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Elecciones a estribor y a babor. Hoy: Partido Socialista Obrero Español y Unidos Podemos.

Continuamos con el análisis de la semana pasada a propósito de las próximas y múltiples elecciones del 2019. La que nos espera, decíamos, y que ninguna opción política agota la riqueza que representa el Reino de Dios.

El caso es que tras analizar a los partidos de centro y centro derecha, nos vamos hoy a los partidos de centro izquierda e izquierda.

Ocupando un espacio político amplio entre el centro izquierda, la socialdemocracia, el progresismo y el socialismo militante encontramos al PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL. También están enfangados en corrupción, puesto que al igual que el PP, son otro de los partidos que ha tocado poder, incluso lo ha sobado más de la cuenta. Además, y eso es importante, el PSOE es el partido más antiguo que concurre a estas elecciones con sus mismas siglas, lo que demuestra su capacidad para adaptarse a las circunstancias de la historia; y lo mismo podría decirse de su asombrosa capacidad para renovar su imagen y difundir una propaganda favorable a sus intereses. En esto son los reyes, los grandes repartidores de carnés de demócrata y de franquista. Y lo siguen siendo. Esto tiene su mérito, ¿eh, amigo?

El PSOE es el partido que durante más tiempo ha gobernado este país desde la instauración de la democracia, de ahí que tenga una amplia factura con debes y haberes. Modernización y estancamiento. El PSOE es el responsable principal de muchas políticas nefastas (vease educación, justicia, sanidad…), pero también es el principal defensor del Estado de las Autonomías, del igualitarismo en todas sus vertientes y de la política socialdemócrata que orienta actualmente a todos los partidos políticos españoles y europeos, desde la derecha hasta la izquierda. Ellos venden que tienen la exclusiva en proteger las pensiones, subir salarios y demás políticas populistas y de ingeniería social. Son también, en ese sentido, el partido que marca la agenda política e ideológica del país; y controlan y tiene a los suyos instalados en muchos poderes fácticos: universidad, educación, prensa, periodistas, sindicalismo, policía…

Son los que cuando hacen una Ley del Aborto nadie puede ya tocarla, y lo mismo con muchas otras cuestiones. Ellos dicen lo que es progreso, y lo que no; lo que no ha dejado de alimentar el descontento de mucha gente desde hace varias décadas. Son, en este sentido el partido con más tics y defectos de corrupción, aunque es lógico, pues es el más viejo, al que más clientela debe su puesto, el factotum.

Su gran problema es que concurren a estas elecciones con un fuerte problema de liderazgo en Pedro Sánchez, que sigue sin ser el líder socialista de todos los socialistas. Los líderes del PSOE de los años 80 y 90 se sienten defraudados y perciben en Sánchez un extremista sin política de Estado. En cambio, los socialistas de los años 00 y 10, herederos de Zapatero, se sienten con Sánchez como en casa. Un tipo de izquierdas que puede afear la cara a los podemitas, que son más extremistas que él. Ciudadanos no está a gusto con sus políticas, y tampoco la izquierda más sensata y moderada, la que piensa que no se puede gobernar contra la mitad del país, ni venderla a los catalanes por unos cuantos votos.

De momento, el PSOE dividido se sostiene porque toca poder. Mientras gane elecciones estarán callados, aunque vendan Cataluña a cambio de dos butifarras. El problema será cuando pierdan. La vieja guardia, que no es ya tan vieja, se le echará al cuello y aguillotinarán el sanchismo sin contemplaciones. Será un segundo Zapatero, si no lo es ya. La única salida que tiene Sánchez para continuar e intentar depurar un partido dividido es ganar las elecciones y gobernar. Y no lo tiene tan fácil como piensa.

Para los católicos, votar al PSOE siempre ha sido una tentación, pues son los principales vendedores de mejoras sociales. Pero tampoco hay que olvidar que sus políticas económicas siempre han dejado al país arruinado. Reparten estupendamente, pero no saben generar riqueza. Como dijo la vieja Thatcher, “el socialismo se termina cuando se acaba el dinero de los demás”. Pues eso. Pueden ser moderados, y eso es atractivo, pero en este momento, Sánchez no es precisamente un tipo moderado. Es un Zapatero que no sonríe, y que cuando lo hace parece un malvado de telenovela.

Hay que decir que las políticas favorables a la vida están actualmente muy abandonadas en el PSOE. Apoyan el feminismo radical y las ideologías de género en todos sus postulados, y mantienen una relación con la iglesia tensa y aparentemente cordial. Siempre están tentados de expropiar una catedral, aunque luego no se atrevan del todo. Les encantaría que hubiera obispos del PSOE, para controlar las homilías y al pueblo de Dios. Por eso son sus principales rivales ideológicos.

Por supuesto, los cristianos para el socialismo, y las demás corrientes internas cristianas de izquierdas, que en su momento dialogaban, o aparentaban dialogar, están desaparecidas y anuladas en su totalidad. Ahora manda Sánchez, que no es cristiano, y puede que tampoco socialista.

El caso de UNIDOS PODEMOS es muy interesante. Surgió como un invento propagandístico del PP para anular en su momento al PSOE. Fue primero un movimiento que recogió el descontento social por la crisis económica que generó el PSOE de Zapatero (2008). Pero pasó de ser antisistema y anticasta, a ser sistema y casta. Y a comprarse un chaletazo con el visto bueno de sus militantes. PODEMOS ha alcanzado su techo electoral en las anteriores elecciones. Se ha alimentado de los votantes de izquierdas descontentos con el PSOE, pero ahora le toca vomitar a esos votantes, que prefieren Sánchez a Iglesias. El macho alfa de PODEMOS ha envejecido mucho en poco tiempo; y sus votantes están demasiado desencantados. Hay que reconocer que Errejón tenía razón. Un PODEMOS más cercano al PSOE habría dado el sorpasso. Tendrán que esperar otros veinte o treinta años para volverlo a intentar.

El problema es que en la candidatura de UNIDOS PODEMOS confluyen desde movimientos ecologistas, feministas, de género, anticlericales, anticapitalistas, bolivarianos, antisistema, stop desahucios, castristas, comunistas, independentistas, nacionalistas de todo tipo, y revolucionarios también de todo tipo. Fruto de ese lío es que no siempre usan las mismas siglas. Iglesias lo va a tener complicado si quiere mantenerse. Han pasado de perdonar la vida al PSOE, a tener que pedir perdón a sus militantes por vivir a cuerpo de rey.

Ya lo dije hace tiempo. Son el partido que más rápidamente envejecería en política, y no me equivoqué. Iglesias parece un político del siglo XIX, los viejos clichés repintados una y otra vez con el progresismo de lo políticamente correcto y del progreso. Pero es un progreso impostado, no creíble y con mala imagen.

Tienen a su favor que controlan varias cadenas de televisión, las redes sociales que bombardean con memes y mensajitos, y la convicción del votante joven, educado bajo sus postulados y consignas por el PSOE y el PP de las últimas décadas. Bajarán sus resultados, seguro. Y quizás con suerte, Izquierda Unida podría abandonarlos para reconstruirse en otra cosa. Salvo que todos se vayan a VOX, claro.

1978 – 2018. Cuarenta años de Constitución. (Segunda parte)

Tras los años de gobierno con mayoría absoluta de Felipe González (82-93) llegó el final de la hegemonía del PSOE en el gobierno de España. Se iniciaba, en mi opinión, una nueva etapa histórica y política que se extendería desde el año 1993 hasta el año 2001.

En el año 1993, todavía con Felipe González en el Gobierno, el PSOE había desgastado una buena parte de su discurso. Habían pasado más de 10 años desde que llegaron al poder, y 15 desde la aprobación de la Constitución. Una buena parte de los españoles estaban profundamente desencantados con el gobierno socialista por varias razones. La primera era que no controlaban el paro y no podían reducirlo. Las promesas incumplidas de González eran objeto de burla social. En segundo lugar, la corrupción no podía seguir ocultándose bajo la cortina de la soberbia y los “cien años de honradez” del PSOE que se seguían vendiendo como los puros y los buenos. En tercer lugar el problema de ETA que no arreciaba. Por desgracia seguía matando, ahora con la baza de ser víctimas del GAL. Y en cuarto lugar, la situación internacional soplaba vientos ideológicos contrarios, la Unión Soviética había fracasado, el bloque del Este se había derrumbado, y el modelo socialista parecía abocado a su desaparición. El PSOE y la izquierda tenían que reinventarse, pues ya no bastaba con amedrentar a los votantes con el miedo a la derecha, el cansancio era real, y el socialismo no era la panacea que durante la transición movió al voto a muchas personas.

