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Mirando la plaza y yendo a ver Star Wars.

Sin detenimiento llegaba la gente. Se arrebolaba en torno a un desfile, procesión, cabalgata sin caballos. Era día 15 de diciembre y como todo el mundo sabe, en las ciudades obtusas de piedra y neurona alguien decidió que había que celebra el día de la nada, de la leche gaza, del paseo marítimo sin playa, de la costa verde sin costa. Repartieron caramelos, exaltaron la fiesta abstracta de la abstración que nadie sabía y que viva la juerga. Desde el viernes negro hasta el sábado color leche de vaca. Muuuuu. Había muuuuucha gente, muuuuuchos niños y todos felices. Sus padres menos, y los de las carrozas cara de poker de ases, perdón. Escalera de colores, como el día de la humildad heterosexual. Una genialidad el alcaide, que ahora es portagrillos del principal partido indultador de golpistas.

Me pilló por la calle Duque de la Victoria, Marques de la Derrota, Hidalgo de la Locura, daba igual. Estaba el centro cortado porque había una cabalgaba con carrozas y todo, donde la nada confluía con el todo. ¿Para qué darles a los católicos cancha? Mejor dividir las fuerzas y tener contento a todo el mundo. Y que viva Papá Noel, la leche Gaza y la madre que lo parió. Todavía no sé que coño celebraban. Que la fuerza te acompañe, tío. Vale, gracias.

Atravesamos por la menguada plaza Mayor. Un árbol estilo torre de babel, alto y sin tronco. Como Valladolid mismo. Luces y reluces, sin traje de luces. Todo brillaba. El mercadillo de sí mismo vendía lo que calienta: chocolate; y lo que nadie recuerda, que son petardos y matasuegras. Al fondo, escondido en un pesebre de pega unas esculturas relativas al pesebre católico. Gracias, hombre, al menos no nos lo habéis quemado. Será por respeto a vuestras abuelas. El tíovivo mantiene la tradición de marear a los niños para que cuando sean adultos se acostumbren al caos y al movimiento reinante de una sociedad que ha perdido el norte a fuerza de imitar a los chinos.

Me entregan unos vales, una especie de boletos de rifa de tiendas, donde si concursas y ganas te regalan una orgía de consumo pero sin poderte copular lo que te salga del fetiche. Cheque regalo dicen, y luego a gastar en bloques de 300 euracos, máximo 1000 por tienda. Los comerciantes están felices con la Navidad. Cualquier día cubren el niño de oro y lo adoran. Será el becerro de oro del nuevo pueblo elegido cuya tierra no mana ni leche ni miel. Manan cofrades y beduinos con camellos de cartón piedra. Baltasar será Goitóm, aquel sueco que jugaba en el pucela, por recordar cuando éramos malos. Viva la lotería, el boleto indiscreto, el gasto por el gasto, el consumo por el consumo. Comer para defecar, y alimentarse de las heces para redefecar. Con perdón. La Navidad era otra cosa que nadie recuerda por falta de tiempo. Yo sí la recuerdo de otra forma, y me gustaba más.

De noche me procesiono para ver el final de los Jedis. Es más de lo mismo, pero no más de lo mismo de las anteriores pelis de Star Wars; es más de lo mismo respecto al paisaje de la ciudad. No se distinguen los buenos de los malos, los héroes son unos resentidos amargados, y el tío Walt aprovecha para colarnos la lucha de clases de rondón. Ricos y pobres, alegres y entristecidos, listos y tontos, malos y buenos, indios y vaqueros. La religión laica starwadiana está herida de muerte. El ángel San Miguel ha tomado las riendas del asuntos y a Belcebú se le empieza a ver el plumero. La fuerza es un equilibrio zoroastrista imposible sin la guerra. Es Heráclito sin Parménides, es el triunfo de Nietzsche con un nazismo oculto que no desciframos. En realidad el último Jedi fue Georges Lucas que se pasó al lado oscuro de Disney al vender la gallina. Las consecuencias serán terribles en el infierno, donde se asan gallinas a fuego lento.

Van por el capítulo VIII, en cuanto lleguen al capítulo XIII los héroes serán indefinidos sexuales, tripoligonádicos. Es lo suyo dentro de cinco o seis trilogías. Estar con los tiempos, matar a los heróes de pelo en pecho, salvadores de huérfanos y viudas. Que los salve su p. m. Vale. Al menos la batalla y las hostias no defraudan. Y la música. Eso sí que mola en pantalla grande. Naves yendo y viniendo a ningún lado, porque no saben ni quienes son los buenos. Los malos son los fachas, claro, pero es que ya todos son fascistas y antifascistas, o sea, malos todos menos los robot, que siempre son buenos por ser oprimidos de segunda fila, esclavos de sus amos.

Al día siguiente pongo el Belén en mi casa. No hay trampa ni cartón. Las figuras son de resina, pero expresan lo que representan. Un niño desnudo y pobre en una cuna donde no abundan ni los revolucionarios, ni los sacerdotes jedis, ni los entristecidos y lloricas comerciantes de mi ciudad. Un pesebre donde no está el alcalde colocándose en primera fila junto a su concejala del ramo frito, y donde el niño no toma leche gaza, sino leche de teta de María Virgen y Madre de la Humanidad. En el Belén de mi casa las figuras no son robots listillos que pilotan naves de combate. Son símbolos inertes de un mundo católico que está más vivo que nunca. Los inertes son ellos, que agonizan con aspavientos raros. Y me siento un Jedi de verdad. Los últimos Jedis somos nosotros, y no ese Suerte Paseaporelcielo de Luke. Lo sé porque doy docente, que sigue siendo una noble e ingrata tarea. Lo sé, porque Miguel, el pobre del Mercadona que vino de Canarias, me saluda contento cada vez que me ve. Echamos una parrafada y me dice “mi niño”. Es buena gente, pero sin suerte. Lo contrario de Lucke, que es un amargado.

