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Escribir, pintar y cantar.

No es una tema nuevo que muchos de los escritores que en el mundo han sido les encante también dibujar y pintar. No es nuevo tampoco que los artistas entregado a la música disfruten en sus ratos libres pintando o esculpiendo. Y es que la naturaleza humana del que se embelesa con cualquier forma de creación, necesita de sus múltiples formas para expresarse.

Abundan los directores de cine frustrados que escriben, y esa es la mejor salida posible a su creatividad. Quizás sea yo uno de ellos, pero casi me considero mejor un cantamañanas que durante unos años disfrutó  haciendo cancioncitas y pintando. Luego escribiendo, que se me daba mejor. Y ahora he vuelto a pintar. Lo de la música sigue ahí pendiente, y lo de la pintura ya veremos.

Cuelgo algunas de las pinturas que he realizado este año en cretas de colores sobre papel. Me han ayudado a relajarme y además no me canso de mirarlas. Algunas serán las portadas de futuros libros, y otras se quedarán escondidas en la carpeta hasta que les demos aire. Las copias me han relajado. Lo que no son copias son criaturas, y afirmo sin ambages que suelen ser más jolgoriosas y que me han mantenido con la cabeza más ocupada.

Una muestra de fotos con los fondos de la biblioteca y los cuadernillos que pululan por mi casa. Añado explicación para los entendidos… ¡Ole, la gracia morena!

Arriba: copia de un cuadro de Monet. El Folie Bergere.

Abajo criatura. Retrato de un escritor. (se supone que soy yo rodeado de mis personajes).

Abajo y tumbados los libros de casa. Copia variante de Van Goth. Café terraza de noche. Pongo variante porque cambié a la peña de la terraza que no estaba tomando una tapa. Ale.

 

Arriba: criatura. Posible portada de la novela TRAS EL CIELO DE URANO. Se aprecia el cielo azulado del planeta Urano, y los icosaedros diseñados por la Agencia Espacial Internacional para viajar por esos mundos de Dios. Este lo repetiré porque me ha quedado más oscuro que los “X” de un grillo.

Abajo: criatura. Rosas en un jarrón con playa al fondo. Este está mejor y tengo que decirlo: me encanta su colorido.

 

Abajo: Copia variación de Van Goth. Noche estrellada. Está hecho sin arrancar la página del cuadernillo. Y es que somos así de tranquilos.

Arriba. Copia variación de Monet. Mujer con sombrilla. Se puede ver también el lomo del libro que estoy leyendo, Holocausto católico en la parte superior. En la inferior se aprecian los libros que he distribuido estos días por varias librerías, además de las anotaciones de mi tonelaje en los primeros días de abril. Algún día contaré de qué va esta piradez. De momento lo importante es la señora de la sombrilla.

Arriba. Criatura. Retrato cutre de mi hija Marta. Pongo cutre porque ella es más guapa. La foto del dibujito la hice en el mismo sitio que el anterior, por eso salen los cuadernillos con los que trabajo. El dibujo creo que lo pinté en Talavera la Real.

Arriba. copia de bodegón de libro para aprender a pintar. Ale. El del libro está mejor, pero lo tenía por ahí.

Abajo. copia de dibujo de lámina con coloreado libre. Son láminas de dibujo que tenía mi madre guardadas de cuando era maestra. La verdad es que están bastante bien, de la editorial Salvatella. Un servidor copia el dibujo; y cuando me apetece lo coloreo a mi gusto. Son parecidas, las dos que tengo, pero me gustan y están bien. Paisajitos.

Abajo: copia de dibujo de una lámina con coloreado libre. Lo mismo que dije arriba.

Arriba. copia de perro que encontré en una fotografía, creo. El horrible lazo azul fue una petición de mis hijas. ¿Dónde iba un perro sin un precioso lazo azul? A quedado como lo que yo te diga. “Perro con lazo azul”, y todos contentos.

Arriba: copia de bodegón que encontré en un libro de aprender a pintar. Usé el color naranja porque estaba probando colores en casa. Bien. Entretenido. Si pasa a la historia de la pintura será porque le ponga otra firma, una que diga: Dalí.

Arriba: criatura. La tarántula y el alacrán. posible portada del próximo libro LA EXTRAÑA FAMILIA DE ARGIMIRO MONTAÑÉS. Este cuadro es uno de los que más me gusta. No me canso de mirarlo y de seguirlo viendo. Es hipnótico.

Arriba. Variación de un cuadro de gatos. Fue el segundo que hice, y buscaba una variante más cubista del mismo cuadro. El primero más creativo y libre.

Arriba. Criatura. Botijo y botella. pintado en ceras. De cuando no tenías las cretas compradas.

Arriba. Cuadro original de los gatos. Fue el primero que hice. Era una copia para aprender la técnica de las cretas. Me orientó Elena Benayas, que es la pintora que me ha enseñado a pintar con cretas.

Abajo. Copia de Renoir. Este me quedó chulo.

