Contrato general para el consentimiento en la coyunda .

Están que se salen, y no caben en sí. Me refiero a la portavoz del gobierno de España; la mujer se ha venido arriba con el caso de la manada y andan tonteando con la razón y con la opinión pública. Como quieren que la ley penal sea muy condenatoria de presuntos violadores, y no quieren que sean presuntos, (al machorro ni agua), dice la ministra Calvo que a partir de ahora ha de existir un consentimiento explícito, que no tácito, por parte de las mujeres cuando tengan relaciones sexuales con varones. Si no hay ese consentimiento expreso es violación. Psoe dixit, y somos la izquierda.

En realidad el problema no lo van a resolver, al contrario, crearán unos cuantos mayores, pero como lo ha dicho la “menestra” pues ale, todo va a ser de un democrático de asustar. Porque esta gente es demócrata a tope, y les encanta que se lo digan.

Digo que no lo van a resolver porque el problema del derecho está en la prueba. Sin una prueba de cargo, suficientemente condenatoria y sólida, no hay condena. Y es que la presunción de inocencia obliga a demostrar la culpabilidad del acusado con pruebas convincentes. El tema con las violaciones, y en general los delitos sexuales, es que no suele haber testigos presentes. Que es tu palabra contra la mía, y por eso los jueces tienen que esforzarse examinando otras pruebas: si hay agresión física, si hay lesiones, si se conocían de mucho o de poco, si hay problemas psicológicos, si era menor y el otro se aprovechó y engañó con prevalimiento, etc… Cualquier duda lleva a la absolución. Desde luego no es fácil, aunque la portagritos del gobierno, la señora Calvo, se ponga estupenda, no es fácil disponer de pruebas. Y sin pruebas no hay condena.

Pero el tema del consentimiento puede dar mucho juego en un mundo como el nuestro.

El primer problema será discutir en el juicio si dijo que sí, o si dijo que no. “No dije nada”, dijo ella. “Dijo un sí como un piano, incluso asintió con la cabeza” explicará el abogado. ¿Hay alguna grabación?

Seguro que vuelve a salir la Calvo para indicar que la mejor prueba de consentimiento es el contrato con firma. Y ahí vendrá el segundo problema. “Me obligó a firmar y me puso una navaja en el cuello”. “Mentira, ahí está la firma clarita de la señora, y además tengo varios duplicados que he mandado a la prensa, porque esta tarde tengo plató”.

¿Tendrá que volver a salir alguien del PSOE para decir que hay que reformar el código penal de lo que ellos mismos hicieron mal, o sea, como ahorita mismo, para que sea más democrático y más progresista? “Yo firmé para que me magreara con levedad y sosiego; y el tío, con el calentón, se ha propasado y me ha dejado embarazada”. “Creía el acusado, señor juez, que con la firma era suficiente, y además ella afirmó durante dos veces, asintiendo con un gemido, que estaba a gusto”. “Eran gemidos de dolor, señor magistrado”. “No se hable más. Elevaré el asunto al CGPJ para que legislen como Dios manda”.

Bien. Tercera reforma de la reforma de la ministra Calvo. Digo yo que lo siguiente que tendrán que hacer será un contrato donde se explicite exactamente en que se consiente dentro de la relación. Habrá que rellenar un apartado general de la relación, para más seguridad jurídica; y luego dejar a las claras y por escrito lo que se desea hacer. Magreo sí, griego no, francés solo si no hay eyaculación, besos los justos, etc. “Cariño, ¿por qué te paras?” “Es que no estoy seguro de mis derechos penales y civiles, y no quiero que dentro de unos años, si discutimos, me eches en cara lo que ahora mismo está sucediendo”. “Vaaale, ahora mismo me levanto y te firmo el anexo al formulario del ministerio de justicia”.

Aún así, el juez seguirá teniendo múltiples problemas. “La cruz en el cuadradito fue añadida más tarde” Dijo la primera parte contratante. “Mentira, lo firmó así, ¿no ve que es el mismo boli?”, explicitará la segunda parte de la parte contratante. “Un grafólogo, por favor”, sugerirá el Ministerio Fiscal.

