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¿El fin del Psoe? ¿Se convertirá Anakin en Darth Vader y servirá al Lord Sith que quiere presidir la República?

La cosa está entretenida, y la segunda entrega de la Guerra de las Galaxias parlamentarias está en marcha. Tras una semana de charreta con el Rey, las cosas han avanzado lo suficiente como para que vislumbremos un horizonte, en este caso negro. O sea, llega el fin de las libertades en España (bolivarización), o el fin de España misma (independentismo) como el Psoe no esté a la altura de su historia.

Hay que decir que el Psoe no suele hacerlo demasiado bien en los momentos decisivos. Le pueden los colores, como a muchos. La última vez que se vio en la encrucijada hizo lo peor: optó por Largo Caballero, un revolucionario socialista de salón, frente a un socialdemócrata como Julian Besteiro. Si el Psoe hubiera apostado por Besteiro, es probable que el ambiente de la II República no se hubiera deteriorado tanto, no se habría empujado desde el Psoe al golpe revolucionario del 34 en Asturias, y no hubiéramos llegado a un levantamiento militar apoyado por media España deseosa de orden y respeto a las tradiciones de siempre. Pero como no se sabe a ciencia cierta lo que hubiera pasado, pues nadie asume sus responsabilidades históricas y el “qué hubiera sucedido si…” se convierte en una especulación de bar y terraza veraniega.

Fuera de España es distinto. Los alemanes sí hablan de qué hubiera sucedido si Hitler no les hubiera engañado, y por eso optan por gobiernos moderados, centristas y socialdemócratas o demócrata-cristianos, y lo hacen sin aspavientos ni tonterías, con sentido de Estado y altura de miras. Gobiernan los moderados y los sensatos, y punto. Y es que se escarmienta cuando se reflexiona sobre la propia historia. Una asignatura pendiente en España, donde la única reflexión sobre el pasado la ha ido haciendo la izquierda más ávida de venganza. Por suerte no toda la izquierda, ni todos los que han reflexionado sobre el tema merecen nuestra descalificación, pero es verdad que los que más gritan lo que fue o no fue el franquismo y el pasado, son a veces los que menos ilustrados están en este tema. Son los colores otra vez. Malditos colores que nos impiden ver el arco iris completo.

La historia suele ser cruel con los buenos, y es un hecho constatado que los malos terminan tergiversando el pasado para aparecer como adalides de libertades que no defendieron a tiempo. La única excepción creo que la he visto con claridad con la Alemania Nazi; porque incluso los rusos hoy andan melosos con Stalin, que fue su gran dictador psicópata. Aquí, en la cosa nostra que es nuestra España (termino discutido y discutible según algunos), cualquier tiempo pasado puede ser idolatrado e imaginado de otra forma, para que cuadren las cuentas, y justifiquemos a los afines en ideas y convicciones. Y así tenemos una II República idílica, o una Cataluña entregada a la libertad contra el Borbón malvado que fue Felipe V, o un franquismo de lágrima y tristeza. Cada uno cuenta la historia según le conviene, que no según sucedieron las cosas, por eso hay que decirle a la gente que durante el franquismo la gente no lloraba por las calles oscuras represoras, de hecho se contaban más chistes que ahora, menos enlatados en la red, y muchos lo hacían escojonándose de Franco. Eso sí, en privado.

Pedro Sánchez, puede hacer lo que quiera (o lo que pueda), porque la historia la contarán los historiadores, y la manipularán las teles. Lo que no sabemos es si contarán lo mismo sus amigos de Podemos cuando instauren su “república independiente de sus ministerios”, o sus amigos de Esquerra con una Cataluña decapitada e independiente, y no es ironía. Desde luego, Pablemos y sus amiguetes guays ya han dicho lo que quieren: quieren que el PSOE les regale sus votos para gobernar sin cortapisas, para montar sus ministerios populistas, (que no populares) y hacerse con el control y el poder, que para eso quieren cambiar la sociedad y el mundo; y el PSOE tiene que bajarse los pantalones, que para eso andaba coqueteando con ellos. Faltaría más. Este tío llamado Pablo no necesita un atentado como Aznar para tener carisma, le basta con decir lo que piensa y mantener a sus palmeros en las redes sociales enredando para ser un gran político, con más ambición que la bruja de Blancanieves, Hitler y el Gorila rojo juntos. El poder por el poder, para hacer lo que le parezca, desde quitar la Navidad hasta mandar a toda la concertada al paro. Les da igual. Los de Podemos ya nos dicen que piensan gobernar contra los españoles que no le han votado, como Zapatero, que para eso llegó al poder. Vivan mis colores, mueran los del rival.

Yo hace unas semanas dije que íbamos a nuevas elecciones, porque el Psoe no pactaría con la planta carnívora que era Podemos, pero me equivoqué. El Psoe se va a autodestruir por falta de capacidad en sus dirigentes. Se veía venir. Se volcaron en la autoridad y el prestigio de su líder, Felipe González, que comparado con Sánchez parece Churchill  frente al Chapulín Colorado; y no ha encontrado un recambio sólido a un presidente carismático. Ni Almunia, que era como un Rajoy sosito, ni Zapatero, que gobernó para los suyos hasta que decidió gobernar para Obama y Merkel perdiendo a su electorado más cerril, ni Rubalcaba que lo intentó todo para no destruir lo que quedaba del viejo proyecto.

Sánchez no está capacitado para gobernar el país con los podemitas, seguramente no lo esté ni para gobernar con su partido (de su casa no hablo porque no soy Bertín), porque repetiría los mismos errores de su predecesor Zapatero. Digo una cosa y hago otra, o sea, lo que puedo. La cuestión ahora es si hay algún Julián Besteiro en el partido socialista que se lo haga ver al chaval; y me temo, como suele suceder en la historia, que se repiten los mismos errores por falta de inteligencia y de ganas.

Los Podemitas, que son más de montar tumultos y escraches, creen que ganarán esta Guerra de las Galaxias, que Anakin Sánchez se convertirá en Darth Vader, y el Emperador Podemita gobernará la galaxia con su ayuda. Como le sucedió a Negrín con Stalin durante la guerra, o parecido. La resistencia de la vieja y destruida república la compondrán los restos que deje Rajoy en el Partido Popular. Salvo que triunfe el bien, y gobierne Rivera con el apoyo de PP y PSOE, una opción descabellada en la España de hoy. De otra galaxia seguramente.

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