Feliz Navidad del Niño de Belén. Qué Dios venga. Marana tha.

 

HENRY MOORE por las calles.

Me encantan estas fotos.

Han repartido algunas esculturas de Henry Moore (quizás el más grande escultor del siglo XX) por la calle de Cadenas de San Gregorio de Valladolid, y la ciudad se ha multiplicado con un número indeterminado de figuras sugerentes. ¿Estoy en Toronto o en Londres? Pucela. Simplemente Pucela.

 

Mi amigo de pupitre, Miguel Ángel P. R. es hoy un vagabundo.

No tengo palabras para ti, Miguel Ángel P… salvo esta entrada que escribo y que te dedico. No pongo tus apellidos porque prefiero darte la dignidad que nadie te ha dado, pero los recuerdo bien: el primero empieza por P, y el segundo por R. No son vulgares, ni corrientes como podría pensarse. Tu nombre es Miguel Ángel y cumplirás los mismos años que yo este año, tú tres días antes que yo, viejo amigo.

Hacía muchos años que no te había vuelto a ver. Compañero de clase y amigo, en el colegio del Ponce de León de Valladolid. ¿Te acuerdas? Creo que desde que abandonamos el colegio no nos habíamos vuelto a ver salvo para una ocasión puntual, la última que nos vimos… hasta hoy. Teníamos catorce años, terminábamos la EGB y yo entré en el Instituto de Bachillerato Zorrilla, tú te fuiste a otro instituto, creo que el Pinarillo. ¿O fue quizás el Ferrari? No recuerdo. Luego supe de tí por la tragedia de la muerte de tu madre. Hace casi veinte años ya, cuando daba mis primeros pasos como docente. Tu madre enfermó y murió de cáncer siendo una mujer relativamente joven, y como era profesora del primer instituto donde trabajé, no me fue costoso enterarme que era tu madre. No obstante, sois familia conocida… gente del PSOE de toda la vida. Buena gente, por qué no decirlo, de lo mejor que puede uno encontrarse en esta ciudad mía. Seguías igual. Te dí el pésame y nos volvimos a mirar a los ojos y abrazar. De eso hace casi viente años.

Hoy he vuelto a mirar esos ojos, pero no me has visto. Ibas cabizbajo y con paso lento. Vestías como un menesteroso, con ropas de anciano, gabán y abrigo viejo y lucías unas barbas muy de las modas actuales. De las que vuelven y van. Tu pelo ensortijado y rizado seguía siendo el mismo, la vida parecía haberte tratado bien, pero no. No me has engañado. El pelo era canoso en algún rincón, con vetas plateadas, pero estaba despeinado y sucio. Tus facciones seguían siendo las mismas. Ojos alegres y saltones, y boca grande. Hoy solo eran saltones los ojos, y la boca era una mueca rota. Tus ojos marrones tenían hoy la luz de los que miran sin ver, de los que están tan ensimismados que no pueden hacer un hueco a los demás, de los que no ven porque no enfocan con nitidez, de los yonquis que van colocados y tardan diez segundos o más en reconocer algo y se sonríen con retraso. Eran los ojos de la desidia y el abandono, los ojos de un vagabundo que va puesto hasta arriba, no sé si de heroína o de vino barato. Me da igual. Porque seguían siendo tus ojos, los ojos de un viejo y querido amigo.

Los ojos de un amigo con el que me divertía mucho en clase, de los que compartí muchas horas de vuelo y de recorrido riéndome y sonriéndome. Eras muy simpático y gozabas de un sentido del humor singular. Caías bien a todo el mundo, por eso sigo atenazado por la pena de haberte visto destruido, arruinado, machacado. Sé que estudiaste, aunque ya no estoy seguro. Sé que valías para los negocios, y tampoco sé si te has arruinado con los últimos vientos de la pobreza. Esos que soplan de cuando en cuando y nadie sabe qué hacer para detenerlos. Vientos que quitan y ponen gobiernos y que dejan cicatrices en la ciudad: locales cerrados y almas en pena, como la tuya. Cicatrices que no se cierran con nuevos empleos, ni con subsidios, ni con dinero.

Conozco a algunos voluntarios de Cáritas, y últimamente he sabido de los que como tú lo han perdido todo. Estudios y vidas que fueron construidas perfectamente han quedado luego arruinadas. Con la prosperidad  hubo afectos y palmaditas en la espalda, pero con la ruina no. Se cierran negocios, se pierden trabajos, se separan familias y llegan divorcios draconianos para la parte más débil. ¿Te ha pasado eso a tí, Miguel Ángel? Tenías que haberte comido el mundo, ser un hombre asentado, de éxito y con fuerza, tu simpatía te habrá abierto puertas. Alguna decisión equivocada has tenido que tomar, pero eso no justifica que hoy, al cruzarme contigo, y reconocerte sin tiempo para pararme, no se haya bamboleado un rincón de mi conciencia. Te imaginaba en alguna gestoría, llevando una tienda, en algún rincón de la administración pública, pues valías para los estudios y tenías cualidades para comerte el mundo.

No me has visto. Yo iba de la mano de mi hija pequeña al médico, y no me ha dado tiempo de llamarte ni de detenerme. Mi niña hablaba, porque le gusta mucho parlotear sus cosas, y yo la escuchaba cuando… apenas tres segundos después de cruzarme contigo te he reconocido: Miguel Ángel P. R. ¿Qué te ha pasado viejo amigo? Mi hija seguía hablando y ni siquiera me he atrevido a darme la vuelta. íbamos por delante de tu casa, la de tus padres. ¡Claro! Era eso. ¿Qué te ha pasado Miguel Ángel P.? La vida, te ha pasado la vida como si fuera un camión por encima.

