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La salvación que viene.

Salvarse, lo que se dice salvarse, es casi un grito unánime y colectivo de nuestro tiempo. Desde la cumbre del clima hasta el terror que infunde el heteropatriarcado en las niñas de bien. Todo es apocalíptico y teleológico, por lo que me temo que la humanidad está hoy más sedienta que nunca de salvación, y por ende de salvadores. Y ahí está el problema, que cualquier memo puede salvarte sin preguntar ni siquiera si quieres ser salvado, ni de qué.

Muchos de los nuevos mesías son verdes. Y el color vale para casi todo. Los pluriecologistas y su humanidad mediática no paran de repetir que el planeta necesita ser salvado. Que vamos al colapso y que el planeta está a punto de reventar. Que es demasiado tarde, aunque a veces también dicen que no lo es, que aún estamos a tiempo, pero que hay que tomar medidas urgentísimas y draconianas para salvarnos. Ellos saben lo que hay que hacer para salvar al mundo, pero en lugar de ser coherentes con lo que dicen que piensan, parchean la economía y la sociedad mientras los auténticos profetas verdes gimen desconsolados con que no es suficiente. Recicla, nene, que así salvarás al mundo. Lo dicho. Greta y el arrimado eventual tío Sánchez nos van a salvar de nuestra historia de progreso. O sea, que nos vamos a la mierda con estos mesías, y verde que te quiero verde.

Yo creo que tienen razón los greens auténticos, porque dudo que nos vayan a salvar los políticos guays gastándose una pasta en concienciarnos y contarnos repetidamente verdades indemostrables y acientíficas. Por mucho que inunden los libros de texto con la foto de Greta y los garbos, y por mucho que nos suelten una monserguilla utópica por inalcanzable, no vamos a salvar este desastre. Además, esta salvación ecológica es una caca, porque nos abandona empecatados al exterminio que nos espera en la historia. Salvaremos al planeta, si y sólo si nos extinguimos; o volvemos a las cavernas del tío Arborio.

Y es que el ecologismo como religión deja mucho que desear. ¿Qué quieren que les diga? Una salvación que no me salva a mi personalmente, y que me condena a morir y extinguirme por el bien del planeta no me mola. En realidad es una estafa. Ahí está Greta y el apóstol Sánchez bien arrimadito, os vamos a salvar, chicos. Ya, claro.

La otra caterva mesiánica es de color violeta. Me refiero a las señoras agentes de la dictadura de género, que es el nombre fino que reciben las feminazis. Nos quieren salvar de muchas cosas, algunas de ellas de dudosa existencia. Nos van a salvar del patriarcado, de la invisibilidad de la mujer y de nuestro género preconfigurado. Casi nada. En realidad esta salvación es bastante menos creíble, pero no por ello goza de menos adeptos, en este caso adeptas. Se ha construido sobre una serie de falacias indemostrables, y a cambio reciben un dinero que da gusto. Es la deconstrucción filosófica absoluta, el pensamiento débil convertido en pensamiento oficialista para la salvación de la mujer y del mundo. Salvar a las mujeres de las garras de la vida patriarcal y fascista que llevan.

El problema de esta segunda salvación es que necesita mantener a toda costa los prejuicios construidos artificialmente por la tercera oleada feminista, la de la ideología de género, para poder sobrevivir y ser creíble. Eso la convierte en una salvación excluyente para la mitad de la humanidad, o sea los varones heterosexuales y casi todas las mujeres oprimidas por la maternidad, amén de sus hijos y maridos. Estas salvadoras son menos proféticas y más molestas pues se empeñan en salvarnos de cosas insalvables, que además son imposibles de erradicar. Y que incluso son buenas hasta que se demuestre lo contrario. Ya advierto que tienen poco o nada que ver con el feminismo de equidad, al que combaten con tesón. El problema es el género, no la igualdad ante la ley. Nostradamus.

Las feministas de género, por ejemplo, pretenden salvarnos de hablar correctamente y nos introducen el lenguaje inclusivo, que en realidad consiste en hablar mal y confusamente. Nos salvan haciendo que nadie sepa escribir correctamente. ¿Por qué quieren salvar lo que no es pecado? También quieren salvar a las mujeres de tener hijos, de tener pareja para toda la vida y de querer a alguien incondicionalmente, para la salud y la enfermedad o las alegrías y las penas. Enamorarse y tener hijos tampoco es pecado, pero ellas quieren salvar a la humanidad de hacer lo que toda la vida se ha hecho. Amar, perdonar y crecer en la adversidad. Todo es patriarcado y todo es pecado, dicen.

También nos quieren salvar de Aristóteles, de Platón y de todos los varones que en la historia han pensado, han soñado, han escrito y han investigado. Todo el pasado cultural es patriarcado, y por eso gritan “os tenemos que salvar, chicas”. Mueran los filósofos y los artistas machotes; y vivan las mujeres. Porque yo lo valgo y viva mi vagina.

Yo creo que su salvación es una especie de narcisismo que en lugar de salvar a las mujeres, las condena a una muerte en vida, donde lo único valioso es su ego humano más absoluto. Lo malo es que además condenan al resto de hombres y de mujeres que no piensan como esta gente.

