A la caza de los profesores.

Que sí, que sí. Que no me lo invento yo. Que lo ha dicho el mismísimo José Antonio Marina, ideólogo educativo de Zapatero y barragano del Pepé, que no va a cobrar lo mismo un profe bueno que uno malo. Hasta ahí podríamos llegar. Se va a cobrar según se curre, que para eso estamos en un país de jornaleros y de albañiles sin cualificar. Los profes van a cobrar según su producción, y punto. Esto lo dijeron el otro día y no veáis como se han puesto en las salas de profesores de toda esta nación llamada España. Tampoco tanto, porque suena el timbre y se van a sudar con los angelitos que tienen en las aulas, eso en secundaria, porque en primaria hay que esperar al recreo para comentar la jugada.

Los profes hemos interpretado este viejo sonsonete como que a más aprobados más sueldo. Porque dudo que tengan otro criterio más objetivo para calificar la docencia de un profesor. ¿Se puede comparar siquiera un profesor con otro? Ningún profesor es perfecto, pero ninguno es absolutamente incompetente, y si hay excepciones por un lado también las tiene que haber por el otro. En realidad casi todos los profesores somos parecidos en el aula: cuadernos, exámenes, trabajos, explicaciones, ejercicios, extraescolares. Hablamos con los padres, informamos de las faltas de asistencia, y tratamos de corregir el mal comportamiento.

La diferencia de resultados suele venir de lo distintos que son los alumnos de unos lugares y de otros, incluso en una misma casa, los hijos son a veces muy distintos, y no es culpa de nadie. Es frecuente que un profesor logre buenos resultados con una clase, y malos resultados con otra. ¿Es culpa del profesor que tiene doble personalidad? Y es que no todo el mundo parte de la misma situación social y familiar cuando acude a la escuela, y eso no es responsabilidad del profesorado, sino de toda la sociedad en su conjunto.

Pagar más al que más apruebe, perjudica a los alumnos, porque les enseña menos y los capacita peor. Y en esta feria sale más perjudicado el alumno con más carencias, que a la larga serán peor atendidos. Marina no ha pensado demasiado en lo que cuesta una hora de clase con estos alumnos, porque él siempre ha dado clase a los bachilleratos, alumnos ya seleccionados y con más recursos. No desconoce que una hora de clase equivale a cuatro de cualquier otro empleo, pero con su opinión parece poner precio a unas horas de clase frente a otras horas de clase, y ese es un error. Dar una clase magistral de filosofía  a alumnos brillantes es relativamente fácil y muy admirado, pero dictar y corregir dictados a alumnos emigrantes es tedioso, y los buenos resultados, y las mejoras, apenas se notan. ¿Es justo castigar a unos y beneficiar con el sueldo a otros?

La sociedad envidia nuestro tiempo libre, pero no saben lo que cuesta sacar adelante a un muchacho desordenado, que no lleva libro, que no atiende ni dos minutos seguidos una explicación, y que es contestón. Muchos padres nos piden consejo porque no controlan a sus hijos. ¿Nos van a pagar por hora de consulta familiar lo que cuesta una hora de psicólogo? ¿Y con el chico también? Hay cosas que no tiene precio, y si algunos se empeñan en abaratar nuestro trabajo, tendremos que exigir mejores sueldos al principio de temporada. Como los entrenadores de fútbol, que es lo que creen que somos.

Acerca de Antonio José López Serrano

Nací en Valencia a finales de los años sesenta, pero casi toda mi vida la he pasado en Valladolid. A esa ciudad le debo lo que soy, lo que creo, lo que siento y lo que amo. En ella estudié Derecho primero y Teología después. En ella conocí a mi mujer y en ella ví por primera vez el rostro de mis hijas. En ella descubrí que la CREATIVIDAD puede ser amiga de la VERDAD, y que la AUTENTICIDAD es un bien escaso que se descubre PENSANDO y VIVIENDO. Trabajo como profesor de Filosofía en Secundaria y Bachillerato, y recientemente he descubierto una nueva pasión: ESCRIBIR. Disfruto escribiendo y me gustaría que disfrutaras leyendo. Como puedes ver, solo soy un profesor de filosofía al que le gusta pensar, rezar, escribir y amar.

Publicado el 4 noviembre, 2015 en docencia, Pensamiento Filosófico. y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Pues sí amigo, pim pam pum

  2. Antonio, gracias por tu artículo. Como siempre, estás sembrado. Me gustaría saber qué parámetros tienen los Marina de turno para saber qué es un buen profesor. Puede haber cosas objetivas, como un profesor que no trabaje ni explique nada o, por el contrario, in profesor entusiasta, ,trabajador e innovador, pero dónde quedan todos los factores subjetivos, que son mayoría ? Cómo se pueden evaluar para estimar la calidad de un profesor? En función de los aprobados o de los suspensos cuantitavamente? En función de si sobrevive a alumnos que rozan la delincuencia? Yo es que no sé. Que deje de pontificar y que baja al ruedo para iluminarlos a los que no tenemos tantas luces como él.

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