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Algo de ti, algo de Camilo Sesto. Homenaje a su música.

Hay una costumbre muy española consistente en denigrar al artista que ha conseguido cierto reconocimiento, y que solo cuando alcanza la estratosfera, nos callamos la boca. Se llama envidia, y es uno de nuestros pecados nacionales, por encima del orgullo y subiendo. En España nos hemos metido con Julio Iglesias, con Almodovar, con Bardem y señora y con Camilo Sesto. Pero cuando mueren sacamos la raza y el orgullo de ver qué grandes somos. Sobre todo en piel ajena.

Camilo Sesto ha sido uno de los más grandes artistas de la segunda mitad del siglo XX en España. Cantautor, compositor e intérprete de muchas de sus canciones, fue el único cantante español en los años 70 que poseía un club de fans nada despreciable, un artista atractivo que arrasaba donde llegaba y que como muchos otros terminó siendo reconocido por los españoles al cabo de muchos años. Murió el pasado 8 de septiembre y todo el mundo ha hablado bien de él. Ya era hora, supongo.

Yo a Camilo lo he escuchado desde que era niño. Estaba en la radio a todas horas, y aunque nunca le compré un maldito disco de vinilo, forma parte de la banda sonora de la infancia y la adolescencia. Cuando Camilo cantaba, la tata que nos atendía en casa se emocionaba. Calla, que esta canción me gusta mucho. Subía el volumen y me tocaba escucharlo. Y eran canciones bellas, bien interpretadas, con un timbre de voz limpio y una entonación algo dulzona. Acompañaban por entonces las orquestas de violines, trompetas y director con batuta. Otros tiempos para la música, desde luego. Escuchar sus canciones era escuchar música popular decían. Pues eso. Viva la música popular.

Luego me arrimé al heavy, el rock y las interminables movidas, las cuáles sustituyeron aquellos sonidos de música melódica. Siempre hay un hueco para todos, o eso pensaba hasta que descubrí a los Beatles. Entonces mi cultura musical cambió y se enfangó hasta el día de hoy con los fab four. Siempre hay un hueco para otros desde luego, y últimamente escucho mucho de lo que me perdí en los años en que se había buena música.

El caso es que Camilo seguía por el mundo y yo también. El astro parecía languidecer, aunque hoy sé que eso nunca terminó de suceder. Se operó y se hizo los retoques que le propusieron sus enemigos. Estirado y acartonado. Se convirtió en el Michael Jackson español. Pero Camilo era mucho más Camilo.

Con los años y el tiempo he ido regresando a los sonidos de mi juventud y adolescencia, y recuperé la música de Camilo, para escucharla ahora que no tengo prisa. Tengo algún disco de sus éxitos, y reconozco que no me caso de escucharlo. Me parece un buen cantante, de lo mejor, y sus canciones son buenas. ¿Por qué todo el mundo había olvidado a Camilo? Ayer estuve escuchando a María Ostiz y reconozco que es extraordinaria. ¿Dónde están estos músicos especiales de ayer?

La primera vez que escuché hablar bien de Camilo Sesto fue no hace mucho, y fue en boca de Marta Sánchez, también una de las mejores cantantes españolas, de las mejores voces femeninas de nuestro país. Camilo ha sido de los mejores, sino el mejor, dijo.

Y me sorprendió, porque no suelen reconocerse los músicos con tanta vehemencia. Marta estuvo extraordinaria. Si esto hubiera sido Estados Unidos, Camilo Sesto habría sido reconocido como el Frank Sinatra patrio. Pero esto es España, y Camilo ha sido considerado por muchos, y durante mucho tiempo, como un galán cantante guaperas de otros tiempos. Y no. Era mucho más. Ha sido mucho más.

Hoy pienso que Camilo ha sido cantautor de algunas de las canciones de amor más bellas y directas de lengua castellana. Se habla de los cantautores como personas que tienen que estar comprometidas con la política o la sociedad. Camilo lo estaba con el amor de las personas, con los sentimientos y con las emociones. Un trabajador nato que compuso cientos de canciones que él mismo interpretó o que cedió para que otros las lucieran. Letras sencillas y directas. Sólidas y eficaces. Cada uno tiene una canción de Camilo preferida en su subconsciente.

Camilo puso voz a Jesucristo Superstar en una interpretación y en el teatro donde alcanzaba notas altas que pocos cantantes pueden llegar sin romperse. Durante mucho tiempo escuché que la voz de Camilo no podía compararse con la del cantante Ian Gillan, vocalista de Deep Purple, que fue el que hizo la interpretación del Superstar en versión inglesa. Pero no termino de estar de acuerdo, y hoy menos que nunca. Camilo arriesga más y da más. Propone con más fuerza la canción, de ahí que la versión española de Jesucristo Superstar estuviera, a mi juicio, más conseguida que la versión inglesa. Teddy Bautista puso el resto, desde luego, aunque haya acabado mal para lo buen artista que fue. Si no hubiera sido Judas… El caso es que aquello fue apoteósico. Fue el inicio de los musicales en la Gran Vía de Madrid. El primero y el más exitoso de aquellos años en los que se aprobaba la Constitución, y Juan Pablo II venía a España al Bernabeu.

