La futura y próxima guerra civil europea.

No quiero ser pájaro de mal agüero, ni mucho menos. Cualquier guerra sería un desastre de proporciones humanitarias gravísimas en Europa, y en cualquier lugar del mundo, pero tengo al sensación de que la Unión Europea camina hacia una Tercera Guerra Mundial. Espero equivocarme como pitoniso, pues sería un fracaso estrepitoso de Occidente en su conjunto. Lo malo es que si me pongo a estudiar los antecedentes históricos, y añado al cóctel la deriva de la sociedad Europea, entendida en su conjunto, deduzco una posible guerra. Dios no lo quiera.

Vamos al principio. La razón de ser de la UE fue evitar una Tercera Guerra Mundial que enfrentara a los europeos. Después de la Segunda Guerra Mundial era una buena solución. Teníamos los cadáveres calientes sobre la mesa, y había que asegurar que Francia y Alemania (especialmente) no siguieran jodiendo al resto con sus interminables batallitas.

Además la idea era muy buena y sonaba muy bien: construir un marco supraestatal de libertades y de democracia que resistiera frente a los totalitarismos amenazantes (comunismo y nacionalsocialismo). Unos Estados Unidos de Europa frente (junto ) a los de América, y frente al creciente poder asiático. Muy bien. Felicidades, muchachos. Viva el ingenio y montemos los Erasmus.

Francia, Alemania, el Benelux (Belgica, Luxemburgo y Holanda) e Italia fueron los primeros, luego vinieron los siguientes periféricos, y conforme se fue deshaciendo el totalitarismo en la Europa comunista se fueron incorporando países al paraiso de libertades y de respeto de los Derechos Humanos, incomparable en el resto del mundo. Luego llegó la idea de suprimir fronteras, facilitar el tránsito, inventar una moneda. Ya está. Ese el el punto en el que estamos.

Pero no funciona bien y es un ídolo con los pies de barro.

Los dos peligros más serios a los que se enfrenta la UE son, desde mi punto de vista, el exceso de burocracia para manejar diferentes Estados cuya aspiración debería ser la UNIDAD, y por tanto la disolución de las soberanías nacionales. No es un problema menor que Europa sea fría para sus ciudadanos y que no haya sentimiento de unidad. Al contrario, el sentimiento antieuropeaísta es muy fuerte en muchos sectores de la sociedad que solo se ven tranquilos cuando extienden el cazo para que les den más pasta. Vease Syriza en Grecia. No todos están aportando lo mismo, porque no todos tienen lo mismo. Y muchos europeos, en el otro lado, no ven con buenos ojos que su pasta acabe en la otra punta de la UE, ni que haya getas ni aprovechados con la mano extendida eternamente.  Todos tienen su parte de razón. Y es que hay sentimientos que solo se solucionan con un concepto nuevo inexistente en Europa: la fraternidad, la unidad cultural. Unidad complicada con tantos idiomas, sentimientos provincianos y gente acomplejada. Catolicidad es la palabra, pero muchos prefieren el islam y la cristofobia.

El congelador de la UE se pone en marcha cuando no se trata por igual a todos lo países. Los agravios comparativos son terribles e ineludibles. Las exigencias a Francia cuando se pasa de déficit son música celestial comparado con las mismas exigencias cuando el afectado es Grecia o España. Tampoco las normativas son ecuánimes en la UE. Si un presunto delicuente llamado Puigdemont y compañía se puede pasear por UE a su gusto, y nadie defiende la legalidad del Estado Español con el que tiene pendiente algunos asuntos, entonces, ¿para qué querrá España la desaparición de fronteras y la unidad territorial? Si las volviéramos a cerrar, los británicos no se habrían ido de la cosa nostra. ¿Me equivoco? Con la doctrina Parot sucedió igual. Estrasburgo, que es un tribunal político, anula la forma de proceder de los tribunales españoles con los terroristas condenados por delitos de sangre. ¿Acaso han tenido ellos el terrorismo que han tenido en España? ¿Alguien puede dar lecciones de democracia a España, que conquistó pacíficamente su propia democracia desde una dictadura apoyada por los actualmente socios europeos? No todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos, ni deberes, en la UE. Ni hemos sufrido lo mismo en la historia. Y eso es un problema para encariñarse con ella.

