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El triunfo de la democracia, el fracaso de los demócratas.

Estas elecciones son las del cambio, eso está claro, y que nadie lo dude. En Valladolid no seguirá León de la Riva, que ya está mayor y muy visto, veintipico años de corregidor incorregible. En Castilla y León los peperos gobernarán mirando de reojo y teniendo en cuenta lo que opinan Ciudadanos. Aquí siempre han estado licuados por lo que decían los sindicalistas, que son los que realmente gobiernan la comunidad desde hace años y años, junto con las cofradías de amiguetes del partido popular. Ahora eso va a cambiar, y van a tener que gobernar mirando al parlamento regional. Pues ya era hora, que para eso nos cuesta una pasta el Congreso, y que se paga gracias a mi sueldo congelado de funcionario profe de la susodicha Junta.

Yo tras las elecciones siempre quedo muy contento, y siempre he pensado que lo mejor del sistema democrático es que si no te gusta un tío, no le votas (votas a otro) y le mandas a su casa. Eso se hace sin matarse la gente, aunque, eso sí, tiene que haber mucha gente que piense como tú, y eso cuesta. Se vota y ¡ale hop!; hemos ganado, hemos perdido. En cambio, en las dictaduras, a menudo con grandes y mejores gestores que en las democracias (a poco), se enquistan los políticos sin que nadie les pueda largar. Se aferran al poder y no se van ni con espermicida, ni con las armas, ni a trabucazos. Y hay que montar una revuelta por la democracia y las libertades; una guerra de liberación en la que siempre mueren muchos inocentes y pocos culpables, y al final es una masacre. Como Ceaucescu, por ejemplo. Pero en democracia no. Echas al que te cae mal, aunque lo haga bien, que eso es otro tema, y lo haces votando. ¡Ale hop, ale hop! Veis el conejo, ahora no lo veis. La paloma, ¿la veis? Pues ya no la veis. Eso es la democracia, y la verdad es que funciona bien, es el mejor sistema que conozco para echar inútiles, vagos, maleantes, déspotas, lenguaraces, aficionados, paletos, bocazas, profesores de universidad, listillos de media pila, mangantes, ideólogos y trepas. Todos ellos nos inundan las pantallas de los televisores con frasecitas ocurrentes. Adios tíos plastas, escribid cuando lleguéis.

Pero con los cambios vienen los problemas de verdad. No me refiero a que hagamos repartos de silla o de ideas, que es casi parecido, sino a que hay que cumplir las leyes ya establecidas o cambiarlas. Si no tocas nada, en realidad no hay ningún cambio. Esto el Pp no lo sabe, por eso creen que han mejorado muchas cosas pero en realidad no han hecho nada interesante. Ni han reformado la Administración, ni han bajado los impuestos, ni han reordenado racionalmente el crimen del aborto para disminuirlo, ni han hecho nada que dijeron que iban a hacer. Han toqueteado la educación para que sea la misma (o peor) basura burocrática en la que lo convirtió el Psoe en sus años de gloria, y han gastado menos a costa de joder a los ciudadanos con unos servicios penosos, mientras han mantenido subvenciones para chorradas. ¡Ale hop, ale hop!

Lo malo a veces es que no logramos que haya una mayoría de gente que quiera que se vayan algunos políticos, y se acaban quedando en plan gorrones décadas y décadas. En Andalucía solo ha gobernado el PSOE y el Franquismo, cada uno cerca de cuarenta años. La gente no les echa porque se identifica mucho con sus dirigentes. Son de los nuestros, te dicen. Y ya pueden robar que no se van ni a escobazos. Pero ahora la gente se ha hartado de esa peña. Que la cambien, dicen. ¿Por algo mejor? De momento es una incógnita, porque otro vendrá que bueno te hará, dice el refrán. Y yo, después de varios años viendo alternancias y alternativas, me quedo con que se suele cambiar todo para que no cambie nada. Y todos tan contentos.

No es que los que lleguen sean mejores demócratas que los que se van, es que están sin estrenar, o sea, sin corromper. Pero es cuestión de tiempo que se nos caigan los palos del sombrajo. No nos van a engañar, al menos a mi no, y en poco tiempo crecerán los enanos en los circos de Podemos y Ciudadanos, igual que han salido chinches bajo los pies del PP y del PSOE. Y tendremos que volver a echarlos. ¡Ale hop, ale hop! Por eso la democracia funciona, y los demócratas fracasan cada cierto tiempo, que hoy se comen el mundo, y mañana hay que obligarlos a devolver todo lo que se han comido (qué bella metáfora).

Ada Colau ha ganado en Barcelona, la chica que encabezaba los stop desahucios. De la calle a la alcaldía sin pasar por la oposición política. Ella, que se oponía a la policía cuando hacía su trabajo, ahora tendrá que cumplir la ley, y enviársela a otros tipos. ¿A quién? Pues a los padres que en Cataluña están hasta las narices de que no los escolaricen en castellano, por ejemplo. Seguro que se equivoca en alguna y deja de molar. O le sale un Gamonal por el paseo de Gracia. Seguro que dentro de unos años la gente dice que ha cambiado, que no es la misma y que se ha apoltronado. Porque cuando uno llega al poder deja de molar, esto lo saben todos los que no tocan poder ni en su casa. No es que el poder corrompa, es que no regenera la materia humana.

La pregunta final, es… ¿quién ha perdido las elecciones? Yo apunto a un colectivo importante que no estará representado en ayuntamientos, diputaciones ni parlamentos autonómicos: los que están en contra del aborto, por ejemplo, los que quieren que se les bajen los impuestos, los que quieren defender la escuela concertada, ¿sigo? Los que están en contra de la ley que equipara el matrimonio homosexual. Supongo que es el fracaso los obispos en la actividad política, el de Benigno Blanco y del Foro de la Familia, el fracaso de VOX, y el fracaso de los cristianos de base, ausentes desde hace 40 años de la vida política. Lo malo es que a esos no podemos echarlos, porque nunca han llegado a gobernar. ¿Volveremos a ver las manifestaciones que hubo contra Zapatero, y que organizó la iglesia para el partido popular? Me temo que no. ¡Ale hop, ale hop! Seguimos chupando banquillo, ahora con nuestros antiguos amigos del pepé.

PD: A ver como se redefinen los partidos emergentes. Para mí que muchos van a salir movidos y desenfocados. Dentro de cuatro años serán castigados si no ha habido cambios que pueda percibir la ciudadanía. Será el ¡ale hop! de los que ahora se gozan en sus votantes. Gracias a Dios, claro. Porque no hay nada más desagradable que un tío que gana siempre y deja de ser humilde ( ¿han pensado como yo en Felipe González o en Aznar?).

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