Camilo Sesto triunfó con su música y tuvo el mundo a sus pies. Su gran éxito durante los años 70 y 80 lo mantuvieron en lo más alto durante las décadas siguientes. El trasplante de hígado en el 2002 no lo apartaron del mundo de la música, pues siguió componiendo y produciendo a otros artistas. Incansable y gran trabajador de la música, a la que amó con profundidad y respeto, hoy lo sigo escuchando y sigue gustando.

La música de Camilo no ha envejecido, ni mucho menos. Sus interpretaciones son impecables, bien logradas, firmes y sólidas. Su voz no admite réplica. Cualquier versión de otros autores puede estar condenada al fracaso, pues no es fácil el reto de dar vida al vitalismo en plenitud que es lo que él representa en la música melódica.

Recuerdo una de las entrevistas que le hicieron tras “mola mazo”, que fue uno de sus últimos éxitos, donde quiso mantenerse junto a un público juvenil. ¿Por qué no siguió? La pregunta de la periodista era, como suele ser en oficio de periodistas, molesta y algo ridícula. Su respuesta, la de nuestro Camilo, fue la de una persona sincera, la que yo interpreto como de un creador que ya está de vuelta.  Fue la respuesta de un artista que sabe que no tiene que demostrar nada porque lo ha conseguido todo en su oficio. Sencillamente, no me apetecía, respondió. Ole, y ole. Hoy me descubro ante tí, Camilo Sesto.

 

 

 

Tonica Villascusa Martínez. La pianista de Yecla. (1869-1938)

Me piden que cuente cosas de Yecla y que lo haga de aquella mujer que amenizó el pueblo con su piano y su alegría. Les hablo de Tonica, mi bisabuela. Antonia Maximina Villascusa Martínez (1869- 1938). La mujer que casó con Rogelio Serrano Ros hacia el año 1900.

Tenía por nombre completo Antonia Maximina, y así aparece en el acta de bautismo que conservamos, de la parroquia de la Concepción de Yecla. Sus apellidos los heredaba de sus padres, Alejandro Villascusa Izquierdo y Pascuala Martínez Sauco. Sin embargo, siempre fue conocida por su nombre en valenciano: Tonica, pues se sentía valenciana por los cuatro costados, aunque fuera más yeclana que otra cosa.

Tonica nació en Yecla el 21 de febrero de 1869, al año siguiente de la Revolución llamada Gloriosa. La Gloriosa se llevó por medio a Isabel II y terminó entronizando a su hijo Alfonso XII en el periodo llamado Restauración, con Cánovas del Castillo como protagonista. Sexenio liberal, pues vale.

Seguramente fueron días de dificultad para su padre Alejandro, que tenía por oficio el de sastre de militares en Valencia. Abría su tienda en la plaza de los Cajeros, por la bajada de San Francisco, lugar céntrico muy cercano al mercado central de Valencia. La Valencia antigua del modernismo y la burguesía, la que Blasco Ibáñez retrató con buena pluma, fueron los lugares donde se crió y creció Tonica.

El caso es que Alejandro murió pronto, con unos treinta o cuarenta años, no lo sabemos; y dejó a su viuda Pascuala Martínez Saúco con la carga, la cruz y la bendición de una hija única llamada Antonia, Tonica. Pascuala no volvió a casarse y no tuvo más hijos.

No sabemos cuanto tiempo estuvo Tonica en Valencia de niña, pero lo cierto es que esa circunstancia obligó a la viuda y a la niña a regresar a Yecla. Sin embargo, no volvieron con una mano delante y otra detrás, pues Tonica había terminado sus estudios de piano en Valencia, con una edad cercana a los doce o quince años, y ese recurso se convertiría a la postre en la principal fuente de ingresos familiares durante toda su vida.

Regresaban además a Yecla, donde vivían otros parientes que les podían ayudar. Era el retorno al hogar, al pueblo, al lugar de los orígenes de Alejandro y de Pascuala. La ciudad del Turia marcó profundamente a Tonica, pues ella siempre se sintió valenciana, y el Tonica no es sino el nombre de Antonia en lengua valenciana. Siempre que pudo viajó en Valencia, lugar de la infancia feliz de la muchacha, lugar donde despidió a su padre.

No sabemos cuántos parientes cercanos y lejanos le ayudaron en Yecla, pues no tenemos tantos datos. Desgraciadamente, los archivos de la Parroquia de la Concepción – Asunción de Yecla fueron quemados durante la guerra civil española, impidiendo reconstruir parte de la vida del pueblo. La otra mitad del pueblo está en la Parroquia del Niño, cuyos libros sí que se guardaron, en casa del cura, para más señas. Y gracias a Dios. La investigación genealógica que realicé tiene como principal fuente la de los “Villascusas” por la parroquia del Niño, cuyos archivos he rastreado por internet de arriba a abajo.

Sabemos que Alejandro Villascusa tuvo varios hermanos, Antonio y María entre otros – eran muchos los Villascusa, decía mi abuela -. Por lo que tengo investigado, muchos de estos parientes vivían en la parte alta de Yecla, cerca de las calles de Santa Bárbara y de San Felipe. El Villascusa más lejano que he encontrado era un tal Alejandro Villascusa Palao, que fue peluquero en el siglo XVIII. Supongo que de él descienden los pocos Villascusa, Bellasescusa, y Villaescusa que hay en el mundo, y que están casi todos en Yecla y Murcia.