Ciertamente, Felipe González ganó las elecciones por última vez en aquel año, pero ya sin mayoría absoluta, por lo que tuvo que pactar con los nacionalistas para asegurarse la estabilidad. Intercambio de favores con los catalanes y vascos. Esta misma estrategia la mantuvieron los siguientes gobiernos, tanto del PSOE como del PP. Cuando no había mayoría absoluta, se pactaban y regalaban prebendas y privilegios a los nacionalistas; y ellos aseguraban la gobernabilidad del país. Convocó elecciones a los 3 años, y las perdió. El ganador, el PP volvió a pactar con los mismos que hacía 3 años habían dado la mano al PSOE.

El cambio no sorprendió, aunque sí extrañó por falta de costumbre. En los años anteriores al 93, la derecha había fracasado en su intento por desbancar al PSOE. Había sido el principal partido de la oposición, pero apenas había logrado ser alternativa al poder. Hasta que se modernizó convirtiendo el viejo partido de Fraga, Alianza Popular, por el nuevo Partido Popular, de línea conservadora, liberal y democrata-cristiana. Ganaron poco a poco en municipios y autonomías, hasta que llegó el turno al parlamento español. Al frente de estos cambios estuvo José María Aznar.

Aznar había gobernado en la autonomía de Castilla y León sin demasiadas alharacas. Era una generación diferente, y el político en sí era la antítesis de Felipe González. Parco en palabras, escueto en sonrisas y más bien antipático. Ningún carisma. Hablaba con poca gracia y fue blanco de burlas (y de odios profundos) por parte de la izquierda hasta el día de hoy.

En mi opinión hubo dos hechos decisivos que auparon a Aznar. El primero fue que sufrió un atentado terrorista del que salió ileso y por su propio pie. ¿Podía ser un presidente firme y sólido aquel señor bigotudo? Su imagen salió fortalecida y su seguridad indicaba que estábamos ante un hombre que no se rendía ante nada. Ni siquiera ante las bombas de ETA.

El segundo hecho fue que el miedo a la derecha, reiterado recurso  electoral del PSOE, se agotó con la siguiente generación. Habían pasado los años, y el PP fue llegando poco a poco a los gobiernos municipales y autonómicos sin que se hundiera el mundo. Aznar ya había gobernado en Castilla y León, sin que hubiera que temer. Dejar paso a la derecha para que gobernara democráticamente era algo que prácticamente no había sucedido desde la Segunda República que terminó como terminó. Es decir, la izquierda tenía que aceptar que gobernara la derecha, y debía hacerlo pacíficamente. Y precisamente cuando Aznar fue investido presidente del gobierno en el año 96, se pudo afirmar que nuestra democracia y nuestra Constitución estaban consolidadas. Habían pasado 18 años.

Los años del último gobierno del Felipe González (93-96) y los cuatro primeros de José María Aznar (96-00) se caracterizaron por la búsqueda de apoyos en los partidos nacionalistas catalanes y vascos. No hubo mayorías absolutas en ocho años. González siguió en el poder tres años más, creo que por inercia. sin embargo, la sensación de que su proyecto político estaba agotado fue la tónica. De hecho, cuando perdió las elecciones del año 1996, dimitió como Secretario General del PSOE, iniciándose una profunda crisis en el liderazgo del partido.

Aznar gobernó 8 años, y él mismo, quizás viendo el agotamiento de González, decidió que no estaría más de dos mandatos, cosa que cumplió. Llegaba con un estilo más sobrio, más serio y tranquilizando los ánimos. Durante sus primeros cuatro años (96-00) gobernó sin mayoría absoluta, acordó la estabilidad de la legislatura con los catalanes, y obtuvo un gran éxito económico, que fue el aval para que consiguiera la mayoría absoluta en el año 2000.

Sus políticas lograron en cuatro años lo que no había podido el PSOE en una década: crecer económicamente con fuerza, disminuir el déficit y crear mucho empleo. Bajó impuestos, dinamizó los mercados y colocó en cuatro años a España a las puertas de la moneda única europea. Se hablaba del milagro español, y nuestro país se convirtió en un modelo de economía dentro de Europa. Ya no estábamos en el furgón de cola.

Era un éxito incontestable de la derecha que ni siquiera la izquierda podía discutir. Además, las políticas liberales, no habían olvidado subir las pensiones, y la creación de empleo es, a la postre, la mejor política social de todas.

Sin embargo, Aznar no fue capaz de quitarse de encima el complejo y el miedo a ser de derechas. Es decir, gran parte de sus políticas fueron coincidentes y seguidoras de la ideología que la propaganda de izquierdas había consolidado en el país. No tocó el tema del aborto, no cambió las leyes de educación, no se movió en política familiar y apenas hizo cambios para devolver a los jueces y magistrados la independencia que les quitara González. Así fue en los primeros cuatro años. Aznar mantuvo los apaños que hizo el PSOE favoreciendo a los medios de comunicación afines a la izquierda. Sus políticas más de derechas fueron timoratas, y muchas de ellas no cambiaron ni cuando obtuvo la mayoría absoluta en el año 2000. Razonaban que las elecciones se ganaban en el centro, y quizás tuviera razón. Pero abandonaba lentamente a un electorado de derechas que siguió apostando por el PP por falta de otro mejor.

En la izquierda, la misma crisis que atenazaba al PSOE se cebaba con IU, la nueva apuesta el Partido Comunista. Las renovaciones no hicieron sino acentuar la crisis de un modelo agotado. La oposición y la izquierda, (así lo hicieron en la segunda legislatura Aznarista), optaron por desgastar al gobierno popular de Aznar en la calle.

La excepción al titubeo fue la lucha contra ETA. Aznar acorraló a los terroristas cuando vio imposible un acuerdo con ellos (la famosa tregua). Y los puso contra las cuerdas en una persecución que se realizó, no sólo contra el asesino de la pistola, sino también contra su entorno político y económico. Se prohibieron los partidos políticos que apoyaban el terrorismo, se les echaba de las instituciones y se impedía que recibieran dinero del Estado para sus fines torticeros. En el año 1997 ETA asesinaba a Miguel ángel Blanco, un concejal del PP de Ermua. La gente salió a la calle como nunca lo había hecho ni lo ha vuelto a hacer. Era el Basta ya, el final de ETA. La sociedad española (también la vasca) se mostró más indignada que nunca. Se logró en unos años destruir a ETA, ahogarla y derrotarla. Fue casi en lo único en lo que Aznar tuvo el apoyo del PSOE.

Con la segunda legislatura de Aznar, (2000-2004), la de la mayoría absoluta del PP, España había hecho los deberes y había entrado en el Euro. La economía se mantenía viento en popa, y España vio como el Euro se convertía en una moneda física y tangible en 2001. Pero ese mismo año  se producía el atentado en NY contra las Torres Gemelas, y la dinámica de la sociedad española iniciaba un nuevo momento histórico para la democracia española, la que tendría que ver con salir a la calle para mostrar la indignación al gobierno de turno. Eran pruebas de fuerza. Primero salió la izquierda contra Aznar por un accidente de un petrolero, y por la guerra contra Irak; luego salieron los católicos contra las políticas de Zapatero por la clase de religión y contra las políticas de ingeniería familiar del PSOE e su primera legislatura. Y al final de su mandato, en el 2011, salieron a la calle varios movimientos que ponían en duda la legitimidad de la democracia española, la representatividad del parlamento y la Constitución Española de 1978: el movimiento 15 de mayo del 2011. Con él llegó el final del bipartidismo, y del reinado de Juan Carlos I, que abdicó en favor de su hijo, Felipe VI, en el año 2014.

(continuará)

 

 

Contrato general para el consentimiento en la coyunda .

Están que se salen, y no caben en sí. Me refiero a la portavoz del gobierno de España; la mujer se ha venido arriba con el caso de la manada y andan tonteando con la razón y con la opinión pública. Como quieren que la ley penal sea muy condenatoria de presuntos violadores, y no quieren que sean presuntos, (al machorro ni agua), dice la ministra Calvo que a partir de ahora ha de existir un consentimiento explícito, que no tácito, por parte de las mujeres cuando tengan relaciones sexuales con varones. Si no hay ese consentimiento expreso es violación. Psoe dixit, y somos la izquierda.

En realidad el problema no lo van a resolver, al contrario, crearán unos cuantos mayores, pero como lo ha dicho la “menestra” pues ale, todo va a ser de un democrático de asustar. Porque esta gente es demócrata a tope, y les encanta que se lo digan.

