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¿Autopublico o lo cuelgo en amazon? Consejos de un escritor.

Me han lanzado un guante y escribo. ¿Por qué no? El otro día desde facebook alguien, en esas múltiples páginas de lectores y escritores en las que estoy presente, se preguntaba y nos preguntaba por el asunto. La persona en cuestión mostraba sus dudas si acudir a amazon o autopublicar, pues tras escribir un libro, no sabía con claridad qué hacer con él. Apostaba por amazon, pero le surgían dudas, porque evidentemente, no es oro todo lo que reluce en el mundo. Así que me lanzo, me atrevo y echo una mano a los escritores nóveles que puedan pasar por aquí, que son unos cuantos, supongo.

Lo primero que tiene uno que decidir, se supone que ya tiene algo escrito y que no es una basura, es a cuánto público quiere llegar. ¿A miles de millones? Vale, colega. Entonces necesitas miles de millones de euros en publicidad. Es así de simple. Los libros se compran si se conoce el libro en cuestión y te han hablado bien de él. Se venden cuando te lo recomienda alguien, si el autor es conocido, aunque sea porque sale en la tele, o escribe en una revista o un periódico, o tiene seguidores porque es alguien que nos suena. El resto, incluso los anteriores, necesitan de publicidad y mucha. Además, la mayoría de la gente en este país no ha leído nada en su vida, ni lee, ni leerá.

No estoy diciendo nada nuevo. Las editoriales grandes (y pequeñas, qué coño) no apuestan por autores desconocidos que tengan que gastarse un pastón en publicidad. Para ellos un libro es un negocio, y les da igual vender a Dan Brown, aunque sea una mierda que a Murakami, que está mejor. Ellos lo que quieren es ganar dinero. Y ya está.

Las editoriales, las distribuidoras y las librerías viven de este tipo de libros, los best seller. Habitualmente publican libros que ya han triunfado fuera, sobre todo en EStados Unidos y aquí los traducen sin más, la publicidad ya la tienen medio hecha, y les basta con poner ” el libro que ha cambiado la vida sexual de las amas de casa de medio mundo” para que las 50 sombras de Gray se venda como rosquillas. Aunque sea malote, que ya lo sabemos. Un dato, España publica muchísimos más títulos de autores extranjeros que nacionales, a diferencia de Francia, Inglaterra o Estados Unidos. Aquí no arriesgan por una cultura propia, y lo entiendo. Es su dinero y hacen con él lo que les sale del susodicho; pero eso nos hace entender la sensibilidad que hay por los nuevos escritores.

Si escribe un libro Ana Rosa, la Belén Esteban o el Cristiano Ronaldo, tiene las ventas aseguradas porque ya son conocidos y tiene tirón. A pesar de todo… no se gastarán demasiado en publicidad, salvo que piensen que lo van a recuperar de largo. Nadie tira el dinero a cambio de nada. Por eso, si quieres que tu libro se venda, tienes que publicitarte y vender tu producto. Y hay que pensar que quizás no recuperes lo que has invertido.

Por eso te preguntaba que cuánto quieres vender. ¿Amigos, conocidos, desconocidos, tu ciudad, tu comunidad autónoma, tu país, el mundo entero? Decídelo mirándote el bolsillo, porque nadie arriesgará por tí y por tu libro. Lo siento si soy demasiado realista, pero escribir es un negocio cuando quieres vender tu libro.

Vamos con AMAZON. Colgar un libro en amazon no garantiza que se vaya a leer ni a descargar. Si nadie te conoce, nadie lo leerá. La publicidad te la tienes que pagar tú de tu bolsillo, incluso ni eso. Este tipo de plataformas de libros (hay unas cuantas por ahí) ofrecen un hueco en la web para que cuelgues lo tuyo, la gente se lo descargue y al escritor le den unas “regalías”, un dinerito por libro. Evidentemente, el escritor no arriesga mucho (la publicidad si se la quiere pagar), y la plataforma arriesga todavía menos, pues tampoco tiene por qué publicitártelo. Ellos (y tú, mi querido juntaletras) ganan algo gracias a tus amigos y conocidos, que suelen ser los primeros que se animan a leerte. Eso es fundamental.

La gran ventaja de amazon, en mi opinión, es que permite descargas en cualquier lugar del mundo. Y eso para los que escribimos en lengua castellana es una ventaja. Pero hay que publicitar el libro también en México, Colombia o Estados Unidos, por ejemplo, para que te lean allí. Lógicamente necesitas una página web, o un blog, estar en las redes sociales y crecer en relaciones para que te vean y te conozcan. Un blog, algo para ir haciendo amigos… para que cuando alguien quiere saber de tí y de tus libros te encuentre y te descubra como un nuevo escritor.

