luchamos con la vida día a día.

Supongo que he bebido de las fuentes de los autores más clásicos de ciencia ficción, lecturas juveniles que se han ido depositando en mi subconsciente, y que resurgen hoy en mi quehacer de escritor.  Me cuentan algunos amigos que TRAS EL CIELO DE URANO les evoca lo mejor de Julio Verne y de Isaac Asimov; y eso me llena de orgullo y de humildad. Orgullo porque estoy cerca, y humildad porque camino sobre los hombros de los grandes escritores que nos han precedido.

TRAS EL CIELO DE URANO es una buena historia de conquistadores, de colonos espaciales y de naves. Es una historia de pioneros que buscan un hogar donde establecerse y poder comenzar una nueva vida.

En esta novela no he buscado un lenguaje elaborado, ni un vocabulario técnico científico. Realmente es una novela que puede leerla cualquier persona a la que le guste la aventura espacial. Cuando pienso en ella me doy cuenta de que esta es la novela que me hubiera gustado leer con dieciseis años; y creo que con eso lo digo todo.

Tras las fuentes de Dios.

 

La experiencia espiritual no está en nuestras manos, tampoco la fe, la esperanza ni la caridad. Pero sí reside en nosotros la docilidad al Espíritu Santo para que ponga en nuestra condición pecadora la puerta estrecha que se abre al camino de la Gracia en la relación con Dios.

Dios habita en nosotros, y nos quiere hablar de Tú a tú, para que nos encontremos con Él, para que le reconozcamos como único Señor, y para que vivamos junto a Él.

Por eso la oración, es una puerta muy importante para los cristianos, y me atrevo a decir que para cualquier persona, de cualquier raza, cultura y condición. Orar a Dios, dirigirse a Él con el corazón contrito y humillado, amansado en el reconocimiento de la verdad, es muy agradable y querido por Dios. Humildad, mansedumbre, dejarse moldear por sus manos…. Manos que operan desde el interior de cada uno de nosotros.

La Iglesia, Cuerpo de Cristo, siempre ha ofrecido tres tipos de oración; y yo, desde mi pequeña experiencia cristiana, me atrevo a decir que las tres son imprescindibles en el camino del encuentro. Cada una ofrece algo diferente, y cada una otorga una gracia y una bendición única y peculiar.

No son oraciones para etapas distintas de la vida espiritual, al contrario. El ideal del cristiano sería compartir con el Señor las tres en un mismo día.

Oración repetitiva. Rosario. No es una oración menor. El rezo del Rosario que desgranamos con la Virgen María es una oración muy poderosa y potente contra la tentación y el mal. Su fuerza está no en que rezamos nosotros, sino en que María Madre reza con nosotros siempre que tomamos en las manos el Santo Rosario. Ella es la fortaleza de la Iglesia, pues el Espíritu Santo habitó en ella de manera extraordinaria. Toda la fuerza del Espíritu se manifiesta en Ella de manera asombrosa. El aspecto narrativo de esta oración está en los Misterios que contemplamos con las cuentas que hacemos. Repetimos el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria que son tres oraciones extraordinarias. El Padrenuestro es la oración que Jesús dirige al Padre, El Avemaría es la oración que Dios, la humanidad y la Iglesia dirige a María; y el Gloria es la oración de todos cristianos hacia nuestro Dios, Uno y Trino. Rezamos por tanto con Dios y para Dios.

Oración narrativa. Biblia. Es la Oración de la Iglesia. Rezar con los Salmos en la Liturgia de las Horas, proclamar el Evangelio, que es la Buena Noticia primero a nosotros, y luego al mundo.

La Palabra Dios no nos llega desde la lejanía, sino en la vida concreta y en la historia de Salvación de un Pueblo elegido y querido por Él. Dios toma la Palabra para que los hombres oigamos su voz y podamos acudir a su llamada. Dios se revela y se desvela con la Palabra que ha regalado a su Pueblo. Dios quiere hablar con nosotros, quiere que escuchemos su voz y le sigamos. Cielo y tierra pasarán, pero su Palabra no pasará.

Orar meditando el Evangelio del día, proclamando los Salmos, etc, es una oración que nos abre a su Voluntad. Nos permite discernir los signos de los tiempos. Leer y orar con la Biblia hace que nuestro entendimiento, nuestras ideas y nuestra mente y corazón se pongan en consonancia con lo que Dios quiere de nosotros. Nos hace comprender la historia del Amor de Dios por los hombres, nos ilumina y nos consuela en la adversidad de la vida.

Oración contemplativa. Silencio. Es la oración del que mira directamente a Dios, y se deja contemplar por Él. Es la oración que se fabrica en el silencio y que ante todo amansa el alma. Es la oración del “venid a mi los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré”. Es la oración en la que ofrecemos, pedimos y alabamos con la boca pequeña. Y que luego prolongamos en una escucha silenciosa. Le miras y te mira. Y percibes que te quema su amor. Llama de Amor Viva. Es una oración que convierte las horas en segundos, y los días en instantes. No todos los laicos tenemos tiempo para prolongarla en el día a día, pero sí es imprescindible en los momentos fuertes de la vida.