Digo que no lo van a resolver porque el problema del derecho está en la prueba. Sin una prueba de cargo, suficientemente condenatoria y sólida, no hay condena. Y es que la presunción de inocencia obliga a demostrar la culpabilidad del acusado con pruebas convincentes. El tema con las violaciones, y en general los delitos sexuales, es que no suele haber testigos presentes. Que es tu palabra contra la mía, y por eso los jueces tienen que esforzarse examinando otras pruebas: si hay agresión física, si hay lesiones, si se conocían de mucho o de poco, si hay problemas psicológicos, si era menor y el otro se aprovechó y engañó con prevalimiento, etc… Cualquier duda lleva a la absolución. Desde luego no es fácil, aunque la portagritos del gobierno, la señora Calvo, se ponga estupenda, no es fácil disponer de pruebas. Y sin pruebas no hay condena.

Pero el tema del consentimiento puede dar mucho juego en un mundo como el nuestro.

El primer problema será discutir en el juicio si dijo que sí, o si dijo que no. “No dije nada”, dijo ella. “Dijo un sí como un piano, incluso asintió con la cabeza” explicará el abogado. ¿Hay alguna grabación?

Seguro que vuelve a salir la Calvo para indicar que la mejor prueba de consentimiento es el contrato con firma. Y ahí vendrá el segundo problema. “Me obligó a firmar y me puso una navaja en el cuello”. “Mentira, ahí está la firma clarita de la señora, y además tengo varios duplicados que he mandado a la prensa, porque esta tarde tengo plató”.

¿Tendrá que volver a salir alguien del PSOE para decir que hay que reformar el código penal de lo que ellos mismos hicieron mal, o sea, como ahorita mismo, para que sea más democrático y más progresista? “Yo firmé para que me magreara con levedad y sosiego; y el tío, con el calentón, se ha propasado y me ha dejado embarazada”. “Creía el acusado, señor juez, que con la firma era suficiente, y además ella afirmó durante dos veces, asintiendo con un gemido, que estaba a gusto”. “Eran gemidos de dolor, señor magistrado”. “No se hable más. Elevaré el asunto al CGPJ para que legislen como Dios manda”.

Bien. Tercera reforma de la reforma de la ministra Calvo. Digo yo que lo siguiente que tendrán que hacer será un contrato donde se explicite exactamente en que se consiente dentro de la relación. Habrá que rellenar un apartado general de la relación, para más seguridad jurídica; y luego dejar a las claras y por escrito lo que se desea hacer. Magreo sí, griego no, francés solo si no hay eyaculación, besos los justos, etc. “Cariño, ¿por qué te paras?” “Es que no estoy seguro de mis derechos penales y civiles, y no quiero que dentro de unos años, si discutimos, me eches en cara lo que ahora mismo está sucediendo”. “Vaaale, ahora mismo me levanto y te firmo el anexo al formulario del ministerio de justicia”.

Aún así, el juez seguirá teniendo múltiples problemas. “La cruz en el cuadradito fue añadida más tarde” Dijo la primera parte contratante. “Mentira, lo firmó así, ¿no ve que es el mismo boli?”, explicitará la segunda parte de la parte contratante. “Un grafólogo, por favor”, sugerirá el Ministerio Fiscal.

Vendrá una nueva reforma democrática para democratizar la siempre eterna dictadura; y la ministra Calvo, (siempre hay ministras Calvo por los gobiernos del PSOE) afirmará sin ambages en una concurrida rueda de prensa: “Será obligatorio hacer duplicados y enviar uno al ministerio de asuntos de género y contra el machismo, para proteger a las mujeres maltratadas y violadas”. Igual ese día sueltan otro exabrupto contra los franquistas y los antidemócratas, que no hacen más que entorpecer sus inteligentes y progresistas medidas.

En fín, para resolver el problema de la prueba en el proceso penal tendrán que convocar oposiciones porque necesitarán un huevo de funcionarios para poder tramitar y solventar con acierto tan complejo asunto. “Hemos ampliado la partida en la lucha contra el machismo y vamos a tener que subir los impuestos a los más ricos”.

Por supuesto, la oposición política del centro derecha les dará la razón con timidez, pues nadie se atreverá a parecer un machista o un fascista de tres al cuerto. Y así estaremos durante años.

Las cosas se enquistarán y no faltarán mujeres infieles que no quieran firmar nada. “No quiero firmar nada, que luego le enseñas el papel a mi marido y la liamos”. “Pero Maripili, si yo te quiero, y me acabas de decir que me quieres”. Pues nada. Ajo y agua. Si no hay papel eres presunto violador.

“Los varones mayores de diez años tiene que firmar todos los años el documento 505 del Ministerio de la Mujer donde declaren que no tiene intención de mantener relaciones sexuales no consentidas con hembra alguna. La tasa del documento 505, será de 50 euros, y su cuantía servirá para la investigación contra las causas del machismo, ale”

Y digo yo que al final lo conseguirán. En España se podrán tener relaciones sexuales con seguridad tras firmar varios documentos ante notario, enviar las copias a las distintas administraciones (porque seguro que acaban teniendo competencias solapadas ayuntamientos y comunidades autónomas) y efectuar antes de cada relación una declaración jurada de amor eterno (el matrimonio, vamos). Lo que me temo es que quiźas para entonces no queden españoles con ganas de nada.

 

Reformar la Constitución del 78. ¿Para qué?

Celebraremos el próximo año, el 2018, el cuarenta aniversario de la Constitución Española de 1978, que es tanto como decir el periodo de más paz y estabilidad que ha habido en nuestro país en casi doscientos años (con permiso de Cánovas, claro). La Constitución lleva gobernando esta república-monárquica nuestra más años que Franco campeando la suya, lo cual demuestra que es mejor la democracia que la dictadura, y que lo que les sucede a los venezolanos es una putada, por no hablar de los chinos.

Seguramente, la razón por las que haya perdurado tanto tiempo una Constitución en nuestra patria, tan amante de los golpes de Estado, y tan derogadora de constituciones (en el siglo XIX hubo unas cuantas) se debe a la incorporación de España al club de las potencias europeas. También a las virtudes de los políticos de entonces, que fueron capaces de escribir una carta magna sin vencedores ni vencidos, un texto que fuera un punto de partida para un país que quería ser distinto: democrático y de derecho, plural y con oportunidades para todos. Libertad, igualdad, justicia y pluralismo político. Casi nada.

España aspiraba a ser un país como el resto de los países europeos. Sin complejos. Con una monarquía moderna como las Europeas, un respeto elemental a los derechos humanos (con Franco esto no lo hubo, y con Stalin menos) y un sistema comercial basado en el libre comercio y en el capitalismo intervenido por razones sociales. Todo estupendo. La Constitución es simplemente una norma jurídica bien hecha que permitió que fuera posible tal proyecto. Si no se ha hecho mejor no es porque la Constitución no lo permitiera, sino porque los gobiernos puntuales que hemos tenido han sido cortoplacistas, han buscado el triunfo electoral por encima de la mejora nacional, y han anhelado el poder para colocar a los amiguetes en lugar de trabajar por la mejora real del asunto concreto que les ha tocado. Ha habido gobernantes nefastos, es verdad, y si el chiringuito no ha petado es porque a pesar de ellos, la Constitución es mejor que nuestra clase política. Sin duda que sí.

Aunque supongo que las buenas intenciones no hayan faltado, también es verdad que un buen número de los gestores de la cosa pública han acabado en la cárcel. Barrionuevo, el Ministro de Interior del PSOE, fue aclamado a las puertas de la prisión por los “suyos”, olvidando que había montado un grupo terrorista para perseguir a ETA en plan clandestino. Por suerte, Aznar demostró que a ETA se le puede derrotar simplemente acosando a los terroristas y al entorno terrorista con las leyes de la mano. La Constitución permitió la derrota de ETA, que ha sido a la postre el gran intento de desestabilizar la democracia en estos cuarenta años.

No recuerdo otra quiebra más grande del Estado de Derecho en estos cuarenta años salvo la del golpe de Estado de Tejero en el 81, militares nostálgicos que no se enteraron que la democracia funcionaba bien, o el golpe de Estado del Gobierno Catalán perpetrado a cámara lenta durante varios años y que ha culminado en el 2017, bajo la complicidad del gobierno central que ha hecho como que no lo veía (y que sigue sin ver lo que hay al otro lado del río). También el atentado del 11 de marzo del 2004 en vísperas de unas elecciones tuvo algo de golpe a la democracia. Aquello colocó en la Moncloa a Zapatero. Por desgracia se desestabilizaron las reglas democráticas, y una parte de la izquierda salió a la calle sin respetar las reglas del juego de la jornada de reflexión, pero bueno. Tampoco muy grave. Votar es muy sano, porque si pierdes te callas por un tiempo, y si ganas te quedas a gusto. Y lo mejor, se van unos y vienen otros. Aunque algunos no terminen nunca de llegar y otro no se marchen del todo. De todas formas, esto funciona, porque la Constitución y la sociedad española aguanta lo que le echen.

