La última novela de D. Arturo Pérez-Reverte.

 

 

fotofrancotirador

 

Para que les voy a engañar diciendo que es buenísima cuando creo que es del montón. La última novela de Pérez-Reverte no me ha emocionado, y es una pena, porque creo que escribiendo como escribe podría ser capaz de regalarnos una obra maestra, de esas que se leemos una y otra vez y nos sigue gustando. Como el Asedio, sin ir más lejos, también suya.

Escribir es complicado, y los esfuerzos que uno realiza en la compleja oscuridad del que crea, trabaja y escribe no siempre son seguidos por editores, distribuidores y demás negociantes del maltrecho y efímero negocio del libro. Por eso reconozco la obra del bueno de Don Arturo, flamante sillón de la RAE. Imagino que una obra como El Francotirador Paciente es una muestra de que fue capaz de escribir aventuras de muchos tipos. Pero yo ya espero de él obras maestras.

En otros casos, escritores de nombre y tipo Dan Brown, cuyas novelas parecen salida de un estudio sociológico, me merecen menos respeto. ¿Cómo escribir algo que guste a la gente, poquito de sexo gratuito, que moleste a la gente con sensibilidad por lo religioso (beatos de toda la vida), y que enganche en una trama trepidante y pestilente? Eso es lo que hace el tío Dan, echar mierda sobre las estanterías de las librerías, imagino que alentado y pagado por editores muy gustosos con difundir sus propias ideas. Pérez-Reverte lucha para que su libro destaque en medio de esa hojarasca otoñal en caída libre gracias a los piratas de la cultura, y eso merece más respeto que ver a un tipo con sombrero Panamá.

Una y no más, eso dije con Dan Brown y lo he cumplido. Me tocó explicar en varias clases la “inventada teología y la nula ciencia” de Brown. Luego tengo que hacer terapia, que confieso consiste en leer un poco a Galdós o a Cervantes, y a ir tirando unos meses más. Con Arturo no tengo que hacer terapia, gracias a Dios, pero no me ha parecido buena.

Las novelas donde uno persigue a otro siempre tienen el mismo problema, y Don Arturo no lo ha resuelto tampoco en El francotirador paciente. Estas novelas se caen para el lector cuando descubre que lo que perseguía era una tontería. El misterio de la novela, que es lo que engancha, debe tener una resolución impecable, sorprendente. Eso dicen los manuales de escritura de medio mundo. Pero el problema sigue sin resolverse. Se lleva al lector a un precipicio para decirle que simplemente hay una buena vista. Quizás no esté tan mal.

El giro de guión que hace Pérez-Reverte al final, y que no destripo, no me parece interesante. El paisaje de los grafiteros está bien, pero no me entusiasma. Peor fue Brown cuando al final de su Codigo da Vinci nos descubrió mentiras teólogicas para comecuras logse de fin de semana.

¿No sería mejor descubrir que al final de la nada, no hay nada? ¿O que lo que hay es redentor y salvífico? Don Quijote perseguía a sus enemigos imaginarios, que eran una nada sabida por el lector desde el principio. Sublime. Frodo Bolsón perseguía el mal que lo atenazaba, y al final redime la Tierra Media. También bueno. El francotirador paciente no persigue nada importante. Simplemente a sí mismo, y con el giro final tampoco encuentra el lector nada más que un paisaje que se retrataba en veinte páginas. No necesitaba más.

Supongo que ahí está la diferencia entre un genial escritor, un escritor a secas, y un mediocre escritor. Como todavía me considero del grupo de los mediocres, prefiero no atacar al escritor a secas diciéndole que no es genial, no sea que me saque en su columna del XL Semanal y logre que la peña machaque mis queridos Caballeros de Valeolit antes de que los lean cien personas, que por ahí voy.

En lo demás el autor no defrauda. Su prosa es buena, de un estilo que no me gusta demasiado, pues a mi me tira más Caballero Bonald, pero elegante y con ritmo. Esperaré, no obstante a su próxima novela, espero que sea la obra maestra que andaba buscando. Pero que alguien le diga a Don Arturo que corra, no sea que logre en mi tercera novela alcanzarlo en una carrera donde la liebre parece estar agotada. ¿No te enfadarás? No lo creo, somos caballeros, y entre un grafitero y un escritor no debe haber demasiada diferencia.

3 pensamientos en “La última novela de D. Arturo Pérez-Reverte.

  1. Maga

    Antonio, gracias por tu reflexión. No estoy en condiciones de opinar sobre algo que no he leído. Sin duda, Reverte es un gran escritor, pero me imagino que tal vez escribió esta novela por razones de vanidad comercial, de la que tantos escritores no estarán exentos. De todos modos, me imagino que la diferencia entre esta última novela suya y el bodrio de “El Código Da Vinci” debe de ser ontológica. Con respecto a lo de Dan Brown sobran comentarios: estilo pésimo, argumento peor….una auténtica bazofia para llenarse los bolsillos con morbo y eso sin meterme en la pseudohistoricidad de su bodrio, porque tienen tela marinera…Lo peor de todo es que conozco a mucha gente que se tomaron en su día esta novela como un dogma de Fe historiográfico y me echaban en cara las mentiras con las que nos había engañado la Iglesia durante 2000 años. Les tratabas de rebatir y no había manera. Al final, el consagrado como gran exégeta de nuestros días era Dan Brown. Lamentable, pero es así y el tipo forrándose. Ya sabes: Vanitas Vanitatum, Omnia Vanitas. Esto en grado supelativo a Brown, pero también, por desgracia, a todos los demás, incluido un gran escritor como Reverte.

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  2. Antonio José López Serrano Autor de la entrada

    Bueno. Supongo que en Pérez-Reverte la vanidad tiene algo de pose, de imagen creada para satisfacer al público. También suelen decir que todo escritor tiene algo de exhibicionista, y de vanidoso. Habrá que concederle el derecho a serlo, aunque me da a mi que Don Arturo es más amigo del sosiego de una lectura, de una charla informal y suculenta, y de paladear un buen vino en compañía de su gente que de salir en los Medios diciendo y dejando de decir. Su tono no es su persona. Por suerte para ambos.

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  3. Mientrasleo

    Bueno, pues básicamente pensamos lo mismo. A este libro lo salva la prosa del autor que es capaz de construir una historia sin fisuras y que se lee rápidamente. Pero las tiene mejores. Mucho mejores
    Besos

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