Esta oración de escucha silenciosa traerá angustia, desierto, soledad y cruz; pero también nos ofrecerá alegría, arrobamiento, compañía y resurrección. En esta oración se toca el Amor de Dios. Es la oración del silencio y del tiempo, la que mejor rompe el velo que nos separa con Dios. También en ella sufriremos las peores y más sibilinas tentaciones.

 

Naturaleza muerta con gato erótico de porcelana.

Nunca pensó Melquíades Finosa, licenciado en artes marciales, que cuando se comprara un gato de porcelana para el salón de muertos, tropezaría su vida con la más trigonométrica tranquilidad a la que estaba acostumbrado. La imagen era ordinaria, pues se trataba de un gato simple con bigotes y sonrisa de tresillo, pero los movimientos incómodos de la porcelana se le antojaron demasiado acordes a su gusto por el caldo de pollo destilado en el alambique.

En cuanto se mojaba Melquíades en los caldos del alcohol, el gato mutaba el rostro. Entonces miraba despacio a su interlocutor, para luego sorber el aguafuerte que otrora le diera tantas tardes de gloria. Sucedió, para su desgracia, que se agitaba el minino de porcelana profiriendo un ronroneo característico. Terminada la fiesta, se bebió a chorros de la garrafa, con la intención mortal de ahuyentar su mal, pero sólo obtuvo como exiguo resultado una camisa blanca desesperanzada y un maullido en fa menor sostenido, que todavía lo recuerdan los músicos de la aldea de Catalicapanga, por haber logrado la erección del retorcido olmo de la plaza de la Revolución.

Melquíades se atolondró por la fatiguita del día, pues quedó adicto a los contoneos de su gato, y tras destilar los muebles del salón, el hamster japonés de la cocina y licuar en fermento de alambique varios de sus pañuelos de tela, guardados de la época en que los hombres tenían mocos en las narices, apuró y se bebió todo esperando que el gato siguiera con sus movimientos de polichinela en celo. Y así fue. La porcelana se le insinuó con más descaro que una gallina contemporánea.

Luego destiló el televisor, convirtió en bebida sus cinco móviles de última generación, e incluso se atrevió a destilar las quince garrapatas de un perro vagabundo que en soledad se lamía el desempleo. Todo era destilable y convertible en bebida espirituosa, y aquello no había hecho más que empezar.

El gato de porcelana mostró que tras sus barnices había todo un infierno de placer oculto en él, abrió la pata trasera derecha desocultando sus encantos. Melquiades estaba enamorado de una porcelana preciosa y buscó más elementos que beber y que destilar en su alambique.

Destiló el vecindario entero, con sus mascotas y sus vecinos de orejas puntiagudas. Destiló coches, estaciones espaciales, autopistas y ciudades enteras. Incluso acudió a un plató de televisión para destilar a cientos de famosos más aporcelanados que su gato, acometió y convirtió en bebida espirituosa a cincuenta presentadores de telediario de su país, y acabó con la vida de miles de políticos de verso suelto y de frase idiota. Se los bebió a todos tras destilar en su alambique a un sistema solar que no le daba más que sinsabores.

Y entonces sí. Entonces el gato habló y dijo algo que Melquiades Finosa, licenciado en artes marciales, nunca pudo olvidar.

“Tienes que dejar la bebida antes de que hables con los cuadros”.

Y él obedeció, pues quería de veras a la que iba a ser su esposa.

 

(Lo sentimos, pero no continuará).

¡Terminé de escribir otro libro!

Por fin, se acabó. Ya estaba algo más que harto, porque escribir es costosísimo, y llevaba dando vueltas a esta historia como cuatro o cinco años. Lo he acabado tras la decimocuarta revisión, y he pasado casi de contar una historia a contar algo diferente, con otra perspectiva y con más fuerza. Hay más en la historia que no cuento y se ha caído de la versión final que lo que aparece en ella, pero es para que mejore y sea más entretenida de leer. Siempre para mejorar. Lo que he desechado era bueno, alguna parte incluso muy buena, pero lo importante en una novela es el todo… y hay que sacrificarse, chicos. Bye, bye.

Comprendo que haya gente que no revise lo que escribe y le salgan novelas como churros azucarados, pero no es mi caso. Yo las trabajo y las corrijo una y otra vez hasta que quedan, para mi gusto, aceptables tirando a buenas. Por menos de un notable, no publico. Luego uno se sorprende, porque le ponen mejor nota, (los que me suspenden no me han dicho todavía nada a la cara) pero me da igual. Dicen que a quién le tiene que gustar la novela es al novelista, y sí, a mi me gustan. Además, para eso soy su madre, y me cuesta parir a fuerza de dilatar y empujar unos cuantos años para que salga el nene.