Lo cierto es que el texto constitucional consiguió casi todo lo que se propuso, casi todo lo que estaba en su mano, claro. Por desgracia, los gobernantes no han estado a la altura, y han destruido una parte importante del patrimonio cultural y social, jurídico que heredaron, lo cual debería ser un delito en sí mismo. La independencia judicial sin ir más lejos. En el año 78 era magnífica; pero el PSOE se la cargó politizándola en el año 85 con el CGPJ, una de las mayores estafas políticas que luego ha mantenido el PP, y que simplemente quebraron la división de poderes. A pesar de todo, el sistema aguanta, pero el daño es tan profundo, que la sospecha contra la administración de Justicia nunca ha terminado, a pesar de que la inmensa mayoría de los jueces lo son de oposición, unos cuantos lo fueron a dedo del político de turno. En fin, que la Constitución ha aguantado, lo que supone que es hace bien lo suyo, incluso a pesar del Tribunal Constitucional y sus caóticas y contradictorias sentencias.

La creación de un país descentralizado totalmente en autonomías lo permitió la Constitución Española. No era el modelo propuesto por los políticos de entonces, que solo contemplaba que esto fuera algo para que las autonomías más pertinaces (Cataluña y las provincias Vascongadas) se deleitaran un poquito más mirándose el ombligo. Se reconocía que España era un país plural, vale. Aunque eso ya lo reconociera el gran sistema descentralizador del siglo XIX, las provincias y las diputaciones.

Luego llegó el café para todos, y filetes para todos, y langostinos para todas las autonomías. La Constitución lo permitía, pero que se hayan creado 17 reinos de taifas con sultanes, califas y chupópteros de toda clase y condición no es culpa de la Constitución. El descalabro educativo, el caos sanitario, la persecución de los castellanos parlantes en algunos territorios por razón de su procedencia o lengua es algo que la Constitución no ha podido detener, entre otras cosas porque los gobernantes del momento no han querido hacerlo, ni en Madrid ni la periferia.

Por eso, ahora que se habla de reformar, me pongo a temblar de espanto. ¿Quién va a reformar la Constitución? ¿Los que no creen en la separación de poderes? ¿Los que no respetan la independencia del Poder Judicial y colocan a los suyos? ¿Los que no creen en la unidad ni en la bandera ni respetan la institución más estable que tenemos que es la Monarquía? Reformar no significa hacerlo a mejor, también se puede hacer una cagada monumental; y por desgracia, no veo a la clase política actual preparada para hacer tal cambio. Tampoco veo a la sociedad española con suficiente humildad ni capacidad para afrontar un reto así. Mucho sectario y mucho soberbio es lo que domina el panorama de la izquierda, y muy acojonada y acomplejada veo a la derecha. Saldrá un pastiche fétido y partidista como se pongan.

Lo dicho, no veo políticos capaces de reconducir el Estado Autonómico para que mejore el país; ni gente preparada en mejorar la educación. Salvo el rey Felipe VI que tiene bastante cabeza, esto está lleno de ineptos. Así que me declaro en contra de cagarla. O sea, que mejor no meneallo.

 

¿Cómo podríamos acabar con la corrupción política?

La corrupción política es uno de los males que aquejan a todas las sociedades y sistemas políticos del mundo, y da igual que sean democracias, dictaduras o una mezcla. Corromper significa alterar, viciar, estropear, echar a perder, depravar, dañar o podrir. Casi nada. Por eso la corrupción política es la acción de alterar y estropear la actividad política.  Pudrirla, echarla a perder y cargársela. Lo malo es que la actividad política es necesaria e imprescindible para construir una sociedad, a mejor o a peor. Por eso el riesgo que corremos es muy alto si no controlamos mejor a nuestros corruptos favoritos.

A nadie se le escapa que el termómetro de la corrupción puede llegar a ser bastante subjetivo, tanto como la procedencia del que formula el juicio ético; y así, para algunos la corrupción es distinta cuando la ejercita un rico que un pobre, uno mismo o el prójimo, el partido de sus desvelos o el partido de sus esperanzas. Tales subjetividades no ayudan, desde luego, pero el semáforo en ámbar ya nos pone en aviso de que lo que para unos está justificado, incluso es una necesidad del representante público, para otros es un acto inmisericorde que no merece ni el perdón divino. Unos pasan corriendo y otros se detienen. Y es que en este asunto basculamos desde un puritanismo agotador hasta una laxitud sospechosa, sobre todo cuando las medidas y los raseros son distintos según la ceguera y luminosidad de las gafas que cada uno lleve por la vida. Poner unas reglas objetivas ayudará, pero más ayudará a prevenir que esas reglas objetivas no sean cambiadas con facilidad por el político siguiente que llegue al poder.

Los teóricos de lo político ya analizaron estos problemas en su momento, y llegaron a la conclusión de que la mejor forma de combatir la corrupción ( y el abuso) es limitando el poder, y la mejor forma de limitar el poder es separarlo y convertirlo en compartimentos estancos e independientes, cosa que no siempre se respeta en las democracias modernas. En sentido positivo, se fomenta la corrupción cuando el poder concreto se rodea y acompaña de una caterva de deudores, acólitos, amigos, familiares, defensores del partido y simpatizantes de la cosa nostra. Los intereses se centrifugan, y la maraña que se genera convierte el poder el poderoso en un ejercicio ilimitado e irrefrenable de abusos. No es un problema sólo de ética individual, que también, sino de ética colectiva, y por tanto de control social, ético y político.

El poder de un político cualquiera (poder ejecutivo) está limitado básicamente por el poder judicial. Hasta ahí la idea es buena, pero tiene una excepción: que el juez o magistrado deba su puesto a un equis que no sea su capacidad; si eso ocurre, entonces el juez, el fiscal o el magistrado elegido a dedo (a imagen y semejanza del Parlamento) tendrá favores que deber, servidumbres que pagar y corrupciones a las que abrazarse. Le faltará la honestidad suficiente, y estará tentado de ser menos independiente con unos que con otros.

Dicho de otra forma: si en el año 1985 el PSOE  no hubiera montado una Ley Orgánica del Poder Judicial para poder intervenir en el nombramiento del CGPJ poniendo gente de su cuerda, no estaríamos como estamos. Si el PP no hubiera adherido al despropósito, otro gallo le cantaría ahora en el Congreso. Lo llamaron tercer turno, o sea, dedocracia para determinados cargos en la judicatura. Extrañamente, hoy se quejan de corrupción los mismos que inventaron el juguete dañino, apuntando al juguete y no a su dedo.

El poder político, sobre todo en la Administración Municipal, tiene que tener una limitación en su actividad que no puede proceder permanentemente de los jueces. No podemos poner un Juez en cada Ayuntamiento o Consejería para examinar al poder todos los días, de ahí que tengamos que arbitrar cuerpos administrativos independientes, de alto rango y potestad que frenen las apetencias de los políticos. No hay nada mejor para frenar a un concejal de urbanismo que un funcionario que no le deba el puesto, que tenga herramientas para actuar y que trabaje con independencia. Y si no hace amistad con él, casi mejor.

Pongo un ejemplo. Si se hace una contratación en un Ayuntamiento, y en la mesa de contratación abundan los que deben su cargo y su sueldo a “alguien”, no será extraño que la honestidad se vaya de vacaciones. Por el contrario, si en la mesa de contratación todos son técnicos independientes, nadie debe nada a nadie, están bien pagados y valorados, es probable que la tentación del político sea mejorar la ciudad antes que mejorar a los del partido o sindicato amigo. Porque tentaciones tenemos todos, e incumplimientos legales se producen en muchos más ámbitos de la vida. La cosa es evitarlo en el que maneja el dinero de todos, y toma decisiones por todos.

Cuando se empezaron a exigir “méritos sospechosos” a los funcionarios para acceder a determinadas plazas de alto rango, fue cuando la corrupción puso sus bases. Aquellos Secretarios de Ayuntamiento cuyo mérito en los traslados era conocer la idiosincrasia soriana, por ejemplo, obtuvieron una plaza menos prestigiada y con un fuerte débito a su creador, que los que solo fueron guiados por su capacidad y mérito general. Cuando se colaron cientos de sindicalistas y amiguetes del partido en muchos estamentos administrativos locales y autonómicos fue cuando empezó a estropearse la fruta del cesto. Cuando hoy día los puestos de libre designación son tantos y tan abundantes, es normal que además de gozar de la confianza de su jefe, gocen del silencio que los capacita para continuar con la mamandurria otorgada. Acabe usted con los amigos en la administración, termine con los puestos de confianza, y tendrá una administración más ejemplar, y me atrevo a decir que bastante más eficaz. Una administración que controlará al político en sus abusos, es una buena administración que sirve al ciudadano con más ejemplaridad. Y es que representantes del pueblo son elegidos por el pueblo en las urnas; pero los funcionarios son los mejores del pueblo por su capacidad.