Lo más curioso de este mesianismo es que estas profetisas pretenden salvarnos de practicar sexo, porque también afirman que incluso el sexo consentido es violación (y no me lo invento, voto a bríos que lo dicen). Nos van a salvar de cosas que ni nos hacen daño, ni nos dan miedo. Para salvarnos manipulan a la opinión pública haciendo pensar que todos los hombres son machistas, agresivos y malos. Y que ellas son buenísimas, santísimas y que están hiper-oprimidas por el patriarcado. Ellas víctimas, y ellos verdugos.

Esta salvación en realidad no es tal, pues necesita condenar a media humanidad (a los varones) y tres cuartos más de mujeres (que todavía no se han liberado de sus maridos y que quieren a sus hijos y a sus fetos). Es una salvación que apuesta por el odio como solución final. Lo disfrazan de muchas cosas, pero esa es su conclusión final.

Personalmente sigo prefiriendo la salvación cristiana. Un Dios que se hace humanidad y que muere de amor por nosotros, que nos redime de nuestros pecados desde lo profundo del pecado y de la vida y que nos proporciona una vida eterna, es mucha mejor salvación. ¡Dónde vas a parar! Además, ahora que es Adviento, se puede celebrar y vivir desde la intimidad del corazón, en la paz del silencio y en la venida del Niño en la esperanza de una mujer encinta. Lo dicho, una salvación así sí es una auténtica salvación. Tiene esperanza, que es lo que le falta a los demás. Por eso me apunto a Jesucristo y a su Reino. Marana tha. ¡Ven Señor Jesús! ¡Ven a salvarnos del pecado y de la muerte!

Perdiendo libertades, retrocediendo en derechos.

Todo el mundo coincide, derechas e izquierdas: en España hay menos libertad ahora que hace treinta años. ¿Por qué? La tragedia no es exclusiva de nuestro país, pues también se afirma la pérdida de libertades en México, Estados Unidos, Francia o en Alemania… ¿Qué está sucediendo en nuestro mundo para que haya un retroceso en la libertad de expresión, cuando precisamente los sistemas políticos democráticos, defensores de las democracias, son los que han triunfado frente a los totalitarismos del siglo XX? ¿Por qué ahora que no competimos contra las tiranías, hemos convertido nuestras sociedades biempensantes en reductos de fanatismo y de persecución? ¿Quiénes son y qué políticas e ideologías restringen las libertades? Adivina, adivinanza.

Los datos se van repitiendo. A Coque Malla le reprochan una canción que hizo hace años, lo mismo a Mecano. No es correcto, es machista, no es correcto, es homófobo, no es correcto, y deben pedir perdón. No es correcto, nos repiten. Por eso ya no se oyen las opiniones de los obispos en los medios de comunicación social, porque están vetados. Tampoco hay catedráticos discrepantes, gentes de universidad con ideas diferentes. No es que no existan, es que están ninguneados y sus opiniones perseguidas cuando afloran. Por eso se tienden a esconder. Son fascistas, ¿qué si no? ¿Tenemos que pedir perdón por lo que dijeron nuestros artistas hace treinta años? ¿Tiene que pedir perdón Aristóteles, San Agustín o Santa Teresa de Jesús? ¿Es un fascista Cervantes,  Ortega o Julio Iglesias por lo que dijeron en su tiempo y en su sociedad? Ya no tienen credibilidad, por lo que la humanidad ha sido desposeída de su historia y de sus pensadores. ¿Empezamos de cero? Vale, ¿volvemos a la tiranía que encarceló a Platón, aquel gran clasista, machista y fascista?

Es evidente que nuestra sociedad ha evolucionado desde lo que la izquierda ha venido en llamar ingeniería social. Las posturas defensoras de la familia, los hijos, la mesura o la tolerancia han sido criticadas y vejadas hasta el extremo de ser tachadas permanentemente de fascistas. Es el triunfo de la pereza intelectual. Todo lo que es contrario a la ingeniería social y cultural de las ideologías de género, o de los ecologismos contemporáneos, es tachado inmediatamente de patriarcal, de machista, de favorecedor del asesinato y la violencia, y por tanto malo en sí mismo. No hay ninguna posibilidad de dialogar. Por eso el machismo es siempre radical y malo; y el feminismo tiene matices en su defensa intelectual. Todo es calificado y etiquetado bajo tales parámetros, y no se escapa nadie. Si comes carne eres un maltratados de animales, y si comes espárragos un falócrata y un salido.

La persecución se está extendiendo con cada día que pasa, y el radicalismo llega a las nuevas generaciones que son incapaces de leer nada de literatura, poesía, historia o filosofía sin que perciban machismo por todas partes. Se les está educando para que no vean otra cosa, y esa es la desgracia verdadera y profunda de nuestro tiempo. Ciegos e ignorantes que van diciendo lo que vale y lo que no. Emiten juicios de valor a la historia, y nos quedamos en bragas, desnudos, bajo la intemperie y a merced de que cualquier listillo nos diga lo que tenemos que pensar. Eso es Podemos, pero eso es también el Frente Nacional francés. Son los que dicen lo que tienen que decir la siguiente generación.

