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Elecciones a estribor y a babor. Hoy: Partido Socialista Obrero Español y Unidos Podemos.

Continuamos con el análisis de la semana pasada a propósito de las próximas y múltiples elecciones del 2019. La que nos espera, decíamos, y que ninguna opción política agota la riqueza que representa el Reino de Dios.

El caso es que tras analizar a los partidos de centro y centro derecha, nos vamos hoy a los partidos de centro izquierda e izquierda.

Ocupando un espacio político amplio entre el centro izquierda, la socialdemocracia, el progresismo y el socialismo militante encontramos al PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL. También están enfangados en corrupción, puesto que al igual que el PP, son otro de los partidos que ha tocado poder, incluso lo ha sobado más de la cuenta. Además, y eso es importante, el PSOE es el partido más antiguo que concurre a estas elecciones con sus mismas siglas, lo que demuestra su capacidad para adaptarse a las circunstancias de la historia; y lo mismo podría decirse de su asombrosa capacidad para renovar su imagen y difundir una propaganda favorable a sus intereses. En esto son los reyes, los grandes repartidores de carnés de demócrata y de franquista. Y lo siguen siendo. Esto tiene su mérito, ¿eh, amigo?

El PSOE es el partido que durante más tiempo ha gobernado este país desde la instauración de la democracia, de ahí que tenga una amplia factura con debes y haberes. Modernización y estancamiento. El PSOE es el responsable principal de muchas políticas nefastas (vease educación, justicia, sanidad…), pero también es el principal defensor del Estado de las Autonomías, del igualitarismo en todas sus vertientes y de la política socialdemócrata que orienta actualmente a todos los partidos políticos españoles y europeos, desde la derecha hasta la izquierda. Ellos venden que tienen la exclusiva en proteger las pensiones, subir salarios y demás políticas populistas y de ingeniería social. Son también, en ese sentido, el partido que marca la agenda política e ideológica del país; y controlan y tiene a los suyos instalados en muchos poderes fácticos: universidad, educación, prensa, periodistas, sindicalismo, policía…

Son los que cuando hacen una Ley del Aborto nadie puede ya tocarla, y lo mismo con muchas otras cuestiones. Ellos dicen lo que es progreso, y lo que no; lo que no ha dejado de alimentar el descontento de mucha gente desde hace varias décadas. Son, en este sentido el partido con más tics y defectos de corrupción, aunque es lógico, pues es el más viejo, al que más clientela debe su puesto, el factotum.

Su gran problema es que concurren a estas elecciones con un fuerte problema de liderazgo en Pedro Sánchez, que sigue sin ser el líder socialista de todos los socialistas. Los líderes del PSOE de los años 80 y 90 se sienten defraudados y perciben en Sánchez un extremista sin política de Estado. En cambio, los socialistas de los años 00 y 10, herederos de Zapatero, se sienten con Sánchez como en casa. Un tipo de izquierdas que puede afear la cara a los podemitas, que son más extremistas que él. Ciudadanos no está a gusto con sus políticas, y tampoco la izquierda más sensata y moderada, la que piensa que no se puede gobernar contra la mitad del país, ni venderla a los catalanes por unos cuantos votos.

De momento, el PSOE dividido se sostiene porque toca poder. Mientras gane elecciones estarán callados, aunque vendan Cataluña a cambio de dos butifarras. El problema será cuando pierdan. La vieja guardia, que no es ya tan vieja, se le echará al cuello y aguillotinarán el sanchismo sin contemplaciones. Será un segundo Zapatero, si no lo es ya. La única salida que tiene Sánchez para continuar e intentar depurar un partido dividido es ganar las elecciones y gobernar. Y no lo tiene tan fácil como piensa.

Para los católicos, votar al PSOE siempre ha sido una tentación, pues son los principales vendedores de mejoras sociales. Pero tampoco hay que olvidar que sus políticas económicas siempre han dejado al país arruinado. Reparten estupendamente, pero no saben generar riqueza. Como dijo la vieja Thatcher, “el socialismo se termina cuando se acaba el dinero de los demás”. Pues eso. Pueden ser moderados, y eso es atractivo, pero en este momento, Sánchez no es precisamente un tipo moderado. Es un Zapatero que no sonríe, y que cuando lo hace parece un malvado de telenovela.

Hay que decir que las políticas favorables a la vida están actualmente muy abandonadas en el PSOE. Apoyan el feminismo radical y las ideologías de género en todos sus postulados, y mantienen una relación con la iglesia tensa y aparentemente cordial. Siempre están tentados de expropiar una catedral, aunque luego no se atrevan del todo. Les encantaría que hubiera obispos del PSOE, para controlar las homilías y al pueblo de Dios. Por eso son sus principales rivales ideológicos.

Por supuesto, los cristianos para el socialismo, y las demás corrientes internas cristianas de izquierdas, que en su momento dialogaban, o aparentaban dialogar, están desaparecidas y anuladas en su totalidad. Ahora manda Sánchez, que no es cristiano, y puede que tampoco socialista.

El caso de UNIDOS PODEMOS es muy interesante. Surgió como un invento propagandístico del PP para anular en su momento al PSOE. Fue primero un movimiento que recogió el descontento social por la crisis económica que generó el PSOE de Zapatero (2008). Pero pasó de ser antisistema y anticasta, a ser sistema y casta. Y a comprarse un chaletazo con el visto bueno de sus militantes. PODEMOS ha alcanzado su techo electoral en las anteriores elecciones. Se ha alimentado de los votantes de izquierdas descontentos con el PSOE, pero ahora le toca vomitar a esos votantes, que prefieren Sánchez a Iglesias. El macho alfa de PODEMOS ha envejecido mucho en poco tiempo; y sus votantes están demasiado desencantados. Hay que reconocer que Errejón tenía razón. Un PODEMOS más cercano al PSOE habría dado el sorpasso. Tendrán que esperar otros veinte o treinta años para volverlo a intentar.

El problema es que en la candidatura de UNIDOS PODEMOS confluyen desde movimientos ecologistas, feministas, de género, anticlericales, anticapitalistas, bolivarianos, antisistema, stop desahucios, castristas, comunistas, independentistas, nacionalistas de todo tipo, y revolucionarios también de todo tipo. Fruto de ese lío es que no siempre usan las mismas siglas. Iglesias lo va a tener complicado si quiere mantenerse. Han pasado de perdonar la vida al PSOE, a tener que pedir perdón a sus militantes por vivir a cuerpo de rey.

Ya lo dije hace tiempo. Son el partido que más rápidamente envejecería en política, y no me equivoqué. Iglesias parece un político del siglo XIX, los viejos clichés repintados una y otra vez con el progresismo de lo políticamente correcto y del progreso. Pero es un progreso impostado, no creíble y con mala imagen.

Tienen a su favor que controlan varias cadenas de televisión, las redes sociales que bombardean con memes y mensajitos, y la convicción del votante joven, educado bajo sus postulados y consignas por el PSOE y el PP de las últimas décadas. Bajarán sus resultados, seguro. Y quizás con suerte, Izquierda Unida podría abandonarlos para reconstruirse en otra cosa. Salvo que todos se vayan a VOX, claro.

Elecciones a estribor y a babor. Hoy: Ciudadanos, Partido Popular y Vox.

Que no, que no me voy a poner plasta con que si los politicos van a hacernos una campaña de insultos y frasecitas. Que no. Que este año no. Que van a dedicarse a explicarnos sus programas electorales con un fantástico juego limpio inédito en democracia. Será una campaña apta para gente leída y todo. Tendremos elecciones a babor y a estribor, en la proa y quizás nos duela hasta la popa cuando vengan los resultados. ¡Ay madre!

Lo cierto es que nos viene una buena. Tenemos comicios electorales y fiestas de la democracia para aburrir en España. Y como un servidor sabe que la gente va preparando su voto con antelación, que lo piensa hasta el último momento, pues eso… me animo a comentar el asunto y a dar algunos consejos a cristianos desesperados, que solemos ser muchos.