Amazon tiene también la ventaja de que fabrican libros en papel según la demanda del usuario. Y tardan no demasiado en llegar a cualquier rincón del mundo. La calidad de tales impresiones bajo demanda no son demasiado buenas, aunque se puede revisar y controlar el proceso de edición con cierta facilidad. Pero es igual que lo anterior. Si nadie conoce el libro, nadie lo comprará. Incluso poniendo el libro gratuito en internet, la gente no se lo descargará si no lo conoce. Además, hay un exceso de oferta de libros gratuitos en la red.

AUTOPUBLICARSE es una opción que yo he hecho con bastante éxito. Cada vez más gente se lanza a ello. El precio se calcula multiplicando por cuatro (a veces por tres para que salga barato) el coste de cada ejemplar. Tú fijas el precio, buscas una editorial imprenta que se dedique a ello y pides presupuesto. Yo he trabajado con UNO Editorial y con Ambrosio Rodríguez y lo hacen bien.

El problema de autopublicar es vender, no fabricar el libro. Las librerías son las tiendas donde se venden libros, pero las librerías no pueden poner miles de libros en sus escaparates. Tampoco los libreros tienen porqué recomendar tu libro cuando a ellos les da igual vender uno u otro. Las montañas de libros que usan en carrefour, el corte inglés o la casa del libro son medios de publicitación. Realmente no venderán ni la cuarta parte de esas torres, pero es la manera de que cuando un comprador entre en una tienda se fije en esos libros. ¿Qué libros son esos de las montañas de libros y del escaparate? Lo has adivinado, los de las grandes editoriales, que generalmente son lo de los autores más conocidos. De nuevo la publicidad. Y es que esas editoriales pagan pasta por tener su montañita en la entrada de la tienda.

Por cierto, las librerías suelen llevarse un 30% del precio del libro.  Te tocaría llevar el libro tú mismo a la librería, porque si buscas una distribuidora que haga ese trabajo (es la opción que acabé teniendo) te pedirán el 50% o más, y ellos darán su parte a las librerías. Por supuesto, los libros que no se vendan te los devolverán y se almacenarán por si alguien los pide. Nadie lo va a pedir si nadie sabe que existe tú libro.

También se puede vender el libro directamente, y te llevas todo lo que ingresas por venta. es la manera de ir pagando la edición. Cuantos más ejemplares hagas, más tienes que vender, porque más te costará recuperar dinero.Yo me lancé con 200 ejemplares, y luego he ido haciendo más y más (de 50 en 50) según se han ido agotando. De esto hace ya cuatro años. Autopublicarse hace que el libro no se agote tan pronto como en una librería, pues tú lo mantienes vivo si lo sigues vendiendo y publicitando, aunque es difícil.

¿Qué dónde se venden libros autopublicados?

Las presentaciones ayudan a vender libros, las firmas en librerías y las promociones personales que se haga en medios de comunicación mucho más. Cuanto más salga uno en prensa más se vende un libro, cuanto más se publicite uno, más libros venderá. Normalmente los amigos y conocidos suelen comprarte el primer libro, y en ocasiones, si va bien la cosa, habrá gente que le gustes y que compren todo lo que saques. Los lectores mandan. Pero el universo en el que nos movemos será limitado. Tan limitado como el mundo al que tu libro llega realmente y es conocido. Recuerda: nadie compra algo que no sabe que existe. Si eres conocido en tu ciudad, venderás allí, pero no en el resto del planeta.

Tampoco los grandes escritores (los conocidos en España me refiero) venden demasiado. El pirateo los está machacando, y además están controlados y sometidos a las presiones de las editoriales para que escriban más como Dan Brown que como Marcel Proust. De la escritura no se mantiene casi nadie. La mayoría son periodistas o tienen otras profesiones más estables. Yo soy profesor, como has podido comprobar.

Otro campo, los PREMIOS. Los premios literarios siempre son interesantes y agradables de recibir. Muchos de ellos están amañados por las grandes editoriales para darlos a autores que ya venden, y que de esa manera van a vender más. Fíjate en los que ganan los grandes premios en España… casi todos son grandes editoriales que ponen a competir a SUS escritores. Forma parte de su publicitación. Si no estás en ese círculo, no conseguirás demasiado. Pero hay otros premios, los medianos y pequeños, que suelen ser más libres y auténticos, y que dan satisfacciones. Yo no suelo ir tras ellos, pero están bien y permiten la libertad de escribir lo que te apetezca, aunque eso no te garantice ganar. Los AGENTES LITERARIOS son parecidos a las editoriales, solo que querrán sacarte el dinero dándote unos consejos para que tu libro sea mejor libro y se venda mejor. O sea, más Dan Brown. Hay de todo, pero es un mundo cerrado donde hay que vender productos llamados libros.

Por cierto, si publicas en amazon, ya no puedes optar a esos concursos, pues dejan de ser obras inéditas.