Cuando afirmábamos hace unos años que la falta de cultura y la ignorancia cultural traería una manipulación mayor de las masas, no nos equivocábamos. Aquel futuro hace tiempo que es presente, y las nuevas generaciones están más concienciadas. Bueno, en realidad están sólo concienciadas y nada ilustradas. Desconocen el valor de lo tradicional, y la sociedad se ha, por desgracia, fracturado brutalmente. Todo es machismo, todo lo anterior al móvil y las redes sociales es una basura y no vale nada. No nos lo dicen, pero nuestros jóvenes lo piensan. Y los mismos que están alimentando al monstruo empiezan a darse cuenta de que los está devorando. Ya son una masa incontrolable que se está adueñando de la sociedad. Cursos, leyes, televisiones… todo es políticamente correcto; es decir, todo es dictadura y pérdida de libertad. Nadie puede ni debe discrepar, o será perseguido en las redes sociales, en el mundo, y truncadas sus posibilidades.

La incoherencia de la nueva sociedad no es un freno. La posmodernidad no tiene complejos, no es como antes. Al contrario, es la fragmentación la que absolutiza cada fragmento. Se puede tachar de machista el cuento de caperucita, y a la vez estar sometido a los controles del móvil que ejerce la pareja. Son radicales en lo que rechazan, que es casualmente lo cultural. Así es. Se puede estar horrorizado y ser beligerante con el racismo del amigo Trump, y a la vez odiar a los que piensan diferente. Intolerancia disfrazada de radicalismo y tolerancia cero. Se puede defender en público el libertinaje sexual, y a la vez exigir fidelidad en privado. Nada importa, todo vale, menos el machismo, los negacionistas y los católicos. Son sus dogmas.

La consigna que tuvieron hace años, afirmaba que cada cual hiciera con su vida y con su cuerpo lo que quisiera. Pero eso ha cambiado. Sin negar la premisa, ya no se puede pensar como se quiera, ni se puede actuar como se quiera. Vida y cuerpo para lo que quieras, pero pensar lo que se quiera no. Eso nunca.

Es la muerte de la democracia, y lo hace de la misma forma que anunció Aristóteles, vence la demagogia, la estupidez y la ignorancia. Vence la intolerancia del que es incapaz de escuchar un pensamiento contrario al propio. Cualquier discurso será bueno para ellos si dice lo que todo el mundo quiere escuchar (aunque sea mentira); y cualquier discurso será malo si dice lo que la sociedad rechaza públicamente, (aunque en privado se le dé la razón). Hermanos, bienvenidos a la clandestinidad.

 

 

Contrato general para el consentimiento en la coyunda .

Están que se salen, y no caben en sí. Me refiero a la portavoz del gobierno de España; la mujer se ha venido arriba con el caso de la manada y andan tonteando con la razón y con la opinión pública. Como quieren que la ley penal sea muy condenatoria de presuntos violadores, y no quieren que sean presuntos, (al machorro ni agua), dice la ministra Calvo que a partir de ahora ha de existir un consentimiento explícito, que no tácito, por parte de las mujeres cuando tengan relaciones sexuales con varones. Si no hay ese consentimiento expreso es violación. Psoe dixit, y somos la izquierda.

En realidad el problema no lo van a resolver, al contrario, crearán unos cuantos mayores, pero como lo ha dicho la “menestra” pues ale, todo va a ser de un democrático de asustar. Porque esta gente es demócrata a tope, y les encanta que se lo digan.

Digo que no lo van a resolver porque el problema del derecho está en la prueba. Sin una prueba de cargo, suficientemente condenatoria y sólida, no hay condena. Y es que la presunción de inocencia obliga a demostrar la culpabilidad del acusado con pruebas convincentes. El tema con las violaciones, y en general los delitos sexuales, es que no suele haber testigos presentes. Que es tu palabra contra la mía, y por eso los jueces tienen que esforzarse examinando otras pruebas: si hay agresión física, si hay lesiones, si se conocían de mucho o de poco, si hay problemas psicológicos, si era menor y el otro se aprovechó y engañó con prevalimiento, etc… Cualquier duda lleva a la absolución. Desde luego no es fácil, aunque la portagritos del gobierno, la señora Calvo, se ponga estupenda, no es fácil disponer de pruebas. Y sin pruebas no hay condena.

Pero el tema del consentimiento puede dar mucho juego en un mundo como el nuestro.

El primer problema será discutir en el juicio si dijo que sí, o si dijo que no. “No dije nada”, dijo ella. “Dijo un sí como un piano, incluso asintió con la cabeza” explicará el abogado. ¿Hay alguna grabación?

Seguro que vuelve a salir la Calvo para indicar que la mejor prueba de consentimiento es el contrato con firma. Y ahí vendrá el segundo problema. “Me obligó a firmar y me puso una navaja en el cuello”. “Mentira, ahí está la firma clarita de la señora, y además tengo varios duplicados que he mandado a la prensa, porque esta tarde tengo plató”.

¿Tendrá que volver a salir alguien del PSOE para decir que hay que reformar el código penal de lo que ellos mismos hicieron mal, o sea, como ahorita mismo, para que sea más democrático y más progresista? “Yo firmé para que me magreara con levedad y sosiego; y el tío, con el calentón, se ha propasado y me ha dejado embarazada”. “Creía el acusado, señor juez, que con la firma era suficiente, y además ella afirmó durante dos veces, asintiendo con un gemido, que estaba a gusto”. “Eran gemidos de dolor, señor magistrado”. “No se hable más. Elevaré el asunto al CGPJ para que legislen como Dios manda”.

