
Estos tres calificativos son los que mejor cuadran con la esencia de mi país, España. Somos tierra de María, de mártires y de místicos. Los tres hacen que España sea un país peculiar, y que tenga, como todos los países, sus propios demonios.
Entre ellos el demonio del olvido, y es que ninguna de estas cualidades de nuestra patria fueron mencionadas en los discursos del Rey de Navidad. Corren tiempos complicados, de ahí que SM Felipe VI se entretuviera hablando de la unidad, de la Constitución… y poco de nuestra naturaleza histórica más auténtica. No podrá parar a los perros de presa que van ladrando por los medios de comunicación, pues no es más que un hombre, digo. Le deseo suerte, y le ofrezco mi plegaria, que para eso estoy consagrado, yo también, a María.
La primera expresión, “España, tierra de María”, la acuñó San Juan Pablo II en varias de las visitas apostólicas que hizo a nuestro país. Reconocía una historia milenaria en una de las naciones que más hizo por difundir el catolicismo por el mundo. España evangelizó América, desde la Virgen del Pilar hasta la Virgen de Guadalupe, patronas todas ellas de sus hijos españoles e hispanos.
¿Qué más podemos decir? España atrajo a la cristiandad entera con la tumba del Apóstol Santiago. Por eso, la impronta hispana se puede rastrear y notar en el catolicismo contemporáneo; especialmente tras la declive francesa con su laicismo agresivo.
Y digo yo, ¿España es la reserva espiritual de occidente? Muchos en la historia así lo han pensado, aunque yo prefiero pensar que la única reserva espiritual es Dios mismo en la Eucaristía. Si somos tierra de María, no es por nuestros méritos, sino por gracia de Dios. A Él sea la gloria. España es un instrumento más en manos de Dios… o del diablo cuando lo dejan suelto.
Lo cierto es que el título, “tierra de María”, proclamado por JP II, molestó a los que prefieren que España sea laica, profata y chusca. Es lo que hay. Los afrancesados y sovietizados siempre van con los enemigos celestiales, y nunca a favor del Reino de Dios. ¿Por qué será? Digo yo que detrás de una Virgen, hay siempre tres demonios rabiando de soberbia; y en España debe haber cuatro o cinco. Si somos tierra de María, las huestes de Satanás lucharán para que esto sea tierra de putas y de bandoleros. ¿O no?
Me atrevo a decir que de aquí viene lo de las dos Españas, la que reza a la Virgen de su pueblo, y la que blasfema para ofender al señor cura, que es un mierda. Menéndez Pidal nos lo contó a su manera, y Machado a la suya. Y es probable que tengan razón: detrás del clericalismo más intransigente, se esconde el anticlericalismo más irritado y agresivo.
Por ahí se nos cuela la segunda característica: tierra de mártires. Nuestro país es el que más mártires ha aportado al catolicismo. Esto explica que, la tierra de María, sea también el lugar donde más abundan los asesinatos a los católicos. El cielo está lleno de españoles asesinados por causa de su fe y de su amor a Cristo. Tras la última guerra civil, y gracias a las izquierdas, España cuenta con cientos de curas, obispos, religiosos y laicos que poseen la palma del martirio en el cielo. Es un importante dato. Sobre todo cuando uno descubre que el odio al catolicismo no se apaga ni aunque se escondan y enmudezcan los católicos. Lo de la religión fuera de la escuela, y lo hostigar cada poco a la Iglesia con alguna consigna anticristiana, es muy de nuestro país.
Esta batalla entre el bien y el mal, nos habla de una batalla espiritual en la que también destaca nuestro país. España es también tierra de místicos. Nombres como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz o San Ignacio de Loyola engrandecen e iluminan todo el catolicismo. Le guste al gobierno o no. España es también el país con más conventos y monasterios de clausura del catolicismo y del mundo. No es casualidad.
Por eso me entristece que nadie reconozca lo que somos y hemos sido, y prefiera olvidar su pasado cristiano. Me entristece más porque se olvida la esencia para abrazar cualquier mediocridad accidental procedente del exterior. La única alegría entre tanto mal es pensar que María vence con su humildad.
Alegría. En unos días será la Solemnidad de María, Madre de Dios.
Lo dicho.
Feliz tiempo de Navidad. Feliz Navidad.