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Realismo islámico en las novelas de Naguib Mahfuz

En diciembre del año 2013 publiqué esta entrada en el blog. Me gusta recordar y releer lo que escribí entonces sobre libros y autores.

En estos días en que en Egipto sufren de y tratan de salir adelante, recordar a un escritor como Mahfuz es algo parecido a un bálsamo que nos recuerda que África y el mundo no están tan lejos de nosotros.  Va por ellos.

 

Naguib Mahfuz, (El Cairo11 de diciembre de 1911 – íd., 30 de agosto de 2006), fue un escritor egipcio. Conocido especialmente por su obra narrativa, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura del año 1988, siendo así el primer escritor en lengua árabe en recibir dicho galardón, y el más reconocido.

¿Qué a qué viene esto ahora?

Acabo de leer la primera de sus novelas de la Trilogía de El Cairo, “Entre dos palacios” donde retrata la vida Egipcia de principios de siglo, con las primeras revoluciones, la de Saad, que fue independentismo contra los Ingleses.

Estamos en el final de la Primera Guerra Mundial, y el Islam que nos describe está lleno de tradición, familia, religión, autoritarismo, hipocresía y por supuesto muchos aromas de un mundo que ya no existe.

Pienso en cambios sociales, mundos cerrados que se abren, sociedades que buscan ser ellas mismas, independencia y libertad frente al usurpador, que casualmente sigue siendo inglés.

¿Qué puedo soñar? En un Egipto democrático y libre, dueño de sus mejores tradiciones. Un sitio donde la paz y la justicia sean posibles.

Como Ahmad, el señor personaje de la novela, hipócrita y firme en casa, amable y risueño con sus amigos, pido una oración para que “la Paz que trae Dios sea más grande que la injusticia que desechamos”. Por Egipto y por su gente, se lo merecen.

EL DESEMPLEO DE JOHN STEINBECK

lasuvasira

LAS UVAS DE LA IRA (The grapes of Wrath) es una magnífica novela que escribió Steinbeck en 1939 y que atrajo de inmediato las miradas de toda la sociedad americana. El tema no es secundario ni ha perdido su vigencia en la sociedad actual, donde el desempleo, la miseria, la emigración o la explotación laboral siguen obligando a las personas a tomar carretera y manta para aventurarse en la incertidumbre de una tierra desconocida. Los protagonistas de esta historia han abandonado sus tierras de toda la vida y se dejan guiar por un folleto propagandístico que les llena de esperanza. ¿Alemania? No, claro que no. California es la nueva tierra prometida.

Salen de su casa, e igual que el viejo Abraham bíblico, lo hacen bajo una promesa incierta. Buscan una tierra que mana leche y miel, y su nublan ante el horizonte de perder lo poco que tienen. Les empuja la fe en el mañana y la esperanza de conseguir una vida asentada y feliz, en paz y decente.

Sin embargo, a los personajes de “Las uvas de la ira” les espera un regalo envenenado. No están solos en su travesía, y el interés de otros menesterosos como ellos, buscando un porvenir, ha convertido la tierra prometida en un hervidero de asalariados. Todos desean un trabajo, un palmo de hectárea donde conseguir unas migajas del escaso empleo. Nadie los contrata porque no hay trabajo para tantos, y los sueldos, que les prometían cuando salieron de su casa son nimios e insignificantes; descienden las pagas hasta la miseria, y las leyes del libre mercado que Adam Smith pregonó como salvífico descubrimiento en el siglo de la luz (tenebrosa) convierten a estos hombres buscadores de trabajo en gentes empobrecidas hasta la extenuación más desesperante.

¿Les suena la historia? Se parece demasiado a la vida de tantos paisanos nuestros que buscan y no encuentran quien los contrate. Españolitos que anhelan una nueva oportunidad en otros países, y aceptan cualquier cosa que les permita salir de su empobrecimiento. Salarios bajos, sueldos que nos hagan competitivos, restricciones y desconfianza para los que quieren iniciar una nueva vida y se topan con el muro de la lamentación.

El autor ganó con esta obra el premio Pulitzer en el año 40, y sin duda fue la principal carta de presentación para obtener el Nobel de literatura en el año 62. El retrato de los terribles años 30 fue recogido por este gran escritor logrando que sus personajes mantengan una dignidad inusitada. No se dejan llevar por el crimen, son gentes honestas que buscan su futuro aunque sean insultados y vilipendiados. Aman a su familia aunque sean conscientes de que tienen deudas con la moral y con la sociedad. Son gentes de bien, con una ética que los mantiene vivos y firmes ante la ira de una California que no quiere más pobres ni más emigrantes deambulando por sus tierras. Son los nuevos crucificados de nuestro tiempo, los que sufren la injusticia en sus carnes sin devolver el golpe con violencia. Eso les hace más fuertes.

Frente a tantos relatos triviales de hoy, releer a Steinbeck, en cualquiera de sus novelas, es siempre un regalo para el espíritu y el alma humana.

¿Otras novelas fantásticas de Steinbeck? La última que he leído “Los arrabales de Cannery”, pero también son impecables “La Perla” (que es su obra más conocida por los lectores de obras cortas), “De ratones y hombres”, “A un Dios desconocido” o la simpática “Tortilla flat”. Sociedad y hombres. Ese es John Steinbeck.

¿Cómo se puede asustar a un hombre que no sólo carga con el hambre de su vientre sino también con el de sus pobres hijos? No se le puede atemorizar porque este hombre ha conocido un miedo superior a cualquier otro.

 Capítulo XIX

Más información en

http://es.wikipedia.org/wiki/John_Steinbeck

97m/18/huty/6952/6952/14

Realismo islámico en las novelas de Naguib Mahfuz

En diciembre del año 2013 publiqué esta entrada en el blog. Me gusta recordar y releer lo que escribí entonces sobre libros y autores.

En estos días en que en Egipto sufren de y tratan de salir adelante, recordar a un escritor como Mahfuz es algo parecido a un bálsamo que nos recuerda que África y el mundo no están tan lejos de nosotros.  Va por ellos.

 

Naguib Mahfuz, (El Cairo11 de diciembre de 1911 – íd., 30 de agosto de 2006), fue un escritor egipcio. Conocido especialmente por su obra narrativa, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura del año 1988, siendo así el primer escritor en lengua árabe en recibir dicho galardón, y el más reconocido.

¿Qué a qué viene esto ahora?

Acabo de leer la primera de sus novelas de la Trilogía de El Cairo, “Entre dos palacios” donde retrata la vida Egipcia de principios de siglo, con las primeras revoluciones, la de Saad, que fue independentismo contra los Ingleses.

Estamos en el final de la Primera Guerra Mundial, y el Islam que nos describe está lleno de tradición, familia, religión, autoritarismo, hipocresía y por supuesto muchos aromas de un mundo que ya no existe.

Pienso en cambios sociales, mundos cerrados que se abren, sociedades que buscan ser ellas mismas, independencia y libertad frente al usurpador, que casualmente sigue siendo inglés.

¿Qué puedo soñar? En un Egipto democrático y libre, dueño de sus mejores tradiciones. Un sitio donde la paz y la justicia sean posibles.

Como Ahmad, el señor personaje de la novela, hipócrita y firme en casa, amable y risueño con sus amigos, pido una oración para que “la Paz que trae Dios sea más grande que la injusticia que desechamos”. Por Egipto y por su gente, se lo merecen.

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