¿Mi consejo? Disfruta escribiendo, y escribe para que “alguien” disfrute leyendo. Llegar a unos pocos, o a unos muchos, es lo de menos. Cuando hay una buena historia que contar, y hay palabras hermosas para hacerlo… ¿a quién le importa lo que opinen el mundo?

 

 

 

 

Bibliotecas domésticas.

libros

 

Reconozco que me encanta, cuando voy a casa de alguien, husmear por su biblioteca y hojear y ojear sus libros. Digo que me encanta, aunque debería decir que: “me encantaría”, porque uno, educado en las buenas costumbres y mejores hábitos, apenas se atreve a mirar lo que hay encima de una mesa del comedor, o en la estantería decorativa central del salón. El dueño hace un inciso (mear, vestirse, lo que sea…) y yo, cual garduña necesitada de pescado fresco, enlatado o congelado, oteo con disimulo esperando que tarde mucho.

Hay casas donde la biblioteca es exhibida con orgullo y arrogancia. “Mira que buenos libros tengo”, me dicen, y aprovecho para comprobar la veracidad de tales palabras. Me hablan de sus libros con cariño, pues muchos de ellos guardan recuerdos inmarcesibles y profundos. El libro es una pequeña joya en sus manos, y cuando te lo ofrecen para que mires su índice, aunque sea de pasada, compruebas que el dueño te está observando para que acaricies sus páginas como acariciarías a su novia, si es que te la prestara, que seguro que tampoco, y el libro menos. Yo nunca los pido por si acaso. Ni los libros ni las novias, claro.

La biblioteca doméstica es espejo de nuestras almas y de nuestra vida,  Está lleno de libros que se han convertido en cicatrices de nuestro pasado, lugares de soledad, de interés, de búsqueda de respuestas en libros que quizás no los tuvieron, o que sí. Hay libros que se aman con profundidad porque dejaron una huella dolorosa o entrañable, según. Otros los compramos y apenas han sido abiertos más que un par de veces. Están esperando una oportunidad que quizás no llegue nunca. Puede que sorprenda la muerte del dueño del libro, y algunas páginas no sean nunca abiertas por él, ni por sus hijos. Quizás el nieto… Me encantaría pasar una tarde en la biblioteca de Vargas Llosa, en la del difunto García Márquez, Pérez-Reverte o JM de Prada Me gustaría entretenerme mirando y mirando entre las estanterías que guardaba Steinbeck, o Churchill, o Felipe González. ¡Qué más da! Me gustaría saber qué libros tenía Nietzsche en casa, Dickens, o Lorca, o Hemingway cuando estaba en España… Supongo que es pura curiosidad, pero es también entender a las personas.

Ahora que estoy intentando recolocar la biblioteca de mi casa, apurando el escaso espacio que tengo, compruebo que hay libros que fueron muy apreciados cuando era adolescente. Ahora me parecen estúpidos, pero me resisto a deshacerme de ellos, porque son parte de mi vida y de mi persona. Son mis circunstancias hechas páginas y letras. Hay otros que han llegado a mi casa de casualidad, un regalo desacertado, un libro comprado por equivocación, o que alguien dejó perdido y no recuerdo, los que me regalaron mis padres, o mis amigos. Tengo muchos libros de cuando estudié, porque yo estudiaba leyendo libros, subrayando apuntes y memorizando de manera organizada. Tengo bastantes de derecho, pero son los básicos, los que no se pasan de moda, Los libros de leyes los tiré según fueron derogándose. ¡Adiós amigos, bye, bye mi friend! Tengo muchísimos de teología porque cuando estudié me gastaba casi toda la beca en libros, muchos libros, algunos buenísimos y únicos. De filosofía tengo bastantes, pero reconozco que no demasiados, los he ido tomando prestados (y devolviendo) de las bibliotecas públicas, y no me ha interesado coleccionarlos más que cuando me ha impresionado algún autor. Son como retazos del pasado. Me gustaría tener más de Ortega, pero “c´est la vie”, que dicen los franceses, y en cambio tengo una colección de ajedrez que ahora mismo no sé ni donde la guardo. La compré en una feria del libro de ocasión hace treinta y cinco años, o por ahí.

Examino mi adolescencia a través de los libros que me gustaban entonces, parapsicología, sexualidad y acertijos. Los años en los que me dio por conocer más el mundo del cine también dejaron su huella. Tengo algunos guiones originales, otros editados, muchos sobre escribir guión para cine, adaptar novelas…. Cientos de películas de video VHS, y en DVD, vinilos. El único formato que no ha cambiado demasiado es el libro, porque la música y las películas ha sido un desastre tecnológico. La misma canción en tres formatos, y no puedo oírla como no sea on-line. Eso con el libro no pasa. Tengo partituras, libros y libros sobre los Beatles, partituras y cancioneros de guitarra. Tengo más de quince cancioneros distintos, creo. Y libros de trotamundos, de viajes, mapas y postales de muchos lugares del mundo (o sea de Europa). También forman parte de mi vida. Somos nuestros objetos dicen los fenomenólogos de la antropología.