De la familia de su madre, de Pascuala Martínez Saúco, tampoco vivían sus dos hermanas cuando regresaron a Yecla. Belén la mayor, era una muchacha muy guapa, y se casó joven y bien, pero por desgracia, falleció pronto. La hermana pequeña, llamada Josefa, se casó con Pascual Santosnuevos, de los Rico, pero no tuvieron descendencia, pues ella estuvo enferma de hernia toda su vida y no pudo tener hijos.

Lo cierto es que Pascuala primero, y Tonica despues, fueron herederas de lo que dejaron sus hermanas y sus tías en gananciales, lo que debió desatar rivalidades y problemas en su momento con otros parientes más o menos lejanos de los conyuges. No obstante, entre un dinerillo aquí y otro allá. Imagino que de eso vivieron… alguna propiedad, y de dar clases y de tocar el piano.

Algo muy curioso. Del apellido Saúco no he encontrado a nadie en toda España que se llame así. Es un apellido extinguido, y me temo que Pascuala Martínez Saúco es de las últimas personas en llevarlo.

Vuelvo al tema. Tonica se ganaba la vida dando clases, pero también amenizando las fiestas y las celebraciones más felices. Allí donde había un piano, Tonica aparecía como la profesora, la mujer alegre de la música, que entretenía y se ganaba la vida con el oficio de sembrar notas de música y de felicidad. Era alegre, festiva, simpática y en las fotos que conservamos de ella muestra siempre una jovial sonrisa. Era una mujer guapa, con el rostro muy redondo. Y una mirada muy vivaz.

Tonica se casó tarde para la época, con unos treinta años aproximadamente, y tuvo cuatro hijos. Lo hizo con Rogelio Serrano Ros, que era algo más joven que ella, tres años menos de edad. Rogelio era primogénito de Juan Serrano el de la imprenta y era conocido de sobra en el pueblo. Tuvieron dos chicas primero, María (1903) y Amparo(1905); y dos muchachos después, Rogelio (1907) y Ricardo(1909). Cada dos años una nueva alegría en casa.

Sin embargo, Rogelio, su esposo, era un hombre de una condición distinta a la de Tonica, y quizás por eso fueron una pareja de contrastes. Era un hombre cerrado, poco hablador e introvertido. Seguramente era un hombre con cierta tendencia a la melancolía (hoy depresión). Fueron a vivir a la calle Boticas, hoy llamada Epifanio Ibáñez de Yecla, continuación de Corredera. En esos años primeros del siglo XX, el hombre completaba el sueldo de su esposa trabajando en el Ayuntamiento cuando había posibilidad, pues eran los tiempos de la cesantía, donde se trabajaba de manera discontinua según el vaivén político que hubiera. Rogelio fue cesante, por lo que también trabajó temporadas en la fábrica de “García: alcoholes y vinos”; tenía estudios de bachillerato de dos años, y ganó la oposición. Pero eran otros tiempos, bastantes más difíciles para los funcionarios que los actuales. Con menos derechos, y con vidas más sencillas.

Su hija mayor, María Serrano Villascusa aprendió también el oficio del piano, y fue así el soporte de Tonica en la música. Terminó codeándose con la alta sociedad madrileña. Pero no es la única de la familia que aprendió a tocar el piano, pues muchas de las nietas de Tonica también aprendieron música. Mi madre entre ellas.

Contaba mi abuelo Rogelio, que Pascuala, su abuela, les acompañó en casa toda la vida, hasta que falleció el 20 de mayo de 1928 en Valencia. Durante esos años seguramente ayudó a su hija en la crianza de los cuatro hijos, los cuales se abrieron paso en la vida en Madrid y en Valencia. Cuatro años más tarde falleció su esposo Rogelio Serrano Ros en Yecla. Al parecer perdió el trabajo en García Alcoholes y Vinos, y el hombre con una depresión de caballo se metió en la cama hasta que se dejó morir de pena. Quedó consumido, según contaba mi abuela en sus recuerdos, y falleció en el año 32, recién estrenada la República.

Tonica, viuda y con los hijos mayores y colocados, decidió irse a vivir con algún hijo, y decidió vender la casa del pueblo. La mala suerte hizo que la venta la hiciera durante la República, sin que le pagaran hasta los días de la guerra civil, en un dinero que no valió nada. Se quedó sin nada, como cuando salió de Valencia… y a Valencia regresó.

Valencia, la ciudad de su vida, volvió a acogerla en su hijo Rogelio, el único que escogió para vivir la ciudad del Turia. Los demás hijos prefirieron Madrid. Allí le llegaría la muerte en los días de la guerra civil. Era el año 1938, exactamente 28 de Mayo de 1938, cuando la primavera estaba en lo más alto.

Atrás quedaron sus notas de piano y su gusto por la música. De hecho, conservamos en casa algunos discos de gramófono de mi abuelo Rogelio, el cual siempre fue un amante fervoroso de la música. De la buena música. Escuchar cualquier piano, es como volver a escuchar a Tonica tocar. Esa suerte tenemos.

Zolopotroko teatro. El buen teatro.

De las tres fotos, me parece que esta es la que estamos mejor, a pesar del fluorescente del fondo, y del rictus de Julio Martín. Os los presento. ZOLOPOTROKO TEATRO. Gente que lo hace muy bien, y que trata de sacarse las castañas del fuego haciendo teatro. Buen teatro.