Lo primero es de perogullo: ningún partido político agota la totalidad del Reino de Dios. Dicho de otra forma, ninguno es perfecto cien por cien, y ninguno es más voto cristiano que otro. Las propuestas están ahí, y los que descosen por un lado, cosen por otro, y viceversa. Nadie tiene la verdad absoluta para las cuestiones de arreglar el país, y ningún partido representa el Reino de Dios, o la Iglesia, aunque algunos lo pretendan para ellos o para los demás. De ahí que se acuse a algunos de ser la rancia iglesia, y a otros de desear incendios por todo el país. Tranqui tronco. Vamos a intentar entendernos antes de matarnos otra vez.

El panorama político es más plural que antes, y eso es una buena noticia. Habrá más matices en el parlamento con la entrada de VOX, y habrá que escuchar lo que dicen unos y otros. El bipartidismo proporcionaba más estabilidad política, es cierto, pero también actuaban los rodillos políticos de los partidos con más contundencia, impidiendo que se escucharan matices. Los parlamentarios en España obedecen al partido, y eso no va a cambiar. Por eso es interesante que haya más partidos diferentes en la tribuna de oradores. Al menos cinco importantes, y unos cuantos locales y regionales. Analizamos tendencias e ideologías.

Tenemos en primer lugar un centro político ideológico interesante con CIUDADANOS. Es cierto que desde que no se pudo vincular a UPD (centro izquierda) de Rosa Díez, se ha ido escorando a la derecha durante los últimos meses  en dos cuestiones: la defensa cerrada de la Unidad del país frente al independentismo catalán, (de allí surgió aunque esto lo compartía con UPD), y la defensa de una economía más liberal y con más bajos impuestos. En su formación hay mucha gente que antes estuvo en UPD y que sigue llegando la antigua formación magenta, lo que no deja de ser curioso por ser silenciado en los medios y en la propaganda.

Quizás tenga en su contra para muchos cristianos que sigue manteniendo posturas de ingeniería social próximas al neoprogresismo: aborto libre, matrimonio homosexual… Seguramente si existiera ahora UPD y se asociaran a ellos ganarían las elecciones. Desplazarían a los dos grandes partidos moderados: PP y PSOE. Creo yo que si han girado a la derecha es para cazar el voto de los descontentos del PP, pero también les llegan votantes de izquierdas y moderados a la formación naranja. Son un partido en ascenso, quizás el que más va crecer. La pregunta es cómo gobernarán cuando les toque. Su moderación y sensatez en el discurso, incluso su coherencia y su falta de sectarismo son valores importantes para el voto cristiano. La cuestión es cómo lo harán, y con quién gobernarán, y en qué cederán cuando gobiernen. Todo por ver, pero contagian ilusión.

En el centro derecha encontramos al PARTIDO POPULAR. Tiene bastante experiencia de gobierno y por tanto de corrupción en sus filas, lo mismo que los partidos que tocan poder, al que añado los sindicatos mayoritarios. Nada nuevo. Dudo que esto les quite votos, la verdad.

Sabemos cómo gobiernan y eso es una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que proporciona seguridad, saben de qué va el oficio. Han sido capaces de resolver las inestabilidades económicas heredadas, y son capaces de gobernar con bastante acierto en algunos temas. Pero en otros asuntos hacen aguas, especialmente cuando repiten lo que dice la izquierda y se acomplejan. La educación sigue siendo el mismo despropósito que montaron las izquierdas, y tampoco se atrevieron con el aborto. Da la impresión de que no han hecho valer su ideología liberal y conservadora, y que no se la creen demasiado. Por desgracia, gastan las mismas mañas que la izquierda para colocar a sus amiguetes en las autonomías y en los tribunales superiores. Eso sí, lo hacen a voces y con menos discreción que la izquierda, pero es porque no controlan los medios de comunicación. Y no lo controlan porque no quisieron en su día.

En mi opinión, la gran desventaja actual del PP es que no despiertan suficiente ilusión entre sus votantes. Parecen más de lo mismo, más de Rajoy, y esa imagen es la que tiene que currar su nuevo líder para ofrecer una derecha fiable y sin complejos. Volver a Aznar da una sensación de poca personalidad ideológica. Casado debe proponer, buscar mejores asesores en la campaña que los que tuvieron sus predecesores, que fueron por desgracia para ellos, los que tiraron a la basura una mayoría absoluta espectacular.

El gran reto del PP será mostrarse lo suficientemente de derechas para que no se le vayan votantes a VOX, y lo suficientemente moderados para que no se le vayan a CIUDADANOS. Lo tiene complicado, pero serán el partido de centro derecha que parte como la receptora del voto útil.

Para muchos católicos, el PP ha sido un fiasco. Aparentemente decían ser un partido demócrata cristiano, pero luego no han cambiado las políticas bioéticas de la izquierda. No se han atrevido a gobernar sin complejos y para todos los españoles. Parece que solo gobiernan para los de centro y centro izquierda. Ni aborto, ni matrimonio, ni familia, ni educación de calidad, ni sanidad mejorada. Nada. Mantienen lo que el PSOE no destruye, pero no se atreven a proponer.

Creo yo que el desgaste con sus votantes católicos puede ir a parar a VOX. Ciertamente su gran baza sigue siendo que son moderados, o que venden moderación. Tanta moderación que a muchos les molesta. Su agenda no puede ser la misma que la de la izquierda. Tienen que marcar la batuta, y no dejarse llevar.

El tercer partido emergente de las próximas elecciones, salvo que suceda algo muy grave, será VOX. La formación no es nueva y el partido tampoco, pues llevan unos cuantos años en la clandestinidad y el ostracismo televisivo. De hecho siguen ausentes y ninguneados, salvo para recibir insultos de sus rivales políticos, especialmente de la izquierda, que parece haber encontrado un motivo para existir, que no es otro que frenar a la “ultraderecha”  como así les llaman.

El problema es que VOX no es de ultraderecha. Me da la impresión de que su estrategia política no está pensada ni terminada, de ahí que se muestren dubitativos en ocasiones, y muy firmes, incluso tajantes en otros momentos. Un día abrazan a Le Pen y a Trump, y al otro se arrepientan de hacerlo. Dicen cosas que mucha gente echa de menos y que quiere oír, y no parece que les vaya a temblar la mano cuando toquen poder. Van en ascenso a pesar de no contar con ninguna televisión favorable, y eso es muy interesante, pues está recogiendo lo que opinan muchos españoles que no estaban representados hasta este momento en la cámara baja.

Tradicionalmente, los de Vox siempre han defendido postulados católicos en asuntos de bioética: sí a la vida, sí a la familia tradicional, sí a la educación religiosa, sí a la libertad y la democracia. Eran como el sector más demócrata-cristiano del PP; y el más defensor de la unidad nacional frente a las autonomías y la descentralización socialista y nacionalista. Esta posición ideológica que se fue diluyendo y abandonando con Aznar primero, y con Rajoy después, encuentra por primera vez acomodo en un partido político. Es el primero en 40 años de democracia que está en contra del aborto, y que habla del fracaso autonómico, y no les falta razón. Vox habla del asunto sin complejos. Por eso recogen el descontento de mucha gente del PP, un descontento de décadas, pero VOX me parece que es mucho más que eso.

Se presentan como un partido de futuro, que tiene su paralelismo en Estados Unidos. Con los Republicanos de allí. Comparten con la ultraderecha europea algunos postulados, pero no otros, y es que la ultraderecha europea no es un grupo cohesionado. Por eso VOX encaja mejor en los partidos conservadores, democrata-cristianos e incluso liberal.

También son un partido transversal cuando hablan de determinados problemas generales que nadie ha resuelto por incapacidad o por miedo : unidad de España, corrupción, emigración descontrolada, inoperancia del senado, subvención y protección de las ideologías de género, o exaltación partidista de las leyes de memoria histórica. Por eso reciben también cierto apoyo de votantes moderados de Ciudadanos (que querían castigar al PP), del PSOE e incluso de PODEMOS. Dicen lo que mucha gente piensa en los bares, vaya.