Bien. Tercera reforma de la reforma de la ministra Calvo. Digo yo que lo siguiente que tendrán que hacer será un contrato donde se explicite exactamente en que se consiente dentro de la relación. Habrá que rellenar un apartado general de la relación, para más seguridad jurídica; y luego dejar a las claras y por escrito lo que se desea hacer. Magreo sí, griego no, francés solo si no hay eyaculación, besos los justos, etc. “Cariño, ¿por qué te paras?” “Es que no estoy seguro de mis derechos penales y civiles, y no quiero que dentro de unos años, si discutimos, me eches en cara lo que ahora mismo está sucediendo”. “Vaaale, ahora mismo me levanto y te firmo el anexo al formulario del ministerio de justicia”.

Aún así, el juez seguirá teniendo múltiples problemas. “La cruz en el cuadradito fue añadida más tarde” Dijo la primera parte contratante. “Mentira, lo firmó así, ¿no ve que es el mismo boli?”, explicitará la segunda parte de la parte contratante. “Un grafólogo, por favor”, sugerirá el Ministerio Fiscal.

Vendrá una nueva reforma democrática para democratizar la siempre eterna dictadura; y la ministra Calvo, (siempre hay ministras Calvo por los gobiernos del PSOE) afirmará sin ambages en una concurrida rueda de prensa: “Será obligatorio hacer duplicados y enviar uno al ministerio de asuntos de género y contra el machismo, para proteger a las mujeres maltratadas y violadas”. Igual ese día sueltan otro exabrupto contra los franquistas y los antidemócratas, que no hacen más que entorpecer sus inteligentes y progresistas medidas.

En fín, para resolver el problema de la prueba en el proceso penal tendrán que convocar oposiciones porque necesitarán un huevo de funcionarios para poder tramitar y solventar con acierto tan complejo asunto. “Hemos ampliado la partida en la lucha contra el machismo y vamos a tener que subir los impuestos a los más ricos”.

Por supuesto, la oposición política del centro derecha les dará la razón con timidez, pues nadie se atreverá a parecer un machista o un fascista de tres al cuerto. Y así estaremos durante años.

Las cosas se enquistarán y no faltarán mujeres infieles que no quieran firmar nada. “No quiero firmar nada, que luego le enseñas el papel a mi marido y la liamos”. “Pero Maripili, si yo te quiero, y me acabas de decir que me quieres”. Pues nada. Ajo y agua. Si no hay papel eres presunto violador.

“Los varones mayores de diez años tiene que firmar todos los años el documento 505 del Ministerio de la Mujer donde declaren que no tiene intención de mantener relaciones sexuales no consentidas con hembra alguna. La tasa del documento 505, será de 50 euros, y su cuantía servirá para la investigación contra las causas del machismo, ale”

Y digo yo que al final lo conseguirán. En España se podrán tener relaciones sexuales con seguridad tras firmar varios documentos ante notario, enviar las copias a las distintas administraciones (porque seguro que acaban teniendo competencias solapadas ayuntamientos y comunidades autónomas) y efectuar antes de cada relación una declaración jurada de amor eterno (el matrimonio, vamos). Lo que me temo es que quiźas para entonces no queden españoles con ganas de nada.

 

Me aburren las feministas.

Pues sí. Me aburren soberanamente. Casi tanto como los catalanes. Además de ir de víctimas son unas plastas. Lloriquean por cosas que no suceden y por males que no padecen. Muere más gente de accidente de tráfico que señoras asesinadas por las parejas que ellas mismas eligieron. Y nadie se echa las manos a la cabeza. Si no sale en la tele gente con lazos de colorines para decirnos que ha muerto uno más en la carretera, ni hacemos minutos de silencio en las puertas de los ayuntamientos. ¿Por qué en la tele no salen más que pibas hablando y hablando de su monotema? ¿Por qué los políticos se licúan intentando aparentar que son más feministas que nadie? ¿Por qué tenemos todos (y todas) que pensar como estas pedorras salvo riesgo de ser unos grandes machistas?

A las feministas les importa un comino y una mierda el resto del mundo. Muere más gente por comer grasa y de cáncer que por ser transexual, pero nos dan tanto la paliza que parece que solo se mueran ellas, que solo ellas tengan hijos, y que solo ellas padezcan cáncer (de mama, claro, el de próstata les importa nada). Son egocéntricas a reventar, y totalitarias frustradas. Están potenciando la misoginia a pasos agigantados, porque son unas sectarias y es un aburrimiento poner la tele estos días, solo hay golpistas catalufos irresponsables y pibas quejándose y gritando por la calle como histéricas. ¡Qué plastas, coño! Antes el día de San Juan de Dios era un día precioso, 8 de marzo, pero esta gente lo ha llenado de consignas fascistoides. Nos quitan un santo estupendo que se desvivía por los pobres siendo pobre; y a cambio nos hacen una huelga política izquierdosa y cutre que da vergüenza ajena. Maś les valdría ocuparse de los pobres y dejar de mirarse el ombligo. Digo.