Nuria Martín (con su personaje Tina) y Julio Martín, llevan haciendo teatro unos cuantos años, pero han abierto desde no hace mucho un local en Cabezón (cerca de Valladolid), donde acogen cumpleaños, dinamizan pequeñas fiestas, y ayudan y representan el teatro con el que tanto disfrutan. No están solos, pues hay un buen grupo de buenos actores y actrices junto a ellos. Son los externos de las compañías, porque hoy el negocio del teatro no da para tanto. Ellos son dos, pero cuando montan algo contratan a muchos, de los mejores, porque quieren ofrecer lo mejor. Y lo consiguen.

Son el teatro de siempre, el teatro que malvive y le cuesta ganar unos duros, el que hace las delicias de los niños, el que va de pueblo en pueblo, el que despierta el amor de los más pequeños por los cuentos, las canciones o los peluches gigantescos. Son una compañía para hacer soñar a los niños, para que sean felices con historias sencillas y bien elaboradas, con un repertorio abundante y una profesionalidad fuera de dudas. Son una compañía que se sostiene gracias a un esfuerzo y a un trabajo interminable. Son trabajadores de la tramoya y las luces, de la televisión (donde han estado muchos años con el personaje de TINA en TVCYL) y de la interpretación. Son una compañía de dos, cuyos principales amigos los componen los ojos hermosos de los niños que los miran  y contemplan con la boca abierta.

A mi me encanta esta actividad, ese gusto por el teatro y ese amor a la bambalina y el maquillaje, las representaciones y el público. Pero es que ZOLOPOTROKO TEATRO es mucho más. Han animado y participado en unas cuantas ferias del libro, donde el libro infantil se convierte en un plato lleno de condimento y sabor. Es buena cosa que el mundo del teatro se alimente de la lectura y la lectura del teatro. Amigos inseparables, donde una buena ilustración en un cuento infantil evoca a un personaje simpático, quizás visto en un espectáculo de Tina, de Zolopotropo Teatro. Historias que se alimentan, y sueños que se irradian en el mundo de la fantasía.

Me cuenta Julio, que Nuria es la hace sus adaptaciones, las de Lorca, las de sus historias clásicas, las de los demás. Tiene talento, sin duda. Me recuerda a la de tantos escritores que andan buscando un lugar donde darse a conocer. Al poeta le agrada mucho cuando tiene la oportunidad de recitar sus versos, sencillos y buenos; y el dramaturgo, el escritor de teatro, es feliz cuando alguien decide trabajar un texto suyo, darle vida y convertirlo en obra teatral. Representar es lo máximo para un escritor de teatro. Lo que no es fácil. Para un novelista suele ser distinto, pues nos agrada simplemente que nos lean y se disfrute con esa lectura. Haga pensar, haga ver cosas… Para un actor, el aplauso y la credibilidad por un magnífico trabajo es lo que más satisface.

Cientos de obras de teatro de escritores están esperando el sueño de los justos, son obras buenas, escritas para ser representadas. Pero no hay tantas compañías, tampoco hay tanto amor por el teatro como para que tengamos la oportunidad de ver teatro en casa, desde el sillón del hogar. ¿Qué eso no es teatro? Tampoco se ve bien el fútbol en casa (en el campo se aprecia todo mejor), y nadie parece darse cuenta. Es verdad que en directo el teatro es una experiencia catártica, única y vibrante; pero echo de menos el teatro en la televisión, el buen teatro. Me recuerda que hace unos años en televisión el teatro en diferido era una manera más de ofrecer al espectador, de muchos lugares de España, lo que no puede tener en su pueblo pequeño o su ciudad. Por desgracia, parece que los escenarios de nuestro país, los que vemos por la caja tonta, solo sirvan para que algunos buenos actores se dediquen a contarnos chistes. A mi me encanta, pero aspiro para mi país algo más que un club de la comedia donde nunca hay más comedia que la que nos proporciona un puñado de gracias.

Por el teatro y por ustedes.

dirección y relación con zolopotroko: zolopotrokoteatro.com

 

 

 

 

El complejo cultural español.

El tema viene a propósito de un comentario que escuché a un señor que afirmaba que en España no había ningún pensador sólido en la historia de la filosofía porque preferíamos entretenermos con el fútbol y los bares. Refuté el argumento indicando que sí había gente, y cuando eché mano del elenco de pensadores españoles me quedé con Ortega, y casi regresé a los tiempos de Vives, Averroes y Séneca. ¿Era cierta esa afirmación?

Desde luego los países que son pequeños presumen mucho de lo poco que tienen, eso es cierto. Dinamarca y Copenhage presume mucho de Kierkegaard, de Hans Christian Andersen, de la cerveza Carlsberg y de la sirenita. Uno por sector, y eso hacen muchos lugares del mundo. Holanda vende a Van Goth y Praga a Kafka. En cambio, los países más grandes venden la cultura de otra manera, casi siempre ligada al potencial económico. En este sentido, España es un país pobre en recursos y casi ridículo en propaganda cultural, dedica muy poco a potenciar su cultura y el negocio de la cultura española está todavía por explotar. Eso es cierto.