Ciertamente, no todo lo que defienden es católico, y en este sentido su postura sobre la política migratoria, por ejemplo, no está demasiado basada en el amor al prójimo. Más que construir el Reino parecen poner muros al estilo Trump. Pero lo mismo se podría decir de la política sobre el aborto en PODEMOS, tampoco está basada en el amor al prójimo, así que a la hora de votar se puede escoger. Su falta de moderación también puede ser un obstáculo para mucha gente, que prefiere votar discursos más amables, aunque de fondo esté de acuerdo con ellos.

El gran problema real que pueden sufrir es la ley electoral. No hay tanto diputado en provincias para cinco partidos. Si Vox es el menos votado, es fácil que sus votos se pierdan sin conseguir escaños. Antes le sucedió a IU, al CDS o a UPD. El voto útil les puede castigar. Sin embargo, su sola presencia en la cámara obligará al resto del Parlamento a tenerlos en cuenta. Y ya sabemos que en política se hacen amigos hasta en el infierno.

VOX tiene ideología más que estrategia. Ideas consistentes en oponerse al pensamiento políticamente correcto que durante tantas décadas nos han cacareado por tierra, mar y aire. En este sentido suenan a nuevo. La cuestión será si van a poder hablar sin que les interrumpan.

 

(continuará)

(Próxima semana. ELECCIONES A ESTRIBOR Y A BABOR. HOY: PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL Y UNIDOS PODEMOS).

 

 

 

¿Por qué triunfan los populismos?

El asunto no viene de nuevas, desde hace unos cuantos años vencen en elecciones los que nos parecen a muchos los más mentirosos, los más fantasioso, los que dicen más tonterías por minuto, los más incoherentes, los más idiotas y los más lerdos, pero que por falta de contraste, en parte, y por otras razones, que ahora vamos a analizar, terminan llevándose el gato al agua.

Ganan las elecciones, y la peña se queda cariacontecida, asustada o lloriqueando directamente. ¿Pero cómo ha ganado este tío? Te dicen asustados. Lo que yo me pregunto es si alguien se mirar en el espejo; porque el triunfo de los populismos lleva funcionando en Europa desde hace bastantes lustros. Por lo menos se me ocurre desde que Napoleón III ganó las elecciones en Francia (en 1848) simplemente porque se presentó como pariente de Napoleón I, (otro iluminado en plan Hitler que pensó que se podía invadir el mundo a la fuerza). Francia de populismos sabe mucho, es verdad, y a las pruebas me remito, pero también sabemos mucho de lo mismo en Alemania, Rusia, España, Portugal, China, Japón, Corea del Norte, Gran Bretaña, Austria,… y por continentes la palma se la llevan en América del Sur y África. Cada poco tiempo surge un iluminado en la historia, un tío que promete el oro y el moro, y la gente se va detrás como los ratones con el flautista de Hamelín. Como los niños detrás de la música que tocan.

No hay que olvidar que el populismo es un fenómeno de la modernidad y la posmodernidad. Llegó con los nuevos vientos que trajo la Ilustración (uno de los periodos más nefastos de la historia), en la que se empeñaron en contarnos la falacia de que el pueblo era bueno y sabio (decía el vagabundo Rousseau), y que no se dejaba engañar porque era cantidad sabio y racional. Y claro, como es mentira, pues pasa lo que pasa. Que al pueblo le engaña cualquier mercachifle con cuatro ideas que suenen estupendas, incluso aunque no sean coherentes las cuatro ideas entre sí. El pueblo, ya lo decía Séneca, es una turba asquerosa, una masa lacerante para la filosofía y la inteligencia, estúpida y manipulable hasta decir basta. Aristóteles sostenía que el pueblo siempre elegía a sus representantes en función de sus intereses y de sus pasiones, por eso acaba degenerando la democracia en la demagogia. El prefería la monarquía como el mejor sistema político, cuya degeneración era la tiranía. Es curioso, que tanto D. Trump como H. Clinton, que son bastante parecidos en su afán por manipular a la peña, los veamos como rivales cuando apenas son basuras de distintos contenedores. En realidad no había mucho que elegir. Una representa el sistema que no funciona y está infectado de listos que se aprovechan del mismo y te venden la moto, y el otro es el antisistema de un tipo cuyo primer éxito a consistido en acojonar a Europa, para disfrute del ruso Putin.

El populismo tiene como principal caldo de cultivo la impotencia de una sociedad que se harta de ver incompetentes gobernando. Les han vendido que el mundo se arregla fácilmente. Que el pueblo tiene derecho a no sé qué cosas, y que esto se arregla rápido. Y no. Hay problemas en política que no tienen solución, y otros cuyo remedio es peor que la enfermedad. A veces no hacer nada es el mejor gobierno (no empeorar las cosas, por favor), pero eso nunca lo hará un populista. Siempre prometerá lo que la gente quiera escuchar, y la gente, por desgracia, está dispuesta a escuchar cualquier tontería que suene bien. Incluso aplaudirá a su líder aunque le suene mal, que es el colmo del populismo.

Profundizo un poco más. El populismo surge cuando se caen las ideas, las creencias y las convicciones profundas. En una sociedad agnóstica los populismos sustituyen a las religiones. Y en Estados Unidos, cuya religiosidad está dispersa y atomizada en la privatización de la fe, el populismo aparece como la salvación que las religiones no pueden lograr en el ámbito público. Kennedy fue un populista, pero B. Clinton, Nixon, Obama o Reagan también lo fueron. América necesita salvadores, y el presidente es lo más parecido a un superhéroe para ellos. Lo llaman líder, pero en realidad es una divinidad con fecha de caducidad. Una divinidad con pies de barro. Al menos sabemos que se largará en cuatro años, a lo sumo ocho. Gracias democracia.

Lo peor que le puede sucederle a una sociedad, y de eso las democracias tampoco son inmunes, es tener un populista tras otro, porque no hay forma de salir del agujero. Es lo que ha pasado en Argentina, en Venezuela o en Rusia con Yelsin y Putin seguidos. Se enquistan y parece que no hay forma de “desectarizarlo” todo. En España, el populismo lo despertó Zapatero y lo va a consolidar Pablo Iglesias, que es un ZP sin corromper y un Che sin escopeta. En cambio, la derecha en España no quiere populistas, porque ya tuvieron a Franco y saben bien que un gobernante no tiene por qué ser simpático. Que se lo pregunten a Aznar o a Rajoy, que caen mal hasta a los que les votan. Aquí el populismo vendrá de los perdedores de nuestra historia (izquierda y república), en cambio en otros lugares llega de manos de los  otros derrotados, como fueron los nazis en Francia, por ejemplo.

En Europa los populismos vienen teñidos por el color de la sangre y del pasado. Quizás por eso somos más sensibles y nerviosos a los lumbreras ajenos. Ya sufrimos a Hitler, un tipo que encandiló con su música a media Europa (sigue encandilando a muchos sin que lo sepan), o a Stalin, un psicópata que murió en la cama y que algunos todavía añoran y aclaman. El culto al líder. Normal. Es lo que pasa cuando se pierde el culto a Dios. En palabras de mi querido Chesterton: “cuando el hombre deja de creer en Dios, termina creyendo en cualquier cosa“. Pues eso, Europa es un ejemplo claro de rumbo errático en asuntos de política, que es lo que sustituyó básicamente a la religión cuando mataron a Dios. Por suerte, los valores que impregnan los derechos humanos, los que defiende Europa, siguen siendo básicamente cristianos. Hasta que los cambien por otros derechos tipo animalista transexualizado u otra cosa. Vamos camino.

