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UNA TARDE CON JOHN LENNON.

He completado el rompecabezas de haber visitado, alguna vez en mi vida, TODAS las capitales de provincia de España, que son un puñado. Tengo casi el mismo número de años que capitales existen hasta la fecha. Y digo hasta la fecha, porque cualquier día aparecen nuevas o se extinguen otras. De hecho, durante el bienio liberal 1820, hubo más circunscripciones que las que hay ahora, con ciudades como Toro, o Chinchilla con sus diputados y todo.

Si hago una lista de las ciudades por belleza, por arte o por circunstancias, algunas ocupan un lugar destacado en el libro de mis tonterías. Por ejemplo, de la que menos me acuerdo: Lérida. Fíjate si me acuerdo poco que hasta le cambiaron el nombre oficial por el provenzal-catalano, Lleida. Cosas veredes. Gerona la he visitado con dos nombres distintos, la primera era Gerona, y la segunda vez era Girona. El destino es caprichoso.

Todas tienen una mención en los recuerdos. La penúltima, por ejemplo, Bilbao. La que más tiempo he vivido, Valladolid. La segunda que más tiempo he vivido, Tarragona. La que nací, Valencia. En la que pasé más calor, Córdoba. La más bella… bien aquí varias tienen el título, porque si algo tiene nuestro país es arte y poderío.

¿Y la última? La última que he visitado ha sido Almería. Hace menos de un mes. Ha sido la última de la lista, pero como los últimos son los primeros, pues no va a haber última y no va a tener ese título, al menos en lo que dura esta entrada. Almería ha conseguido, en el escalafón de “in my own” un nuevo título. La única que cuenta con una escultura de mi querido y añorado amigo, John Lennon, con quien me fotografié y con quién pasé la tarde.

John estuvo en Almería dos años antes de que yo naciera. En su ranking, figura como la tercera ciudad que visitó de España, pues un año antes, en el 65, estuvo en Madrid dando un concierto con los Beatles, y en Barcelona, dando otro parecido. En este caso vino sólo, sin sus tres fabulosos, para rodar una película titulada “Como gané la guerra”, que no la puedo comentar, porque no la he visto.

Lo que sí sé es que Lennon estuvo a las órdenes de Richard Lester, el director de las dos anteriores pelis de los Beatles, y que esta fue su tercera y última experiencia como actor. También sé que se cortó el famoso pelo Beatle, y que en España estuvo bastante tranquilo y a gusto, pues los fans de aquí andaban por entonces cantando el Juanita Babana de Luis Aguilé. Para ser justos diré que también cantaban el Black is black de los Bravos, y el Yo soy aquel de Raphael, pero estoy seguro de que fumaban menos porros que el de Liverpool. El LSD, ni sabían lo que era.

John pasaba por una crisis importante en su vida, y necesitaba alejarse del circo de locos en que se había convertido la beatlemanía. Su matrimonio con Cynthia hacía aguas, y había cabreado a medio mundo con su comentario sobre si eran más famosos que Jesucristo. Tenía problemas, y no pocos.

En medio de todo aquello, y en Almería, compuso la canción Strawberry Fields Forever. en España, durante los días de rodaje. En tono de Do, para más señas. Cuando John volvió con sus amigotes Paul, George y Ringo, tenía la canción medio hecha, con la letra por escribir. La había medio compuesto entre octubre y noviembre, y la terminó en diciembre de aquel año de 1966.

El tema ha dado tanto de sí, que David Trueba, hizo una película en el 2013 titulada “Vivir es fácil con los ojos cerrados” que es una de las muchas frases de la canción. No sé si la letra hace justicia, pero esta peli está mejor que la de Lester, seguro.

John dijo, en el año 1980, poco antes de convertirse en la víctima de la violencia artefóbica, que aquella canción había sido como un “psicoanálisis hecho música”, pues incorporaba retales de su vida y de sus recuerdos.

El caso es que pasamos el otro día una tarde estupenda en Almería, y no me resistía a contarlo. Por cierto, le encontré más gordico, y es que el pescaíto frito (fish sin chips) hace estragos por estos lares. Hablamos de todo un poco, y cantamos juntos algunas viejas canciones. Me confesó un par de intimidades, y yo le dí un par de buenos consejos. Nos despedimos, claro. So Welcome, and see you later, John.