Así manipulan los políticos la opinión pública. Manual de desintoxicación informativa I.

Resulta que la principal preocupación de los españoles es la crisis económica y la subida de la luz, y aquí nos tienes, Genaro, amigo mío, hablando de los indultos, del rey emérito y de un crimen particular escabroso. ¿Será que nos manipulan para que hablemos de lo que no interesa y olvidemos los temas importantes? Será, será, qué será.

Los grupos políticos y sus periodistas afines llevan décadas manejando a la opinión pública. El tema no es nuevo. Ya los emperadores romanos sabían como manipular a la plebe a su antojo. Hoy, los políticos se rodean de avezados expertos en propaganda, imagen y asesoramiento sobre lo que hay que hablar o no, qué decir y que hay que callar. Y compiten entre ellos en las artes manipulativas. Las cadenas mediáticas aplauden más o menos, entre otras cosas, porque viven de ello. Por eso damos unas pautas para desembarazarnos de ellos y detectarlos.

1 Regla. Tú decides qué noticia es importante y cuál no lo es. Tu decides tu opinión.

Si no lo haces tú, otros lo decidirán por tí. Escogerán las noticias que tienes que escuchar, y omitirán las que no quieren que conozcas.

Los políticos hacen esto, hablan para ganar votos, y no tienen problemas en mentir, en decir medias verdades, y en no hablar de lo que no quieren que se hable, como por ejemplo, una desastrosa gestión, que es casi peor que un caso de corrupción.

Los periodistas hacen igual. Pero no para ganar votos, sino para que no les echen de sus empresas mediáticas si pierden audiencia o seguidores. De alguna forma, son políticos a sueldo, con marca ideológica y con trabajos precarios. Unos son más independientes que otros, pero casi todos alimentan a sus seguidores con su alfalfa particular.

2 Regla. Cualquier noticia u opinión que te llegue, ponla bajo sospecha.

La pregunta está en a quién perjudica y a quién beneficia esta información. Detrás de la noticia o de una opinión conclusiva hay alguien que la ha construido y que la difunde. No podrás escoger las noticias, si no las observas con detenimiento. No podrás resistirte a una opinión si no sospechas de ella. Dudar te hará libre, y eso es válido en la red y fuera de la red. Los datos se inventan, y las noticias se exageran a propósito para que duren. ¿Así vas formar tu opinión sobre algo?

3. Desconfía de las noticias emocionales, pues generan opiniones emocionales e irracionales.

En este sentido hay que desconfiar de las noticias emocionales que crean y generan opiniones emocionales. El pensamiento políticamente correcto se hace así, y se le llama ingeniería social. Cualquier crimen donde la víctima es una mujer, es un crimen machista. Cae la presunción de inocencia por ser algo racional y poco emocional. Para convencer de que la eutanasia es buenísima, se cuenta un caso extremo, emocionalmente manipulador. No se habla de los cuidados paliativos, ni de lo que se invierte en ellos. Luego te encuentran con opiniones aberrantes desde el punto de vista racional.

Recuerda, ninguna opinión sale de la nada. Unas se crean y difunden (por algo) y otras no (por otra razón).

4. Ojo a los titulares y subtítulos de las noticias.

Están hechos para la manipulación mediática y emocional, y no suelen coincidir con los contenidos reales de los que hablan. Alimentan la emoción, pero no buscan la verdad. El País es experto en esto, pero en todas las cadenas se aprecian cientos de frasecitas sacadas de contexto pululando por los televisores. Hay distancias que matan, y los titulares son para matar las ideas libres y racionales.

5. Los argumentos y las razones huyen de los periodistas y de los políticos. La profundidad está en otro lugar.

No tienen tiempo de explicar la realidad. No te dirán el por qué de nada. Entre otras cosas porque es aburrido y lo desconocen. Los periodistas no profundizan en casi nada, no dan razones de lo que sucede, pues les basta con contar lo que sucede y buscar otra noticia nueva mañana. Suelen saber un poco de todo, y mucho de nada.

Para ellos, es más faćil contar lo que ha dicho un político sobre el dato del empleo del último mes, que explicar, con ayuda de un catedrático aburrido, los problemas estructurales de la economía. Siempre salen barbilampiños como expertos que no se sabe si saben algo. O son los mismos periodistas disfrazados de expertos. Los verdaderos expertos están en la Universidad investigando, y son aburridos a más no poder. Búscate un libro si quieres saber de algo.

Ah, que nos quedan…. Los políticos, por supuesto, prefieren que no se profundice en nada. Tampoco es su trabajo. Por eso las comisiones de investigación parlamentaria de cualquier tema son un teatrillo infame. No dan más de sí. ¿Qué esperan de Lastra, Cuca, Montero o Rufián? Verborrea y demagogia. Hablan como si estuvieran en un reallity emocional para adolescentes. Lo que hay que decirles es que no somos adolescentes. ¿O sí lo somos?

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