Pero no es cierto que no haya artistas ni pensadores, yo diría más bien que vendemos poco o nada a nuestros epígonos culturales, tanto de primera como de segunda fila. Ciertamente nuestro peso no ha estado en la filosofía, y menos en las últimas centurias, pero tampoco nuestros políticos destacan por ser unos magnificos impulsores de lo que ya tenemos. Y tampoco disponemos en España de un baluarte cultural e intelectual de cierto peso ordenado y reconocido, como tienen en Francia, por ejemplo. Los intelectuales españoles han pasado por ser los amiguetes de cine y algún que otro escritor. Es poco lo que exportamos, pero es mucho lo que atesoramos. Vendemos mal lo mucho que tenemos. Sería deseable otra actitud, de acuerdo.

España ha dado buenos filósofos en su historia. En el mundo romano destacó Séneca, y en el mundo visigodo San Leandro, San Ildefonso y San Isidoro de Sevilla. Al-andalus fue cuna del despuntar filosófico musulmán, competía con la escuela de Bagdad, y presentaba nombres tan importantes como Averroes, Avempace, Avencerraje y muchos otros. Gente olvidada en los planes de estudios de la Historia de la Filosofía, que seguramente la diseñan en Londres, París y Berlín. En el renacimiento destaca la Escuela de Salamanca, donde muchos pensadores brillan junto a Juan Luis Vives, Domingo de Soto, Francisco de Vitoria. ¿Por qué esa gente no se estudia en al historia de la filosofía? Pues porque los que hicieron las primeras historias de la filosofía en el siglo XIX olvidaron el catolicismo, o sea a los españoles. ¿Realmente no había pensadores o es que se quedaron fuera? Se quedaron fuera porque eran menos conocidos y poco apreciados en un contexto Europeo de rivalidad. Hasta el Parlamentarismo hay que reconocerlo como un invento leonés del medievo, y no una genialidad británica. Ellos venden y nosotros olvidamos nuestro genio.

El resto de la historia del siglo XVIII, XIX y XX ha pasado para nuestro país desde la imposibilidad de pensar libremente, y no es culpa exclusiva de la Inquisición, ni del olvido de nuestras autoridades monárquicas primero y liberales después. Un pensador original y profundo como Gustavo Bueno está a la altura de Bertrand Russell, pero nosotros no lo apreciamos así. Ortega es un genio, y si lo consideran algo por Europa es porque estudió en Alemania, no porque fuera español. La gente conoce a Kierkegaard, pero nadie se acuerda de Ortega, al que las derechas acusaron de republicano, y las izquierdas de avenirse con el franquismo. De Zubiri ni se acuerda el respetable, y eso que fue un magnífico pensador contemporáneo. Mejor abrazamos a Foucault, que era un renegado con poses fascistas. Así nos ha ido.

En otros sectores culturales sucede algo parecido. Francia, Inglaterra y Alemania subrayan los suyos, y los venden como si fueran agua de mayo; mientras tanto en España no nos preocupamos ni tan siquiera de conocerlos. ¿Se imaginan el flamenco en Inglaterra? Sería la música y el baile de moda en todo el mundo. En España los editores de cante hondo, cante gitano son… franceses. Se editan en París, y luego nos venden los cedés a nosotros. En España la gente escucha cualquier basura anglosajona, y ni siquiera entra en los circuitos comerciales de nuestro país el flamenco. Gracias a Hispanoamérica, Mexico, Colombia, Perú y Argentina, el complejo español es menor. Ellos no tienen reparo es su música, ni en su arte, ni en sus escritores. La pena es que no seamos una sola nación, ni una confederación más unida por una construcción cultural hermanada.

En el mundo anglosajón, Shakespeare es, además de un dramaturgo, una asignatura consistente en leer e interpretar al dramaturgo. Lope de Vega, que no tiene nada que envidiar al inglés, pues además de ser un dramaturgo tan genial o más, era poeta, y muy bueno; pasa desapercibido por el mundo, más que nada porque está olvidado por los españoles. Si Lorca es famoso fuera de España, es porque fue fusilado, porque la izquierda exiliada lo vendió como un mártir, y porque escribió Poeta en NY. Tan bueno o más es Manuel Machado en comparación a Antonio Machado, y se habla mucho del segundo y poco del primero.

España es un país espectacular en pintura. Pero ni siquiera hemos sabido vender a Goya como precursor del impresionismo. Picasso, ha pasado durante décadas por un pintor francés, mientras que aquí lo despreciábamos por no entenderlo. Dalí vendía porque era raro y tenía bigote, Miró es desconocido, y Antonio Tapies, otro genio, tampoco es muy apreciado por los españoles, que prefieren a Kandisnky porque es de fuera, y por supuesto van Goth, que es más chulo que Tiziano o Rivera. Hasta Velázquez lo vendemos mal.

Nuestro país no es inferior culturalmente a las grandes potencias culturales. Lo que es inferior es nuestra política cultural y nuestra inversión económica. Que ni está ni se la espera. Por eso en España hay grandes artistas, grandes escritores, grandes pintores, y grandes músicos. Tengo un libro por casa que escoge los mejores obras de literatura de la historia (escrito por un holandés): por supuesto sólo está el Quijote. Prefiere el Cantar de Roldán al Cantar del Mío Cid y así con casi todo. Se le olvida a Galdós, Blasco Ibáñez, Lope de Vega, Fernando de Rojas, Miguel Delibes y cientos de escritores geniales que no lograron vender fuera de nuestras fronteras. ¿Por qué? Hasta el Premio Nobel lo han inventado en un país pequeño, donde hay 15 galardonados en las letras que son Escandinavos, por 12 Hispanos (de los que 6 son españoles). Esto lo explica todo, claro.