Ahora compro literatura, o sigo comprando, porque llevo bastantes años acumulando narrativa y novela, ahora me engancha más la poesía. Los disfruto y los remiro, los leo sistemáticamente, y aún tengo años de lecturas por casa para darme el gustazo. Tengo una biblioteca modesta, pero es la mía, la que me ha costado tiempo, la que puedo permitirme en la pequeñez de mi hogar. Se amontonan los pobres libros, y el desorden me nubla y me molesta. Los libros valiosos, los de Aguilar que son obras completas me encantan y está colocaditos, circunspectos y ufanos: Goethe, Shakespeare, Balzac, Tolstoi… Me da gusto verlos, autores y autores, aunque no tenga sitio.

Reconozco que hay libros que una vez leídos, me desharía de ellos. Hay otros que me sirven, los consulto una vez cada diez años, o así, y con eso ya soy feliz. Y hay otros que releo una y otra vez. Los clásicos me encantan. Hay traductores que deberían hacerles un monumento, porque son geniales.

La tragedia ahora está cuando llegas a casa de alguien y no tiene ni uno, ni medio libro. ni videos ni discos. Nada de nada. Minimalismo total. Apenas una revista perdida en una mesa de cristal desempolvada. Cientos de miles de fotos por las paredes, objetos decorativos de singular gusto, y ni un libro.

-¿No te gusta leer?- pregunto.

-Es que yo leo por el móvil – me dice.

Y pienso en lo poco gratificante que es ojear (porque hojear es imposible) un ebook o una tablet. Es todo tristeza y pena. De hecho hay gente que ni se acuerda del título del libro, entre otras cosas porque no lo maneja, no lo toma en sus manos, no mira y remira su portada. Es verdad que una vez leído, leído está, pero reconozco que el gustillo que me da mirar la biblioteca de mi casa de cuando en cuando, acariciarlos y abrirlos buscando el contenido en un sucinto índice, y poder decir: ¡qué majos! Eso aún no lo han logrado los de amazón.

Hábitos de lectura de los españoles.

No es un tema que me suela importar, lo que piensa o hace el resto de la humanidad, pero me han llegado los datos del CIS sobre los hábitos de lectura de los españoles en las contestaciones que dieron el pasado mes de diciembre 2014. Como supongo que a un escritor todo esto le tiene que interesar mucho, me he armado de paciencia, y me he dedicado a leer lo que otros leen. (Quién me mandaría a mi…)

Vamos por partes y por preguntas, y comentamos todo ésto.

1. La primera pregunta, que es la bomba, es la que hacen en el cuestionario en el número 9, y dice así: ¿En qué medida interesa la lectura a los españoles?

Respuestas: Mucho: 27,6%; Bastante: 34,1% ; Poco: 27,6% ; Nada:10,4% ; NSNC: 0,3%

O sea, a los españoles les interesa bastante la lectura, seguido de mucho, que empata con poco. Esto es estupendo, porque teóricamente hay muy pocos españoles que no les interesa nada (10,4%). Esto se puede leer de muchas formas, como que a los españoles les interesa la lectura, pero no leer, según se desprende en lo que se sigue leyendo. La lectura es un gran tema, pero leer es un coñazo. ¿Puede ser? Seguimos.

2. Segunda pregunta es sobre el tiempo de ocio que se dispone. La lectura requiere tiempo, y organización, y el principal enemigo de que se lea o no, no la tienen tanto los editores y libreros, que también su parte, sino los empleos y los agobios en los que enfrascamos nuestras vidas. La pregunta dice así, y las respuestas siguen abajo: ¿De cuánto tiempo se dispone descontado el tiempo de trabajo y de obligaciones familiares, hogar y horas de sueño?

Nada de tiempo 3,1; Menos de 4 horas 42,4; De 4 a menos de 6 horas 23,2; De 6 a menos de 8 horas 11,1

8 horas 7,3; Más de 8 a menos de 11 horas 5,5; 11 o más horas 5,1; N.C. 2,3

Aquí la cosa se empieza a comprender. La gente dispone de menos de cuatro horas al día para entregarse al ocio. Vamos, que llegamos a casa agotados de darlo todo en el andamio, en la fábrica, por los hijos, y por los demás. El siguiente tramo es como de 4 a 6 horas de ocio al día. Se supone que en esas horas es cuando los españoles aprovecharían para leer, ir al cine, pasear y ver la tele…

3. La tercera incide en la percepción que tienen los españoles de ellos mismos. Las respuestas tienen a remachar los tópicos, que a veces aciertan y a veces no, supongo. Es la pregunta número 13: Vamos a hablar ahora de la lectura, ¿diría Ud. que en España la gente lee…?