Si vuelto a verte te pararé, te preguntaré y te invitaré a un café, y luego a que te rehagas, y luego volveremos a sonreír como lo hacíamos antaño. Compañero y amigo. Discúlpanos, pero creo que hoy entre todos hemos hecho algo mal contigo. Eras mi compañero de pupitre, y no quiero que dejes de ser mi amigo por nada del mundo. Permíteme hoy que te dedique estas palabras, y devolverte la dignidad que nunca has dejado de tener como persona. Aunque hoy la gente se cruce de acera al verte avanzar por la tuya. Aunque huelas mal y vaciles al hablar. Aunque tengas el rostro bruno y arrugado sigues siendo uno de los nuestros. Un compañero de pupitre. Miguel Ángel P. R. Un buen alumno de mi colegio.

Caminas lento con paso abrumado

con la angustia del que tiene todo el día por delante.

Paso a paso, dejando un vapor de olor a pis, unas ropas roídas y un calzado agujereado.

Con toda la tierra por delante, y el aliento de la derrota en la espalda.

Me recuerdas al que caminó hacia el calvario sangrando.

Sé que te llamas Miguel Ángel. Pero yo sé que eres mi compañero de pupitre, mi hermano.

Presentación de la tercera parte. Los caballeros de Valeolit. El testamento de la reina Sancha.

ÉXITO DE PÚBLICO Y DE GENIO.

Ayer presentamos la tercera parte de la novela LOS CABALLEROS DE VALEOLIT. EL TESTAMENTO DE LA REINA SANCHA. Lo hicimos en Maxtor, en Valladolid.

La tarde estuvo gloriosa, y una vez más el público nos acompañó y nos sentimos, como no podía ser menos, arropados y queridos.

Viejos y nuevos amigos nos acompañaron. Escritores galantes, familiares acogedores,  gente emocionada de saludarme, y yo con ellos. Libros y más libros. Firmamos y compartimos un rato capaz de animar a cualquiera.

Hablamos de la Tercera Parte. De la investigación que estoy a punto de concluir para seguir escribiendo, de publicidades y promociones. De Fernando y del Cid. Del siglo XI y del siglo XXI. De buenos y malos autores. De prosa sosegada que se deleita como un buen vino.

No me preocupa lo demás.

Es cuestión de dinero y de inversión. Estos libros, escogidos por una buena editorial (más grande que la de un servidor de usted), una promoción nacional (más amplia que la que nos dan los medios de comunicación local, que es casi nula), y una inversión generosa,… hubiera convertido en millonario a alguien que seguro que no iba a ser el escritor.

Me ayudó en la presentación el poeta y profesor de Historia Francisco R. López Serrano, mi hermano de sangre. Excelentes los LOPEZ, claro. Más él que yo, por supuesto. Por eso se lo pedí.

Aquí dejo unas imágenes del evento. Gracias a todos. Reanudamos la actividad del blog la próxima semana.

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16 NOVIEMBRE 2016 YA PRESENTAMOS LA TERCERA PARTE DE LOS CABALLEROS DE VALEOLIT.

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Francisco y Antonio en acción.

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Los tres hermanos López. Con permiso de los Panero, aquí sobra arte por los poros.

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Finalmente, enlace a la página de Carlos Malillos. Nos ha hecho una reseña espléndida en su blog. Saludos y gracias, buen amigo.

http://blogdelescritorcarlosmalillos.blogspot.com.es/search/label/PRESENTACIONES

UN PLACER RESERVADO: FERIAS DE LIBROS ANTIGUOS Y DE OCASIÓN.

Una de las cosas más entretenidas del mundo es darse un garbeo por cualquiera de las Ferias del Libro Viejo y de Ocasión que, en estas fechas primaverales, crecen y se reproducen por nuestras ciudades y pueblos como setas otoñales. Da gusto salir al campo de los libros y entretenerse con ellos, aunque solo sea un rato. Es de esos placeres inmensos que pocas veces tenemos el gusto de hacer: hojear y ojear libros, revistas antiguas, carteles, folletos, con sus páginas toqueteadas por algún extinto propietario que se nos antoja, a estas alturas, alguien de otro mundo, de otra época, alguien en el fondo amigo, que por alguna extraña razón tuvo que desprenderse de un bien preciado, de sus libros.

Mientras escudriño el interior de uno de poemas de Rosalía de Castro, descubro agazapado el nombre de su antigua dueña: Dolores Martínez. El nombre es insípido, pero evoca a una persona real. Quizás se trata de alguna vieja lectora, ya fallecida, cuyos libros no inspiran a su nuevo dueño. Es decir, que no caben en los contenedores en los que vivimos, pisos pequeños con la cocina puesta, armarios empotrados y sin alma ni libros. Es cierto que acabamos saturando nuestras casas de cachivaches, y que cuantos más metros cuadrados de piso, más mierda acumulamos en rincones y armarios, pero un libro es algo más que un objeto. Es una ventana a nuestras almas.

Supongo que es lógico que cuando algunos llegan a la edad de heredar, del tío del cura, de la tía monja, de la solterona de toda la vida, del abuelo o de sus años mozos, mucha gente prefiera deshacerse de una fabulosa Enciclopedia Galáctica, que quedarse con ella. Lógico de toda lógica, y más viendo las vidas absurdas que arrastramos.

Pero puede que me equivoque, y que los libros que allí se venden sean residuos de amargados lectores ahora empobrecidos, hastiados de los muchos libros que guardan, y que piensan que cuando ya han leído algunas cosas, se puede uno desprender de ellas sin enjugar una lágrima a cambio. Gente que quiere sacar una rentabilidad económica a lo que acumuló en su casa cuando soñaba con una vida no conseguida. Pero lo dudo, porque los libros se venden al peso, salvo que sean valiosos por su rareza o antigüedad. Poca fortuna económica se saca de un libro, y mucha espiritual.

