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Lo que el viento se llevó. Scarlett.

Puesto que la pandemia se ha puesto pesada, me he dedicado, casi desde marzo, a la lectura, y he abandonado temporalmente mi oficio de escritor para disfrutar del esfuerzo narrativo de otros. Me vino al pelo, pues no me apetecía leer nada tedioso ni sesudo, y tampoco deseaba disfrutar de los Proust y los Dostoievski. Tenía en mente releer la película de Victor Fleming a través de la novela que la hizo famosa, y me dediqué en cuerpo y alma a conocer de primera mano las andanzas de la joven Katie Scarlett O’Hara.  ¿Fue primero la novela o la peli?

Primero fue la novela, aunque algunos no se lo crean. Fue publicada por Margaret Mitchell, una periodista desconocida de Atlanta en el año 1936. La mujer tuvo la suerte de cara, pues encontró, o mejor dicho fue encontrada por un editor que deseaba publicar algo sobre Atlanta. Ella le envió su manuscrito sin el capítulo primero, y aunque luego se arrepintió, no pudo enmendar su error, pues el editor ya estaba enganchado al texto.

Margaret Mitchell terminó la novela redactando el capítulo primero, y finalizó de esta extraña manera su carrera de narradora, pues no volvió a escribir nada más. Curiosamente hay mucho de autobiografía en el personaje de Scarlet, pues no tuvo una vida de rosas. Murió en el año 49 atropellada por un tranvía, precisamente en la calle donde vivieron sus personajes Georgianos.

Dice Murakami que cualquiera puede escribir un libro, pero que es más difícil escribir dos, tres, cuatro… Un verdadero escritor es el que escribe varios libros, por eso no sé hasta qué punto se puede considerar a Margaret Mitchell una escritora. Tampoco es el único caso, ni será el último, de escritores que escriben un exclusivo libro en su vida. Un libro que los hace famosos, que los saca del anonimato, pero que les impide volver a escribir.

A Margaret Mitchell le fue estupendamente con Lo que el viento se llevó. La publicidad y la mercadotecnia hicieron el resto con el manuscrito. Se reservaron anticipadamente cincuenta mil ejemplares, y se vendieron los derechos al cine antes de sacar un solo libro suyo. En un año, la novela era la más popular de Estados Unidos. En 1937 le concedieron el premio Pulitzer de novela. Dos años más tarde salió la película de Víctor Fleming, que también sufrió lo suyo en el rodaje, pero que vio compensado su esfuerzo cuando en 1940 se convirtió en una de las películas clásicas, y más oscarizadas del cine universal.

¿Prefiero la película o la novela? Tengo mis dudas. Las dos están bien hechas. La película es muy fiel al libro, incluso algunos diálogos concretos están calcados de la novela de Mitchell. guarda bien la esencia del fantástico personaje que es Katie Scarlett, aunque Vivian Leigh la actriz que encarnó al personaje no era pelirroja, como presenta la novela, su actuación es soberbia y descomunal. Es imposible imaginar otra Scarlett. Clark Gable es idéntico al personaje de Rhet Butler. Levanta las cejas de igual forma que lo describe la novela. Perfecto. Y lo mismo puedo decir del pusilánime señor Wilkes y su esposa Melly.

La novela, lógicamente contiene más personajes y sentimientos. Scarlett odia a la esposa de Wilkes, pero las circunstancias le obligan a convivir con ella. También en la novela Scarlett tiene dos hijos, uno por marido, que no aparecen en la novela. Sin embargo, lo que más destaco del libro es que es una novela histórica que narra el final de un mundo. Y eso no estoy seguro de que lo deje claro la película.

El Sur de los Confederados se derrumbó en muy pocos años, y no sólo fue una guerra civil. Es que se enfrentaron dos maneras de ver la vida y del mundo. El Sur era indolente, ocioso, esclavista, refinado y culto. El Norte, el que triunfó por las armas y hundió al Sur era trabajador, ignorante y amante del dinero. Scarlett se mueve entre los dos mundos, igual que Reth. Por eso son odiados por sus conciudadanos de Atlanta y amados por los lectores. La novela es una tragedia amorosa, la que conocemos en el cine perfectamente. Pero el hundimiento del Sur no queda tan reflejado en la película y es la esencia de la novela.

Por eso probablemente Margaret Mitchell no escribió una segunda parte. Años más tarde, la familia vendió los derechos para que se continuara la historia, y aprovechó Alexandra Ripley para escribir en el año 1991 la novela Scarlett. Luego incluso ha salido una tercera novela titulada Rhet Butler.

Esta segunda novela, que también he leído, es peor que la primera. ¿Por qué? Porque nada se derrumba, excepto el amor llevado a la necedad y a la incomunicación de sus personajes principales: Katie y Rhet. Al final se reconcilian con pasteleo en Irlanda y ya.

Lo único que se ha derrumbado mientras leía Scarlett era mi país y nuestro mundo. incluso su forma de entenderlo. La pandemia ha penetrado hasta lo más hondo de nuestras personas y no será fácil salir de ella. Nunca volveremos a ser los mismos, aunque aparentemente seamos los mismos. El viento se ha llevado también lo que teníamos, el viento pandémico.

Nunca habíamos vivido esto. Medio planeta encerrado en casa, con una única ventana abierta a un mundo que se derrumbaba. Hemos visto lo que nos han enseñado, lo que han querido que viéramos, y muchas cosas nos las han ocultado. Y ahora, igual que le dice la abuela Tarlenton a Scarlett, “no vas a tener miedo nunca más, pues has tocado fondo”, también nosotros, unos valientes con los pies de barro, no vamos a tener miedo nunca más.

Que se preparen los psicólogos, no van a dar abasto en los próximos meses. El viento se ha llevado negocios, personas, héroes y falsas seguridades.

 

El agua de la fuente

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