Nuestra próxima “sorpresa” populista será Le Pen en Francia, igual que Siriza en Grecia, y en el futuro Pablemos en España. La gente tiene que creer a algo lo suficientemente deslumbrante, aunque sea estúpido. Algo que no recuerde la inanidad en la que vive, ni su vacío existencial, ni el errático devenir de su sociedad y cultura. Aquí estamos además, en España me refiero, bien adocenados gracias a los cuarenta años de dictadura educativa socialista, esa que ha impedido una Trascendencia con la que combatir el populismo. ¿Qué dices? ¿Qué están paralizando la LOMCE? Igual estaremos otros 40 años más, 80 en total. Aunque ya te digo, son contenedores con la misma basura. La LOMCE, la LOE, la LOGSE y lo que venga. Aquí estamos de populismo hasta las orejas y subiendo.

 

 

De profesión “famoso enfadado”

No quiero tocar demasiado las narices, pero es verdad esto de que ni no estás cabreado e indignado contra algo o alguien no eres nadie. De hecho es como una fachada, una actuación memorable, un personaje que se superpone a la persona, y que no pocas veces termina devorándolo.

Camilo José Cela se montó un personaje entre cabreado e irónico, Pérez-Reverte tiene un tono chulesco que vende mucho (acaba de llamar payaso a Pio Moa sin despeinarse), Cristiano Ronaldo faltó al respeto a un compañero de trabajo retirado llamado Xavi Hernández y en la tele hay programas que consisten básicamente en estar cabreado y reconciliado por días, incluso por horas. Si te mosqueas mucho sales mucho en la tele, pero si eres un tipo normal, no sales ni aunque te peguen dos tiros en la nuca seguidos. Ya puedes escribir novelas, hacer cine, recitar poesía o ser medalla de oro en badminton. Sales a lo sumo un día, treinta segundos, y se acabó.

Si Carolina Marín hubiera dicho que estaba hasta los cojones de Montoro y que se iba a Andorra con sus minúsculos ahorros, y luego hubiera enseñado el culo a la prensa brasileña en protesta por el hambre de las favelas, y luego hubiera afirmado con vehemencia que habían sido los peores Juegos Olímpicos de la historia saliendo del armario y cabreándose contra los gilipollas que ven fútbol y contra los negros que se ahogan porque les da la gana en sus putas pateras, sería mucho más famosa y ganaría más dinero. No jugaría mejor a badminton pero la tendríamos de tertuliana con Lucía Etxebarría en un programa dirigido por las Campos y con Pedro Sánchez de invitado especial. Todos cabreados hablando de Rajoy, que es un tipo cabreante hasta para los del PP.

Los cabreados venden su cabreo y su indignación como si fuera real. Hay gente enfadada porque mataron a su abuelo hace ochenta de años en una guerra, se lo han contado y están mosqueados desde entonces, sobre todo cuando van a la tele a contártelo. Las feminazis están cabreadas y la emprenden a tetazos contra el que les cae mal. Incluso gente que va por la calle con cara normal, en cuanto les plantas la alcachofa como que se despiporran a calentarse. Y es que la tele es un modelo de referencia imprescindible para el vulgo, y como en la tele todo el mundo está como cabreado, pues eso.

A mi me molan los de gordishore, que es un programa (para mi que es un documental de antropología encubierta de la UNED) donde unos tiparracos tatuados se entregan a la promiscuidad sin arrobo, pero también están cabreados. Lo que iba a ser el paraiso del sexo libre se convierte en un infierno de dudosa estética. los escogen así, a los angelitos me refiero, porque si no están cabreados no lo ve ni rita. El gran éxito de Gran Hermano es que todos parecen mosqueados y reconciliados cada poco, y eso debe poner mucho. Que uno odie a otro, pero luego le sonría como un tontorrón debe ser super interesante. Record de audiencias. Eso por no hablar de “hermano mayor”, donde montan un chou a costa de un ficus malcriado que afostia a sus padres de cuando en cuando. Seguro que veía mucho la tele de pequeño, y no precisamente la dos.

Lo enfadado vende, y a la gente le gusta ver a otra gente enfadada, esa es mi conclusión. Aunque imagino que habrá excepciones, los periodistas, que siempre andan detrás de la noticia, saben que un cabreo es noticia, en cambio un tipo tranquilo, es aburrido. Les encanta ver si Casillas se cabrea o no por no llamarle Lopetegui o del Bosque, por ejemplo. También se plantan delante de la casa de la Pantoja a ver si pierde los nervios, porque si se cabrea ya tienen programa. Por eso hay gente, que para hacerse famosa, vende que está supercabreado, y esta enfermedad afecta incluso a los escritores, que son gente como que va de otro rollo más tranquilo e intimista.

Por ejemplo, a Pérez-Reverte le va de cuando en cuando el tono chulesco y prepotente. Recuerdo que en una ocasión el señor Arturo se quejó de que la gente por la calle le alentaba a dar caña, porque creía que era un broncas. Él se defendía diciendo que era una pose, o eso entendí. Pero el otro día llamó payaso a Pío Moa en su página del XL, y es que su personaje lo está devorando. No es que dice que en España no cabe ni un tonto más, es que se lo termina creyendo sin matices. Cualquier día absorbe agua por el culo, como confesó Camilo José Cela, nuestro cabreado premio el Nobel. ¿Más gachas don Camilo? Toma, claro. A Miguel Delibes nunca le llamaron para hacer anuncios, y es que don Miguel no estaba cabreado de oficio de buena gente que era. Por supuesto, de Vicente Aleixandre, otro premio nobel español, prefiero no preguntar.

Yo, humildemente, y para vender los Caballeros de Valeolit en su tercera parte, había pensado quemar el último libro de Harry Potter en público, escupir y limpiarme el culo con una bandera, digamos la catalana o la andaluza (que son más peña), lógicamente tras defecar en público guardando mis heces en un frasco para enviárselo a la Princesa Letizia por operarse la napia. Luego llegarán los medios, y hablaré abiertamente de que la tele está llena de gilipollas de género confuso, y que si me daban el Premio Planeta iba a cagarme en su puta madre y en toda la industria cultura, eso sí, aceptaría porque me mola el dinero más que a un tonto un lápiz. Seguro que me lo daban por contestatario y rebelde, porque eso vende. No como escribir con gusto, claro, que es de idiotas creidillos y aburridos.

Lo malo es que tendría que renunciar a pasear por el Campo Grande con mi mujer y mis hijas, y estaría obligado a soltar exabruptos a los del Norte de Castilla que quisieran entrevistarme, porque claro, conseguir una entrevista conmigo sería un premio para un periodista, pues todo el mundo sabe que siendo un capullo valgo más. Mis pobres caballeros de Valeolit se harían famosos, pero a costa no de su lectura, sino por culpa del mundo en el que vivimos. Ya lo siento, porque yo es que me cabreo poco, me va más el estilo de don Miguel, por eso estoy jodido.

Voy a acabar esta entrada a lo grande, a ver si tengo más audiencia esta semana: Ale, a la mierda. Con perdón, claro.

¿El fin del Psoe? ¿Se convertirá Anakin en Darth Vader y servirá al Lord Sith que quiere presidir la República?

La cosa está entretenida, y la segunda entrega de la Guerra de las Galaxias parlamentarias está en marcha. Tras una semana de charreta con el Rey, las cosas han avanzado lo suficiente como para que vislumbremos un horizonte, en este caso negro. O sea, llega el fin de las libertades en España (bolivarización), o el fin de España misma (independentismo) como el Psoe no esté a la altura de su historia.

Hay que decir que el Psoe no suele hacerlo demasiado bien en los momentos decisivos. Le pueden los colores, como a muchos. La última vez que se vio en la encrucijada hizo lo peor: optó por Largo Caballero, un revolucionario socialista de salón, frente a un socialdemócrata como Julian Besteiro. Si el Psoe hubiera apostado por Besteiro, es probable que el ambiente de la II República no se hubiera deteriorado tanto, no se habría empujado desde el Psoe al golpe revolucionario del 34 en Asturias, y no hubiéramos llegado a un levantamiento militar apoyado por media España deseosa de orden y respeto a las tradiciones de siempre. Pero como no se sabe a ciencia cierta lo que hubiera pasado, pues nadie asume sus responsabilidades históricas y el “qué hubiera sucedido si…” se convierte en una especulación de bar y terraza veraniega.