Este feminazismo se alimenta de que hay mucho gilipollas violento lleno de frustraciones porque sus padres le dieron todo lo que le apetecía. Es lo que pasa, si no educas a la gente se vuelve cabrona y se dedica a dar de yoyas al personal. En el mundo hay muchos tíos (y tías) que son violentos por estupidez y falta de cultura. Son gente frustrada, que no agrede por ser machista, sino por ser imbécil perdida. Todo el mundo sabe que los chicos no pegan a las niñas, pero como se han empeñado en decir que somos iguales, pues algunos tratan a sus novias creyendo que son sus colegas de borrachera. Son idiotas, de acuerdo. Pero son una minoría muy minoritaria, y no son violentos por ser machistas, sino por ser gilipollas y carecer de autocontrol. Las femiplastas han distorsionado la verdad que esconde la violencia humana, y solo ven sexos enfrentados donde deberían ver personas.

¿Se han fijado que en sus calendarios feministas no sale ni Santa Teresa de Jesús, ni Isabel la Católica? Es porque piensan que eran tíos con pelos en los huevos. Pues no. Eran señoras. Esta gente no pretende la igualdad ni el reconocimiento de las mujeres en la historia, lo que quieren es destruir lo que han ridiculizado previamente. Son realmente insoportables y son lo más parecido a una secta de jemenes rojos. En realidad odian (además de a los hombres) a las mujeres de toda la vida, a sus madres y a sus abuelas. Y por supuesto tienen un complejo de Electra mal resuelto odiando a todos los hombres del mundo mundial, en especial a sus padres varones.

Su movimiento e ideología es un sucedáneo del peor marxismo. Es lo que deducimos de su sectarismo. La lucha de clases es ahora una lucha de géneros, y para eso cualquier destrucción y enfrentamiento del enemigo es estupenda y fetén. Para eso no dudan en dividir la sociedad en cientos de géneros (opresores y oprimidos), ubicando como el gran enemigo el heterosexual macho de toda la vida, y a todos los que se oponen a su ideología. Estas estalinistas han acaparado el pensamiento políticamente correcto y se escandalizan como monjas reprimidas cuando un tío pasa de su rollito, o cuando nos escojonamos de la risa viendo como intentan hablar en femenino, en femenina y en femeninx. Son patéticas y dan cierta vergüenza ajena. Pero no lo pillan, porque creen que son guays y que están cambiando el mundo.

Tienen gafas con lentes patriarcalistas y solo miran el mundo a través de ellas. Todo es machismo y falocracia para esta gente, y desbarran por la tangente de la manera más torpe posible, que es intentando hacer un discurso inteligente. Son tan reduccionistas como lo fue en su momento el psicoanálisis, el comunismo o la sociología de Compte. Están ciegas y en su ceguera pretenden que todos pensemos como ellas. Son una secta y actúan sectariamente. lo mismo defienden que matar a sus hijos es un signo de “empoderamiento”, que solicitan pasta para abortar por deporte. Estas tías aparcan en doble fila, mean de pie y te insultan porque usas de la cortesía más elemental y de la educación que ellas pretenden destruir. Como todo es patriarcalismo social están empeñadas en cambiarnos a todos con sus ocurrencias. Obligan a que los niños jueguen con muñecas y odian a los padres que regalan cocinitas a sus hijas. Exhiben una superioridad moral que no tienen y nos quieren vender que salvo ellas que tienen la razón absoluta, todos estamos equivocados. Pero no. Ni la sociedad es patriarcal, ni ellas son estupendas, ni estamos equivocados. Como dijo el otro día ARCADI ESPADA su manifesto es “monjil y putrefracto”.

De hecho, su manifiesto del 8 de marzo es una basura. Ni siquiera está correctamente escrito desde el punto de vista gramatical. Pero claro, esas escriben como les salga del potorro, que para eso la RAE está llena de patriarcas fascistas. Y así con todo. Se creen superiores y en su sectarismo todo es machismo y falocracia. Menos ellas, claro; que tienen la verdad absoluta y viven iluminadas por sus gafas especiales.

Por suerte, no representan a las mujeres. Son tan solo una minoría chillona que hay que detener antes de que, además de aburrirnos, nos castren. Y es que el mundo está lleno de mujeres que no piensan igual que estas exaltadas. Las mujerse que piensan distinto deberían salir a la calle más a menudo. Expresar que aborto es un mal que ataca la sociedad, y afirmar sin ambages que optar por tener una familia equilibrada y normal no es un delito. Deberían contar más que no necesitan cuotas para alcanzar puestos de responsabilidad. Que valen mucho no por ser mujeres, sino por ser inteligentes, creativas y moderadas. Deberían contarnos que ser mujer no es nada especial ni distinto a ser hombre, que unas son estupendas y que otras son unas lerdas, igual que los tíos. Deberían contarnos que son personas, creativas, emprendedoras, trabajadoras, brillantes y fuertes, que son capaces del perdón y del amor, de la autoridad y de la firmeza. Y capaces de todo lo contrario, como los tíos. Que ser mujer no es nada especial, pero que tampoco tiene por qué renunciar – si no les da la gana – a las señas de identidad que les hacen distintas a los hombres .