También observo que muchos de los libros que se enseñorean por los mostradores de las Ferias acaban de ver la luz, pues son, un año tras otro, repetidos títulos y repetidas obras. Son las viejas editoriales que fueron generosas en ejemplares, y tacañas en lectores, y entre estas muchas, hay colecciones que fueron un día carne de quiosco, y hoy parecen gritar desde su hueco de Feria, mírame, hojéame, o cómprame y llévame a casa, como los langostinos de la marca fetén. A veces, son malas ediciones, y otras son auténticas oportunidades de guardar y releer las mejores historias de la literatura.

Me gusta también observar a algunos de estos libreros, especialmente aquellos que son dueños del habitáculo que les han dejado y cuyas edades peinan canas o calvas, que de todo hay. Barbas pobladas, en plan años setenta, y rodeados de libros que parecen recién sacados de partidos políticos extintos tipo Partido Marxista de los Pueblos Republicanos y Anarquistas de España. Te venden a Bakunin, lo mismo que coquetean con San Juan de la Cruz, o la vieja Constitución del 31, con hojas amarillentas que se codean con las viejas cartillas Palao, que reposan junto a los geniales tomos de la Editorial Álvarez. Da igual, porque todo es viejo y vetusto, y afable para los que tenemos pesadillas con una feria del libro electrónico y viejo. Donde lo único que se puede hacer es cacharrear con un ratón.

Aquí en Valladolid, muy cerca de la Feria del Libro, vivieron varios vecinos míos ilustres escritores que nos dejaron hermosas páginas escritas con amor y aplomo. Imagino a Cervantes, con 400 años de entierro a cuestas, paseándose por la Feria, remirando su Quijote, editado en piel, acuarela y plumilla, todavía vivo y con cientos de estanterías dedicadas a su obra. Se volvería a sus dos acompañantes, antes de proferir Don Quijote una refrán tomado de Sancho sobre el buen gusto de las gentes de Pucela. Atrás quedaron los Amadís de Gaula, que ya no venden. Pero el Quijote, siempre está ahí.

O el bueno de José Zorrilla que todavía vende su Juan Tenorio a 10€, o 5€ o 3, o 2. Da igual el precio. Siguen siendo obras de incalculable valor que nadie podrá pagar suficientemente a sus escritores. O Delibes, que paseaba por el Campo Grande en los últimos años de vida fecunda, paseo contiguo al lugar donde hoy presumen sus libros de ser perennes. O Umbral, que tras espaciarse con un par de ninfas por las tiendas de los alrededores, se entretiene excavando sus libros, sus buenos libros, de entre la turba fecunda del mostrador. Yo es que he venido a ver si siguen estando mis libros.

Es la Feria que más me gusta, donde los libros no tienen una fecha de caducidad de tres meses (lo que distribuye una editorial), porque Homero se sigue vendiendo, tanto o más que la última fantasmada de moda, donde los precios son variados y accesibles, donde todo se recicla. Desde la tradición hasta la cultura sobre la que nos hemos edificado.

Siento no haberme comprado los tres tomos preciosos en piel, papel biblia, edición de Aguilar de Las Mil y Una Noches por el precio de dos partidos de fútbol de primera división. Pero es que me gusta cazar los libros como las perdices. Las rodeo, y cuando se confían doy el asalto final: póngame estos, por favor.

 

 

 

Presentación de la Segunda Parte de LOS CABALLEROS DE VALEOLIT. LEALTAD Y PROMESA. Jueves 22 de octubre, 19h30 en la Librería Maxtor de Valladolid.

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Ya está. Ya tenemos la fecha esperada.

Este Jueves 22 de octubre, a las siete y media de la tarde haremos la primera presentación de la segunda parte de la TRILOGÍA LOS CABALLEROS DE VALEOLIT. Lealtad y promesa.

El lugar elegido para la ocasión va a ser la Librería Maxtor en la calle Fray Luis de León de Valladolid. Una librería con su propia edición de facsímiles, y un trabajo veterano fantástico con el libro y para el libro. No es la única librería que lo hace bien (en Valladolid hay magníficos libreros), pero desde luego es una de las mejores.

Reconozco que no sé todavía quién me presentará, porque he dejado el trabajo y la preparación a Luis Lobato, responsable de la librería en estas y otras lides, pero estoy seguro de que todo irá estupendamente bien.

Confieso mi debilidad por esta segunda parte. Es la que más me gusta de las tres. Me resulta interesantísima la guerra fratricida entre los hermanos y reyes: Sancho, Alfonso y García, allá por el siglo XI. Una historia que dio lugar a cientos de romances y leyendas épicas sobre hijos enfrentados, caínes y abeles que se odiaban a más no poder, madres que lloran la pena de sus hijos malvados, territorios divididos y familias de nobles castellanos, leoneses y gallegos enfrentados.

Me gusta porque hizo famosa a Zamora, la que no se ganó en una hora, porque las mujeres son recias y fuertes como volcanes, y me agrada sobremanera porque mis protagonistas, Fernando y Nuño, han crecido en madurez como caballeros y hombres, son jóvenes leales a sus señores y cumplen las promesas hechas ante la reina Sancha, y ante sus vidas.

Me gusta esta parte porque se aprecia perfectamente la verdadera magnitud de personajes como el Cid (sin los aditamentos de la leyenda), el conde Ansúrez (señor desconocido en Valladolid), o la condena que hizo la historia, creo yo que injustificadamente, contra García de Galicia. Es una novela tan bien documentada como la anterior, que quiere humildemente hacer justicia a lo que verdaderamente sucedió.