Fuera de España es distinto. Los alemanes sí hablan de qué hubiera sucedido si Hitler no les hubiera engañado, y por eso optan por gobiernos moderados, centristas y socialdemócratas o demócrata-cristianos, y lo hacen sin aspavientos ni tonterías, con sentido de Estado y altura de miras. Gobiernan los moderados y los sensatos, y punto. Y es que se escarmienta cuando se reflexiona sobre la propia historia. Una asignatura pendiente en España, donde la única reflexión sobre el pasado la ha ido haciendo la izquierda más ávida de venganza. Por suerte no toda la izquierda, ni todos los que han reflexionado sobre el tema merecen nuestra descalificación, pero es verdad que los que más gritan lo que fue o no fue el franquismo y el pasado, son a veces los que menos ilustrados están en este tema. Son los colores otra vez. Malditos colores que nos impiden ver el arco iris completo.

La historia suele ser cruel con los buenos, y es un hecho constatado que los malos terminan tergiversando el pasado para aparecer como adalides de libertades que no defendieron a tiempo. La única excepción creo que la he visto con claridad con la Alemania Nazi; porque incluso los rusos hoy andan melosos con Stalin, que fue su gran dictador psicópata. Aquí, en la cosa nostra que es nuestra España (termino discutido y discutible según algunos), cualquier tiempo pasado puede ser idolatrado e imaginado de otra forma, para que cuadren las cuentas, y justifiquemos a los afines en ideas y convicciones. Y así tenemos una II República idílica, o una Cataluña entregada a la libertad contra el Borbón malvado que fue Felipe V, o un franquismo de lágrima y tristeza. Cada uno cuenta la historia según le conviene, que no según sucedieron las cosas, por eso hay que decirle a la gente que durante el franquismo la gente no lloraba por las calles oscuras represoras, de hecho se contaban más chistes que ahora, menos enlatados en la red, y muchos lo hacían escojonándose de Franco. Eso sí, en privado.

Pedro Sánchez, puede hacer lo que quiera (o lo que pueda), porque la historia la contarán los historiadores, y la manipularán las teles. Lo que no sabemos es si contarán lo mismo sus amigos de Podemos cuando instauren su “república independiente de sus ministerios”, o sus amigos de Esquerra con una Cataluña decapitada e independiente, y no es ironía. Desde luego, Pablemos y sus amiguetes guays ya han dicho lo que quieren: quieren que el PSOE les regale sus votos para gobernar sin cortapisas, para montar sus ministerios populistas, (que no populares) y hacerse con el control y el poder, que para eso quieren cambiar la sociedad y el mundo; y el PSOE tiene que bajarse los pantalones, que para eso andaba coqueteando con ellos. Faltaría más. Este tío llamado Pablo no necesita un atentado como Aznar para tener carisma, le basta con decir lo que piensa y mantener a sus palmeros en las redes sociales enredando para ser un gran político, con más ambición que la bruja de Blancanieves, Hitler y el Gorila rojo juntos. El poder por el poder, para hacer lo que le parezca, desde quitar la Navidad hasta mandar a toda la concertada al paro. Les da igual. Los de Podemos ya nos dicen que piensan gobernar contra los españoles que no le han votado, como Zapatero, que para eso llegó al poder. Vivan mis colores, mueran los del rival.

Yo hace unas semanas dije que íbamos a nuevas elecciones, porque el Psoe no pactaría con la planta carnívora que era Podemos, pero me equivoqué. El Psoe se va a autodestruir por falta de capacidad en sus dirigentes. Se veía venir. Se volcaron en la autoridad y el prestigio de su líder, Felipe González, que comparado con Sánchez parece Churchill  frente al Chapulín Colorado; y no ha encontrado un recambio sólido a un presidente carismático. Ni Almunia, que era como un Rajoy sosito, ni Zapatero, que gobernó para los suyos hasta que decidió gobernar para Obama y Merkel perdiendo a su electorado más cerril, ni Rubalcaba que lo intentó todo para no destruir lo que quedaba del viejo proyecto.

Sánchez no está capacitado para gobernar el país con los podemitas, seguramente no lo esté ni para gobernar con su partido (de su casa no hablo porque no soy Bertín), porque repetiría los mismos errores de su predecesor Zapatero. Digo una cosa y hago otra, o sea, lo que puedo. La cuestión ahora es si hay algún Julián Besteiro en el partido socialista que se lo haga ver al chaval; y me temo, como suele suceder en la historia, que se repiten los mismos errores por falta de inteligencia y de ganas.

Los Podemitas, que son más de montar tumultos y escraches, creen que ganarán esta Guerra de las Galaxias, que Anakin Sánchez se convertirá en Darth Vader, y el Emperador Podemita gobernará la galaxia con su ayuda. Como le sucedió a Negrín con Stalin durante la guerra, o parecido. La resistencia de la vieja y destruida república la compondrán los restos que deje Rajoy en el Partido Popular. Salvo que triunfe el bien, y gobierne Rivera con el apoyo de PP y PSOE, una opción descabellada en la España de hoy. De otra galaxia seguramente.

¿Y de qué están orgullosos los gays?

Los gays, o sea los homosexuales de mundo mundial, han celebrado este domingo último, un año más, el día del orgullo gay, que es como una fiesta reivindicativa del ser gay, cuya esencia debe ser algo distinta a la que yo creía. Y es que de este asunto me llama la atención muchas cosas, desde la nomenclatura de la fiesta hasta la forma de celebrar el homosexualismo, un tanto histriónica y con abundancia de cueros repujados con tachuelas. Depilación al poder, y exhibiciones con poco recato y mucha parafernalia andrógina. Digo.

Me recuerda a los heavys de otros tiempos, cuya estética de maldad sobrevenida era pujante. Melenas aireadas con buenísimos champús y acondicionadores fantásticos, chapas, tachuelas, guantes agujereados por los dedos, cueros negros, y gritos indispensables de cierto tono gutural. ¡Ueeeeh!. Eran tipos entrañables, la verdad; y la música que hacían, porque no hay que olvidar que son la única tribu musical que superan las décadas con creciente éxito entre los colegiales. Los heavys sí que montaban parafernalia, cohetes, bombas en el escenario, escupían a la gente si hacía falta, rompían guitarras y los ACDC hasta nos hacían calvos. Un espectáculo por sí solo que no necesitaba el día del orgullo heavy para reivindicarse. Más que nada porque no reivindicaban nada. Vendían un producto (buena música con estética algo simiesca) y punto.

En cambio los gays del orgullo gay, que es tanto como decir “los que manejan la cultura del resto de los homosexuales del mundo y les dicen cómo tiene que ser gays“, destilan azúcar a cucharadas, y ponen tanto frenesí en parodiarse a sí mismos, que francamente me resultan más que grotescos. Parecen vender un producto, en este caso el producto de su ideología misma, que ser gay es guay, y que para ser guay tienes que: depilarte el pecho, machacarte en el gimnasio, excitarte cuando pronuncias con deje aceitoso las “eses”, lanzar grititos de cuando en cuando, ponerte unas cintas de cuero en plan village people, y llevar el arco iris tatuado en la culo, que por supuesto enseñas mientras desfilas sobre una carroza llena de otra panda parecida a tí, reclutados y amiguitos todos para la ocasión.

Ser gay es para esta gente una especie de travestismo a lo voceras, que arranca de un afán de protagonismo desmedido, donde lo más importante es que te vean, y que vean que te da todo igual y que eres libre y guay. Algo así, debe ser, porque de otra forma no me imagino que les guste tanto contarnos a todos lo que son o dejan de ser vistiéndose con estridencias.