Mucho 2,1; Bastante 18,4; Poco 66,1; Nada 4,7; N.S. 8,6 N.C. 0,1 (N) (2.477)

Me encantaría hablar con el 2% que dice que la gente lee mucho. Será alguien que vive en la Biblioteca municipal, porque sino no me lo explico tanta inocencia optimista. El bastante también es curioso, porque junto a los cándidos del “mucho”, forman nada menos que un 20% de los españoles. Aquí ganan los que pensamos que los españoles leemos poco, lo que no estoy seguro es si es porque somos pesimistas sobre los demás, o porque los lectores vivimos rodeados de gente que no lee nada. A saber…

4. Vamos con la pregunta cuarta que es la 14 en los genios del CIS. Y con respecto a hace diez años, ¿diría Ud. que la gente lee…?

Mucho más 3,0; Bastante más 26,3; Más o menos igual 26,5; Bastante menos 27,0; Mucho menos 3,0; N.S. 13,9; N.C. 0,2.

Esto es significativo, porque ya podemos comparar no de oídas, sino con lo que percibimos del pasado. Aquí cualquier tiempo pasado fue mejor para una cuarta parte de la gente, que es la misma que cree que bastante más. Sería interesante saber la opinión de colectivos más atentos al tema, por ejemplo profesores, libreros, editores o directores de periódicos. Como he podido escuchar a un profesional del papel y del libro. Cada vez se vende más papel, se diga lo que se diga que se está sustituyendo al papel.

5. Pasamos a la quinta preguntita de marras. Esta es buena, y corresponde a la pregunta 15 ¿Ha oído hablar o sabe Ud. qué es el libro electrónico o e-book?

Sí 84,7; No, es la primera noticia que tengo 15,2; N.C. 0,0

Me gusta pensar que hay gente que no sabe que es un libro electrónico, supongo que gente mayor, para quiénes la última moda se la trae al pairo. Aunque también puede tratarse de peña que no sabe del tema porque vive de espaldas al mundo de los libros, que también.

6. Solo para los que saben de la existencia del libro electrónico. Es decir las siguientes preguntas están hechas en relación con la gente del 84,7% que sí sabían de su existencia. Porque una cosa es que Dios exista y otra que se le rece un Paternoster. Vamos al tajo…

Pregunta 15a ¿Ha leído parcial o totalmente un libro en versión digital?

En bastantes ocasiones 15,2; Alguna vez 18,4; Nunca 66,3; N.C. 0,1

Esta respuesta llenará de paz y satisfacción al gremio del libro en papel, distribuidores incluidos. Se sabe que existe, pero no se tiene ninguna relación con el asunto hasta unos porcentajes altos. ¡Vaya por Dios! Seguro que además hay gente que la leído alguna vez y no le ha gustado, pero la inmensa mayoría no lo ha probado, aún conociendo el artilugio.

7. Pregunta 15b ¿Y cree que es muy probable, bastante, poco o nada probable que lo haga en un futuro?

Muy probable 17,1; Bastante probable 28,2; Poco probable 22,0; Nada probable 24,6; N.S. 7,2 N.C. 0,9

Esto anterior casi mide el grado de conformismo. ¿¿Pero lo vas a usar?? Meloncillo responde con resignación: bastante probable. Aunque también hay que señalar que hay gente que dice un nada probable, que equivaldría a un “te lo metas por donde te quepa”. Curiosa respuesta, desde luego, equivalente a un “estoy en ello”.

8. La siguiente pregunta, y van ocho corresponde a la 16 del CIS. Es la pregunta sobre el futuro, mediría la clarividencia nacional para los cambios en el futuro. Las escuelas psicológicas y sus estudios del efecto pigmalión seguro que tienen mucho que decir.  ¿Cuál de las siguientes afirmaciones refleja mejor su opinión sobre el futuro próximo de los libros?

La mayor parte de los libros serán electrónicos y habrá muy pocos libros impresos en papel 33,2;

Los libros impresos en papel seguirán siendo los más leídos 16,5;

En el futuro ambos convivirán 42,0;

Ninguna de las afirmaciones recoge lo que Ud. opina del tema 0,9; N.S. 6,4 N.C. 1,0

La respuesta es interesante porque refleja que mucha gente percibe que no le gustará leer, así lo interpreto yo, fuera del libro de papel. De ahí que se piense que van a convivir, pues la costumbre será que cada uno lo haga, lea donde quiera. Aquí la sensatez es alta, porque realmente los dispositivos electrónicos no se venden más que el año anterior, y aunque las ventas de libros en papel han bajado, siguen siendo altas. La reflexión más profunda que alcanzamos pasa por pensar que habrá libros que vale la pena tener en papel, y otros libros que no. Los comics, los libros infantiles, incluso juveniles se salvarán y se seguirán editando en papel. Los libros best seller, creo yo que están condenado a lo electrónico, porque no suele valer la pena tener en papel. Salvo que guste mucho o se regale. Que de todo hay. Lo cierto es que el lector más mayor, también preferirá leer en papel en el futuro. A la gente le gusta tocar el papel, mirar y remirar el índice, ver lo que falta y lo que ha leído. Posibilidades que no ofrece el libro electrónico, por mucho que se diga.