¿Se convirtió John Lennon poco antes de morir? Dos canciones inéditas.

La tesis no es descabellada, al contrario, John compuso dos canciones netamente religiosas o existenciales que fueron ocultadas durante algún tiempo por Yoko Ono. Hace unos años, salieron a la luz y se habló algo de ellas, aunque quizás no lo suficiente. Sus letras son significativas y peculiares, de ahí que dediquemos esta entrada. ¿Se convirtió John al cristianismo? No parece absurdo pensar que andaba cerca de una experiencia religiosa que le estaba cambiando su vida. Los años de depresión y alcohol habían quedado atrás, y John se encontraba mejor que nunca cuando escribió y grabó estas canciones. Las dos últimas de su vida, pues al poco tiempo fue asesinado.

Esta deriva de John Lennon fue comentada por Yoko Ono cuando afirmó que “John había entrado por un camino equivocado”, el de la religión, debía referirse su polémica mujer. Lennon se había destacado dentro de los Beatles por ser el más ácido y crítico, donde tampoco había excluido una visión negativa de la religión. John siempre trató de edulcorar sus palabras más fuertes para no molestar en exceso a sus fans o a sus amigos. Es significativo que un mes antes de morir grabara estas dos canciones profundamente religiosas, con tintes existenciales propios de una persona que está viviendo un momento de cambio, de conversión en su vida.

No aparecieron estas canciones en ninguno de los dos últimos álbumes de John, ni en el Double Fantasy, ni en el póstumo Milk and honey. No llegó a terminarlas. Formaron parte del abundante material que Yoko Ono guardaba del que fue su marido, y es que John compuso y grabó muchos versos musicales que no salieron a la luz de inmediato. De cuando en cuando Yoko prestaba ese material a los demás Beatles, por ejemplo en el homenaje de Antology de principios del XXI. Es el material inédito de John que pertenece a su viuda y a sus descendientes: Julian Lennon y Sean Lennon.

La primera de las canciones se llama “HELP ME TO HELP MYSELF” y fue grabada el 10 de noviembre de 1980, exactamente un mes antes de morir. Se trata de una especie de oración penitencial con cierto tono premonitorio. Habla de un ángel de destrucción y no admite dudas de que pide ayuda a Dios, al Señor. Nunca ha sido feliz, nunca le ha dejado satisfecho el ángel de la destrucción, afirma en su letra que reproducimos tras el vídeo.

 

 

Help me to help myself (ayúdame a ayudarte)

Well, I tried so hard to stay alive
But the angel of destruction keeps on houndin’ me all around
But I know in my heart
That we never really parted, oh no.
They say the Lord helps those who helps themselves
So I’m asking this question in the hope that you’ll be kind
‘Cause I know deep inside I was never satisfied, oh noLord, help me, Lord
Please, help me, Lord, yeah yeah yeah
Help me to help myself
Help me to help myself
Traducción: AYÚDAME A AYUDARME.
Bueno, lo intente mucho para quedarme vivo
Pero el ángel de la destrucción se mantiene acosándome todo el tiempo
Pero sé en mi corazón
Que nunca realmente partimos (nos separamos), oh no.
Ellos dicen que el Señor ayuda a los que se ayudan a si mismos.
Por lo que me estoy haciendo esa pregunta en la esperanza de que serás amable (bueno)
Porque sé en mi interior profundo que nunca fui satisfecho (feliz), Oh no.
Señor ayúdame, Señor
Por favor, ayúdame, Señor. Sí, sí, sí.
Ayúdame a ayudarme.
Ayúdame a ayudarme.

 

La segunda canción que grabó se llamaba YOU SAVED MY SOUL. Tú salvaste mi alma, y la registró exactamente cuatro días más tarde, el 14 de noviembre. Siempre se comprendió como dedicada a Yoko Ono, que sería la persona que le salvaba, según la letra. Pero la palabra “alma” contradice esta tesis. Al parecer John iba a suicidarse arrojándose por la ventana de su vivienda, y antes de que tal cosa sucediera recordó a un telepredicador que había escuchado hacía tiempo en Tokio y que le llamó la atención. ¿Y si aquel telepredicador tenía razón? Desde luego John no escatima esfuerzos para hablar y agradecerle que lo salvara de su orgullo.

 

 

 Saved my soul. (Salvó mi alma).

“When I was lonely and scared
I nearly fell for a TV preacher
In a hotel room in Tokyo.
Oh, only you truly saved me from that suicide
Because all the things I die along with you.
Remember the time
When I went to jump out of that apartment window
On the west side of town of old New York.
Oh, only you saved me from that suicide
Because of all my foolish pride
Well, if I could thank you, thank you
For saving my soul with your true love”.
La traducción sería la siguiente:
Cuando estaba solo y asustado / casi seguí a un predicador de la TV/ en una habitación de hotel en Tokio.
Oh, sólo tú verdaderamente me salvaste de aquel suicidio.
Porque todas las cosas mueren junto a ti.
Recuerdo el tiempo / Cuando fui a saltar de la ventana de aquel apartamento / en la orilla oeste de la ciudad de NY.
oh, sólo tú me salvaste de aquel suicidio
causado por mi estúpido orgullo.
Bueno, si pudiera agradecértelo, gracias.
Por salvar mi alma con tu verdadero amor.