En definitiva, no tienen que contarnos a todas horas que son mujeres, nos basta con que nos digan su nombre y su DNI. Solo así saldré a la calle a reivindicar lo que en justicia les pertenece. Lo que nos pertenece a todos y que las petardas de turno nos están robandonos año tras año con su fanatismo.

PD: Viva San Juan de Dios.

 

¿Por qué se está haciendo odioso el feminismo?

El mérito no es mío, el chiste circula por la red, éste y cientos más. Por cierto, procede de una tal “monicarogo” en twitter, y como es mujer, no es sospechosa. ¿Hay tías que no piensan como las feministas? Bastantes más de lo que parece. Y es que, en este mundo terrible, hasta las mujeres están hasta las narices de las feministas, feminazis y femiplastas, y no me extraña, porque hacen méritos para que la gente les tenga manía.

Las feministas son como un latiguillo que suena permanentemente, una propaganda pesada y cruel que limita los derechos y libertades fundamentales conseguidos en la historia. Reducen y limitan la libertad de expresión, anulan la presunción de inocencia de los varones heterosexuales (la mitad de la población que se dice pronto), y dificultan la igualdad de hombres y mujeres. En realidad no protegen mejor a las mujeres de la violencia, sino que nos distraen con sus juegos ideológicos para seguir chupando del bote y viviendo del cuento del “rollo de ser mujer”.

Observatorios, delegaciones de la mujer, secretariados para la mujer,… hay cientos de organismos institucionales que cuestan mucho dinero y que no han logrado mejorar las cosas para las mujeres. Al contrario, yo creo que las están perjudicando gravemente en sus aspiraciones sociales y culturales, que son tantas como las que tiene el resto de la sociedad. Ni han roto el techo de cristal, ni han reducido la violencia doméstica, ni han equiparado salarios, ni concilian la vida familiar y laboral de las familias. El modelo de mujer al que aspiran y se empeñan en imponer, es una mujer que tiene que renunciar a los hijos, tiene que empoderarse (hacerse con el poder político, social y cultural), y tienen que enfrentarse con tolerancia cero y continuamente a los opresores varones. Porque esto es una lucha, dicen. Y yo creo que no.

Las mujeres son válidas lo mismo que los tíos, unos más y otros menos. Y no tienen que andar demostrando nada a nadie, ni siquiera a ellas mismas. Si los hombres no tiene que demostrar nada, las mujeres tampoco. ¡Qué disfruten de la vida, coño!

La igualdad ante la ley fue en su momento una conquista del liberalismo democrático que se fue extendiendo poco a poco. Era un principio de la Revolución Francesa. Algunos colectivos que eran políticamente sospechosos, dejaron de serlo, y accedieron al voto a lo largo de las décadas. Ser pobre o ignorante era mirado con sospecha, porque se pensaba que podían ser manipulados por los enemigos de la patria o por el dinero; y con la mujer sucedió lo mismo, se sospechaba de si se dejarían llevar por sus confesores (así defendió la izquierda la negativa a que votaran en la II República Española). Pero cuando acabó la sospecha ejercieron el derecho a voto. Es una conquista ya realizada, y su único lugar de exigencia son los tribunales. Por cierto, los niños tampoco votan, y no hablamos de discriminación. ¿Me entiendeeees? La igualdad ante la Ley ya está conseguida desde hace décadas. Ahora tendríamos que derogar las leyes que otorgan privilegios a las mujeres, que son las que defienden las femiplastas a capa y espada.

La discriminación positiva, que defienden estos colectivos femibroncas, es discriminación, y por tanto un retroceso social evidente que solo puede ser defendido por un discurso “victimista”, que es lo que han hecho las feministas de última hornada. Discurso que perjudica mucho a las mujeres que no van de víctimas por la vida, y que no quieren que las ayuden porque no se consideran inferiores. Y es que no lo son, ni débiles ni bobas.

El victimismo del feminismo contemporáneo se ha vinculado con las llamadas ideologías de género, y eso ha hecho que los avances reales de la mujer por conseguir una mayor igualdad jurídica y social se hayan atascado y retrocedan. Entre otras cosas porque estos colectivos no saben defender los derechos de las mujeres sin SOSPECHAR DE LOS VARONES. Y este es el problema. Han terminado generando una victimización insoportable y una agresividad protegida, y frente a ellas, muchos varones y mujeres se oponen. Las mujeres se niegan a que las protejan, y los hombres se oponen a que se sospeche de ellos solo por ser varones.

Por desgracia la lacra feminista y las ideologías de género cuentan con el apoyo directo e indirecto de los medios, además del apoyo de la clase política que tiene miedo a ser “incorrecto” o a ser tachado de “machista”. En este sentido, son un auténtico lobby de poder. Su único enemigo (además de la iglesia católica) es la lógica, la ciencia y la realidad, a la que muchos nos aferramos; pero todo lo demás, está a su favor, y por eso se les escucha mucho, y generan mucho rechazo, tanto entre las mujeres como entre los hombres. Ahora se quejan de misoginia, y mañana se quejarán de otra cosa. El victimismo como argumento político se agota en su lamento, y no da más de sí. Y casi todo lo que cuentan que han conquistado recientemente, en realidad son retrocesos en libertades y derechos.