El segundo problema, además de su ineficacia burocrática, es el incremento del nacionalismo en sus formas más totalitarias, provincianas y exaltadas. El mapa que he colgado en la foto, recoge (parcialmente) el mapa de las naciones europeas si consiguieran la independiencia aquellos territorios que lo solicitan y que se están aventurando en el lío. Me explico, Tractoria (verbigracia Cataluña independentista) tiene muchos partidarios en Europa que le hacen el caldo gordo. Los reciben, los aplauden y los visitan. Coinciden en ser gropúsculos de extrema izquieda y de extrema derecha. ¿Gropúsculos he dicho? Perdón. Los neonazis son la segunda fuerza en Alemania, también en Francia y en muchos otros países son la primera. Así que átense los machos, porque la Unión Europea tiene menos futuro que Tabarnia (o sea Cataluña en España y en Europa). Y eso, si mis cálculos no me fallan desemboca en una guerra civil. En un enfrentamiento entre dos concepciones del europeísmo. Una lo quiere deshacer, y la otra lo quiere construir. Casi nada.

¿Se podría aceptar una Francia totalitaria con un gobierno ultranacionalista (Le Pen) que no desee pertenecer a la UE? ¿Y una Bélgica que ampare a los nacionalistas insurrectos y golpistas del resto de Europa, sencillamente porque los necesitan para gobernar? La Belgica que crea terroristas islámicos y mira para otro lado cuando atentan en París, por cierto. La que se inhibe y protesta cuando asaltan las fronteras de Melilla. ¿Cómo detenemos al enemigo cuando tenemos que tratarlo como amigo? ¿Dónde nos quedamos los que pensamos que es preferible una UE más fuerte? ¿Podría la mayoría de los ciudadanos europeos que quieren la UE enfrentarse a una Francia dividida que se quisiera salir de ella? De momento ya liquidaron la abortada Constitución Europea en el vientre de su madre.

Está claro que habrá que tomar decisiones, y no puedo dejar de pensar en decisiones militares, porque lo contrario será simplemente la disolución de la UE. En cuanto lleguen los totalitarios al poder en Francia y Alemania (llevan escalando puestos unos cuantos años), se terminará el asunto comunitario. ¿Se imaginan una negociación entre el Frenxit y la UE para la salida de Francia? ¿Y la de Alemania negociando para salirse? ¿Nos hacemos todos Alemanes y volvemos al antiguo imperio romano germánico? De momento hemos abandonado a casi la mitad de la sociedad británica que deseaban pertenecer a la UE. Casi nada. ¿Se volverá a hacer lo mismo con Francia? ¿Y si Alemania se radicaliza más hasta vencer los neonazis en las elecciones? ¿Se van con Hungría y nosotros con Portugal, Andorra e Italia? ¿Puede un tribunal regional poner en tela de juicio la decisión del Tribunal Supremo de otro país? No son preguntas de ciencia ficción, están ya entre nosotros.

El problema es que Europa no tiene ejército propio que la defienda de sus enemigos externos e internos. Siempre ha confiado en los Estados Unidos de América, y por interés. Tanto a USA como a Rusia quizaś les interese más una UE no tan fuerte económicamente ni políticamente. ¿Acaso la crisis en el Euro no fue provocada por los USA y sus especuladores? ¿Acaso no depende Ucrania y el problema de Crimea de que Alemania necesita el gas siberiano de Rusia? Eso es Europa; un gigante con los pies de barro.

¿Qué cuáles serán los bandos de la futura Tercera Guerra Mundial? Yo imagino dos. Los Europeístas que aspiran a unos Estados Unidos de Europa, frente a los Nacionalistas que aspiran a una separación estricta de las naciones y sus identidades culturales en el continente. La guerra, por supuesto, si se internacionaliza, contaría con unos USA apoyando un bando, y Rusia al otro. Si apoyaran al mismo, está claro quienes quedarían derrotados.  Y si no hay guerra ni se camina a la unidad, no parece que el invento de la UE pueda durar mucho. Bienvenida peseta, y acogemos al gobierno de Tabarnia en el exilio. Boadella, te queremos.

 

Acerca de Antonio José López Serrano

Nací en Valencia a finales de los años sesenta, pero casi toda mi vida la he pasado en Valladolid. A esa ciudad le debo lo que soy, lo que creo, lo que siento y lo que amo. En ella estudié Derecho primero y Teología después. En ella conocí a mi mujer y en ella ví por primera vez el rostro de mis hijas. En ella descubrí que la CREATIVIDAD puede ser amiga de la VERDAD, y que la AUTENTICIDAD es un bien escaso que se descubre PENSANDO y VIVIENDO. Trabajo como profesor de Filosofía en Secundaria y Bachillerato, y recientemente he descubierto una nueva pasión: ESCRIBIR. Disfruto escribiendo y me gustaría que disfrutaras leyendo. Como puedes ver, solo soy un profesor de filosofía al que le gusta pensar, rezar, escribir y amar.

Publicado el 9 abril, 2018 en Artículos de opinión., Pensamiento Filosófico. y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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