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¿Y de qué están orgullosos los gays?

Los gays, o sea los homosexuales de mundo mundial, han celebrado este domingo último, un año más, el día del orgullo gay, que es como una fiesta reivindicativa del ser gay, cuya esencia debe ser algo distinta a la que yo creía. Y es que de este asunto me llama la atención muchas cosas, desde la nomenclatura de la fiesta hasta la forma de celebrar el homosexualismo, un tanto histriónica y con abundancia de cueros repujados con tachuelas. Depilación al poder, y exhibiciones con poco recato y mucha parafernalia andrógina. Digo.

Me recuerda a los heavys de otros tiempos, cuya estética de maldad sobrevenida era pujante. Melenas aireadas con buenísimos champús y acondicionadores fantásticos, chapas, tachuelas, guantes agujereados por los dedos, cueros negros, y gritos indispensables de cierto tono gutural. ¡Ueeeeh!. Eran tipos entrañables, la verdad; y la música que hacían, porque no hay que olvidar que son la única tribu musical que superan las décadas con creciente éxito entre los colegiales. Los heavys sí que montaban parafernalia, cohetes, bombas en el escenario, escupían a la gente si hacía falta, rompían guitarras y los ACDC hasta nos hacían calvos. Un espectáculo por sí solo que no necesitaba el día del orgullo heavy para reivindicarse. Más que nada porque no reivindicaban nada. Vendían un producto (buena música con estética algo simiesca) y punto.

En cambio los gays del orgullo gay, que es tanto como decir «los que manejan la cultura del resto de los homosexuales del mundo y les dicen cómo tiene que ser gays«, destilan azúcar a cucharadas, y ponen tanto frenesí en parodiarse a sí mismos, que francamente me resultan más que grotescos. Parecen vender un producto, en este caso el producto de su ideología misma, que ser gay es guay, y que para ser guay tienes que: depilarte el pecho, machacarte en el gimnasio, excitarte cuando pronuncias con deje aceitoso las «eses», lanzar grititos de cuando en cuando, ponerte unas cintas de cuero en plan village people, y llevar el arco iris tatuado en la culo, que por supuesto enseñas mientras desfilas sobre una carroza llena de otra panda parecida a tí, reclutados y amiguitos todos para la ocasión.

Ser gay es para esta gente una especie de travestismo a lo voceras, que arranca de un afán de protagonismo desmedido, donde lo más importante es que te vean, y que vean que te da todo igual y que eres libre y guay. Algo así, debe ser, porque de otra forma no me imagino que les guste tanto contarnos a todos lo que son o dejan de ser vistiéndose con estridencias.

Imagino que habrá gays aburridos, grises y tristones, o gays que van a misa el domingo con sus padres, gente gay que odia los gimnasios, que habla sin perder aceite, y que no le gusta depilarse ni mucho ni poco, gays con raya a un lado y sin tatuajes. Estos gays encima tienen que aguantar que les digan que salgan del armario, cuando en realidad están tan a gusto sin ser unos exhibicionistas. Mirarán la tele y verán que los únicos gays que salen en la tele son unos histéricos, y seguro que se les cae el alma a los pies. Esta gente lo tiene que pasar muy mal, creo yo. Y más en estas fechas.

Se supone que hay muchas formas de ser homosexual. Lo curioso es que en la tele siempre sale la misma forma, la histriónica y funabulera, la del travestismo y la exhibición. ¿Y los homosexuales tímidos que no les gusta llamar la atención? ¿Y los que no se besan por la calle ni en público? Esos parecen discriminados. ¿Y a los que no se les nota, y no quieren que se les note? Para los homosexuales fetén, esos no son maricones ni son nada. Son aburridos, como de derechas, y por tanto basura confundida por la luz que despiden ellos, supongo.

A la izquierda le mola mucho el rollo gay, constato, y yo creo que es porque piensan que esa libertad reivindicativa del «vive como quieras» es como muy divertida y moderna. A mi me suena más bien a la derecha liberal, la que ama el pluralismo y odia la igualdad. Porque siendo sinceros, realmente los gays odian la igualdad, y lo que más les gusta es llamar la atención y sobresalir sobre la medianía general. Pero en esto la izquierda no anda muy enterada hoy día, y lo mismo defiende la libertad absoluta, como la igualdad absoluta, aunque sea imposible defenderlas a ambas. Cosas que han pasado tras la muerte de Marx, claro. Porque en tiempos los gays rusos se iban al gulag siberiano en menos que te santiguabas.

Más lamentable es ver a los de derechas, el pepé de Rajoy, asumiendo la ideología gay de estos colectivos, cuando ellos son lo menos divertido y exhibicionista que hay en el mundo. Rajoy es lo más contrario a una loca que yo en visto en mi vida. Por eso hacen el ridículo defendiendo lo políticamente correcto que les dicen los de izquierdas que deben hacer. Deberían defender a los gays menos escandalosos, a los sensatos, a los gays cristianos (que los hay), a los no exhibicionistas que están tan jodidos como el resto de los españolitos que están jodidos. Digo.

¿Pero de qué están orgullosos los gays? Yo creo que están orgullosos de lo mismo que todo el mundo: sus éxitos profesionales, la familia, etc. Por eso, celebrar un día del orgullo gay, es impedir que la homosexualidad sea algo normalizado. Dudo que haya nadie que esté orgulloso de disfrazarse de memo haciendo el ridículo, así que el próximo año, el día del orgullo gay se debería cambiar de nombre. Fiesta reivindicativa de la homosexualidad, y convocar a las familias gays a celebrar una paellada en la Casa de Campo, con sus padres e hijos adoptados, si los tienen, y con una misa final en la Almudena. Eso sí haría daño a los homófobos turcos (y musulmanes en general), que se empeñan en preservar el islam persiguiendo a sus ciudadanos.

Yo a esa fiesta si animaría a participar a algunos gays normalizados. Y es que para una fiesta de locas vale, pero para reivindicar mejor la sensatez… Es como los heavys, que malos, lo que se dice malos. Si todo el mundo sabe que los heavys eran un cacho pan y que todo era fachada. A ver si es verdad.