9. La pregunta fatídica, la de la vergüenza es la siguiente. La que nos pone en su sitio, pero que también nos hace pensar. Hay que tener en cuenta que se pregunta cualquier tipo de lectura. Pregunta 17 ¿Y con qué frecuencia lee libros? (Tanto lectura de tiempo libre, como de trabajo o estudio; y en cualquier soporte; impreso en papel o en formato digital).

Todos o casi todos los días 29,3; Una o dos veces por semana 16,1; Alguna vez al mes 12,6; Alguna vez al trimestre 7,0; Casi nunca 19,8; Nunca 15,2; N.C.

En este horizonte tenemos que agrupar respuestas. Los que leen mucho son un 30%, no está mal. Pero es que el resto, gravita en el gran peso del casi nunca o el nunca. O sea, en España no lee nada de nada hasta incluir a los trimestrales un porcentaje de 41%. Mucha peña, demasiada. Supongo que el gran objetivo de los libreros y editores son este colectivo, para quienes una librería es una tienda de material exóticos, inservibles, ridículos y tontorrones (como un sex shop para otra parte de la humanidad). Si a este grupo se suman los que leen alguna vez al mes, o sea casi nada, llegamos al 50%. La mitad de los españoles no leen. Y esto debería suponer la dimisión del Ministro de Educación y Cultura, y el harakiri de sus antecesores en el cargo. ¿A qué se han dedicado entonces?

10. Siguiente preguntita. Hecha para los que no leen nunca libros. Es la respuesta que justifica, y encontraremos respuestas lógicas, y respuestas lamentables. Pregunta 17a ¿Cuál es el motivo principal por el que Ud. no lee nunca o casi nunca libros? ¿Y hay algún otro motivo? Motivo principal. En la respuesta aparece el otro motivo como un segundo dato. La gente da una primera respuesta y luego da otra. Tipo: no me gusta; bueno, y tampoco tengo tiempo. Las separo para que se vea mejor.

No le gusta, no le interesa 42,0 (otro motivo)13,4

Por falta de tiempo 23,2  (otro motivo)8,7

Problemas de salud, mala visión, etc. 12,9 (otro motivo) 5,7

Prefiere emplear su tiempo en otro tipo de entretenimientos 15,4 (otro motivo)27,5

No tiene fácil acceso a materiales de lectura (bibliotecas, etc.) 0,5 (otro motivo) 1,3

Por el precio de los libros 0,8 (otro motivo)3,7

(NO LEER) Otro motivo/Ninguno 3,2 1,6

N.S. – 14,4

N.C. 2,0 23,8

La respuesta es sincera. No le gusta y no le interesa. Es algo que importa una mierda. Se aburren. Esto no es tan extraño, porque leer supone un esfuerzo, pero el periódico tampoco, ni la revista de la peluquería. Nada. No mola y a la mierda, dice esta gente. Que lea tu p.m. Está bien que nadie nos cuente el argumento utilitarista: “pa lo que sirve leer”. Al menos leer vale para algo. no sirve para nada, que es

11. La siguiente pregunta ya está medio respondida, pero aquí volvemos de manera clara. ¿Lee los libros principalmente en papel o en formato digital (libro electrónico, ordenador, tableta, etc.)?

En papel 79,7; En formato digital 11,1; (NO LEER) Los dos por igual 8,7; N.S. 0,1 N.C. 0,4

Se lee en papel, y solo lee en exclusiva en formato digital un poco más del 10% de los que leen.

12. Esta pregunta es la del millón. Si los que no leen es porque no les gusta, suponemos que la respuesta principal afirmativa será porque sí gusta. Vale. Leer no es como el comer, no es una necesidad. Pero parece interesante valorar que aunque leer es un esfuerzo, mucha gente lee a gusto a pesar de ese esfuerzo. Pregunta 17c ¿Cuál es el motivo principal por el que Ud. dedica algo o parte de su tiempo a leer libros? ¿Y hay algún otro motivo?

De nuevo se ofrece un motivo principal y uno secundario.

Para estar informado/a 12,8 19,6

Para disfrutar, distraerse 61,6 17,9

Por motivos de estudio 8,5 5,3

Por razones profesionales y/o de trabajo 5,5 7,1

Para aprender cosas nuevas, mejorar su cultura 10,4 32,5

(NO LEER) Otro motivo 0,4 0,4

N.S. 0,2 5,2 N.C. 0,5 12,0

13. Esta siguiente pregunta también es interesante, porque el lugar dónde se lee es cuestión interesante.  Se formula de la siguiente manera, y lógicamente solo la respondieron los que leen. Pregunta 17d ¿En qué lugar lee Ud. con mayor frecuencia? ¿Y en segundo lugar?