Imagino que habrá gays aburridos, grises y tristones, o gays que van a misa el domingo con sus padres, gente gay que odia los gimnasios, que habla sin perder aceite, y que no le gusta depilarse ni mucho ni poco, gays con raya a un lado y sin tatuajes. Estos gays encima tienen que aguantar que les digan que salgan del armario, cuando en realidad están tan a gusto sin ser unos exhibicionistas. Mirarán la tele y verán que los únicos gays que salen en la tele son unos histéricos, y seguro que se les cae el alma a los pies. Esta gente lo tiene que pasar muy mal, creo yo. Y más en estas fechas.

Se supone que hay muchas formas de ser homosexual. Lo curioso es que en la tele siempre sale la misma forma, la histriónica y funabulera, la del travestismo y la exhibición. ¿Y los homosexuales tímidos que no les gusta llamar la atención? ¿Y los que no se besan por la calle ni en público? Esos parecen discriminados. ¿Y a los que no se les nota, y no quieren que se les note? Para los homosexuales fetén, esos no son maricones ni son nada. Son aburridos, como de derechas, y por tanto basura confundida por la luz que despiden ellos, supongo.

A la izquierda le mola mucho el rollo gay, constato, y yo creo que es porque piensan que esa libertad reivindicativa del “vive como quieras” es como muy divertida y moderna. A mi me suena más bien a la derecha liberal, la que ama el pluralismo y odia la igualdad. Porque siendo sinceros, realmente los gays odian la igualdad, y lo que más les gusta es llamar la atención y sobresalir sobre la medianía general. Pero en esto la izquierda no anda muy enterada hoy día, y lo mismo defiende la libertad absoluta, como la igualdad absoluta, aunque sea imposible defenderlas a ambas. Cosas que han pasado tras la muerte de Marx, claro. Porque en tiempos los gays rusos se iban al gulag siberiano en menos que te santiguabas.

Más lamentable es ver a los de derechas, el pepé de Rajoy, asumiendo la ideología gay de estos colectivos, cuando ellos son lo menos divertido y exhibicionista que hay en el mundo. Rajoy es lo más contrario a una loca que yo en visto en mi vida. Por eso hacen el ridículo defendiendo lo políticamente correcto que les dicen los de izquierdas que deben hacer. Deberían defender a los gays menos escandalosos, a los sensatos, a los gays cristianos (que los hay), a los no exhibicionistas que están tan jodidos como el resto de los españolitos que están jodidos. Digo.

¿Pero de qué están orgullosos los gays? Yo creo que están orgullosos de lo mismo que todo el mundo: sus éxitos profesionales, la familia, etc. Por eso, celebrar un día del orgullo gay, es impedir que la homosexualidad sea algo normalizado. Dudo que haya nadie que esté orgulloso de disfrazarse de memo haciendo el ridículo, así que el próximo año, el día del orgullo gay se debería cambiar de nombre. Fiesta reivindicativa de la homosexualidad, y convocar a las familias gays a celebrar una paellada en la Casa de Campo, con sus padres e hijos adoptados, si los tienen, y con una misa final en la Almudena. Eso sí haría daño a los homófobos turcos (y musulmanes en general), que se empeñan en preservar el islam persiguiendo a sus ciudadanos.

Yo a esa fiesta si animaría a participar a algunos gays normalizados. Y es que para una fiesta de locas vale, pero para reivindicar mejor la sensatez… Es como los heavys, que malos, lo que se dice malos. Si todo el mundo sabe que los heavys eran un cacho pan y que todo era fachada. A ver si es verdad.

El cautivo voto cristiano ha sido liberado.

 

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La fotografía recoge perfectamente lo que suele pasar con el voto cristiano. Vota aquí, da lo mismo, dice el simpático contenedor de basura, y es que la ingeniería social de la izquierda ha logrado, en connivencia con la derecha, suponemos ahora que laicista y masónica, que los cristianos no tengan casi opción para votar, o mejor dicho, que tengan el voto al borde de la histeria. Me explico, porque creo que vale la pena ahondar en una de las cuestiones más interesantes para la antropología cultural de nuestra sociedad española.

Pertenezco a la generación de cristianos con poco olor a naftalina, más del Concilio Vaticano II que de las grandes manifestaciones tumultuosas proviva el Papa, aunque todo seguro que se hace ad maiorem gloriam dei. Creo que “Lucha y contemplación” han sido los dos grandes lemas que sedujeron a cientos y cientos de cristianos a lo largo de la historia, y que en su momento me sedujeron a mí, como a tantos cristianos de base, de pie, de asfalto, de estudios y de grupos cristianos, a veces olvidados por las curias, y otras ninguneados por los poderes políticos. Poder vivir desde esos dos ideales, de la oración en profundidad, y del compromiso social y cultural transformador, es una gracia otorgada de lo Alto, para un pequeño cristiano como creo que soy.

Esto me ha obligado, durante muchos años como cristiano reflexivo y comprometido, a tener que dilucidar y discernir, en ocasiones con grandes dificultades, a qué partido entregar el voto, pues ninguno de ellos casaba con el ideal del evangelio en plenitud.

Desde la teología moral, y en concreto la teología social de la Iglesia, ninguna opción temporal agota la plenitud del ideal evangélico, por eso, a la hora de votar, se nos ha dicho a los cristianos laicos, con un criterio fantástico y discutible, por parte de los obispos y el magisterio en general, que había que pensar el voto. Y los dos extremos siempre han estado claros para muchos creyentes durante muchos años.

 Las izquierdas políticas han representado evangélicamente como ninguna, a veces más en la teoría que en la práctica (pues una cosa es predicar y otra dar trigo), el ideal de la igualdad, de la justicia social, de la ayuda al débil y necesitado, de la apuesta por una democracia participativa, reflexiva, pensada, creciente y constructiva. Una defensa más teórica que real, pues en la práctica la izquierda usa al pobre o al obrero como arma arrojadiza para lograr votos, aunque de nuevo, de todo hay.

La búsqueda de equidad era un principio tan importante casi como la honestidad y la austeridad como valor de izquierdas. En ese sentido, la izquierda siempre ha recibido, aunque algunos no lo crean, el voto de muchos creyentes cristianos. Muchos de ellos entraron en la militancia política en partidos como Izquierda Unida, en sindicatos (USO fue fundado por parte de la cúpula de la Juventud Obrera Cristiana en los años 60, y lo mismo podríamos decir de CCOO, en sus inicios, claro), o en el PSOE (corrientes de cristianos para el socialismo…).

Pero hay que decir que estas opciones políticas no siempre fueron acogedoras con los cristianos de base. Bien mientras dejen su cristianismo en la sacristía, porque en el partido no se habla de esas cosas. Además chocaban abiertamente con el ideal evangélico en una cuestión tan básica como era la defensa de la VIDA. El aborto ha sido un escollo importante para el cristiano de izquierdas, lo sonrojaba y le avergonzaba hasta el punto de tener que justificar la inhumanidad del humanismo materialista marxista. Incluso algunos creyentes pensaron que podían eludir ideológicamente todas esta cosmovisión sin poner en riesgo sus creencias, y acabaron perdiendo la fe, pública o privada, en Jesucristo, según casos.

Chocaban para los izquierdistas que el cristianismo pudiera ser una opción pública y radical, pues la ideología marxista de la que partían no admitía más religión que la transformación social, o la lucha de clases, que tanto daba; de ahí que la iglesia y los cristianos no pudieran, nunca lograran, tener una voz respetada en esas formaciones. Como gente del partido bien, pero si eran cristianos que lo llevaran en privado, les han dicho directa e indirectamente.

Es la mismo postura de la masonería en la que se han bañado muchos de los dirigentes de la izquierda. La misma que sostiene a los dirigentes de derechas de otros partidos. Tras cuarenta años de democracia los cristianos, ni de derechas ni de izquierdas han logrado evitar el deterioro de la clase de religión en la escuela (la asignatura más ninguneada y perseguida de todas), han frenado la lacra social y moral que supone el aborto en la sociedad, ni han sido tenidos en cuenta para el desarrollo de la justicia social, tantas veces denunciada por Cáritas, por ejemplo.