Imaginad otro Lennon.

Alrededor de la figura de John Lennon se ha creado un mito; el mito del pacifista bohemio, del artista incomprendido, del furibundo soñador que todo el mundo desea ser, pero que todos detestamos cuando tenemos cerca. No vayan a creer todo lo que se cuenta de los Beatles, porque realmente John Lennon nunca dejó de ser una persona bastante inmadura, un adolescente rebelde que nunca pudo crecer, entre otras cosas porque se convirtió en un ídolo para mucha gente, un ídolo con pies de barro y un ídolo que terminó sufriendo su condición más autodestructiva. Si algo pudiera ahora decir de John Lennon es que fue una persona egocéntrica hasta ser insoportable. Inmaduro afectivamente, y relativamente bueno para los demás por su creatividad. Como muchos artistas, por otra parte. Hoy le hacemos un homenaje.

En la foto le pongo con las gafas que odiaba ponerse, porque siempre fue miope. Las gafas redondas ya tuvieron más éxito, pero tampoco le gustaban mucho. Es lo que tienen los iconos, que no son lo que parecen por mucho que los fotografíe Warhol.

Por si les vale, me reconozco fan de los Beatles desde que descubrí su música con diez años. Para entonces nadie hablaba de los Beatles, finales de los setenta el mundo seguía sin ellos, y la eclosión musical hacía que muchos nuevos grupos emergieran con grandes éxitos y buenísimas canciones. Lloré con doce años cuando asesinaron a Lennon, y me fui haciendo beatlemano con los años. Nunca me han cansado. Tengo su música, pero también libros, revistas y partituras sobre ellos. Seguro que desconozco mucha música de otros creadores de los años 80 y 90, sencillamente porque a mi me gustaban los Beatles, y con ellos tenía casi todo lo que puede uno disfrutar de su música. Por eso escribo con pasión sobre ellos, pero también desde una reflexión hecha con el tiempo. No me gustan los dioses usurpadores de la verdadera trascendencia, y reconocer a Lennon como tal me empalaga y me molesta, porque John simplemente fue John, un buen creador musical, y eso es mucho, muchísimo para cualquier mortal que haya poblado este absurdo planeta.

John Lennon fue, lo que se suele llamar, un buen tipo, inseguro y con carácter. No conoció a su padre, y perdió a su madre cuando era un adolescente. Vivía con su tía Mimi cuando se empezó a dedicar a la música y a la pintura, de la que no era malo. Tenía algunos problemas de dislexia, y seguramente sus fracasos escolares y la dureza de su vida hicieron que mantuviera siempre fresca la sensibilidad para lo afectivo, que volcó en su música. Siempre se sintió desnudo ante la vida, desorientado pero con la expresión adecuada ante los demás y la creatividad a flor de piel. Cuando algunos hablan de Lennon como un intelectual dan ganas de llorar, porque aunque no era enemigo de la lectura, tampoco terminó la enseñanza secundaria de su tiempo. Por supuesto, el resto de los Beatles tampoco destacaron en esa faceta. Eso no impidió que disfrutara escribiendo algunos versos. John tenía bastante sentido común para las letras de las canciones, era seguro componiendo (más que Paul que nunca le satisfacía lo que hacía), pero de ahí a considerarlo un maestro de las humanidades, palabra de sabio, pues como que no. No era un ignorante absoluto, pero tampoco más entendido que cualquiera que haya leído un par de libros y vea el telediario en su casa. Eso para mi no es ser un intelectual, por muy buenas canciones que hagas.

Lennon podía llegar a ser ácido, frío, intempestivo y sádico con las personas que quería. Pero también era capaz de doblegar a alguien nervioso con una sonrisa tranquila, y de mostrar apoyo y seguridad cuando todo el mundo parecía volverse loco. Lennon siempre atendió a los fans que fueron a pedirle un autógrafo, siempre quiso ser uno más, nunca deseó convertirse en el ídolo que el mundo hizo de los Beatles; aunque por supuesto, todas las cosas buenas que tuvo por cuenta de ellos (especialmente dinero y más dinero, y fama) le vinieran muy bien. Pero Lennon siempre dio la impresión de huir de la fama, que es algo distinto al reconocimiento. Siempre ha dado la impresión de estar como huyendo de sí mismo. Se cortó el pelo antes que los demás, cambió de imagen antes que los otros, regresó de la India el primero e insultó y abjuró violentamente de haber sido un Beatle, cosa que hizo con alguna de sus canciones, donde después de decir que no cree en nada, termina diciendo que solo cree en él. He´s John.

También a través de ellas puso a caldo a sus amigos, especialmente a Paul, al que insultó tan abiertamente que el mismo Ringo le pidió que parara con ese rollo. McCartney nunca fue así, era más egocéntrico que John, que ya es decir, pero mucho más competitivo y sibilino a la hora de actuar. También más comedido. John tardó varios años en subir a un escenario sin los Beatles, porque temía no estar a la altura de lo que esperaba de él. En el fondo siempre le estresó ser un Beatle, pues era más inseguro de lo que aparentaba, ¿y a quién no, si triunfas con veintitres años?