Me ha sorprendido entre zamoranos, burgaleses, leoneses y castellanos que la historia todavía guarda entre nosotros partidarios y detractores de uno y otro bando. Y eso lo he podido comprobar conversando con unos y otros. Pongo bien al Cid o lo dejo por rastrojo, me han preguntado muchos. Para mi no es el protagonista, pues los verdaderos protagonistas de la historia son los sentimientos y las lealtades. Yo solo intento ser fiel a la historia, y creo, sin ponerme ninguna medalla más de las que me corresponde, lograrlo.

¿Vellidos Dolfos? Por supuesto que sale; una anécdota de las cientos que en la novela se muestran con toda su luminosidad.

¿Por qué quieren acabar con el Circo los animalistas?

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Que ya, que ya. Que los animalistas en realidad no quieren acabar con el Circo, pero están en contra de que haya animales en los circos. O sea, que van a acabar con el Circo sin querer, porque un circo sin animales dudo que sobreviva, lo cual convierte la actitud de los animalistas en una forma paradójica de ser estúpido. No sé si han puesto fecha límite, pero de momento en Valladolid el pijo progre del alcaide socialista, de gemelos en la camisa y pasta de negocios urbanísticos anteriores, ya ha dicho que el próximo año no habrá circo en Pucela, no con animales. O sea, que o matan sus animales y les dan matarile convirtiéndolos en salchichas, o que no vengan por aquí, que esto es tierra liberada de las garras del pepé. Para el alcalde de los animalistas (que no de todos los vallisoletanos) los animales de Valladolid tienen que vagar sueltos por las calles, incluidos los homo sapiens, se supone.

Los que curran en el circo, trabajo duro donde los haya, puede hacer varias cosas. Una de ellas consiste en no volver a Valladolid en su vida. Si les obligan a elegir entre Valladolid y los animales, pues elegirán los animales. El perjudicado será el público de Valladolid que le gusta el circo, y el segundo perjudicado será el negocio del circo, que tendrá que sobrevivir sin venir a una capital interesante para sus negocios. Una pena, porque a mi me gusta el circo, y a mucha otra gente también. Y me disgusta mucho que una panda de fanáticos me prohíba que venga el circo una vez al año a mi ciudad. Si quiero circo tendré que ir a un país democrático donde se respeten a las minorías. O al pueblo de al lado, donde haya más libertad y menos prohibiciones. Ahí es nada.

Por si acaso, y porque hacía años que no iba, me he curado en salud y he ido esta tarde con mi familia y unos amigos al Gran Circo Holiday, y hemos disfrutado viendo atracciones, espectáculos, animales salvajes y domesticados, y sobre todo gente que hacía lo posible para que quedáramos contentos. Gente de bien, trabajadores que se preparan y ensayan mucho para que todo esté perfecto. Y lo ha estado.

El circo siempre ha tenido mala fama, se habla de gente ruda, de animales famélicos, de convivencias sangrantes. El cine y la literatura no les ha hecho un gran favor, y siempre han dibujado tras el rostro de un payaso a un psicópata de libro, la peli de freaks tampoco les hizo bien, y se ha recreado la imagen del circo como gente pérfida y con estrechez de miras.

Pero gran parte de esa visión es rigurosamente falsa. El circo es más una familia compleja, con personas que sacrifican tiempo y vidas para ofrecer lo mejor de sí mismos. Entre ellos se cuidan y protegen, e incluyen en tal tarea a los animales, que conviven con ellos desde que son pequeños. Les dan biberón, los atienden, los limpian y los alimentan con gran sacrificio, porque donde comen personas, también lo hacen animales: Los animales del circo que hoy he visto no estaban precisamente flacos. La gente del circo es consciente de lo que puede dar de sí un animal, de su peligrosidad, los conocen perfectamente, hasta el límite y por sus nombres, desde pequeños, y los animales de los circos, animales en cautividad, suelen vivir más que sus parientes en estado salvaje. Por eso, expulsarlos del circo, es condenarlos a que se sigan extinguiendo en reservas de animales. Es aniquilar el amor de una sociedad por sus animales, y los del circo los atienden bien, entre otras cosas porque viven de ellos y los necesitan.

¿Por qué no puede un hombre enseñar a un tigre a aplaudir y a levantarse? ¿Acaso van a prohibir a los ciudadanos con mascota que sus perros no saluden ni les den la patita a los amigos? Seguro que los animalistas dicen que no es igual, pero realmente sí lo es. El animal es cuidado y guiado mediante estímulos, comida, tacto. Un animal amedrentado y acosado no actúa en un escenario. En cambio un animal que se siente seguro y querido por su domador, le sigue hasta el fin del mundo. Pero esto los animalistas no lo van a entender, porque tienen metida en las meninges los circos del siglo XIX, donde todo el mundo pasaba hambre y punto.

Así que los del Circo lo van a tener difícil con esta panda. Una solución para los del Circo Holiday es montar el circo en La Flecha (pueblo de al lado de la capital) y que se chinchen los fascistilla estos que se creen que solo pueden tener mascotas ellos. Seguro que en algunos pueblos de los alrededores quedan encantados con sus atracciones. Esta idea me gusta mucho, porque seguro que sigue habiendo gente que se acerca a verlos desde Valladolid. Podría ser.

Hay otras soluciones, más contestatarias y radicales, a la altura de los rollitos asertivos que se montan los animalistas en su puerilidad. Yo, por ejemplo, propongo que sacrifiquen sus tigres, cocodrilos y oso pardo (por supuesto con inyecciones homologadas), y que les envíen las cabezas cortadas  a los animalistas, para que vean que los animales ya no sufren. Es lo que quieren, animales que no sufran. Animales muertos, convertidos en plantas. De ahí que cualquier día nos impidan ordeñar vacas, tener perros en pisos de menos de 70 metros cuadrados, y jilgueros dando la barrila en jaulas caseras. Ese día será el fin de la vaca frisona, de los perros, y de los canarios, que como todo el mundo sabe no pueden vivir fuera de sus jaulas. Ale, todos al monte a pastar con Heidi. Porque yo creo que esta gente es muy de Heidi y de documentales en la dos.