Dicho de otra forma: los cristianos de izquierdas modificaron su cristianismo, o cambiaron su voto, simplemente. Pero la derecha ha sido peor con los cristianos.

Aparentemente la derecha siempre ha sido más acogedora con el voto cristiano, pues al entender que las religiones representan algo tradicional y conservador, pues les venía bien. Era el granero de votos y la contestación ideológica en la calle que nunca pudo organizar la falange del Franco, ni el Pepé de la democracia. Nunca entendieron que el cristianismo incorporaba una revolución en su seno, que el dinero y el libre mercado tenían que estar por debajo del hombre. que el dinero no era todo, y que había que construir una sociedad con valores como la igualdad, la libertad, la vida, la pluralidad y el reconocimiento a la tradición española y a la historia. Sin complejos ni tapujos, sin falsas palabras.

Para los cristianos la libertad siempre ha sido necesaria como medio en la construcción del Reino Evangélico, era una coincidencia importante con una opción política menos sectaria y más complaciente con la pluralidad y la construcción social sin intervención política dirigida. O eso parecía, porque ni una mala palabra, ni una buena acción, eso ha sido el Pepé.

La izquierda hacía la ingeniería social para cambiar la sociedad, para dejarla pulida y desprovista de religión, para anular los valores del Reino, reconvertidos, eso sí, en pseudovalores conniventes con la modernidad, para alentar los derechos de la bragueta, del fumeque y del asesinato abortista. Y la derecha presumía de que iban a hacer cuando llegaran. Decía la derecha que le bastaba para convencer al mundo con ofrecer la libertad absoluta, la de mercado, la de optar entre lo malo y lo bueno, la del mínimo intervencionismo político, y el agudo orden público.

– ¿Y por qué no modificáis la ley del aborto? Le preguntaban a Aznar los cristianos cuando gobernaba.

– Porque no hay interés social – respondían los peperos de su entorno con un cinismo atronador.

O sea, que el interés social lo marca la izquierda, no los cristianos de este país. Ahí está el meollo de la cuestión. Los liberales del Pepé no van mover un dedo por lograr más igualdad social, ni justicia social ni nada por el estilo. Salvo que les de votos, claro, no son gilis. Tampoco van a modificar la ley del aborto, no van a proteger ni a la mujer ni el feto, ni a las familias, ni nada de nada. Salvo que nos de votos, dicen los gurús del pepé, que por cierto, parece que se van equivocando de medio a medio.

Los cristianos que pensaban que la derecha era algo más partidaria de sus postulados se han desencantado en esta legislatura, se han caído del guindo de bruces y se han roto la nariz, porque se han quedado desamparados y en la calle ideológica. Era algo que ya veíamos algunos desde hacía tiempo. Les pueden los complejos ideológicos, y prefieren hacer lo que marcan las ideologías de izquierdas que rastrear indagando lo que dicen sus votantes, algunos conservdores, otros liberales, y otros cristianos y todos indecisos.

Nadie hizo tanto por alejar el voto cristiano de la izquierda que el infausto presidente Zapatero, pero nadie ha hecho tanto por cabrear al voto cristiano de la derecha como el pasmado presidente Rajoy.

Por eso el voto cristiano, que estaba cautivo en la búsqueda del ideal ha sido liberado. Nadie quiere defender la familia, ni la vida, ni la clase de religión, ni la equidad, ni la justicia social, ni la verdad, ni la libertad, ni la igualdad como la defienden los cristianos, en lucha y contemplación. Y ahora sí, ahora podemos votar cualquier opción por muy antiabortista que sea, pues ningún partido defiende el NO AL ABORTO. incluso nos podemos quedar en casas con la conciencia bien tranquila mientras vemos que se derrumba la democracia. Total, ¿qué más nos da a nosotros? Nunca creímos que la monarquía fuera mejor que la república, ni que la democracia fuera mejor que la dictadura. Somos ciudadanos de otro mundo, y nos limpiamos el polvo de nuestras sandalias.

PD: Dice de Prada que una solución sería no ser metecos y quedarnos en casa, o votar otras opciones minoritarias, no seguir entregándonos a los que nos faltan al respeto permanentemente, y no le falta razón.

PD2:Luego se sorprenderán que la gente vote a Vox, como opción cristiana, a Ciudadanos, como opción de centro, y a Podemos de izquierda radical. Pero ya verán como pase lo que pase, aquí los cristianos seguiremos siendo ninguneados. No nos quiere ni el tato.

PD3: ¿No dicen nada los obispos de ésto? Sería deseable un partido cristiano, que claramente defienda la justicia social y la vida. No se agotaría el evangelio con las opciones mundanas, pero nos aliviaría de los problemas de conciencia, los mismos que no deben tener los diputados del psoe ni del pp, ni de Iu cuando votan lo que votan sin despeinarse…

La traición del Pepé a sus votantes católicos.

Los mentideros, y comentaristas católicos están que trinan y con razón. Y es que el Pepé de sus amores los ha traicionado con el aborto. Esto se veía venir. De hecho no es la primera vez que el principal partido de centro-derecha español da la espalda a sus votantes católicos. En mi opinión la iglesia en general, y los católicos en particular, nunca han sido atendidos ni escuchados por ningún gobierno, ni de derechas ni de izquierdas. Pero claro, entre que te quemen la iglesia, o te digan que no van a hacer nada contra los que te la queman, uno casi prefiere el segundo. El primero es un fanatiquillo cabrón, y el segundo un acomplejado, pero al menos parece que te respeta un poco, aunque le importe poco o nada tu iglesia. Es la elección entre el malo y el menos malo, y los católicos nos hemos echado en brazos del menos malo, pensando que era bueno. Y claro, así nos va.

La culpa de todo la tenemos los católicos por no casarnos con nadie, por no tener estrategia y por dedicarnos a los pobres, y esto último lo digo con toda la ironía del mundo. Nos hemos quedado como las solteronas de los pueblos de antaño, para vestir santos en las fiestas, y ni eso. Nuestros mozos de la política no nos ajuntan, y en el parlamento parece que no hay nadie que vaya a defender lo del aborto. ¿Recuerdan alguna propuesta de los colectivos católicos tenida en cuenta en el parlamento español en los últimos treinta y cuatro años? Yo no. O claramente en contra de la sensibilidad católica, o en plan neutro que no moleste a nadie, pero a favor de algo, na de na.

Los católicos que votan al Psoe, y que han militado en la cosa nostra, en las corrientes cristianos para el socialismo, por ejemplo, han tenido que reinventar su discurso cristiano para que les cuadrara en la política. Y es que es complicado defender el aborto para niñas de 16 años, pero es lo que votaron las señorías que se declaraban cristianos. O ese día no fueron  por allí, que es casi lo mismo pero sin dar la cara para que no te la rompan. Ver para creer, porque luego lo defendían diciendo que disminuiría el número de abortos al año. En realidad han aumentado, pero como nadie se acuerda de Bono, ni de otros, pues ya está. Y es que debe ser jodido ajustar los postulados de la ingeniería social que decide el partido (o sea la cúpula manejada, según dicen, por la masonería) y los razonamientos éticos que se desprenden de tus creencias. Yo creo que les aconsejan dejar las creencias a un lado, y así hay menos líos. Estos católicos, más o menos de centro izquierda, digo que votaban (y votan todavía) tapándose la nariz.

Imagino la tristeza que les tuvo que dar ver que otras corrientes, por ejemplo la de “por una sociedad laica”, eran aplaudidos y apoyados en sus postulados e ideas; y ellos, tan majetes, fundadores del psoe y amigos de la misa, se quedaban fuera de juego. Han sido, poco a poco apartados y ninguneados en sus partidos por ser cristianos, y acaban abandonando la primera línea con la que sueña todo político. Para mí que son los chicos buenos de los mítines. No te haremos caso, pero nos viene bien que nos apoyes. Les vienen a decir sus jefes de filas. Cristianismo de base, se llamaban los tíos, como si tuvieran la exclusividad de la oración. Unos infelices es lo que son.