Respuesta en dos tiempos, para recoger el primer y segundo lugar.

En su casa 91,0 6,5

En el trabajo 3,2 9,1

En el lugar de estudio 1,1 4,7

En la biblioteca pública 0,4 4,7

En los transportes públicos 2,9 9,1

En espacios abiertos 0,6 8,1

En lugares de espera (médico, peluquería, etc.) 0,3 9,1

En bares/cafés 0,1 2,1

En otro lugar 0,2 1,2 N.C. 0,2 45,6

Las respuestas son esperables. La mayoría de la gente lee en casa. La idea de que se lee yendo al trabajo es escasa, pues no son demasiados. Suponemos que estas respuestas se concentran en las grandes ciudades con metros y largas distancias, pero el resto de los españoles lee en casa de manera abrumadora.

14. ¿Y qué es lo que lee la gente? Pues esa es la siguiente pregunta. Se valora lo que más o menos gusta a la gente cuando se acerca a una librería a comprar un libro. Es curioso también porque algunos géneros, que parecen marginales, no lo son tanto. Vemos las respuestas a la pregunta: De los géneros literarios que voy a leerle a continuación, ¿cuál le gusta más? ¿Y en segundo lugar?

Cuentos, relatos cortos 2,4 2,9

Ensayo 2,9 3,8

Novela histórica 23,6 9,6

Novela de aventuras 9,1 7,4

Novela sentimental, de amor 6,1 4,3

Novela fantástica 3,7 3,2

Novela negra, policíaca 7,6 6,8

Novela en general 17,9 10,5

Ciencia ficción 4,4 7,8

Teatro 0,6 0,7

Poesía 1,7 2,6

Biografías 3,5 6,0

De viajes 0,9 2,5

De divulgación, información 7,4 7,9

De autoayuda 1,9 3,2

Libros de cocina 1,4 2,6

Tebeos, cómics 0,6 1,5

Otros 3,4 5,3

N.S. 0,5 3,8 N.C. 0,4 7,6

Yo saco muchas conclusiones. La novela histórica es lo que más gusta a la gente, y puede alcanzar a un 30% si añadimos primera y segunda opción. Luego hay parcelitas, y salvo un porcentaje algo más alto que le gusta la novela en general, el resto se decanta por literatura más específica: romántica, ficción, negra, cada una tiene su público. No obstante, es llamativo que el teatro, por ejemplo esté al final, y que la poesía esté casi desaparecida. Como decía la canción: malos tiempos para la lírica; aunque yo creo que tiene mucho que ver con el caso que se le hace en televisión a la poesía y al teatro, que es casi ninguno.

15. La siguiente pregunta parece reiterativa de algunas anteriores. Y formula la siguiente pregunta con sus consabidas respuestas. ¿Cuántos libros ha leído Ud. aproximadamente en los últimos doce meses ?

Ninguno 0,7; Un libro 7,5; De 2 a 4 libros 42,1; De 5 a 8 libros 21,9; De 9 a 12 libros 9,5; 13 o más libros 14,1; No recuerda 3,7; N.C. 0,4.

El margen de libros que se leen al año no es demasiado abultado. La mayoría de los lectores lee de 2 a 4 libros al año. Seguido de lejos de 5 a 8 libros. Está claro que se lee lentamente, y sin demasiada continuidad en la lectura, o eso entiendo yo.

16. Pregunta 17g A la hora de elegir qué libro va a leer, ¿cuál es el criterio que tiene más en cuenta? Esta es una de las preguntas más interesantes que se hace, sobre todo para el gremio de libreros. Orientar a los lectores no es demasiado fácil, porque el propio criterio marca mucho. De ahí que las recomendaciones, publicidad tengan menos papel que lo esperable. Las respuestas son las siguientes:

Su propio criterio 58,4; La recomendación de familiares o amigos/as 27,1; La orientación de profesores/as y/o especialistas 4,0; La información de medios de comunicación (crítica, publicidad) 5,8; La recomendación de libreros/as 1,4; Recomendaciones u opiniones de Internet 2,2; Otro 0,5; N.S. 0,2 N.C. 0,4.

Funciona los intereses y las ganas de cada uno, lo que le gusta o no, y en segundo lugar el boca a boca. Alguien recomienda un libro que ha gustado. Luego, y a distancia, la publicidad y los medios de comunicación. Esto es interesante para el gremio del libro. Los libros que no se ven no se compran, los que no se recomiendan ni están en boca de la gente no se venden. La publicidad cumple un papel importante en este campo para colocar aquellos libros que los grandes del sector han hecho una apuesta monetaria.

 17. Esta pregunta es también importante. A la hora de decidir por un libro, que es lo que resulta atractivo. Y de nuevo encontramos una variedad importante que puede ayudar mucho a los editores. ¿Y, elige los libros que va a leer, principalmente,…?