 

Abajo: criatura. Es otro de mis favoritos. Botijo, café y playa.

Poliartista, polifacético, poliantropoide.

Me reconozco en los hombres del Renacimiento, que son los mismos que los del Medievo, que los de la Antigüedad. Me gusta todo y amo todo saber y todo arte. En realidad, la especialización ha conducido a una mediocridad abrumadora. El catedrático en física cuántica resulta que no lee un libro de narrativa en su vida. Un desperdicio, porque seguramente no dirá nada importante nunca en física, y menos en narrativa. Nadie sabe nada, ni uno no sabe de todo y quiere aprender de todo. Y el narrador de novela negra, que nunca ha sentido el placer ni la atracción por hacer y construir música no deja de ser un juntaletras. ¡Con lo bien que le vendría para montar la película de la novela!

Y es que la humanidad especializada es una humanidad muerta, fragmentada, rota y diabólicamente dividida en su interior. El hombre que busca, el que sabe que no sabe, el que desea aprehender el mundo con su mente y su alma es un hombre polifacético. En el arte se les reconoce perfectamente. Escriben, pintan, cantan y bailan. Dalí hacía de todo, lo mismo que Picasso, igual que Leonardo, o que Aristóteles o Platón, igual que Abelardo, que el arcipreste de Hita, Lorca, Lennon, Averroes y miles más. Gracias a Dios no estoy solo. No estamos solos, porque somos muchos.

En la antigüedad también era así. El médico Avicena era también matemático, filósofo y narrador. Y Julio César no digamos. Además de político y militar se dedicaba a escribir sus hazañas bélicas. Cervantes también era militar, y escritor, y poeta y dramaturgo. Como tiene que ser. De todo un poco y de un poco nada. Newton, por si acaso alguien duda, además de la ciencia se dedicaba a la teología y a la Biblia. Y es que constreñir la curiosidad es no tener curiosidad. San Juan de la Cruz también dibujaba. Lógico.

Por eso nuestro mundo camina a convertirse en un basurero planetario. La especialización nos mata y nos destruye. Nos aliena en lo más profundo. El telediario que no sabe relacionar el hambre en Etiopía con triunfar en Nueva York en Broadway es un telediario manipulador. Colocan las noticias como piezas de un dominó, como si el cuatro no fuera parte del dos. Y así nos va. De incomprensión en incomprensión.

El todo y las partes forman parte de una misma armonía (renacentistas dixit). La especialización es la muerte, terminar sabiendo una porción tan diminuta del mundo convierte las almas en la porción que analizan. El jurista que solo tiene ojos para el derecho ve derechos de autor cuando visita el Prado. El ecónomo solo verá precios, ofertas y demandas. El público general ve una manera de pasar la mañana, y un artista encontrará que tal o cual cuadro se podría expresar mejor con un piano y la voz de Monserrat Caballé, o ideará una historia detectivesca sobre el robo en un museo. Y si es original, pensará mejor en una historia de ciencia ficción donde la humandidad decide enviar los cuadros a la órbita de Plutón para preservarlos de la fatídica mano de la inteligencia artificial. Popof, popof. O una pira de todos ellos ardiendo con el final de la humanidad… Imaginar es disfrutar, crear es vivir para el gran Creador.

Todo esto viene a cuento de que he vuelto a la pintura. Además de escribir para mi y para mis lectores (muchos o pocos) quiero dibujar, pintar, plasmar el mundo con colores, con manchas y sombras planas y rugosas. Pero no quiero pintar lo que todos ven, sino lo que a mi me gustaría ver. Lo que realmente veo, cuando veo algo que me gusta. Lo que me trasmite y me hace sentir.

La afición no es nueva, ya me entregué a pintar cuando era más joven y apuesto. Duró un año, el tiempo que decidí en la vida lo que debía decidir. Me había entretenido antes con la música, compuse un puñado de canciones que publiqué con VOZ DE LOS SIN VOZ. Gente buena del Movimiento Cultural Cristiano, Partido Saín para más señas. Disfruté y mucho con Diego. Canciones a miles, muchas de ellas no publicadas ni editadas, pues no había youtube. Ahí están, esperando el sueño de los justos. Quizás nunca las rescate del hundimiento del Titanic.

Pero ahora mi entretenimiento es otro. Pintar. Terminaré la novela que tengo a medias de ciencia ficción, que publicaré cuando me parezca. Y esperaré a que un agente literario me responda emocionado por última novela que le envié (subrealismo, realismo mágico español, naturaleza muerta). Quizás antes tenga que mandar al pairo a un galerista del monopolio editorial del arte. Igual que los de la escritura no ven artistas, sino gallinas con capacidad para poner huevos. Y nos exhortan a que les aportemos el huevo de oro. Pues eso. El gallinero nos pertenece.

Una muestra de mis basurillas, las que me siguen dejando insatisfecho y satisfecho a la vez. Las que nos dan vida y nos hacen disfrutar del ocio y del negocio.

 

Mañana más.

 

 

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