El éxito, tras convertir su vida en una locura, no logró reestablecer su corazón adolescente con la afectividad que necesitaba. John nunca fue un hombre feliz, y es lo peor que se puede decir de alguien que teóricamente tiene todo lo que los demás desean: dinero y fama. John Winston Lennon llevaba demasiadas heridas previas de su infancia para asumir la fama desmedida que la beatlemanía generó. A los 25 años era el cuarto de tío más importante del mundo, junto con Paul. George y Ringo, y a los 26 soltó aquello de que eran más famosos que Jesucristo. ¿Fueron realmente sus palabras, o recogía lo que sucedía en su entorno frenético? Decidieron dejar de tocar en directo, y eso realmente escoció a McCartney, porque Lennon estaba feliz de poder relajarse un poco. Los Beatles estaban siendo desplumados por la fama y la prisa, y tuvo razón en calmar su vida. Pero cuando la retomó con Yoko Ono tampoco mejoró, a pesar de cambiarse el nombre por el de John Ono Lennon. JOL, Menciona Harrison en su disco Made in England, haciendo un pequeño homenaje a su amigo de la infancia.

Yoko Ono fue una salida a la locura de los Beatles, pero la japonesa se convirtió más en una tabla de salvación que en una compañera estable. Cuando descubrió eso, cuando parecía haberse asentado y regresó con ella en una etapa más madura de su vida, en los días que nació Sean Lennon, fue asesinado. Esa es la tragedia de su vida, cuando más feliz y en paz estaba consigo mismo perdió todo. Lejos quedaban los imagines, y los give peace a chance y su feminismo oportuno de woman is de nigger of de world adquirido por obra y gracia de Yoko, que es por lo que los telediarios de La Sexta recuerdan a Lennon.

Lennon apoyó el movimiento pacifista contra el Vietnam de manera abierta y comprometida. Ya está. La canción de Imagine refleja el paraíso del nihilismo en el que él creía, nietzscheano y castrista a un tiempo, para mi es la más dulzona de sus canciones, que refleja poco lo que realmente era Lennon. No la llegó a odiar como odiaba It´s only love (Help), que le pareció una basura pija, pero estoy seguro de que si Lennon hoy viviera no estaría demasiado contento del significado que ha tenido. John aspiró más a ser un working class hero, héroe de clase obrera, un tipo que se parte la cara si hace falta, y no un soñador desencarnado, como achacaba al Yerterday de Paul Macca.

Luego vinieron los años más oscuros de su vida, los de sus borracheras interminables en el famoso fin de semana que se convirtió en varios meses después de poner los cuernos a Yoko en una fiesta, en su propio apartamento, con un montón de invitados y gritando borracho para que todos supieran que estaba folgándose a una fan en la habitación principal de la casa. Así era John, un ángel y un demonio que se puso el mundo por montera cuando pudo hacerlo y le aguantó el cuerpo. Era un pacifista cuando se llevaba el pacifismo, hoy sería otra cosa, un músico de élite, feliz con sus hijos y nietos, como es Bob Dylan, supongo.

Lennon tocó fondo muchas veces en su vida, y muchas otras se levantó para decirle a todo el mundo que ahí estaba él, haciendo buenas canciones. Nunca permitió que se fumaran porros cuando se trabajaba en los estudios. Era serio para la música; pero también John fue muchas veces fue un niñato caprichoso y autodestructivo hasta tomarse treinta cafés al día. Era una personalidad poco sana, genial para crear música, penoso para aguantarlo un fin de semana.

La elegía musical de Harrison en honor de su amigo Lennon.

 

Reconozco que me encantan The Beatles, y que soy casi doctor en beatlelogía, o como se diga. Esta canción ha sido un descubrimiento de hace unos pocos meses. Corría el año 81, apenas habían pasado unos meses tras la muerte de John Lennon, cuando  Harrison llamó a Paul y a Ringo para grabar esta canción. Les ayudó Linda, la mujer de Paul. El resultado es una elegía preciosa, llena de sentido y de guiños entre amigos. All you need is love.

El vídeo también lo hizo y montó Harrison, como un homenaje a uno de sus mejores amigos, alguien con quien había compartido mucho. Lo echaremos de menos, parecía decir con bellas palabras. El que era molesto resultó que era el que hablaba de amor. La canción “all those years ago” funcionó muy bien, estuvo en las listas americanas bien posicionado, y apareció en el disco Somewhere in England, en mi opinión uno de los mejores de la carrera fructífera del Beatle George Harrison, aunque hay que decir que no hay disco malo que hiciera Harrison, a diferencia quizás de Lennon o McCartney cuyas carreras en solitario fueron más irregulares.

Si una elegía emociona, tanto por la hondura de la muerte, como por el vacío y la tristeza que deja a su alrededor, esta canción también pone los pelos como escarpias, por lo que supuso de reconocimiento de un amigo especial, contestatario, molesto y único. Una canción que solo pudo hacer Harrison, fallecido más silenciosamente que su amigo John Lennon, en noviembre de 2001. “Now in the world of light” Ahora en el mundo de la luz, como canta en esta canción.

Ahora solo me queda invitaros a escuchar esta canción. Simplemente bella y honesta.

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