
Ya lo he contado alguna vez, pero no me importa repetirlo. Decía mi abuela María que lo peor del mundo era la guerra. Ella vivió una, nuestra guerra civil española, y lo hizo desde Valencia y durante tres años. Imagino lo que sufrió: escasez y hambre, bombardeos, muertos, listas de muertos, colas, refugio aéreo al que al final ni bajaba, penurias e incertidumbre, y muchos rezos en silencio y soledad.
La única alegría de una guerra es cuando termina. Luego vino la posguerra,que aunque fue terrible, era mejor que lo anterior. Y es que lo peor del mundo, palabra de abuela, es la guerra. Y eso no ha cambiado.
Por eso la noticia del rearme de Europa no es buena noticia. Las armas se fabrican para gastarlas, para destruir, y no para construir. Es verdad que son disuasorias, pero cuando no disuaden, son mortíferas y matan de verdad. Matan a inocentes y a culpables, o sea, matan todo lo que pueden. Así son las guerras, y cualquier otra guerra no será diferente de las anteriores. Incluso será peor.
Rusia y Ucrania llevan en guerra unos pocos de años. Una guerra que nos venden como un enfrentamiento entre buenos y malos, donde Rusia es la mala y Ucrania es buena. Pero eso no es cierto del todo. La situación insostenible étnica de parte de Ucrania no se resolvió a tiempo respetando los Derechos Humanos de la población prorrusa que vivía en Ucrania. Siempre hay un detonante injusto que termina generando una injusticia mayor. Luego se unió a la invasión de Crimea por parte de Rusia, del deseo de algunos dirigentes ucranianos para que su país entrara en la OTAN, contraviniendo la estabilidad lograda con Rusia tras la guerra fría.
Después de eso, Rusia invadió parte de Ucrania. ¿Alguien esperaba que no hiciera nada?
¿Se podía haber evitado? Sí, se podía haber negociado, pero no se hizo porque no se quiso o no convenía. ¿Podía haber sido una guerra más breve? Sí, si no se hubiera empeñado la Unión Europea y Estados Unidos en enviar armas a los ucranianos para defenderse. Pero la defensa no ha logrado una victoria ucraniana, al contrario. La guerra sigue.
A día de hoy, las circunstancias de la guerra han cambiado, precisamente porque el Presidente de Estados Unidos desea que cese la guerra en Ucrania cuanto antes. Es un gran deseo, y seguro que una necesidad para las miles de personas que sufren.
La Unión Europea, por el contrario, especialmente en países como Francia y Reino Unido, desean que la guerra siga. Su argumento es que Putin no se salga con la suya, y que no salga fortalecido de esto. ¿Podrán ganar a Rusia? Creo que no.
Lo que olvidan es que Rusia va a salir fortalecida sí o sí, entre otras cosas, porque va ganando, porque controla el territorio que quería controlar, y porque tiene interés directo en el asunto. Salvo que Francia, Reino Unido y sus acólitos amiguetes decidan meterse en una guerra directa contra Rusia, cuya victoria no es segura, el pronóstico no va a cambiar lo más mínimo.
Por eso, en mi opinión, hay que buscar la paz y promoverla, y dejar de enredar y especular, porque con cada frase chulesca de Macron, y su replica Rusa, nos acercamos más a una Tercera Guerra Mundial, en la que no descarto el uso de armas atómicas.
Las apuestas no favorecen la paz, y menos si observamos el comportamiento de Europa en sus últimos siglos. Creo que no ha habido ningún periodo de paz mayor de cuarenta o cincuenta años en nuestro continente. Antes de Ucrania hubo una Bosnia, que fue horrible; y antes tuvimos una Segunda Guerra Mundial; y antes, la Primera; y antes, y antes, y antes. Siempre de guerra en guerra. En Europa nunca ha habido paz, y eso es una mala señal para pensar que el futuro será mejor. Tenemos esperanza.
Reconozco que tampoco me fío mucho de los dirigentes de la Unión Europea. Si son capaces en Inglaterra de perseguir a gente que reza a menos de cien metros de un abortorio, es que son capaces de todo. Siempre lo han sido, y el cinismo de Estado lo han trabajado con precisión a lo largo de su historia.
Francia tampoco me despierta muchas simpatías. Me parece que buscan la eterna «grandeur» de Napoleón I y III. Que presuman de tener armas atómicas que ahora ofrecen al resto de los Europeos como paraguas para la paz, tampoco anima mucho. Por cierto, un paraguas que dudo sea eficaz contra el armamento nuclear Ruso, que es entre cientos de veces más abundante. Eso, por no hablar de la incomprensión francesa al fenómeno religioso, que tampoco habla bien de ellos.
¿Nos gastamos el dinero y enviamos soldados para continuar una guerra convencional? Esa es la idea de Zelenski y de algunos que piensan que hay que dar a Putin y a los rusos su merecido.
Pero pensar así es un craso error. Que nos metamos hasta el tuétano en una guerra, y que salgamos agotados, y con el rabo entre las piernas, por no decir algo peor, dentro de cinco, diez o más años, no es una buena idea; y no hay muchos pronósticos diferentes. Países como Polonia, o los Bálticos, o Moldavia, Eslovaquia, están demasiado cercan y van a sufrir entre mucho y muchísimo.
En mi opinión, Europa debe ser consciente de que el equilibrio que terminó tras la Guerra Fría es otro. Si no hay Pacto de Varsovia, no tiene porque haber OTAN. Crear un ejército en la UE sería lo lógico si hubiera salido adelante la famosa y olvidada Constitución Europea. La Alianza Atlántica puede ser simplemente una Alianza Europea, pero no para disuadir a Rusia, sino para incorporarla como país Europeo, que lo es.
En mi modesta opinión, y no soy experto de nada, la geo-estrategia más básica y lógica debería llevar a la UE a acercarse a Rusia, manteniendo a Estados Unidos como un país aliado y amigo. Recuperar a Rusia como aliado nos devolvería a la época anterior a la Primera Guerra Mundial, una época donde Rusia, y la cultura rusa, eran admiradas y apreciadas en el resto de Europa. Creo yo que la amistad con Rusia es la mejor garantía para una paz duradera en Europa. Al menos de momento.
Lo que no entiendo es por qué no se hizo así cuando cayó el Muro de Berlín.
Así que nos queda, por el momento, rezar por la paz, al Príncipe de la paz, a N.S. Jesucristo. Un Cristo al que rezan tanto ucranianos como rusos.