Por el/la autor/a 16,6; Por el género o el tema 64,3; Por el título 5,1; Por la cubierta o la edición 1,2; Por el resumen o comentarios en la contraportada 8,8; Por el precio 0,6; Porque están disponibles en la biblioteca 0,4; (NO LEER) Ninguna de estas razones 2,3; N.S. 0,4 N.C. 0,2

Destacamos que se elige un libro por el género o tema. Es de los que gusta o no es de los que gusta. El nombre del autor no importa demasiado, aunque es la segunda razón, pero muy alejada de la primera. Esto nos informa de la especialización de la lectura de mucha gente. Si no le gusta la novela fantástica, no la leerá. Cada libro tiene, por así decirlo, su público. Y de hecho, da la impresión de que la gente no recorre la librería de arriba abajo, suele ir a las secciones de libros que suele leer y le gustan. Los demás simplemente no los ve.

 18. En la siguiente pregunta se valora si se compran libros o no. La respuesta es ajustada. Compran libros los que leen, y parece mantener un porcentaje similar a otras preguntas ya hechas. Pregunta 21 ¿Ha comprado Ud. algún libro en los últimos doce meses? (Tanto lectura de tiempo libre, como de trabajo o estudio; y en cualquier soporte: impreso en papel o en formato digital).

Sí 50,5; No 49,3; No recuerda 0,2; N.C. 0,0

19. Para los que sí compran libros se pregunta cuántos. La cosa es interesante porque siempre se ha pensado que los que leen compran mucho, aunque ya hemos visto que no leen tanto. Pregunta 21a Aproximadamente, ¿cuántos libros ha comprado en este tiempo?

1 libro 15,5; De 2 a 4 libros 46,8; De 5 a 8 libros 20,2; De 9 a 12 libros; 7,4; 13 o más libros 7,6;

No recuerda 1,5; N.C. 1,0

Coincide con los libros que se leen al año. Se compran más o menos esos, de 2 a 4 libros. No se compran libros por comprar, y si se compran cinco, parece que se leen esos cinco. Da esa impresión.

20. Pregunta 22 ¿Le han regalado algún libro en los últimos doce meses? (Tanto lectura de tiempo libre, como de trabajo o estudio; y en cualquier soporte: impreso en papel o en formato digital).

Sí 38,6; No 61,1; No recuerda 0,3

La pregunta es interesante, porque apreciamos aquí que regalar libros no es una práctica tan generalizada como podríamos pensar. Deducimos también que hay un porcentaje de personas que lee libros pero que no regala libros. Y seguramente sea una invención pensar que el que no regala libros es porque no suele leer. O porque la persona a la que se regalan libros no suela leer, o se piensa que no lo hace.

21. La pregunta es parecida a la anterior. Pero ahora la pregunta pasa por el regalador. La gente tiene más conciencia de regalar libros, que conciencia de recibir libros como regalo. Pregunta 23 ¿Ha regalado Ud. algún libro en los últimos doce meses? (Tanto lectura de tiempo libre, como de trabajo o estudio; y en cualquier soporte: impreso en papel o en formato digital).

Sí 41,8; No 57,4; No recuerda 0,7; N.C. 0,1

22. Esta es la última cuestión, pues nos indica el grado de acumulación de libros que la gente tiene en su casa. Implica el nivel de amor que se tiene a los libros en los hogares españoles, aunque no se les haga caso en el presente por las circunstancias que sean. Se supone que con los años se tienen más libros, pues los libros no suelen tirarse a la basura. ¿O sí? Esto no lo han preguntado en la encuesta. Los datos y la pregunta es la siguiente: Pregunta 24 ¿Podría decirme, aproximadamente, cuántos libros impresos en papel tiene en su casa?

Menos de 5: 5,5

Entre 5 y 20: 16,8

Entre 20 y 50: 21,3

Entre 50 y 100: 19,9

Entre 100 y 200: 14,7

Más de 200: 15,6

Ninguno 1,2

N.S. 4,5 N.C. 0,4 (N) (2.477)

Está claro que ganan aquellos que tienen entre 20 y 50 libros, pero muy seguido de los que tienen entre 50 y 100 libros. Tampoco es despreciable el 15% que afirma tener en casa más de 200, entre los que supongo que me encuentro.

Desde luego acumular libros no es lo mismo que leerlos, pero está claro que parece que es un primer paso. Me gustaría saber lo que sucede en otros países, en Francia, Méjico, Estados Unidos, China o Dinamarca, por ejemplo. Esto seguro de que nos sorprenderían las costumbres de otros lugares con respecto del libro.

En fin, nada más. Está claro que leer en intenet y en la red cuesta bastante, pero si has logrado llegar hasta aquí es que eres un fenómeno y te interesaba mucho el tema. En todo caso, un saludo y gracias por amorrarte en esta página. Bss

El agua de la fuente

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