Por supuesto siempre quedará la conciencia ética y la capacidad personal para sustraerse a las tentaciones. En la Asamblea Nacional de los primeros años de la Revolución Francesa era muy frecuente ver como los parlamentarios (también el Rey) buscaban más el aplauso que la prudencia o la razón en sus discursos. Una vanidad que costó cara a muchos, pues no es posible gobernar bien buscando el aplauso permanente de un pueblo al que no has formado, ni has educado para la corrección ética ni la razón. Por eso, el futuro de la corrupción se terminará jugando en la educación que ahora ofrecemos en las escuelas. Una educación donde, y no escandalizo a nadie, la impunidad es demasiado frecuente; donde la ley del más jeta y del más díscolo se imponen al resto. Se está fortaleciendo, directa e indirectamente, la corrupción que en el futuro soportaremos. Los profesores están atados de pies y manos, y los responsables de la educación piden mejores números para presumir ante sus parlamentos y sus tertulias de café de que son estupendos y brillantes en sus quehaceres gubernamentales.

Prevenir para que no haya corrupción en el futuro es más importante que apuntar al corrupto y rasgarse las vestiduras mediáticas. Son así, porque los hemos creado nosotros. Que paguen, pero pongamos los medios, por favor, para que no vuelva a suceder. Dividamos más el poder, pongamos más límites al gobernante y reeduquemos la sociedad para que la ética ciudadana brille por sí misma en la escuela. ¿Es pedir mucho?

Paseando a Francisco Franco Bahamonde.

Franco va a terminar siendo como el Cid, triunfará después de muerto. Sus enemigos le tienen miedo, y con solo oír su nombre la adrenalina les empieza a funcionar. En realidad no le odian, le tienen más admiración que rencor, y más amor que indiferencia. Escribí hace tiempo que Franco ya era un desconocido total en las escuelas, gracias a los intentos del PSOE por borrar del mapa la cultura general en los colegios. Bueno, pues ahora la sorpresa es que los mismos del PSOE piden exhumar el cadáver del viejo generalísimo de amor y tirria que le tienen. Para mi que lo van a pasear por los pazos de España como la Copa del Mundo que ganó Iniesta con su gol, para mayor gloria de Pablo Iglesias. Podemos, podemos.

Una gran parte de los antifranquistas de antaño, gentes de izquierda y de Falange de verdad, odiaba a Franco sin tapujos, pero con el tiempo y tras un periodo de indiferencia, si han llegado a las canas y son sinceros consigo mismo y ha leído algo, han terminado valorando bastantes cosas del Régimen Franquista. Y es que no hay nada como comparar la dictadura de Franco con la de la estupidez que hoy nos preside. El dictador vuelve a ganar la guerra, y ya le vale, porque sigue siendo por falta de inteligencia del enemigo.

Por desgracia, siempre ha quedado otra izquierda, la que por no odiar a Franco cuando hubo que hacerlo, lo acaba admirando, pues del amor al odio hay un paso. Y estos que presumen de odiar mucho, son unos despechados de un amor imposible. Y es la hora, digo yo, de resucitar la momia del dictador, del Valle de los Caídos, que no de los muertos de Karnak, y darle un paseo entre pitos y palmas para regocijo de la plebe, y confusión en Europa. Pues eso va a ser. Y el PSOE, ahora sí, se va a poner en primera fila para ver cómo se ha quedado el difunto tras 41 años sepultado, que se dice pronto. Un fiestón al estilo Tarantino, pero con un muerto de serie A.

La propuesta no es tan ridícula. El mismo Orígenes, teólogo del siglo III, fue condenado por hereje 150 años más tarde de morir. La pena es que no hubo cadáver para quemarlo o pasearlo, que es casi lo mismo. En cambio, los franceses, que viven en un permanente autoengaño, enterraron a su dictador particular, un tal Napoleón, como si fuera el mismo Lenin en su mausoleo. Es la grandeur, y los muertos son lo más grandioso que tiene una nación. Lo ideal sería que a Franco le hicieran un mausoleo en la Puerta del Sol, o la de Oriente, que era más emblemática, y tengan así los españoles un sitio donde escupir por la mañana y reconciliarse con su historia por la tarde. Con entrada de 10€ y con IVA cultural del 4%, todo a beneficio de los de la memoria, se me ocurre.

Será curioso ver la cara de Pedro Sánchez o de Susana Díaz cuando abran la tumba de Franco y vean que no está, por ejemplo. O que está muerto de verdad, o que está con el cuerpo incorrupto. Eso sí les daría un soponcio y de los gordos. Buscarían a alguien a quien culpar y sacarían una nueva ley educativa para que nadie piense que era un elegido por Dios. La familia de Franco, si fuera inteligente y hubiera sabido hacer buenos negocios, debería reclamar el cadáver del abuelo y llevarlo a un mausoleo privado en alguna capillita de esas escondidas de Madrid. Cobrarían la entrada a 25 euros, y llenarían la sala con la posibilidad de insultarlo o de besar al muerto, a gusto. También otra opción es mandar el cadáver a Montserrat, o pedir a los cubanos que nos presten el cadáver de Fidel Castro una temporada para reemplazar el hueco que deja el difuntísimo caudillo, que se lo podemos intercambiar, como los libros. Sería bonito, un intercambio de dictadores, Lenin en París, Napoleón en España y Franco a Rusia. Por un par de años, eso sí, que cada uno tiene que cargar con sus muertos.

La propuesta de Podemos terminará siendo la de pasear el cadáver de Franco por toda España, como hicieron con la monja aquella Barcelona que exhumaron sin permiso durante la guerra civil. Esa será la propuesta de los radicales de salón en cuanto pasen unos meses aburridos sin nada que hacer por el Parlamento. Es el morbo de toda la vida. Contemplar los restos putrefactos, la sangre y los filetes del muerto siempre pone mucho a la gente y mantiene vivo al pueblo entre liga y liga. La peña podría disfrutar de la leche. ¿Más ideas para recuperar la memoria? Se podrían hacer procesiones, conferencias contra el franquismo con el cadáver de Franco delante, mítines con Franco y sin él, y hasta se podría llevar a la Sexta, para lo entrevistara la Pastor esa. Lo mejor sería ver que la copa del Rey vuelve a ser del Generalísimo. Un señor detrás manejando el muñeco, que es un cadáver muy respetable sería trending topic. Seguro que la gente cantaba el himno español en Barcelona con más ganas y devoción. El espectáculo sería único, y colocaría la marca España en los lugares más elevados de su historia. Luego tras cinco años de festejos, intercambios y verbenas, pedirían devolverlo al Valle de los Caídos y ya está. Hasta dentro de otros 41 años.

Seguro que el Pepé se abstenía para evitar confusiones de última hora. Y es que somos así. Nos encanta la fiesta, y si hay cadáveres y muertos para procesionar ya ni te digo. Menos al Pepé, que son unos paniaguados, ni de fiesta, ni en las casetas, ni trabajando en contra. La verdad es que entre todos haremos bueno al chico ese de Eurovisión (duyufollolove, duyufollolove). Otro cadáver, en este caso musical, que también pone mucho. Ale, a la isla de los famosos con el cadáver de Franco.

Carta a Esperanza. La chica utilizada por UNIDOS PODEMOS para pedirnos el voto con chantaje emocional incluido

Mi querida Espe:

Hace unos días me ha llegado la carta personal que escribías a tus papis desde Londres, y que gracias a Unidos Podemos se ha enterado todo el mundo de lo que vas a votar. Votar. Jo tía, que guay.

Me cuentas que llorabas viendo Espinete de pequeña, que eras super feliz en tu mundo de niña, y que te convertiste en una mujer de la generación más preparada de la historia de España. La verdad es que me sorprendió mucho que siendo tan lista, y sabiendo tanto de biología molecular, te engañaran tan fácilmente sobre una cosa tan obvia como es la preparación de tu generación. En realidad la generación más preparada de la historia de España no es la tuya. Sorry. Y no te rayes, tía.

Si tienes 30 años, quiere decir que estudiaste bajo la LOGSE, y claro, aunque te contaron que erais de puta madre, en realidad os lo dijeron para no traumatizaros. Vuestra generación fue un experimento de una tal Marchesi y Maragall, gente del PSOE, cuya intención era, bajo el pretexto de democratizar la escuela y la universidad, convertirla en una basura superficial, progresista y fatua, donde cualquier aprendizaje tradicional fuera ridiculizado u olvidado. Más Educación Física y menos latín, decían por entonces. En realidad, y siento decíroslo, sois una de las generaciones peor preparadas de nuestra historia reciente. Si pillaste cinco años de la Villas Palasí, ya puedes dar gracias, maja.