Los del circo no maltratan a los animales, al contrario, viven con ellos día tras día. Los quieren, los respetan, los temen y los aman. No confunden a un animal con una persona, a diferencia de los animalistas, que en lugar de proteger a las personas, se ocupan y preocupan de hundir en la miseria a un grupo de gente que cuida y respeta a sus animales. Los circos reciben además multas si no cuidan y protegen a sus animales, como cualquier hijo de vecino, y eso es desde bastantes años.

Cuando hemos salido del circo, un grupo de animalistas se había reunido con pancartas (¿no tendrán nada mejor que hacer que contarnos a todos su paranoia?) en la puerta, con la sanísima intención de provocar a los del circo, restregándoles por el morro que les van a joder vivos.

Por supuesto no me he callado y les he increpado su actitud. Muchas otras personas me han seguido y han dicho lo que pensaban. En ese momento he cruzado la mirada del Jefe del Circo, un hombre dolido porque tiene muchas bocas que alimentar. Se ha quejado en la prensa, y hoy lo ha hecho ante el público, del maltrato recibido por el Ayuntamiento de Valladolid. Tiene todo mi cariño y apoyo.

El arte del buen gobierno.

En estos meses estivales de calor infernal, muchos de los nuevos gobiernos autonómicos y municipales se están licuando de placer verdadero. Están rumbosos hasta las cachas, en una especie de carrera desenfrenada que justifique ante sus votantes y electores (seguro que no es lo mismo), el porqué del voto que recibieron.

Se les ve felices, y es para temblar, porque cuando un político está a gusto se le empieza a ocurrir cosas, eructa elocuentes mensajes biempensantes y soberbios (en todos los sentidos), y exuda buena intención, que es lo peor para gobernar bien. Como están recién llegados, nadie les dice que lo que van a hacer era un disparate, que es imposible, o que es ilegal, cuando no caro y absurdo. Nadie les puede convencer de que son estupideces, entre otras cosas porque han ganado la elecciones (con ayuda de otros terceros más perdedores), y lo ponía en el programa, o lo dijeron que lo iban a hacer. O lo que les salga del gazmoño, que para eso lo tienen. La ley de memoria histórica se aplica con rigor, y la de educación a la carta.  Barça Madrid, y Pepé e izquierdas. Acaban de llegar y tienen derecho a equivocarse con nuestro dinero y con nuestras ilusiones de mejora política. El único que parece afearles la fiesta suele ser el partido opositor, claro; pero como es contrario, pues hay que hacer precisamente lo “contrario”. Como su nombre indica. Si ellos dicen A, nosotros B. Si ellos hicieron B, nosotros ahora hacemos A. Bienvenidos a las poltronas.

Y es que hay prisa por cagarla, con perdón. En política autóctona, primero hacemos una patochada, y luego pedimos perdón, o mejor, no decimos nada, nos hacemos los orejas, y esperamos a que vengan las siguientes elecciones para seguir prometiendo lo imposible. Lo malo es que lo hacen con nuestro dinero, y eso no mola, porque cuesta mucho ganarlo. Resulta que, a un fascistilla local se le ocurre que en su pueblo no haya toros, pues ale, a indemnizar al gerente de los toros que ya estaba contratado. ¿Le pagarán con el dinero de sus sueldos? Nooooo. Lo pagarán con el erario público, con nuestros impuestos, con la pasta de todos, de los que les gustan los toros y de los que no. Y es que con el dinero de los demás la gente suele presumir mucho, y los políticos que tiene que gestionarlo se vienen arriba, y la peña se tira de los pelos.

Supergenerosos con el dinero de los demás, aunque se tire y despilfarre: en esto no tenemos remedio los españoles, porque a fardar no nos gana nadie Aquí, además de hacer aeropuertos donde no hay aviones, y autopistas por donde no circula ni el tato, somos geniales en montar comedores escolares aunque no haya niños, y en cargarnos el derecho romano en el tema de los deshaucios, sin pensar en las razones que alumbraron los romanos. Total, ¿para qué? ¿Acaso gobiernan ellos? Además, los romanos eran unos fachas que saludaban en plan Musolini. Ale, y ancha es Castilla. Luego se bajan los pantalones ante las compañías de comunicaciones, bancos y suministros imprescindibles de gas y luz, pero es que ahí los gallos ya no pelean, se comen el triguito y el maicito que cae al suelo, y no pían nada de nada.

Creo que en Córdoba andan tras la catedral-mezquita de Córdoba para mangársela a la iglesia católica, que lleva en ella varios siglos; pero ni se les ocurre expropiar los comedores sociales de cáritas. Eso no. Esto es un pais laico, y faltaría más. Los pobres son de todos aunque los alimente la iglesia, y el arte no. Ese debe ser laico y a ser posible republicano. Les va a costar, porque la iglesia es un hueso duro de roer. Pero seguro que mordisquean. En lugar que hacer algo por la ciudad se empeñan en chinchorrear con bobadas.

Me pongo serio: los políticos tienen dos actividades que con complicadas, y no es ironía. La primera consiste en hablar. Hay que justificar lo que se hace, explicar la decisión tomada, y desprestigiar, insultar y vilipendiar la acción del contrario político, aunque tengan razón y lo hagan bien, que es lo que suele pasar la mayoría de las veces. Algunos votan a unos partidos políticos y sus caras visibles para escucharlos, y dejan de votar a otros, porque se cansan de sus rollos. Rajoy es un rollero, en cambio González hablaba que te cagas. Lo llaman carisma y funciona, aunque no sirva más que para empantanar las cosas. Sanchez suena muy relamido, en cambio el Pabliglesias habla como en plan listo, y ya está molestando. Si Errejón y Monedero no parecieran dos grullas parlanchinas Podemos iría más para arriba, pero es que dan en pelmazos. En cambio Rivera habla con aire relimpio, y gusta más.