Vendrá una nueva reforma democrática para democratizar la siempre eterna dictadura; y la ministra Calvo, (siempre hay ministras Calvo por los gobiernos del PSOE) afirmará sin ambages en una concurrida rueda de prensa: “Será obligatorio hacer duplicados y enviar uno al ministerio de asuntos de género y contra el machismo, para proteger a las mujeres maltratadas y violadas”. Igual ese día sueltan otro exabrupto contra los franquistas y los antidemócratas, que no hacen más que entorpecer sus inteligentes y progresistas medidas.

En fín, para resolver el problema de la prueba en el proceso penal tendrán que convocar oposiciones porque necesitarán un huevo de funcionarios para poder tramitar y solventar con acierto tan complejo asunto. “Hemos ampliado la partida en la lucha contra el machismo y vamos a tener que subir los impuestos a los más ricos”.

Por supuesto, la oposición política del centro derecha les dará la razón con timidez, pues nadie se atreverá a parecer un machista o un fascista de tres al cuerto. Y así estaremos durante años.

Las cosas se enquistarán y no faltarán mujeres infieles que no quieran firmar nada. “No quiero firmar nada, que luego le enseñas el papel a mi marido y la liamos”. “Pero Maripili, si yo te quiero, y me acabas de decir que me quieres”. Pues nada. Ajo y agua. Si no hay papel eres presunto violador.

“Los varones mayores de diez años tiene que firmar todos los años el documento 505 del Ministerio de la Mujer donde declaren que no tiene intención de mantener relaciones sexuales no consentidas con hembra alguna. La tasa del documento 505, será de 50 euros, y su cuantía servirá para la investigación contra las causas del machismo, ale”

Y digo yo que al final lo conseguirán. En España se podrán tener relaciones sexuales con seguridad tras firmar varios documentos ante notario, enviar las copias a las distintas administraciones (porque seguro que acaban teniendo competencias solapadas ayuntamientos y comunidades autónomas) y efectuar antes de cada relación una declaración jurada de amor eterno (el matrimonio, vamos). Lo que me temo es que quiźas para entonces no queden españoles con ganas de nada.

 

Acerca de Antonio José López Serrano

Nací en Valencia a finales de los años sesenta, pero casi toda mi vida la he pasado en Valladolid. A esa ciudad le debo lo que soy, lo que creo, lo que siento y lo que amo. En ella estudié Derecho primero y Teología después. En ella conocí a mi mujer y en ella ví por primera vez el rostro de mis hijas. En ella descubrí que la CREATIVIDAD puede ser amiga de la VERDAD, y que la AUTENTICIDAD es un bien escaso que se descubre PENSANDO y VIVIENDO. Trabajo como profesor de Filosofía en Secundaria y Bachillerato, y recientemente he descubierto una nueva pasión: ESCRIBIR. Disfruto escribiendo y me gustaría que disfrutaras leyendo. Como puedes ver, solo soy un profesor de filosofía al que le gusta pensar, rezar, escribir y amar.

Publicado el 12 julio, 2018 en Artículos de opinión., Pensamiento Filosófico. y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. ¡ Como para fomentar al alza la tasa de nacimientos !

  2. Vivimos tiempos muy raros, Antonio. Mal época para el sentido común, gracias por tus aclaraciones jurídicas y por el puntillo irónico que viene que ni pintado. En mi opinión las mujeres tienen, (muchas de ellas, para no generalizar) un grave conflicto entre sus deseos y sus principios. Entiéndanse estos últimos como su credo feminista ortodoxo (quienes lo tengan). Un ejemplo casi anodino lo tenemos en una periodista de Mediaset que informaba en el Mundial de Rusia. Un día, realizando un reportaje dice que fíjate tú qué guapos los futbolistas marroquíes, que si “quién pudiera dormir con el enemigo”, o algo así. Y otro día un cenutrio le larga un beso por las buenas y la chica pone, con razón, el grito en el cielo. Pero cae en la incoherencia. Las mujeres por un lado quieren que los hombres desaparezcamos de la faz de la tierra, y por otro nos esperan. O nos buscan (las hetero). Y es un feo asunto porque, o se vuelven lesbianas en masa o aprendemos (los hombres tenemos mucho que aprender) todos a convivir. Un saludo, Antonio, y buen verano.

    • Muy de acuerdo. Hay un problema social importante detrás que consiste en distinguir las normas jurídicas, las morales y los usos sociales. Hay discursos feminacis que no los distinguen, y que crean un odio artificial muy peligroso y difícil de manejar. Un saludo y gracias por tus comentarios.

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