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Vocabulario ovino para aplicar a la casta política.

Andaba yo a vueltas con una entrada sobre vocabulario veraniego, pero como hoy lo que prima es la especialización, pues hete aquí, que me he amanecido con ganas de parlotear con el lenguaje ovino y el desenvuelto cotidiano de los políticos gobernantes. Quiero hacer verdad el dicho evangélico de que esos que nos gobiernan son  “lobos con piel de cordero”. Y nada mejor que buscar en el vocabulario ovino de nuestra eterna y ancha Castilla. ¡Ahí es nada, cofrades de la palabra! Entramos a saco con el abecedario.

Abortizo. Es el cordero que nace antes de tiempo. En política es habitual que haya de cuando en cuando alguno de estos, gentes que salen del útero del partido antes de estar preparados para la vida pública. Hoy son legión, peña que cuando habla, la caga. Gente que arremete por falta de formación. Entre estos lobos con piel de cordero está la ministra Montero, por ejemplo, pero también su marido, que parece que está despertandose todos los días del susto de haberse conocido. Son jauría y manada, aunque ellos se crean rebaño pacífico y simpático.

Betujo. La palabra tiene dos acepciones que no encontrarán en la RAE. Por una parte son las bolas duras que se forman en la lana de las ovejas, pero por extensión también se aplica el nombre a la lana que se queda enganchada a alambradas o plantas espinosas y que pierden  los borregos cuando corretean por ahí. Betujos tienen muchos políticos, y es que para hacer carrera hay que tragar sapos y culebras de “presuntos” compañeros, que son los espinos que restriegan al político por las aguas pantanosas. Cuidado, qué vienen los nuestros. Y nos hacen betujos por la espalda. Pues eso.

Cagalita, cagaluta, caganeta o cagarruta. Son los excrementos de los políticos, perdón de las ovejas. Perdón, de los políticos, perdón de las ovejas… Los hay que están de cagarruta todo los días, incluso de manera inconsciente me llenan los periódicos de cagalitas y caganutas. Alguno parece haber contraído la enfermedad del carbunco, la galaxia y el moquillo a la vez; por lo mucho que defecan, digo.

Desrrabar y descarriar. La primera palabra hace acepción al corte que efectúan los ganaderos en los rabos de las ovejas cuando les cuelga mucho y les molesta. Y claro, cuando una oveja molesta, igual hasta se nos descarría. De esto saben más los dirigentes del PP, que cada poco se desrraban unos y a otros y se descarrían con versos sueltos; aunque es un mal que afecta a todos los partidos por etapas. Ahora parecen todos más amorrados a sus líderes. O sea, junticas por el calor o la lluvia, pero ya vendrá el invierno, ya.

Escabildar es la acción de las ovejas cuando salen huyendo cada una por su lado. Se asustan y tiran por donde Dios les da a entender. Esto suele suceder cuando los partidos se descomponen. Lo vimos con la UCD, y volverá a pasar con C’s. Les pasa a generaciones enteras de políticos cuando vienen mal dadas, igual que a las bandas de malotes en cuanto meten en prisión al macho alfa, es decir al beché, que es el macho cabrío semental. Muerto el berché, se escabildaron las ovejas. Pues no suena mal.

Falifro es el nombre de las crías de la cabra. Se supone que los falifrones son las cabras creciditas, o sea los cabrones; pero no tengo constancia de que se use esa palabra entre sus señorías.

Gargantilla es el nombre que recibe los apéndices largos y ovalados que tienen las cabras y corderos a ambos lados del cuello. Se llama también armeja, mamilleja o mermeja. Ya se sabe que los lobos muerden en el cuello, y que digo yo que les servirá para defenderse. Buenas mermejas tienen algunos. Otros andan más recortados. ¿Verdad Errejón?

Horra es el nombre que se da a muchos animales que quedan estériles, como la oveja; pero también reciben tal apelativo las yeguas o las burras. En política, no vamos a ser sexistas, tal esterilidad abarca y se extiende por igual a bichos y bichas. Gente que nació, creció, se reprodujo y murió en el partido, y que fuera de ahí no saben hacer nada. Es la esterilidad de los incompetentes de toda la vida que pululan por las estratosferas y los nimboestratos de los nombramientos a dedo. Gentes que andan en busca de un carguito para seguir cotizando su pensión de oveja modorra.

Lanuda y limiajo. Es el nombre de la oveja con mucha lana, y el apelativo de la oveja madre respectivamente. Fraga fue un limiajo que te cagas en el PP durante mucho tiempo, y Felipe González, no digamos. Jarrón chino, decía, pero más limiajo que otra cosa. Ahora los limiajos son peores, Sánchez tiene por limiaja a Zapatero; y Casado a Aznar. Rajoy yo creo que era más tipo oveja arreada, que es el nombre de la oveja a la que le da mucho el sol y esconde la cabeza tras las patas traseras. Arreada estás, Rajoy; aunque fuiste limiajo de la Soraya.

Madrigal es una palabra preciosa. Las ovejas madrigales son aquellas que pasan los tres años y han parido más de una vez. Esta acepción no la recoge la RAE, que reserva el término para composiciones musicales o poéticas de tipo amoroso. Está claro que las ovejas madrigales son las más amorosas de todas. No veo manera alguna de aplicar esta palabra a los políticos. Lo siento.

Oveja es el nombre que damos al partido en su conjunto, pero se clasifican según la edad. A saber: la oveja lechal es la de un mes; la cordera es la que tiene menos de un año; la cancina entre uno y dos años; la oveja sobreborra tiene unos dos años; la cuatreña, cuatro; y la oveja es ya el animal adulto. En los partidos pasa lo mismo, pero les dan otros nombres.

Perendengues es otra palabra que me encanta. En lenguaje ordinario remite a adornos de poco valor, joyas basura, que se dice; pero en el mundo de la oveja tiene que ver con la baba que forman los pelos que le crecen en la barbilla los chivos. Recibe también el nombre de perilla, pendientes o pelendengues, y de ahí el uso ganadero de la palabra. En política esta babilla se puede observar en los mítines, donde los acólitos ovinos sueltan esta babilla ante las invectivas sesudas de sus dirigentes cabríos. Se les coloca siempre al fondo de los escenarios, para que parezca que sus líderes están arropados.  I love you, president; y todo lo demás.

Renero es el cordero de un solo testículo. No se me ocurre nada al respecto. De nuevo pido disculpas. Bueno, en realidad se me ocurren tantas que no quiero cansarles.

Termino con una última palabra. Viecera o viejera. Es el conjunto de ovejas que se echan a la dehesa para que engorden y de ellas sacar cecina. Estos son los congresos del partido. A cual más viecero, viejuno y cansino. Se engordan a sí mismos y luego se lanzan de cabeza a por nosotros, para sacarnos la cecina de las magras. ¡Virgen Santa! Qué de cosas.

PD: Un día de estos les cuento el vocabulario porcino, que es mucho más abundante y entretenido.

 

El agua de la fuente

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