Por eso, aunque ahora hables en inglés (recordarás que no lo aprendiste en el colegio) y biología molecular (en unos planes de estudios que ya no existen), te habrás dado cuenta de que no sabes casi nada de historia clásica, latín, religión, filosofía, literatura o geografía. Si te fijas, verás que tienes una visión estereotipada sobre la historia contemporánea, y te sorprenderás cuando compruebes que todos los de tu generación pensáis exactamente igual sobre asuntos como el aborto, la homosexualidad, la familia, el capitalismo, la ecología y la sexualidad. Simplemente porque a tu generación la adoctrinaron, o sea, que no os dieron muchas cosas que se consideraban anticuadas (clásicas), y os atiborraron de otras. Por eso sois la generación más manipulada de la historia, porque habiendo sido criada entre algodones y espinetes (otras no lo fueron), habéis crecido sin los suficientes instrumentos críticos. Más que nada porque os los vetaron sibilinamente. Y lo mejor de todo, es que no os lo han dicho para que no os mosqueéis.

En realidad la generación mejor preparada fue alguna anterior, la que se tuvo que partir el lomo, la que valoraba el trabajo y el estudio, la que respetaba a sus mayores y aceptaba sus tradiciones sin hacer el capullo. La que aceptó la democracia sin quemar iglesias ni perseguir sindicalistas, la que pasó hambre y luchó por unos tiempos mejores, por vosotros, vuestros nietos. La vuestra, la anterior y la siguiente, más bien poco. ¿No te has dado cuenta de que muchos amigos ingenieros de tu generación escriben con faltas de ortografía? ¿No te fijaste que nunca te hablaron de Séneca ni de San Agustín? En realidad os machacaron para que olvidarais vuestras tradiciones, y convirtieron la escuela en un circo ideológico.

Sois la generación que se tragó las mamachichos de Telecinco, la del “póntelo pónselo”, y claro, eso imprime carácter. Hoy seguís viendo la misma tele, aunque se llama Sexta, y no tenéis trabajo en una España que no tiene ni personal cualificado en profesionales de grado medio o superior. Aquí solo sabemos poner copas a los guiris, y no todos. Has hecho bien yéndote a Londres, porque esto es una mierda. Y siento decírtelo, pero tú eres también parte del sistema de mierda que sigue pensando lo que piensa y votando a los demagogos que vota. Así que no la cagues, tía.

Finalmente tengo que pedirte, y lo hago por favor, que NO VOTES a UNIDOS PODEMOS, porque si lo haces, no vas a poder volver a España en tu (puta) vida, incluso me tendré yo que a ir contigo a Londres, porque aquí solo habrá trabajo para los del nuevo régimen peronista, y seguro que no llegará para todos. Lo dicen los economistas, si salen estos tíos habrá recesión. Además ellos no quieren estar en Europa. Brexit tía, brexit a la española. Nos meten en un abismo mientras colocan a todos sus colegas en los ayuntamientos, como ya hacen.

Es mejor que sigas el consejo de sus padres, y votes lo de siempre. Opciones moderadas que puedan cambiar las cosas. Lo de la educación no está todo perdido, tía; y lo de la economía, pues mejor no hacer experimentos alocados. ¿Sabes?

Nada más, me encanta tu nombre de Esperanza, es guay, un poco anticuado porque en tu época se llevaba más Jeniffer y Johnatan para las clases bajas, pero vale. Tampoco nos vamos a juntar ahora con la chusma, ¿no? Que somos pijiprogres tía, así nos manufacturaron. Que nos den todo, y que les den a todos.

Gracias y un saludo, mi querida Espe.

PD: Que sepas que hace poco la única Espe que había en España era la Aguirre, esa que que odiáis toda vuestra generación. La pobre ya está en retirada. Además, tampoco cambió nada cuando fue Ministra de Educación. Es lo que tiene el miedo y los complejos.

PD: Te lo habría contado por Skype, pero es que no me has dado tu dirección en la carta que te han filtrado los propagandistas de POTEMOS para estas elecciones. Igual es que ni existes, a saber. Lo del chantaje emocional, impresionante. Ni Goebbels estuvo tan fino cuando intentaba alcanzar el poder. Pero tía, no te prestes, porque yo de Espinete tengo un buen recuerdo.

Rejuvenecer o envejecer en política. Crónica de un debate histórico. 13 de junio 2016

 

D

¡Santa María! ¡Lo mucho que ha envejecido Pablo Iglesias en cuatro días! Este muchacho parecía tener una adolescencia retrasada, de esa que con 24 años andas de fumeta y de movida por la facultad, divirtiéndote y pasándolo de puta madre. Pero el tío se ha quedado anticuado en menos de un año, desde que ha tocado poder, desde que se ha asociado con Izquierda Unida y dice que es socialdemócrata para disimular que es comunista. Eso envejece a cualquiera, claro. Y es que la gerontocracia (poder para los ancianos) siempre ha sido el gran problema de la izquierda real. Que se lo digan a los soviéticos. Pero es un mal que afecta a todos los partidos políticos. Están todo el día diciendo que son el cambio y el progreso, pero en realidad lo único que cambian son ellos que envejecen. A saber.

La política tiene sus edades, y la imagen de las formaciones políticas también. Así, por ejemplo, y siguiendo con PODEMOS, estos muchachos eran unos adolescentes rebeldes hace cuatro días, pero desde que llevan gobernando en Madrid y Barcelona como que han madurado; siguen siendo jóvenes salvapatrias, pero ya no montan sus tiendas de campaña en la calle. Ahora ya son gente de bien que te cuenta lo guay que son sus ideas y disimula la edad que tiene. No le dan al canuto, y te piden el voto porque ahora los del Congreso SÍ nos representan. Todavía vociferan eso del “sí se puede”, pero en cuatro días se buscan un himno solemne para sus mítines, con letra y todo, en plan el de Riego y a llorar recordando lo bien que estuvimos en el 15M.

Esta gente que hace cuatro días nos parecían unos alocados descerebrados, ahora muestran una cara más madura y circunspecta. En poco rondarán los treinta y pico años, yo creo que será en esta legislatura, tanto gobiernen como si no, y cuando pasen cuatro años o seis, serán cuarentones venidos a menos. Están condenados por el tiempo, y, ¡sorpresa!: en ellos pasan más deprisa los lustros que en otros partidos. El chico, que se me ha hecho mayor de repente. Y van a la tele a debatir con sus enemigos de antes (la casta), que ahora son casi coleguitas (Sánchez), y dentro de poco se irán de cañas por Valladolid con la Soraya del Pepé, que para ellos tienen mucho morbo las tías del PP; y es que van en plan macho alfa, para probar que son atractivos con las incautas hijas del señor Rajoy.

Los votantes también cumplen años, por eso ahora los votantes podemitas son peña joven. Según vayan madurando en la vida, lo harán sus líderes de PODEMOS. Así que hay Pablito para rato, pero no hay que alarmarse: el tío evolucionará y yo ya predigo que será una mezcla entre Zapatero, Mussolini y Felipe González. Pablemos se negará a ponerse corbata, salvo en los Goya, y sus partidarios le seguirán votando aclamándole como un gran tipo que no renuncia a sus principios, aunque por entonces tenga amigos multimillonarios, como Roures, por ejemplo, que se está forrando y lo que le queda; y declare un par de guerras contra algún terrorista tocahuevos del futuro, que seguro que lo habrá.

Convergencia también ha caducado. Pujol era el padre del invento, y el hijo, Artur Mas, ha quedado tocado. Es como un hijo mayor bobolicón que no se va de casa ni a tiros. Se tienen que reinventar, y echar al muchacho de casa. Para eso tendrán que sacar un discurso nuevo, unos líderes nuevos y unas ideas nuevas. Tan nuevo todo que ni se parecerá.

Los que tienen problemas de edad son los del PSOE. Sobre todo porque no aceptan que son mayores, que han envejecido, y el tiempo los hace menos guays y progresistas. Son como esas señoras que no quieren tener arrugas y hacen el ridículo yendo a que se las planchen por aquí y por allá. En plan Preysler, que se hizo unos arreglitos y parece estirada, como una esfinge. Sara Montiel es su modelo, parecía joven pero tenía entre doscientos y trescientos años. Así está el PSOE, estirado y con la cara llena de botox. Cien años de honradez, presumen, pero es como el mantra de un abuelo en la residencia, ¿a qué no sabes cuantos años tengo? Pues eso, cien. Y es que no hay nada peor que alguien que no acepta la edad que tiene.

En realidad no están tan mayores. Zapatero rejuveneció el partido con locuras de juventud, pero la cagó (para sus votantes) cuando se rindió a Obama y a Merkel. En un día descubrieron sus partidarios que Blancanieves era en realidad la bruja arrugada ochentona de su madrastra. Y eso es muy fuerte. Por eso la mandaron al asilo con Felipe y buscaron algo nuevo, un tal Snchz, que es como Zapatero pero con restos de viruela. Nadie cree a Sánchez, este buen hombre, porque la gente está escamada con esos cambios de edad repentinos.