La imagen y el culto a la imagen es fundamental en política, que se lo pregunten al Ché Guevara, a Churchill, a Lenin, a Pol Pot o a Hitler, que tanto da. Franco cuidó poco su imagen y así le ha ido, antes le afeaban que hiciera pantanos, y ahora le quitan el nombre a las calles. Y es que la imagen y el carisma es fundamental. El Rey Tsipras de Grecia tiene carisma en su pueblo, pero en Alemania cae mal. Y eso, para pedir pasta a la Merkel, es un marrón. Aquí la Merkel cae medio regular, sencillamente porque no la entendemos en Alemán, si la oyéramos hablar caería fatal del todo. En cambio Hitler nos caería genial, porque hablaba superbien, aunque luego fuera un psicópata asesino. Dime como hablas y si me gustas te voto. Somos así.

Los futbolistas hablan poco, y gracias a eso nos gustan mucho como juegan a fútbol. En cambio cuando empiezan a hablar lo estropean. Valdano era un brasas, y Messi parece medio tonto hablando. Butragueño ha mejorado mucho y Casillas siempre se ha expresado regular tirando a bien. Los políticos que hablan bien, a menudo gobiernan mal, y viceversa.

La segunda actividad de los políticos es hacer cosas. O mejor, hacer cosas bien, porque mal lo puede hacer todo el mundo, pero gobernar con acierto es complicado. Para eso hay que pensar, consultar, enterarse del tema, y no dejarse llevar por la ambición de querer dejar una cagarrutia personalizada de esas que tu partido político quiere olvidar cuanto antes. Hay unos preceptos muy sencillos para gobernar bien, que vale para todo. Los doy en exclusiva.

1. Lo que funciona bien no lo toques. Aunque quieras mejorarlo, seguro que la pifias; así que no toques. Esto valía para la LOGSE, pero llegamos tarde. La LGPJ igual, mejorar la justicia en España ha sido condenarla a la politización. Lo mejor de la Administración Pública eran sus altos funcionarios, hasta que decidieron quitar los altos funcionarios y poner a políticos elegidos a dedo. Mal, hombre mal. Antes de lanzarte, mira a ver. Es mejor no hacer nada que hacerlo mal. Esto hay que repetirlo como un mantra a los políticos.

2. Lo que funciona regular o mal intenta cambiarlo con prudencia y lentitud. No se cambian las cosas a las bravas. Ni a las personas. Traza un plan, vete lentamente y encárgate de que se haga autocrítica a todo lo que hagas. No escuches a tus amiguetes y menos a los sindicatos. Fíate de la oposición cuando te dicen que la estás liando, porque algo de razón puede que tengan. Y sobre todo, fíate de los técnicos independientes que son apolíticos. Son los que más saben, y salvo que los persigas, te dirán la verdad casi siempre. Esto se hizo en la transición con muchas leyes del régimen franquista, y salió bien. Lo que iba regular legalmente se fue cambiando poco a poco. No se dio un golpe de Estado rompiendo con el sistema.

3. Si algo funciona mal, déjalo morir y crea mientras algo paralelo. Luego compáralo y quédate con lo que funcione mejor, de principio a final. Esto es clave. Es la estrategia de Iglesias y Podemos para con IU, y de momento no parece salir mal. Es más complicado para la Administración, por ejemplo, porque es muy caro crear algo totalmente nuevo, y privatizar son parches que no mejoran la cosa pública. Aquí es mejor aplicar la receta 2. Cambios poco a poco, si quitar algo es caro.

4. Si algo funciona rematadamente mal, pregunta por qué sigue ahí, pues es probable que haya alguna razón de peso que se te escapa. No seas salvapatrias, ni elefante en cacharrería.

Estos consejos son válidos para cualquier gobierno, tanto de autonomías, ayuntamientos como asociaciones de vecinos, religiosas o deportivas. Prudencia y respeto a los que estuvieron antes que tú gestionando lo mismo, porque tan capaces eran, y tanta ilusión tenía. Lo contrario es osadía, soberbia y chulería. Y con eso se suele hacer mal.

Finalmente. No puedo dejar de lado el comentario de una piba concejala recién llegada a la alcaldía de Valladolid. Dijo que las fiestas de San Juan de este año, las que no había preparado ella, iban a ser, por fin, participativas y abiertas. Se supone que antes en Valladolid la gente por San Juan iba llorando por la calle, como sin hablarse, vestidos de musulmanes atunicados, todos cerrados, ceñudos y aupados en la intolerancia más cerril. Serian los de su bando, porque la fiesta fue exactamente igual que el año anterior. Pero es que las palabras son las palabras, y por la boca muere el pez; y los políticos, no digamos.

PRESENTAMOS LA NOVELA OFICIALMENTE.

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Nervios, nervios y nervios. Bueno… no tanto. Os cuento…

El caso es que el día 5 de marzo hacemos la presentación oficial de la novela LOS CABALLEROS DE VALEOLIT, en su primera parte, la que lleva por título LOS HIJOS DE PELAYO.

El evento completo añadiría lugar, fecha y hora, así que vamos por ello.

LUGAR: CASA-MUSEO ZORRILLA DE VALLADOLID. Calle Fray Luis de Granada, 1. Detrás de la Diputación Provincial.

FECHA Y HORA: DÍA 5 DE MARZO a las 20 h. de la tarde.

PRESENTACIÓN: Me acompañará en la presentación D. LUIS JARAMILLO, DIRECTOR REGIONAL DE COPE, al que agradezco mucho que pueda estar con nosotros en la Presentación, y al que reconozco su atención e interés por el libro.