Quizás sea un defecto que comparto con Walt Whitman, que revisaba y reeditaba muchísimas veces hasta que sacaba lo definitivo. “Hojas de Hierba” es un ejemplo de aburrimiento escrituril y falta de seguridad en un juntaletras, pero también es una obra maestra de la poesía. ¡Un abrazo Walt, ejemplo de orgullo gay no histriónico!

En cambio Cervantes, que me cae mejor, no debía revisar mucho, porque el Quijote está lleno de defectos. Desde variar el nombre de la señora de Sancho Panza, hasta meter con calzador otro par de novelas ejemplares en las tripas de la susodicha obra. Proust tampoco debía revisar mucho y me encanta. Y Faulkner escribía de corrido y con la memoria trabajando. Yo no podría, querido. Mi cabeza no da para tanto.

Es verdad que el problema de revisar hasta morir es que no sacas demasiadas novelas al año, pero la ventaja es que lo que sacas es de calidad. O eso te crees. Y ese es mi objetivo, publicar calidad… En realidad tengo varias novelas terminadas, definitivamente terminadas… Al menos dos más, pero me da cosa que salgan a la calle, que todavía son jovencitas y casaderas.

En cambio ésta que he re-terminado por decimocuarta vez, ésta que ya la consideraba finiquitada, ha sido recuperada y revisada unas cuantas veces más para entrar en el olimpo de los dioses publicados. Porque esta sí que la echo de casa en cuanto pueda.

No me explayo. Terminar un libro es muy agradable. Se tiene una sensación de tranquilidad, de paz conseguida, de felicidad, y de horizonte por delante. Mi idea es publicarla antes de las navidades. Por supuesto la autopublicaré, porque las editoriales convencionales cada vez me dan más grima, sobre todo viendo lo que le hacen a algunos compañeros escritores que van de putada en putada.

La novela, si no le cambio el título, que no creo, se llamará DAVID35. LA ISLA DE LAS ESFERAS. Ciencia ficción, novela para pensar, para entretener y para denunciar los males de nuestra sociedad, que no son pocos. Sé que os gustará, pero tendréis que esperar. He, he.

Feliz Verano.

El viernes nos vemos en la FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID 2019.

FIRMAMOS LIBROS EN LA FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID 2019

Caseta de la librería EL SUEÑO DE PEPA.

7 DE JUNIO 2019

18h30 a 20h30

Ya queda poco para el viernes 7 de junio.

Estaré firmando libros en la FERIA DEL LIBRO de Valladolid, desde las seis y media de la tarde hasta las ocho y media.

Lo único que siento es que coincido en día y hora con Santiago Lorenzo, que también estará firmando sus libros. A Santiago lo conocí hace unos años, en el rodaje de su primera película “Mamá es boba”en Valladolid. Año 1997 si no recuerdo mal.

De hecho, salgo en una de sus escenas con frase y todo. Le tengo un especial cariño, claro que sí. “¿Quién es ese tío que se ríe todo el mundo de él?“. La mejor frase del cine español de los últimos años; dicha por un actor (un servidor) que prometía tanto que no tuvo necesidad de hacer ninguna película más para consagrarse en la categoría.

¿Sorpresa para los que no lo sabíais? Son esas cosa curiosas que tiene la vida. Ahora Santiago Lorenzo está triunfando con su último libro “Los asquerosos”, libro que varias personas me lo ponen bastante bien. Dejó el cine porque debía de oler bastante mal el reino de los compadreos, y desde que se ha pasado a la literatura le va bastante mejor. Y yo me alegro por él, porque lo ha pasado mal, y porque se lo merece.

¿Por qué será que muchos cineastas terminan escribiendo novelas y narrativa? Pues porque es más barato. Que me lo digan a mi. También tengo que decir que la profundidad y la belleza que se alcanza con la literatura como arte es muy diferente a la que proporciona el cine. Ahí lo dejo.

 

 

 

FIRMAMOS LIBROS en la FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID 2019

FIRMAMOS LIBROS EN LA FERIA DEL LIBRO DE VALLADOLID 2019

Caseta de la librería EL SUEÑO DE PEPA.

7 DE JUNIO 2019

18h30 a 20h30

El próximo 7 de junio firmará libros en la FERIA DEL LIBRO de Valladolid el escritor D. ANTONIO JOSÉ LÓPEZ SERRANO.

Lo hará en la caseta de la LIBRERÍA EL SUEÑO DE PEPA. A partir de las seis y media de la tarde.

El autor de la trilogía LOS CABALLEROS DE VALEOLIT, autor también de la novela EL ÁNGEL AMADO, premiado con el Miguel Delibes de Narrativa 2015 continúa ofreciendo literatura y narrativa para el disfrute de los lectores.

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