El gran complejo del PSOE surge cuando se arriman a PODEMOS. Parecen los hermanos mayores pijos y conservadores que presumen de luchar contra no sé qué franco (todo inventado porque fue el PCE), y quedan como el culo. Somos progresss. No cuela, le dice el tío de enfrente con chupa de marca y un tatuaje por el cuello. El enemigo es Rajoy. No hombre, no, el enemigo eres tú mismo, que has envejecido y no te has enterado.

IU siempre ha sido la formación más centenaria. Eran abuelos que contaban batallitas para cambiar el mundo que ellos no pudieron cambiar porque la cagaron. Por eso la coalición PODEMOS e IZQUIERDA UNIDA tiene algo entrañable. Es como juntar al abuelo con el nieto rebelde y sacarlos a tomar una cerveza. Es que tengo mal es estómago dice Cayo Lara. ¡Qué mayor estás abuelo! Han puesto un corazoncito para que nos lo creamos. Entrañable, digo. Y es que la imagen es lo primero, decía Goebbels antes de hacerse famoso por cabroncete.

Nos queda el PP, un partido que supo rejuvenecer en su momento quitándose de en medio a Fraga, y poniendo a Aznar al frente. Pero el tiempo pasa. El bigote se le ha quedado blanco, y Rajoy, parece el benjamín de una pandilla que ya tiene una edad y bastantes golferías a sus espaldas. Lo que hacen bien es no disimular la edad, y en el debate de ayer por la tarde lo dijeron con mucha tranquilidad. Gobernar no es fácil y esto no es un juego. Y los otros, que ya están en ayuntamientos disfrutando de ser poderosos, pues se quedan como que sí que es un juego, y es que es de puta madre jugar a mandar.

Nos queda Ciudadanos, que de momento se conserva bastante bien. Aparentan unos cuarenta años, edad de sensatez y prudencia, pero llevan diez años en Cataluña con la misma edad, y eso es sospechoso. No han tocado poder, y eso es como si tuviéramos al chico en casa, con una formación buenísima, gran capacidad y estudios, pero sin empleo. De la tele al frigo, y leyendo en inglés. O tocan poder en un par de legislaturas o envejecerán tanto que habrá que enterrarlos en vida. Es el síndrome del CDS, caen bien pero nadie les vota porque no parecen ser una alternativa. Es lo que ha pasado con UPD, que han muerto de ancianidad simplemente por no quererse renovar con los de Ciudadanos. Una oportunidad perdida para que Rosa rejuveneciera, sin duda.

En mi opinión habría que dar una oportunidad a estos muchachos de Ciudadanos. A la juventud sensata siempre hay que dejarles pasar, para que nos ayuden con sus ideas y su dinamismo. Antes de que envejezcan, claro. Lo de Podemos es otra cosa, son los getas de la facultad, los que mientras tú estudiabas ellos copiaban en los exámenes, y claro. No son de fiar, aunque vengan ahora con camisa blanca.

¿El fin del Psoe? ¿Se convertirá Anakin en Darth Vader y servirá al Lord Sith que quiere presidir la República?

La cosa está entretenida, y la segunda entrega de la Guerra de las Galaxias parlamentarias está en marcha. Tras una semana de charreta con el Rey, las cosas han avanzado lo suficiente como para que vislumbremos un horizonte, en este caso negro. O sea, llega el fin de las libertades en España (bolivarización), o el fin de España misma (independentismo) como el Psoe no esté a la altura de su historia.

Hay que decir que el Psoe no suele hacerlo demasiado bien en los momentos decisivos. Le pueden los colores, como a muchos. La última vez que se vio en la encrucijada hizo lo peor: optó por Largo Caballero, un revolucionario socialista de salón, frente a un socialdemócrata como Julian Besteiro. Si el Psoe hubiera apostado por Besteiro, es probable que el ambiente de la II República no se hubiera deteriorado tanto, no se habría empujado desde el Psoe al golpe revolucionario del 34 en Asturias, y no hubiéramos llegado a un levantamiento militar apoyado por media España deseosa de orden y respeto a las tradiciones de siempre. Pero como no se sabe a ciencia cierta lo que hubiera pasado, pues nadie asume sus responsabilidades históricas y el “qué hubiera sucedido si…” se convierte en una especulación de bar y terraza veraniega.

Fuera de España es distinto. Los alemanes sí hablan de qué hubiera sucedido si Hitler no les hubiera engañado, y por eso optan por gobiernos moderados, centristas y socialdemócratas o demócrata-cristianos, y lo hacen sin aspavientos ni tonterías, con sentido de Estado y altura de miras. Gobiernan los moderados y los sensatos, y punto. Y es que se escarmienta cuando se reflexiona sobre la propia historia. Una asignatura pendiente en España, donde la única reflexión sobre el pasado la ha ido haciendo la izquierda más ávida de venganza. Por suerte no toda la izquierda, ni todos los que han reflexionado sobre el tema merecen nuestra descalificación, pero es verdad que los que más gritan lo que fue o no fue el franquismo y el pasado, son a veces los que menos ilustrados están en este tema. Son los colores otra vez. Malditos colores que nos impiden ver el arco iris completo.

La historia suele ser cruel con los buenos, y es un hecho constatado que los malos terminan tergiversando el pasado para aparecer como adalides de libertades que no defendieron a tiempo. La única excepción creo que la he visto con claridad con la Alemania Nazi; porque incluso los rusos hoy andan melosos con Stalin, que fue su gran dictador psicópata. Aquí, en la cosa nostra que es nuestra España (termino discutido y discutible según algunos), cualquier tiempo pasado puede ser idolatrado e imaginado de otra forma, para que cuadren las cuentas, y justifiquemos a los afines en ideas y convicciones. Y así tenemos una II República idílica, o una Cataluña entregada a la libertad contra el Borbón malvado que fue Felipe V, o un franquismo de lágrima y tristeza. Cada uno cuenta la historia según le conviene, que no según sucedieron las cosas, por eso hay que decirle a la gente que durante el franquismo la gente no lloraba por las calles oscuras represoras, de hecho se contaban más chistes que ahora, menos enlatados en la red, y muchos lo hacían escojonándose de Franco. Eso sí, en privado.

Pedro Sánchez, puede hacer lo que quiera (o lo que pueda), porque la historia la contarán los historiadores, y la manipularán las teles. Lo que no sabemos es si contarán lo mismo sus amigos de Podemos cuando instauren su “república independiente de sus ministerios”, o sus amigos de Esquerra con una Cataluña decapitada e independiente, y no es ironía. Desde luego, Pablemos y sus amiguetes guays ya han dicho lo que quieren: quieren que el PSOE les regale sus votos para gobernar sin cortapisas, para montar sus ministerios populistas, (que no populares) y hacerse con el control y el poder, que para eso quieren cambiar la sociedad y el mundo; y el PSOE tiene que bajarse los pantalones, que para eso andaba coqueteando con ellos. Faltaría más. Este tío llamado Pablo no necesita un atentado como Aznar para tener carisma, le basta con decir lo que piensa y mantener a sus palmeros en las redes sociales enredando para ser un gran político, con más ambición que la bruja de Blancanieves, Hitler y el Gorila rojo juntos. El poder por el poder, para hacer lo que le parezca, desde quitar la Navidad hasta mandar a toda la concertada al paro. Les da igual. Los de Podemos ya nos dicen que piensan gobernar contra los españoles que no le han votado, como Zapatero, que para eso llegó al poder. Vivan mis colores, mueran los del rival.

Yo hace unas semanas dije que íbamos a nuevas elecciones, porque el Psoe no pactaría con la planta carnívora que era Podemos, pero me equivoqué. El Psoe se va a autodestruir por falta de capacidad en sus dirigentes. Se veía venir. Se volcaron en la autoridad y el prestigio de su líder, Felipe González, que comparado con Sánchez parece Churchill  frente al Chapulín Colorado; y no ha encontrado un recambio sólido a un presidente carismático. Ni Almunia, que era como un Rajoy sosito, ni Zapatero, que gobernó para los suyos hasta que decidió gobernar para Obama y Merkel perdiendo a su electorado más cerril, ni Rubalcaba que lo intentó todo para no destruir lo que quedaba del viejo proyecto.

Sánchez no está capacitado para gobernar el país con los podemitas, seguramente no lo esté ni para gobernar con su partido (de su casa no hablo porque no soy Bertín), porque repetiría los mismos errores de su predecesor Zapatero. Digo una cosa y hago otra, o sea, lo que puedo. La cuestión ahora es si hay algún Julián Besteiro en el partido socialista que se lo haga ver al chaval; y me temo, como suele suceder en la historia, que se repiten los mismos errores por falta de inteligencia y de ganas.