También tengo que agradecer a Paz Altés, del AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID, y a Ángela Hernández, directora de la CASA MUSEO ZORRILLA por las facilidades y el interés que siempre han mostrado por LOS CABALLEROS DE VALEOLIT, y que son las que realmente han preparado las cosas, publicidades y comunicaciones a los medios. Las animan a los escritores vallisoletanos, entre otras muchas cosas.

Hablando de medios, tengo por aquí la foto que me hicieron en el Norte,…

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y la entrevista con Alfredo en el Norte primero. Luego vino la del Mundo de Valladolid, con Benito Carracedo: vino a casa y charlamos y nos hicimos algunas fotos por la Plaza Mayor. Todo fantástico.

El caso, y no me quiero desviar de lo que quiero contar, es que normalmente las presentaciones se suelen hacer con el lanzamiento de la novela. Tampoco puedo decir que no sea así, porque apenas llevamos mes y medio desde su publicación. Los libros me los entregaron el día 26 de diciembre 2014, y los distribuí por mi cuenta en las principales librerías de Valladolid, de las pequeñas y especializadas (ni en la Casa del Libro, ni el Corte Inglés, ni Carrefour, aunque todo se andará con el tiempo y una caña…).

A día de hoy las ventas van muy bien, y es que vender libros es un goteo, de momento constante y firme. Tengo vendida más de la mitad de la edición, y estoy pensando en sacar una reimpresión, porque seguro que tarde o temprano la necesitaré con la Segunda Parte. Paciencia, paciencia.

Dicen que lo que más vende libros es el BOCA A BOCA, el contarlo, y ahí muchos me estáis dando un buen empujón, y os lo agradezco mucho.

Los comentarios que me han llegado de los que se lo han leído son muy buenos, y eso me llena de alegría, porque para un escritor no hay nada más agradable que saber que tu novela ha hecho soñar, que ha aportado algo a alguien, ha hecho pensar, y ha ayudado a vivir, al menos un poquito mejor. Eso me habéis comunicado y es de agradecer.

También estáis preguntando algunos en las librerías donde lo habéis comprado, que cuándo sale la segunda parte. La verdad es que tenía idea de sacarlo hacia octubre o noviembre de este año. Quizás para tenerlo a punto en la campaña de Navidad (no como este año que llegué tarde y con la lengua fuera), pero es como todo en la vida. De momento, hasta que no pague la primera edición, no me meto con la segunda. Prudentia maxima est, que diría uno mismo.

Alguno todavía me pregunta que en qué librerías se puede comprar.

Vale, vale. Os pongo la relación de lugares de Valladolid donde se puede adquirir, aunque en el evento llevaré también algunos ejemplares para venderlos allí.

  • Papelería imprenta Ambrosio Rodríguez, en sus dos tiendas, la de Claudio Moyano y la de Duque de la Victoria. Gracias Fernando por tus consejos y ayuda.
  • Margen. En la calle Enrique IV.
  • Maxtor hace un trabajo muy interesante de difusión cultural y de impresión de facsímiles, como ya sabéis muchos. Está en la calle Fray Luis de León.
  • Sandoval, con sus dos tiendas, la de la Plaza Santa Cruz, y la de la Plaza el Salvador.
  • Clares. ¿La librería más antigua de Valladolid? En los días que corren esto son palabras mayores.
  • Oletum. Ahora en la plaza el Salvador y a tope.
  • En un bosque de Hojas. En la calle Fray Luis de León, al final.
  • El árbol de las letras. en Juan Mambrilla.
  • Moirás. También en Juan Mambrilla.
  • Librería San Pablo en la calle Angustias. (angustia, angustia…)
  • Librería de Pastoral del Arzobispado de Valladolid. Está dentro del Arzobispado, algunos ya la conocéis, abren solo por la mañana y miércoles tarde. Sorry.
  • Librería ROEL. Esta anda por Parquesol, en su calle principal, Hernando de Acuña.
  • El sueño de Pepa. Está en la plaza Mayor, y ha hecho algún envío por correo a los que tienen la desgracia de no vivir en Pucela (esto suena a chauvinismo, así que lo evitaré, pero es así). Pepa trabaja muy bien, la verdad.
  • A Pie de Página. En la calle librería, frente a la Universidad.
  • kiosco de la Plaza Tenerías. Gran interés para unos amigos y vecinos de siempre.

A todos agradecer el interés por vender el libro, la verdad es que sin las librerías no sé que haríamos los escritores. Me han ayudado mucho, y hay que reconocer que están por los libros de Valladolid que venden y promocionan lo nuestro. En este caso, siendo novela histórica, el libro ha sido muy bien acogido y mejor valorado por muchos de ellos.

Bueno, nada más. No me enrollo más.  Gracias, y si os ha gustado la novela no olvidéis contarlo. Dicen, que las buenas noticias se tienen que repetir diez veces más que las malas noticias, para que calen en lo hondo de la mente. Nos acordamos de lo malo mucho y de lo bueno poco. Un beso.

Estoy leyendo unos versos de la lírica popular medieval, que me encantan por simpáticas, y me vuelvo a ellos…

Y al alboré, y al alboré,

niña, te lo diré.

(León, entremés del abad del Campillo)

Nos vemos el jueves 5 de marzo a las 20h de la tarde en la Casa Zorrilla.

Los caballeros de Valeolit ya están en papel

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Por fin, por fin, por fin.

Acabo de recibir en papel (doce cajas que tengo que reubicar por casa) de la primera parte de la novela LOS CABALLEROS DE VALEOLIT. Os envío una foto de la portada, la verdad es que ha quedado muy bien.

En los próximos días cambiaré algunas cosas en la página y reorganizaré alguna sección que otra para poder atender la venta de libros en papel. Me esperan unos días de ajetreo pero nada comparado con la satisfacción de tocar y hojear este primer libro. Ya os informaré, hasta entonces Feliz Navidad y
Feliz Año y gracias por vuestro apoyo.

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