Yo creo que estas opciones de católicos en la izquierda están barridas y trasnochadas por su falta de audacia. O se les ha apartado de los órganos de dirección, o son simplemente ridiculizados por el resto de cristianos por su falta de coherencia. La ingeniería social que defienden los partidos en los que militan los han convertido en proscritos, deshechos ideológicos y reliquias de algo que una vez se llamó cristianismo y socialismo. Algo como privado, compañero. Y esto no es confesional, que te quede claro. Así se lo recuerdan cuando sacan las patitas del tiesto, que es cada vez que legislan apretando un poco más la clavija contra lo que la iglesia piensa y defiende. Nos tienen manía, seño. Y era verdad, nos tienen ganas desde que no les apoyamos en la Primera Internacional.

La única excepción que conozco donde se ha mantenido la coherencia de ser de izquierdas y cristiano es en el partido Sain, cuyas últimas elecciones no llegó a los diez mil votos en toda España. Una pena, me digo a mi mismo, quizás no sea lo mismo una opción utópica, que una opción preparada para gobernar, y los electores tampoco buscan demasiado, la verdad. Pero así son las cosas. Tiene más votos el partido contra el maltrato animal, y los amigos de la marihuena. Estos ganan por goleada a los friekpartidos.

 Dice el sabio Séneca, siempre aliado con el poderoso, que hay dar las gracias a Zapatero, pues que los católicos deslizaran su voto hacia opciones de centro derecha fue gracias a su sonrisa y a sus ministras. Esas opciones neocoon liberales tipo Aguierre, que siempre las ha habido, por aquello de la familia y la tradicional misa de domingo, parecían la panacea. No se escojonan de nuestra fe, no nos cuentan lo estupendo que es el Cerolo, y casi casi, nos mandan en Navidad una postal con el portal, el niño Jesús y la Virgen. El Gallardón de hace unas navidades, vaya, que menos Feliz Navidad dijo de todo a los madrileños. Pobriño, dicen por Pontevedra.

Lo que no sabe Arriola, que debe ser el que maneja a todos en el Pp, es que aquí los católicos (los que no son de fe sociológica, que empiezan a ser la mayoría) han tenido que taparse también la nariz viendo las políticas de inmigración del Pp, el recorte de los derechos de los trabajadores, y las políticas de ayuda al tercer mundo, entre otras cosas. ¿Cree que a los católicos nos da igual la penosa reforma de la justicia que ha intentado hacer? ¿O piensa que nos mola que Bárcenas se lo lleve crudo? Los del Pp no dan pasta para investigar los problemas de las lesbianas en Camerún, como hacían las del psoe, cuyo afán por repartir condones en Africa siempre ha sido fetén, los del Pp simplemente no dan dinero, o dan menos y sin que se note, por aquello de no perder votos. Y claro, los católicos mordiéndose la lengua. Todo sea porque defienden el no al aborto, decían algunos incautos. ¡Ay majo! ¡Qué te crees tu eso! Y las risas se escuchan por todo el territorio nacional.

¿De verdad nos han traicionado? La fallida ley del aborto de Gallardón era lo mismo que la ley del año 83 contra el aborto que hizo el Psoe. O sea, la misma basura, que ni protegía a las mujeres, ni defendía al no nacido. Esta ley, recordemos, fue aplicada de manera más laxa por el Pp del tío Aznar, que por cierto no hizo caso ni al Papa ni a los católicos españoles cuando se metió de sujetacopas en la guerra de Irak. De nuevo los votantes católicos, acostumbrados a elegir lo menos malo han tenido que apostar por Gallardón, en lugar de la ley Aido, aunque para qué engañarnos, es casi lo mismo. ¿No se puede hacer una ley mejor, más acorde a los postulados de los católicos? No, claro que no. Los católicos no tienen derecho a ser escuchados por el parlamento, dicen los más cabreados. En realidad el Pp nunca fue nuestro partido, y a las pruebas me remito.

Los católicos, cuando hemos analizado a quién votar, siempre hemos tenido más problemas que ningún otro colectivo, y es que las ventajas de la tolerancia y la pluralidad que profesa la iglesia y la comunidad cristiana en su conjunto, no son nada frecuentes ni habituales en otras instituciones sociales. Yo he visto, en encuentros de católicos votantes del psoe, iu, pp comulgar juntos, cada uno con sus ideas, y con un mismo compromiso por vivir la caridad política en la sociedad que se quiere transformar, cada uno en sitios distintos, y Dios uniéndonos a todos. Pero es que así nadie nos hace ni caso. Aunque la sociedad esté en contra del aborto en un 80%, no nos darían una ley acorde a nuestros postulados, ni siquiera por unas horas. ¿Para qué sacar a un millón de personas? Dirán que éramos treinta o cuarenta, y todos fachas, casposos y fascistas. Así que no tenemos nada que hacer por esa vía, porque cuando nosotros vamos, ellos están de vuelta. Nuestra batalla está en la opinión pública, en controlar la educación, en salir en la tele todos los días, como el de Podemos o Pablemos, que ha hecho un partido político a fuerza de salir en la tele contando que estamos los españoles cabreados.

Luego tenemos el tema de la educación. Mientras se descapitalizan los colegios concertados a pasos agigantados, que ya son fundaciones, y que dentro de cinco años tendrán de religiosos lo que yo de bosquimano, se vende en la sociedad que apoyan la educación religiosa. ¿La asignatura de religión? Se resume en lo siguiente: el Psoe la mató, y el Pp la enterró. No ha mejorado nada en relación con lo que ha ido haciendo el Psoe en educación en los últimos años. Si cada vez tiene menos horas, y sin departamento didáctico desde hace treinta años,  por supuesto sin puesto de trabajo fijo. Si es el único asalariado de la educación que queda, al que se le paga por horas. ¿Ha arreglado eso el Pepé? No. Como si no dieras clase, amigo, porque los sindicatos dicen, los de la oposición dicen. Y el PP no dice nada. Bueno sí, yo creo que .  está para animar a los católicos gritando: que viene la izquierda y os quema el templo. Sí, pero en lugar de apagar el fuego, se llevan a los bomberos a otra parte. Es que no hay interés social, nos dijeron cuando gobernaba el de bigote; y cuando salimos a la calle con un millón de tíos, y le llevamos a la presidencia, nos dice que no hay consenso social. Ni se va a poder ni falta que hace.

Los obispos españoles se negaron a apoyar a ningún partido politico en la transición, porque entendían que los cristianos insertos en la vida pública española, y metidos en los partidos políticos, influirían para que sus propuestas llegaran a los comités de dirección de los partidos, y las sugerencias de la iglesia en materia política y social fueran atendidas, haciendo así una sociedad más justa y equilibrada. Aquella estrategia ha sido un fracaso, y algunos empiezan a despertar con la última patada en el culo que nos han dado los del Pepé. No eran nuestros amigos, ¿o qué os creíais? Nosotros no somos liberales, y ellos sí y mucho, nosotros defendemos la vida, y ellos defienden su poltrona. Cambiarán de ideas cuando pierdan votos. Así que ha llegado del momento de que los pierdan, como le está pasando al Psoe con Podemos.

Los católicos, desde hace tiempo, hemos sido calificados por la ingeniería social que manipula este cotarro llamado España: casposos, anticuados, fascistas y demás lindezas. El Pp no se va con nosotros a ningún sitio, le basta con que le demos su voto, porque saben que no tenemos otro lugar donde ir.

Pero se equivocan.

Igual que el Psoe se descompone entre sus simpatizantes de toda la vida, que prefieren mirar a Podemos como opción politica más interesante; también los votantes del Pp pueden marcharse y deslizar su voto hacia opciones como Vox, o como SAin si defienden el aborto, que sí lo hacen. O votar al Podemos, o al Psoe, o a IU o a Upd. Seguro que nos van a hacer el mismo caso, o sea ninguno.

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