Uno de los temas más escabrosos, y que más relieve tiene en los medios es el asunto de la agresividad que sufren las mujeres por ser mujeres. Le llaman erróneamente “violencia machista” y se equivocan, porque el machismo en sí no es violento, no tiene por qué serlo. De hecho, para un machista de toda la vida, pegar a una mujer es una cobardía impropia de un hombre. La hombría se demuestra frente a los iguales, y no ante los inferiores. ¿Me entienden, verdad? El machismo no tiene por qué ser agresivo, pero como han mezclado todo para conseguir su gran objetivo, continúan instaladas en la queja y el lamento. Su gran pretensión es hacerse con el control y el poder. Pero cuando lo tienen, tampoco saben qué hacer, salvo meter en la cárcel a todos los que no piensen como ellas. A los machistas, a los maridos y a los meapilas, ale.

Cuando fue aprobada la Ley contra la Violencia de Género, se oyeron algunas voces discrepantes, que fueron acalladas por ser machistas, o sea discrepantes. Predecían un fracaso antropológico que luego se ha comprobado real. La ley, por cierto, fue aprobada por casi la unanimidad del parlamento, derechas e izquierdas, radicales y moderados. Pero ya verán como no derogan la Ley, le darán una vuelta de tuerca para limitar más derechos esenciales, y seguirán sin saber qué hacer con el asunto. ¡Con la de observatorios de la mujer que hay! Para mi que en todos los observatorios usan las mismas gafas polarizadas de antimachismo. Y no ven nada que les dé una pista, claro.

Hay una opinión novedosa, que me resulta fascinante de las muchas que he escuchado y que creo que tiene toda la razón. La violencia doméstica forma parte del grupo de las violencias que se generan en torno a las relaciones afectivas, por eso siempre se dará un cierto número de agresiones (algo inevitable pero reducible): de padres a hijos, de hijos a padres, de maridos a sus mujeres, de adultos a ancianos, en pareja de novios y de casados… Como los accidentes de tráfico, no desaparecerán, pero podríamos reducirlos al máximo. Mejores coches, mejores carreteras, y menos distracciones, alcohol y móviles cuando se conduce. Interesante.

Seguramente también potenciando unas relaciones afectivas sanas se logre reducir la violencia en general de una sociedad competitiva que ya es bastante violenta de por sí. Mejores personas, mejores relaciones, mejores familias; y menos aislamientos, menos ignorancias, menos dar caprichos a los hijos.

Es un dato que es fácil de observar. Los jóvenes de ahora controlan más a sus parejas a través del móvil. Son más dependientes y más desconfiados. ¿No eso acaso un caldo de cultivo para las agresiones del mañana? Pues eso.

Igualdad sí; feminazis no.

Un tema recurrente en un día como hoy: día de la mujer trabajadora, 8 de marzo, o sea, San Juan de Dios, es tratar sobre el asunto de la mujer, que no es poco. Sobre todo tal y como está el panorama de gente cabreada, que en este asunto es mucha, y con ribetes violentos, más. Me atrevo sí, que suelten ese toro, o vaca, o lo que sea, que vamos a dar unos capotazos.

Ya escribí hace tiempo que no se podía justificar la violencia de cuatro pibas a tetazos contra un obispo, profanando un templo, o haciendo la capulla a diestro y siniestro, gritando a la gente, o insultando a la mitad de la población, o sea a los tíos, cuando no a las tías que no las secundan. Entonces me llovieron críticas, pero como los paraguas aguantan los temporales, pues cada uno a lo suyo.

Ahora no pretendo hacer crítica de los movimientos feminazis, esos que nos obligan a hablar en género neutro para no profanar sus sacrosantos ovarios, sino analizar el desastre que están causando en una lucha, que es dar palos de ciego, y bajo la cual han secuestrado a parte de la opinión pública. La que más grita, no es la que tiene razón, así que vamos a razonar, porque en mi opinión, la estupidez sigue haciendo un flaco favor a la causa de la igualdad y la justicia; y en el asunto del feminismo (bastante más violento que el machismo en sus pretensiones ideológicas) andamos haciendo más mal que bien a la mujer. De los intereses creados no hablo, aunque todos imaginamos la clase de mamadurria que debe suponer tanta cátedra de género, tanto agente de género, tanto observatorio de la mujer y tanto listo viviendo de tener ideas para cambiar la forma de pensar de los que no piensan como ellas, las feminazis. Digo.

Lo que me pregunto es si vale la pena seguir manteniendo una ley contra la presunción de inocencia de los varones (la mitad de la población), que es lo que hecho la Ley contra la violencia de género. Por cierto aprobada por el Pepé y el Psoe juntitos. Más que nada porque parece que sigue habiendo la misma violencia contra las mujeres. Sostiene Pereira, o sea una chica muy sensata, que en toda sociedad hay un mínimo de malos tratos y violencia que no se puede evitar. Por mucho que luchemos contra el hurto, siempre seguirá habiendo hurtos. Por mucho que queramos reducir la delincuencia, siempre habrá un número de delitos irreductible. Lógicamente, cuanto más disminuyamos el número de delitos mejor, pero es que las feminazis, para acabar con un delito, han creado una situación socialmente insostenible cargándose el derecho a la presunción de inocencia. Si eres tío, eres casi sospechoso de ser un malo, y eso es una aberración, y sobre todo un problema de libertades. O piensas como ellas o eres un asesino en potencia. Pues no, oiga. El machismo no es el problema que genera violencia, y esto lo sabe todo el mundo: los hombres no pegan a las mujeres porque pegar es de cobardes, además de débiles mentales. Esto es más viejo que la tos, aunque las feminazis se empeñen en decir que el machismo es malvadísimo. En realidad lo malvadísimo es la falta de formación ética, de cultura, de relaciones sanas, de autoestima… y la responsabilidad pasa por una buena educación, familias sanas, estabilidad en niños y jóvenes. Justo lo que muchos gilipollas macarras no han tenido en su vida, justo también con lo que muchas feminazis quieren acabar, me temo.