Los Podemitas, que son más de montar tumultos y escraches, creen que ganarán esta Guerra de las Galaxias, que Anakin Sánchez se convertirá en Darth Vader, y el Emperador Podemita gobernará la galaxia con su ayuda. Como le sucedió a Negrín con Stalin durante la guerra, o parecido. La resistencia de la vieja y destruida república la compondrán los restos que deje Rajoy en el Partido Popular. Salvo que triunfe el bien, y gobierne Rivera con el apoyo de PP y PSOE, una opción descabellada en la España de hoy. De otra galaxia seguramente.

¡Engañados por los antivacunas!

Resulta que unos padres en Olot (por Cataluña anda el poblado) dejaron de vacunar a sus hijos porque les engañaron. Eso dijeron, nos sentimos engañados por los grupos antivacunas. ¿Y por su médico también? De su médico no dijeron nada malo, menos mal. ¿Y de su profe de biología? Tampoco. ¿Y del cura de su parroquia? Tampoco, tampoco. ¿Les engañó algún catedrático de la universidad? Nada.

Les engañaron los grupos antivacunas, que van de científicos pero en plan alternativo. Altercientífico, que es lo peor.

Yo creo que las autoridades del tipo que sea no engañan, se les ve venir, pero en los tiempos actuales, donde Dios, el Padre, el poli y los profes están bajo sospecha, pues nadie escucha a la autoridad, porque es sospechosa, y se prefiere atender a cualquier mercachifle que se trajea y te vende la moto. Los debates de televisión, por ejemplo, son un modelo del fin de la autoridad. Triunfa el que más grite, el más locuaz, y el que más venda su discurso, pero los contenidos, lo que se dice los contenidos, de por sí tienen poco valor. La “verdad” que no vende deja de ser verdad, en cambio las mentiras que se cuentan con buen formato calan entre la población. Y luego la gente se queja de que le han engañado. Claro, con este panorama nadie hace caso de su médico, ni de su profe, ni de las autoridades, ni de respetar las leyes. Aquí los que pululan son los listillos que engañan a la gente. Así se simple.

El Director de la Agencia de Salud pública, un tío llamado Antonio Mateu (eso dice el periódico), nos lo contó todo, habló con los padres, y nos ofreció unas declaraciones que ponen los pelos de punta, porque hacen inteligentes a estos padres y a sus amigos, que asustan cuando pensamos en como anda el patio. Estos tíos (según el director éste) son responsables. O sea: majetes, simpáticos y un ejemplo de paternidad. ¿Que por qué la han cagado? Les han engañado. O sea que son tontos hasta el mediodía y luego el resto del día. Yo creo, y lo digo sin conocerles, que se han dejado engañar a sabiendas, porque si no no me lo explico.

Dice el periódico que los padres se sienten engañados por los grupos antivacunas. Y eso es gravísimo, porque engañar a la gente es lo peor (esto es ironía fina para un pais donde engañar es un deporte). Yo creo que los que les engañaron también viven engañados por culpa de otros que seguro que a su vez les engañaron otros anteriores. Nadie es responsable de nada, porque todos somos engañados, o sea que todos obran de buena fe, aunque estén más ciegos que Homero con cataratas. La cadena de gente engañada se podría remontar, seguro, hasta casi los labores de la humanidad, aunque por poner un límite yo pondría la modernidad, que es la gran estafa de la historia.

Nos han engañado con el caso Galileo, con la inquisición, con la edad media, con la ilustración, con la democracia, con el progreso, con la revolución francesa, con la unión soviética, con los europeos, con la ciencia y con la leyenda negra de los españoles, así para empezar. En realidad tienen a toda la sociedad engañada con el tema del aborto, la eutanasia, la superioridad de la ciencia, la maldad de los reyes, la bondad natural del hombre, el origen de cataluña, y la superioridad moral de la izquierda respecto de la derecha. Aquí se engaña a todo el mundo, y es porque la verdad la dejamos en manos de cualquiera, que generalmente no suele ser un sabio, sino un palmero de su ignorancia.

Estos padres, que seguramente estudiaron y aprendieron bajo la luz de la LOGSE, asumieron que solo un gilipollas hace caso a su médico pediatra, antes que al cualquier listillo guay que te dice que vacunar es algo pasado de moda. Estos padres representan bien la capacidad crítica de las clases medias, que viven engañadas y absortas en su nadería. Es lo que pasa cuando aprobamos a la gente sin estudiar. Es muy crítico, dice su papi, si claro, con todo menos consigo mismo. Un tonto con un título, lleno de soberbia, y con el pensamiento políticamente correcto por bandera. Son como clones unos de otros, y todos engañados y dispuestos a engañar al resto.

El primer engaño de la modernidad fue renunciar a una única verdad absoluta, y aceptar que cualquier opinión es válida por el simple hecho de existir. Con estos principios la autoridad, y el valor de la autoridad intelectual, moral o científica se ha derrumbado como un castillo de naipes. Para el mundo actual la única autoridad que reconocen tiene que venir en la web, o en la tele, o que lo diga alguien que parezca que sabe algo. Luego la gente insulta a su médico, porque no me han recetado lo que dice en tal y cual página de internet; o se vocea que el profe no sabe dar clase, porque no nos divierte; o que la iglesia inventó la religión para ganar dinero. Que es una falacia como otra cualquiera, pero sin posiblidad de contrarrestar.

Es lo que tiene querer ser el más listo todo el día, que te llenas de soberbia y cualquier bobo te engaña.  Te meten el timo de la estampita por querer darle el tocomocho a otro. En realidad ya venías engañado de casa, que se dice, te enseñaron a vivir engañado en el cole, y desde entonces estás engañado. Te crees un genio, y no sabes hacer la “o” con un canuto. Se querían pasar de listo con las vacunas, y han salido escaldados. ¡Ojalá no se les muera el hijo! Yo deseo que el crío se recupere pronto, y que los padres enseñen a su hijo de su experiencia de autoengaño, para que al menos haya un tonto menos.

Lo mejor de todo son las declaraciones de los de alrededor. El Director de la Agencia de Salud Pública (un tal Antonio Mateu) afirma que los padres están destrozados, lo cual lo imaginábamos, porque que se te muera un hijo ya no es tan guay. Y dice el Mateu éste que ha hablado con los padres y que le parecen encantadores. Da gusto. Somos cojonudos y majetones a tope. Dice además que los padres son buena gente. Quiere decirnos que no eran ni gitanos, ni del pepé para un izquierdista, ni nada así. Sino que eran peña cordial y cabal, un poquito engañados, pero lo normal. O sea, que son tan mediocres como el resto de los españoles, engañados, felices y buena gente. Votantes de Podemos, vaya.

Yo me pregunto: ¿No sabían leer los padres? ¿No preguntaron a su pediatra? ¿Y al colegio de médicos? ¿Se dejaron engañar como los alemanes por Hitler, o como los comunistas con Stalin? ¿Les han engañado como Rajoy a sus exvotantes, o como el chavista Iglesias a los suyos?

El tema todavía mejora con una amiga de la familia que ha dicho que conoce a los padres desde hace muchos años y que son personas “muy responsables” (ya se ve) que tomaron la opción que pensaban que sería mejor para su hijo. Y se queda tan ancha, lo cual también es muy lógico, porque como diga que han sido unos pardillos engañados, unos tontos del culo que no hacen caso a su médico, y unos irresponsables, deja de ser amiga de la familia.

Las declaraciones siguen en plan estupendo, que no son antisistemas ni nada de eso, son gente normal. Lo que yo digo, gente especialmente diseñada para el engaño. El problema es que estaban mal informadas, dice el de la Agencia de Salud. O sea que la gente se muere porque se informa mal. Antes, cuando no había vacunas, la gente se moría de las enfermedades, ahora se muere porque no se entera de que se pueden evitar. Realmente estamos a por uvas en este mundo. Y encima se queja la amiguita, diciendo que la administración no está preparada para afrontar una infección de estas características (claro, si la gente se vacunara no tendríamos que ir a tomar por culo a por la vacuna…).

Yo creo que es una mala amiga que engaña a estos padres mintiéndoles sobre lo que es la responsabilidad, y que no les informó a sus amigos del alma de que hay que vacunar a tus hijos, que lo dicen las autoridades sanitarias desde hace décadas.

Dice el Mateu que el coste del tratamiento no lo van a cubrir los padres, que bastante tienen con la que está cayendo, pero no dice nada de que lo paguen los grupos antivacunación. Ahí no dice nada, y debería decirlo, porque alguna responsabilidad tendrán los que engañan. ¿No? Pues no. Aquí no.

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