Además, y de esto saben mucho los penalistas y criminólogos, no se termina con la violencia en las relaciones de pareja agravando las penas ni persiguiendo las relaciones. No podemos poner puertas al campo. Así que las soluciones pasan por otra cosa. Me explico con un ejemplo, no acabamos con los hurtos poniendo cámaras por las calles, sino mejorando la situación económica de la gente. Pues eso. Hay que derogar una ley tan nefasta cuanto antes. La igualdad real de hombres y mujeres no puede esperar, y la presunción de inocencia tampoco. Porque hay muchos tíos puteados que merecen algo más de una sociedad justa, libre e igualitaria como la nuestra. Y muchas mujeres que se merecen que sus esposos, maridos, hijos o padres, no sean perseguidos por ser varones.

Segunda cuestión. Las leyes que discriminan positivamente a la mujer han sido todas perjudiciales. Porque las mujeres no necesitan ser protegidas de nada. Son fuertes en sí mismas, como cualquier persona. Unas más y otras menos, como los tíos. Montar sistemas para proteger a media humanidad contra la otra media, que se siente desamparada (victimismo uno) es una memez y genera más problemas que resuelve. Estupidiza al protegido, lo hace más débil, y le impide que siga conquistando su espacio en el mundo. Eso de que pase por delante de uno, una tía cuyo único mérito es ser tía, pues como que no; y lo mismo al revés. O potenciamos una sociedad donde se valore el mérito, la capacidad, la inteligencia y la capacidad de relacionarse y de trabajar con otros, sea del sexo que sea, o nos convertimos en unos ineptos, unos desgraciados, unos lloricas y unos lerdos.

 Tercera cuestión. Igualdad legal, y exigencia en el juzgado de manera firme y eficaz. Eso acabaría con muchos problemas. Si una empresa paga diferente salario a sus trabajadores, por el mismo trabajo (sea mujer u hombre), se le sanciona con multas de cerrar la empresa y embargarle hasta las cejas. Punto y asunto arreglado. Ahí no han entrado nunca las feminazis, por cierto. Y es donde se juegan los cuartos de la igualdad las chicas y los chicos. Dicen que de esta forma contratarían solo hombres, pero yo no me lo creo. Yo he visto empresarias contratando por menos salarios a mujeres que a hombres. ¿Hay derecho a eso? No es un problema de género, sino de justicia social. No obstante, aún suponiendo que fuera así, estaría justificado entonces que hubiera empresas donde solo hubiera mujeres.  Sanciones más graves contra la discriminación, por favor. Que de esto todavía nadie ha hecho nada. Si funciona en la Función Pública, ¿por qué no puede funcionar en la empresa privada?

Cuarta cuestión y última. Las leyes que discriminan positivamente a la mujer, lejos de protegerla, la han obligado a ser perfectas en todos los lugares. Las han machacado y exigido el doble que si no hubiera sido así. Sostiene Pereira que algunas mujeres no les apetece la vida que llevan. Ahora una mujer que quiera ser ama de casa, vive jodida y criticada, la que quiere ser madre también, y la que quiere triunfar en el trabajo lo mismo. La que quiere hacer las tres cosas anteriores a la vez, también es criticada; y la conciliación familiar acaba siendo un problema. No de las mujeres, sino un problema familiar, marido incluido. Se les exige que sean todo lo anterior a la vez, que sean grandes mujeres del año cada día y segundo; y eso, sostiene Pereira, es insoportable.

No podemos dar a una mujer dieciséis semanas de baja tras el parto y no darlas al hombre (¿llegamos a los quince días?) en condiciones de igualdad. No es algo que se deba poder elegir familiarmente. Que no. Mi propuesta es que tengan las mismas, sean hombre o mujeres, punto. Ocho obligatorias para cualquiera de los dos, y al mismo tiempo. O doce, o quince, lo que sea sostenible económicamente. Como las vacaciones, que sean obligatorias. Evitamos así que si contratan a una mujer por ser mujer, o la dejan de contratar por ser mujer. Se comparte la dificultad de tener hijos de manera total, y resolvemos el problema de manera radical. Dará igual contratar hombres que mujeres.

¿Día de la mujer trabajadora, 8 de marzo? Que quiten cuanto antes la fiesta y celebremos todos el Uno de Mayo. Porque ni todas las mujeres son trabajadoras por cuenta ajena, ni todas las personas son mujeres.

(La foto la he tomado prestada de un blog que me ha llamado la atención:

https://legnalenja.wordpress.com/2015/05/17/lo-que-el-feminismo-no-quiere-que-veas/)

 

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